Programa de formación por el Octavo Centenario de Santa Isabel de Hungría (1207-2007)

Mes 5.

 

El empeño de Isabel de tener una vida aún mas devota continuaba creciendo.  Ella recibió una gracia que correspondía a su deseo cuando en el año 1223 o 1224, los primeros misioneros franciscanos llegaron a Alemania -a Eisenach.  En ese entonces Isabel tenía dieciocho años.  Ella le cedió a estos frailes una iglesia en Eisenach, y llegó a ser tan fiel a ellos que  ella misma hilaba la lana para sus hábitos.   

 

Lo que ella aprendió en esa época sobre la vida de San Francisco y el trabajo de los frailes quienes iban descalzos pidiendo limosnas a través del mundo debe haber tenido un gran impacto en ella, porque cuanto ella estaba con sus damas de compañía, se cubría con un manto de andrajos y una vieja pieza de tela alrededor de su cabeza, diciendo que así era como ella andaría cuando fuera pidiendo limosna y así miserable sería por el amor de Dios.  Esto fue para ella mas que un simple deseo, pero llevarlo a cabo en este momento, hubiera sido imposible para una mujer con una familia.  Uno de los franciscanos en particular, el Hno. Rodeger, se convirtió en el maestro espiritual de Isabel.  El le instaba a Isabel a " preservar la castidad, humildad y paciencia y que se mantuviera vigilante en la oración y que se aplicara a trabajos de misericordia”.

 

Puede ser que estos frailes conocieran sobre las fraternidades penitenciales en Italia y estuvieran al tanto del Memoriale Propositi, la primera regla Franciscana y la Carta de San Francisco a los hermanos y hermanas de Penitencia. No sabemos si es que Isabel siguió esta regla, pero es casi seguro que ella profesó como penitente.  Ella pudo haber seguido la regla informalmente.  Una cosa es segura: en lo mas fondo de su alma ella estaba en sintonía con el amor de San Francisco hacia la pobreza y la humildad.

 

Reflexión Espiritual.

 

Discerniendo sobre nuestra propia vocación y el camino que debemos seguir es un proceso continuo.  Encuentros frecuentes con personas que están viviendo su vocación nos ayuda.  Fue así que de los frailes franciscanos Isabel aprendió sobre la vida y las enseñanzas de Francisco, lo cual la ayudó a discernir su propio camino en la vida.  A partir de ese momento, ella llegó a hacer todo lo que estuvo a su alcance para seguir estas enseñanzas. 

 

Isabel no solamente aprendió de los franciscanos, pero ella les ayudó en su ministerio así como les dió ayuda personal.  Este tipo de ayuda mutua puede ser un ejemplo para nosotros en nuestras relaciones con los frailes.

 

Evangelio:  Benditos son los pobres de espíritu, porque de ellos será el reino de los cielos. (Mt. 5:3).