Programa de Formación por el Octavo Centenario de Sta. Isabel de Hungría

 

Año Dos: El aspecto espiritual

 

 

Mes 6 Temas de Conciencia, Paz y Justicia

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Durante el primer año de formación discutimos la adherencia de Isabel a su conciencia y su preocupación por la justicia. Este año debemos enfocarnos en los principios de la conciencia y actuación en favor de la justicia y la paz en la comunidad humana en que vivimos.

 

Todos y cada uno de nosotros tenemos un conocimiento innato de la ley moral “escrita en nuestros corazones” y seremos juzgados por ella, como nos recuerda San Pablo (Romanos 2:15). La formación de una buena conciencia significa escuchar y entender el mandamiento de Dios, haciéndolo nuestro y siendo capaces de juzgar nuestras posibles acciones en nuestras vidas a la luz de ésas enseñanzas. Isabel tenía que elegir en relación a su conciencia. Ella misma tuvo que preguntarse si ciertas acciones eran o no de hecho complicidad en la injusticia. Es por ello que ella rechazaba aquellos alimentos adquiridos injustamente que estaban puestos en la mesa de su esposo, y después de su cuñado. Hacer lo correcto de acuerdo a nuestra conciencia es a menudo muy difícil. Sin embargo Isabel hizo cosas muy difíciles para evitar el más leve mal, aún y cuando tales cosas estuvieran en oposición a las políticas de su esposo.

 

Pero Isabel no solamente tuvo que evitar el ser partícipe de la injusticia, ella tuvo que realizar actos justos de igual manera. Como dirigente, y como individuo, ella escuchó las voces de los oprimidos y acudió en su auxilio. La mayor parte del tiempo estamos conformes con hacer lo mínimo, evitar vivir en el pecado, y dejamos sin hacer las acciones más difíciles y positivamente justas. ¿Estoy yo mas preocupado solamente en evitar el mal o por hacer el bien?

 

Isabel hizo ambas cosas porque ella quiso, como lo dice San Francisco, aparecer completamente sincera ante Dios, como alguien que lleva a Cristo dentro, y también como quien que le da nacimiento a él en sus acciones. Y así también con nosotros. ¿Son todas mis acciones tales que la gente puede mirar a Cristo en ellas? ¿Es mi propia vida consistente con mis creencias?

 

Como cristianos debemos de dar testimonio a nuestra creencia en la dignidad de toda la gente como hijos de Dios, como hermanos y hermanas en Cristo. Debemos de estar preocupados con las cuestiones de justicia, la paz, los derechos humanos y la dignidad, el derecho a trabajar y una ética de vida coherente. ¿Hablo yo y alzo la voz cuando la dignidad o los derechos humanos de otras personas son violados en mi vecindario, o en mi ciudad o dirijo mi mirada a otro lado? ¿Vivo yo de manera moderada y de acuerdo a mis medios, actúo responsablemente con mis posesiones, y uso los excedentes para ayudar a otros? ¿Le doy seguimiento a los asuntos públicos y me informo acerca de los temas de justicia de tal manera que pueda yo votar sobre ellos de acuerdo a mi conciencia? ¿Estoy yo preocupado por los derechos humanos a lo largo y ancho del mundo? ¿Qué cosas positivas podemos hacer como Fraternidad para avanzar en la paz, la justicia y los derechos humanos?

 

 

Escritura.

 

"¿Por qué me llamáis: "Señor, Señor", y no hacéis lo que digo? (Lucas 6:46).

 

“Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento diario, y alguno de vosotros les dice: "Idos en paz, calentaos y hartaos", pero no les dais lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta.” (Santiago 2: 15-17)

 

“En efecto, cuando los gentiles, que no tienen ley, cumplen naturalmente las prescripciones de la ley, sin tener ley, para sí mismos son ley; como quienes muestran tener la realidad de esa ley escrita en su corazón, atestiguándolo su conciencia, y los juicios contrapuestos de condenación o alabanza... en el día en que Dios juzgará las acciones secretas de los hombres, según mi Evangelio, por Cristo Jesús.” (Romanos 2:14-16)

 

Documentos Franciscanos

 

“Somos madres, cuando lo llevamos [a Cristo] en el corazón y en nuestro cuerpo por el amor divino y por una conciencia pura y sincera; y lo damos a luz por las obras santas, que deben ser luz para ejemplo de otros” (Exhortación de San Francisco a los Hermanos y Hermanas de Penitencia).

 

“Estén presentes con el testimonio de su vida humana y también con iniciativas eficaces, tanto individuales como comunitarias, en la promoción de la justicia, particularmente en el ámbito de la vida pública; empéñense en opciones concretas y coherentes con su fe.” (Regla OFS Capítulo II, 15)

 

“Consideren el trabajo como don de Dios y como participación en la creación, redención y servicio de la comunidad humana.” (Regla OFS Capítulo II, 16)

 

“Como portadores de paz y conscientes de que la paz ha de construirse incesantemente, indaguen los caminos de la unidad y del entendimiento fraterno mediante el diálogo, confiando en la presencia del germen divino, que hay en el hombre y en la fuerza transformadora del amor y del perdón.” (Regla OFS Capítulo II, 19)