PRESIDENCIA DEL CONSEJO INTERNACIONAL DE LA OFS

PROYECTO DE FORMACIÒN INICIAL

FICHA MENSUAL

DICIEMBRE 2010 – AÑO 1 – No. 12

SECCIÓN I: TEMA DEL MES

Tema II-6: Sentido de Pertenencia a la Orden Franciscana Seglar

por Emanuela De Nunzio, SFO (Conclusiones)

Resumen y preguntas de Ewald Kreuzer, OFS

El sentido de pertenencia es la base de la verdadera fraternidad. En una era de individualismo, necesitamos redescubrir el sentido y el valor de la OFS como una familia franciscana donde cada quien se ocupa del otro.

Pertenecer a la OFS es un llamado a cada uno de nosotros a ser corresponsables por su bienestar y crecimiento.

Cómo debe vivirse la pertenencia a la fraternidad.  Nuestras Constituciones Generales en el art. 30.2 afirman: “El sentido de corresponsabilidad de los miembros exige la presencia personal, el testimonio, la oración, la colaboración activa, según las posibilidades de cada uno y los eventuales compromisos para la animación de la Fraternidad”.

Es importante resaltar que la OFS no es simplemente un grupo parroquial que puede desintegrarse cuando el liderazgo parroquial cambia. Nuestra Orden es un cuerpo institucional que ha atravesado 8 siglos de historia, trayendo al mundo el mensaje de su fundador, San Francisco.  Muchos  seglares franciscanos han sido grandes santos.

Pertenencia y Misión. Estamos llamados a enfatizar el sentido de comunión y corresponsabilidad dentro de la OFS y dentro de toda la Iglesia. Vamos hacia el anuncio de la Buena Nueva al mundo, recordando que no somos una simple organización de beneficencia, pero evitando cualquier actitud de orgullo y superioridad.

Nuevas formas de intervención.  Hoy, nuestros deberes cristianos implican:

-  formación socio-política: a la luz de la Gaudium et Spes (Vat. II) y a la más reciente enseñanza de la doctrina social de la Iglesia, señalando en particular la segunda parte de Deus Caritas Est, la primera Encíclica de Benedicto XVI

-  nuevas formas de intervenir en los siguientes campos: 1. Servicio voluntario ofreciendo una valiosa contribución a la construcción de la “civilización del amor” (Benedicto XVI); 2. Atención a los jóvenes que están listos  para actuar con “coraje para vivir y servir” pero necesitan quienes les acompañen en la búsqueda del rosto de Cristo; 3. Un respeto por la creación con renovada motivación  4. Compromiso concreto y active sobre el ecumenismo y el diálogo interreligioso; y 5. Misión a los pueblos, sin limitarla al Día Mundial de las Misiones o a un simple apoyo económico.

Vida activa y vida interior: nuestra vida activa debe nutrirse de una rica vida interior que sea cultivada día a día a través de un diálogo constante, personal y comprometido y una interacción amorosa con nuestro Padre celestial.

El sentido de la TAU: La “Tau” que San Francisco escogió y que nosotros los franciscanos usamos, es la representación de nuestra aceptación de la Cruz, y nuestra capacidad y disponibilidad a vivir en armonía con ella.  Representa un tiempo en el que nuestras debilidades se transforman en salvación por la gracia de Cristo.  Representa un tiempo de salvación personal para cada uno de nosotros, así como un tiempo de salvación universal para la comunidad de creyentes, llamados a mantener sus corazones abiertos al diálogo fraterno y a estar atentos unos a los otros y a Dios.

Algunas instrucciones operativas:

Podemos nutrir el sentido de pertenencia a la fraternidad y a toda la Orden Franciscana Seglar transformándola en una escuela de formación y santidad; viviendo intensamente nuestros encuentros como un “sacramento” de la fraternidad para ser testigos de la comunión eclesial; participando en el empeño apostólico de la Iglesia; y siendo una presencia active en la sociedad a la luz de la doctrina social de la Iglesia.  

Es también importante considerar la dimensión internacional de nuestra Orden: intensificando la comunicación dentro de la Orden y aumentando el conocimiento y la estima reciproca, contribuyendo activamente en el trabajo de los franciscanos a nivel internacional y colaborando con los movimientos y las instituciones que tienen el mismo objetivo. (CC.GG.Art.18.3; 23.1).

Preguntas para reflexionar y discutir en fraternidad

1. ¿Qué oportunidades ves para los franciscanos seglares de ser “mensajeros de alegría y esperanza” (CC.GG Art. 26)?

2. ¿Cómo vives personalmente tu “sentido de pertenencia a la Orden Franciscana Seglar”?

 

 SECCIÓN II: MENSAJE ESPIRITUAL


Tema XII: Contemplando la morada de Dios entre nosotros: Pertenecer a Cristo y vivir en el mundo.

Fr. Amando Trujillo Cano, TOR

Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros, y nosotros contemplamos su gloria,

la gloria del hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad (Jn 1:14).

Hay algo acerca de la Navidad que incluso los poderes de este mundo no pueden detener.  En la Nochebuena y el Día de Navidad innumerables familias se congregan alrededor del mundo en sus hogares para celebrar el nacimiento de una persona única, el Niño Jesús, quien es “la luz de lo alto” (Lc 1:78). Las parroquias y otras comunidades de fe celebran algunas de sus liturgias más dignas para participar de las gracias particulares de esta solemnidad de nuestra fe Cristiana y darle la bienvenida a nuestro Salvador en la fe y el amor. La gracia de la Navidad nos permite mirar al mundo como el lugar donde Dios habitó entre nosotros, aunque mucha gente aun no conoce a Cristo o se ha olvidado de Él.  En este sentido es simbólica la historia del cese al fuego en la Navidad del año 1914 en el frente de batalla entre Alemania y las tropas inglesas en Flandes y en otros lugares. Sin embargo, también somos conscientes de los intentos crecientes de “secuestrar” el sentido cristiano de esta celebración con un agresivo comercialismo, un abierto secularismo y otras ideologías.  Es muy importante que todos los cristianos busquen cada año una experiencia significativa de la Navidad que pueda ponernos en contacto con el misterio de la encarnación del Hijo de Dios y ser transformados por su gracia renovadora.

Si el sentido de la Navidad está particularmente oscurecido en muchas partes del mundo y en numerosas mentes y corazones, puede que también sea debido a que muchos cristianos no se preparan ellos mismos, o sus familias y comunidades para recibir el sublime regalo de Dios, el Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad. El tiempo litúrgico de Adviento tiene como objeto ayudarnos en este sentido. Durante este tiempo, los profetas mesiánicos vuelven a gritar al mundo para despertar nuestra esperanza en el futuro inimaginable de Dios, el cual viene fielmente a una humanidad quebrantada. El clamor de Juan el Bautista en el desierto nos reta a dar pasos concretos para preparar el camino del Señor.  La apertura valiente y consciente de María a la irrupción del Espíritu divino nos invita a abrirnos a las iniciativas de Dios en nuestras vidas y en el mundo, y a renovar nuestro compromiso como siervos agradecidos de Dios.

Mientras nos empeñamos en celebrar la Navidad en una forma significativa, Francisco de Asís es una referencia indispensable para nosotros. Al avanzar en su camino spiritual, se enfocó más y más en la humanidad de Cristo, y en su sufrimiento y humilde condición, especialmente luego de su visita a Tierra Santa en 1219. Su biógrafo Tomás de Celano, nos dice que “la humildad de la encarnación y la caridad de la pasión ocupaba su memoria… al extremo que él quería apenas pensar en cualquier otra cosa” (1C 84). En su segunda biografía de Francisco, Celano dice que el  Poverello consideraba el nacimiento del Niño Jesús como “la fiesta de las fiestas” y que “con preferencia a las demás solemnidades [lo] celebraba con inefable alegría” (2C 199) porque Dios se hizo un “niño pequeñuelo” para salvar a la humanidad.  Francisco mismo dijo acerca del Hijo de Dios: “El era rico sin medida y aún así él y su santa Madre escogieron la pobreza” (2 Lf 5).

El día de Navidad de 1223, Francisco organizó una representación de la escena de navidad de Belén en una pequeña gruta en Greccio, con la ayuda de su amigo Juan y la participación de los frailes y la gente del pueblo que llevaba velas y antorchas (cf. 1C 84-87). La Leyenda Mayor de San Buenaventura agrega que Francisco había obtenido previamente permiso del papa para celebrar la ceremonia en esta forma e “hizo preparar un pesebre con el heno correspondiente y mandó traer al lugar un buey y un asno” (LM X, 7). Los biógrafos describen la celebración de aquella noche como una de gran luz y alegría para la gente e incluso para los animales, en la cual el canto de los frailes y de la gente resonó en el bosque. Esta ocasión fue para Francisco una experiencia de jubilosa contemplación del Niño de Belén, y ayudó a reanimar la fe y la devoción en los corazones de muchas personas. Se celebró una Misa “en el pesebre” en la que Francisco asistió como diacono y predicó. “Allí la simplicidad recibe honor, la pobreza es ensalzada, se valora la humildad, y Greccio se convierte en una nueva Belén” (1C 85). Es interesante hacer notar las implicaciones que Francisco atribuyó a esta fiesta: “En este día Francisco quería que los ricos den de comer en abundancia a los pobres y hambrientos y que los bueyes y los asnos tengan más pienso y hierba de lo acostumbrado” (2C 200).

La celebración de este misterio central de nuestra fe debería ayudarnos a crecer constantemente en la apreciación de la presencia de Dios en medio de nosotros y de la dignidad más alta que la encarnación del Hijo de Dios confirió a las diversas realidades de la creación y de la fe, incluyendo nuestros compañeros en el camino de la vida y la historia. “Los franciscanos seglares, pues, busquen la persona viviente y operante de Cristo en los hermanos, en la Sagrada Escritura, en la Iglesia y en las acciones litúrgicas. (Regla OFS 5). En su reciente Exhortación Apostólica post-sinodal Verbum Domini, el Papa Benedicto XVI reflexiona sobre el alcance universal de la Palabra de Dios en la economía de la salvación:

El Verbo sale del Padre y viene a vivir entre los suyos, y retorna al seno del Padre para llevar consigo a toda la creación que ha sido creada en Él y para Él(VD 121).

Preguntas para reflexionar y discutir en fraternidad.  

1.   ¿Cuáles son los desafíos que actualmente enfrentas para celebrar una Navidad significativa?

2.   ¿Cuáles son los elementos que te han ayudado a celebrar mejor el nacimiento de nuestro Señor?

SECCIÓN III: DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

Bloque II: Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia

Extractos y preguntas de Fr. Amando Trujillo Cano, TOR

Parte 9 de 9: LA VÍA DE LA CARIDAD

204. Entre las virtudes en su conjunto y, especialmente entre las virtudes, los valores sociales y la caridad, existe un vínculo profundo que debe ser reconocido. La caridad, a menudo limitada al ámbito de las relaciones de proximidad, o circunscrita únicamente a los aspectos meramente subjetivos de la actuación en favor del otro, debe ser reconsiderada en su auténtico valor de criterio supremo y universal de toda la ética social. De todas las vías, incluidas las que se buscan y recorren para afrontar las formas siempre nuevas de la actual cuestión social, la « más excelente » (1 Co 12,31) es la vía trazada por la caridad. 205 Los valores de la verdad, de la justicia y de la libertad, nacen y se desarrollan de la fuente interior de la caridad: [...] Estos valores constituyen los pilares que dan solidez y consistencia al edificio del vivir y del actuar: son valores que determinan la cualidad de toda acción e institución social.

206. La caridad presupone y trasciende la justicia: esta última « ha de complementarse con la caridad ». Si la justicia es « de por sí apta para servir de “árbitro” entre los hombres en la recíproca repartición de los bienes objetivos según una medida adecuada, el amor en cambio, y solamente el amor (también ese amor benigno que llamamos “misericordia”), es capaz de restituir el hombre a sí mismo ». No se pueden regular las relaciones humanas únicamente con la medida de la justicia: « […]Ha sido ni más ni menos la experiencia histórica la que entre otras cosas ha llevado a formular esta aserción: summum ius, summa iniuria ». La justicia, en efecto, « en todas las esferas de las relaciones interhumanas, debe experimentar, por decirlo así, una notable “corrección” por parte del amor que —como proclama San Pablo— “es paciente” y “benigno”, o dicho en otras palabras, lleva en sí los caracteres del amor misericordioso, tan esenciales al evangelio y al cristianismo ».

207.… Sólo la caridad, en su calidad de « forma virtutum », puede animar y plasmar la actuación social para edificar la paz, en el contexto de un mundo cada vez más complejo. Para que todo esto suceda es necesario que se muestre la caridad no sólo como inspiradora de la acción individual, sino también como fuerza capaz de suscitar vías nuevas para afrontar los problemas del mundo de hoy y para renovar profundamente desde su interior las estructuras, organizaciones sociales y ordenamientos jurídicos. En esta perspectiva la caridad se convierte en caridad social y política... 208. La caridad social y política no se agota en las relaciones entre las personas, sino que se despliega en la red en la que estas relaciones se insertan, que es precisamente la comunidad social y política, e interviene sobre ésta, procurando el bien posible para la comunidad en su conjunto. […]La obra de misericordia con la que se responde aquí y ahora a una necesidad real y urgente del prójimo es, indudablemente, un acto de caridad; pero es un acto de caridad igualmente indispensable el esfuerzo dirigido a organizar y estructurar la sociedad de modo que el prójimo no tenga que padecer la miseria, sobre todo cuando ésta se convierte en la situación en que se debaten un inmenso número de personas y hasta de pueblos enteros, situación que asume, hoy, las proporciones de una verdadera y propia cuestión social mundial.

En su Encíclica, Caritas in veritate, el Papa Benedicto XVI desarrolla la intrínseca conexión entre caridad y verdad, profundizando en las enseñanzas del Compendium y llamándonos a liberar la caridad de las distorsiones creadas por nuestra cultura contemporánea. He aquí algunos párrafos significativos de la Encíclica.:

2. La caridad es el corazón de la doctrina social de la Iglesia. Cada responsabilidad y cada compromiso contenido en la doctrina se deriva de la caridad la cual, de acuerdo con las enseñanzas de Jesús, es la síntesis de toda la Ley (cf. Mt 22:36- 40) […] todo tiene su origen en el amor de Dios, todo es hecho por esto, todo es dirigido hacia esto…

3... La verdad es la luz que da sentido y valor a la caridad. Esa luz es la luz de la razón y la luz de la fe, a través de la cual el intelecto atiende a la verdad de la caridad natural y sobrenatural: sostiene su significado como don, aceptación y comunión. [...] En una cultura sin verdad […] la palabra “amor” es abusada y distorsionada, al punto que viene a significar lo contrario.  La verdad libera a la caridad de las restricciones de una emoción que le resta del contenido relacional y social, y de un fideísmo que le resta de un espacio vital humano y universal. En la verdad, la caridad refleja aun la dimensión personal de la fe en el Dios de la Biblia, quien es Agápe y Lógos: Caridad y Verdad, Amor y Palabra.

Preguntas para la reflexión y discusión en fraternidad.

1.       ¿Qué puede hacer mi fraternidad para que la caridad sea reconsiderada como criterio supremo y universal de toda la ética social?

2.       ¿Cuáles son las formas en las cuales mi fraternidad y yo podemos practicar una caridad social y política?

3.       ¿Cómo podemos mi fraternidad y yo contribuir a liberar la caridad de las restricciones impuestas sobre la misma por nuestra cultura?