Programa de formación por el Octavo Centenario de Santa Isabel de Hungría (1207-2007)

Año Uno: La vida de Santa Isabel

 

Mes 3 - Matrimonio

Isabel comprendió que el matrimonio no era simplemente una manera de obtener felicidad o realización personal, pero era además una vocación, tan seria como la vocación a la vida religiosa, y una manera a través de la cual ella había sido llamada a la santidad.

El amor a los que están más cercanos a nosotros es la raíz de nuestra comprensión del amor en general, y nos muestra cómo debemos amar a Dios. Esta es la verdad del amor matrimonial, así como lo conocemos en los escritos del Concilio Vaticano Segundo, "fluye de la fuente del amor divino", esto es, tiene su origen en Dios; y el Concilio agrega que "el auténtico amor matrimonial fluye del amor divino" (GS., no. 48).

Poca atención ha sido prestada al matrimonio en la vida de los santos; de hecho, Isabel es hasta hace poco uno de las pocas personas casadas canonizadas. Ella estaba felizmente casada a Luis IV de Thuringia, quien también es popularmente conocido como un santo. .

Isabel vivió su amor matrimonial como una manera de amar a Dios. Una de sus mas cercanas amigas, Isentrude, su dama de honor en la corte, dijo que ella y su marido, "vivieron su matrimonio en una forma digna de alabanza. Ellos se amaron con un afecto maravilloso, gentilmente invitándose y fortaleciéndose mutuamente en la alabanza y el servicio a Dios".

Ellos fueron santos no porque no tuvieron problemas, pero porque ellos supieron como sobreponerse a los problemas. Uno de estos era que ellos vivían en una atmósfera muy inmoral en la corte, en medio de muchas tentaciones, las cuales los escritores de la época no tratan de ocultar. Pero ellos estaban resueltos a evitar estas trampas. Hombres cercanos a Luís manifestaban su sorpresa de que él no le fuera infiel a su esposa. El respondía, "Nunca me repitan de nuevo estas palabras: tengo una esposa, con quien estoy comprometido a mantenerme fiel". Isabel también tuvo que lidiar con largas separaciones de su esposo, quien viajaba frecuentemente en nombre del emperador. Cuando él estaba fuera, ella no asistía a las fiestas y entretenimiento de la corte, y pasaba su tiempo en oración, para abstraerse de cualquier distracción y tentación mundana.

Así como cualquier otra mujer casada, Isabel tenía que mantener el equilibrio entre su trabajo, sus niños, la atención a su marido y los deberes para con Dios.

Isabel estaba conciente de la injusticia causada por la riqueza, y su deseo de tener una vida mas sencilla, lo cual algunas veces le trajo conflictos con el amor hacia su esposo. Los funcionarios que su esposo empleba imponian impuestos injustos a las gentes. Isabel, inconcientemente, no comía ningun alimento que fuera producto de estas fuentes. Al hacer esto, ella implicitamente acusaba las injusticias del gobierno de su marido. Luis respetaba la conciencia de su esposa y apoyaba su opción, prometiéndole que el pronto cambiaria la situación.

Isabel vivió su amor por su familia fielmente junto con su amor por Dios, a través de la forma cómo ella y su esposo practicaban la fidelidad en el matrimonio, respeto mutuo, su devoción a una misma fe y su trabajo diario. Isabel y Luis ponían a Dios en el medio de su vida conyugal. Ellos nos enseñan también como vivir este amor. Ellos cumplían a cabalidad las palabras del apóstol San Pablo:

El amor es paciente, el amor es amable. El amor no es envidioso, no es jactancioso, no se engríe; es decoroso; no busca su interés; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. (1 Cor. 13:4-8).

Evangelio; (Jesús dijo) Desde el comienzo, el Creador los hizo varón y hembra, y que por esta razón, dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne" (Mt. 19:5-6).

"Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. En esto conocerán todos que sois mis discípulos: si os tenéis amor los unos a los otros" (Jn 13:34-35).