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Programa de Formación por el Octavo Centenario de Sta. Isabel de Hungría
Mes 4: Parentesco Es en su papel de mujer que sentimos a Isabel cerca de muchos de nosotros. Lass ideas acerca de como criar a los niños eran muy diferentes en la época de Santa Isabel, pero ella nos ha dado un excelente ejemplo de cómo estar seguros que Dios pueda ocupar el primer lugar en la vida de nuestros niños.
Sabemos poco acerca de cómo Isabel enseñó a sus niños a conocer a Dios y a los valores morales, pero los frutos, resultado de su instrucción, fueron evidentes las vidas de los niños de Isabel. Una cosa podemos asegurar, es que a ellos debió impresionar mucho lo que ella les enseñó con su ejemplo. Sus niños la pudieron ver dando mucho de su tiempo y esfuerzo a los pobres, incluso sacando comida de su propia boca para dársela a los pobres durante una hambruna. Mas tarde, ella fue expulsada de su palacio junto con sus niños porque ella se rehusaba a comer la comida manchada por fraude y robo a los pobres. Debe haberles causado una gran impresión a los niños mayores, Herman y Sofía, que su madre estuviera dispuesta a perder tanto por obedecer a Dios. Isabel también estaba también muy pendiente de la inquietud de la vocación de sus niños. Ella y su esposo negaron la posibilidad de entregar uno de sus niños a la vida religiosa. Ellos sintieron que su hijo Herman estaría destinado a ser un gran gobernante, quizás hasta Emperador. Pero, Isabel decía que ella prefería que su hijo fuese un fraile menor a que fuera Emperador. (Herman estaba ya gobernando Turingia cuando le vino la muerte cuando apenas tenía 18 años.) Antes que el esposo de Isabel partiera para las cruzadas donde él perdería su vida, ellos decidieron entregar a su hijo aún no nacido como ofrenda en el monasterio de Altengerg. El bebé fue una niña, Gertrudis. Cuando esta niño creció, Gertrudis ratificó la decisión de sus padres: llegó a ser una religiosa y fue la abadesa en Altenberg por muchos años hasta su muerte. Fundó un hospital en su monasterio igual como lo había hecho su madre y atendió a los pobres ella misma. La hija de Isabel, Sofía, también siguió el ejemplo de su mama, y no olvidó la lección que había aprendido. Ella y su esposo Henri, el duque de Brabante, fundaron un hospicio para los pobres. Los niños son un regalo de Dios, regalo que Dios nos da solamente por un tiempo. Esto nos recuerda una parte de la vida de Isabel que es la parte que mas nos cuesta entender. Cuando ella sufrió de pobreza luego de la expulsión, Isabel no sabía donde reposar la cabeza de sus niños. Eventualmente, ella tuvo que dejar la custodia de ellos para que pudieran ser bien criados. Cuando ella entró en la vida religiosa y al servicio del hospital, los niños fueron criados por familiares. Isabel tuvo que ofrecerle a Dios la ansiedad por sus hijos. De ahí en adelante ella dejaría que Dios mismo se ocupara de ellos. Lo que Isabel hizo parece algo extremo. Pero quien tiene niños pasa por períodos de ansiedad acerca de ellos, especialmente relacionado con circunstancias que nosotros no podemos cambiar. Usualmente nos preocupamos por su futuro. Amar a nuestros hijos mientras ellos crecen también significa dejarles ir y darles la libertad de decidir sus propias vidas y que vayan por el camino que deseen. Nos damos cuenta que al final las cosas siempre están en las manos de Dios, como lo hizo Isabel. Jesús nos recuerda en su Evangelio (Mc 10, 29-30) que debemos pensar siempre que el Evangelio está primero, incluyendo aquellas cosas que tienen que ver con nuestras familias, aun cuando se refiere a tomar decisiones difíciles.
Reflexión espiritual ¿Le enseño a mis hijos de palabras o por mis hechos? ¿Les hablo acerca de las posibles diferentes vocaciones en la vida? ¿Dejo que mis hijos "se vayan" cuando es necesario? ¿O los retengo por costumbre o por mi propia ansiedad, impidiéndoles la posibilidad redesarrollarse? Escrituras Proverbios, 22, 6 Enseña al niño el camino que debe seguir, no se apartará de él mientras viva. Mc 10:29-30 "Y Jesús le aseguró: Ninguno que haya dejado su casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o campos por amor a mi y a la Buena Nueva quedará sin recompensa. Pues recibirá cien veces más en la presente vida en casas, hermanos, hermanas, hijos y campos; esto no obstante las persecuciones. Y después recibirá la vida eterna."
Regla OFS Art. 17. "Con una educación cristiana, sencilla y abierta atentos a la vocación de cada uno, recorran gozosamente con sus hijos su itinerario espiritual y humano". |