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Mes 5.
El empeño de Isabel de
tener una vida aún mas devota continuaba creciendo. Ella recibió una gracia que correspondía
a su deseo cuando en el año 1223 o 1224, los primeros misioneros
franciscanos llegaron a Alemania -a Eisenach. En ese entonces Isabel tenía dieciocho
años. Ella le
cedió a estos frailes una iglesia en Eisenach, y
llegó a ser tan fiel a ellos que
ella misma hilaba la lana para sus hábitos.
Lo que ella aprendió en
esa época sobre la vida de San Francisco y el trabajo de los frailes
quienes iban descalzos pidiendo limosnas a través del mundo debe haber
tenido un gran impacto en ella, porque cuanto ella estaba con sus damas de
compañía, se cubría con un manto de andrajos y una vieja pieza de tela alrededor
de su cabeza, diciendo que así era como ella andaría cuando fuera pidiendo
limosna y así miserable sería por el amor de Dios. Esto fue para ella mas que un simple
deseo, pero llevarlo a cabo en este momento, hubiera sido imposible para
una mujer con una familia. Uno de
los franciscanos en particular, el Hno. Rodeger, se convirtió en el maestro espiritual de
Isabel. El le instaba a Isabel a "
preservar la castidad, humildad y paciencia y que se mantuviera vigilante
en la oración y que se aplicara a trabajos de misericordia”.
Puede ser que estos
frailes conocieran sobre las fraternidades penitenciales en Italia y estuvieran
al tanto del Memoriale Propositi,
la primera regla Franciscana y la Carta de San Francisco a los hermanos y
hermanas de Penitencia. No sabemos si es que Isabel siguió esta regla, pero
es casi seguro que ella profesó como penitente. Ella pudo haber seguido la regla informalmente. Una cosa es segura: en lo mas fondo de su
alma ella estaba en sintonía con el amor de San Francisco hacia la pobreza
y la humildad.
Reflexión
Espiritual.
Discerniendo
sobre nuestra propia vocación y el camino que debemos seguir es un proceso
continuo. Encuentros frecuentes con
personas que están viviendo su vocación nos ayuda. Fue así que de los frailes franciscanos
Isabel aprendió sobre la vida y las enseñanzas de Francisco, lo cual la
ayudó a discernir su propio camino en la vida. A partir de ese momento, ella llegó a
hacer todo lo que estuvo a su alcance para seguir estas enseñanzas.
Isabel
no solamente aprendió de los franciscanos, pero ella les ayudó en su
ministerio así como les dió ayuda personal. Este tipo de ayuda mutua puede ser un
ejemplo para nosotros en nuestras relaciones con los frailes.
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