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PROYECTO DE FORMACION PERMANENTE FICHA MENSUAL OCTUBRE 2011 – AÑO 2 – No. 22 |
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SECCION I: TEMA MENSUAL |
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Tema 10: El “Drama del Humanismo Ateo” (EN n. 55-58) Comentarios, extractos y
preguntas de Ewald Kreuzer, SFO En los siguiente extractos de la “Evangelii nuniandi”, el Papa Pablo
VI se enfoca en las nuevas formas de ateísmo y secularismo. Él distingue
entre “secularismo” y “secularización”.
Es importante que entendamos esta distinción puesto que la palabra “seglar”
se utiliza en el nombre de nuestra Orden Franciscana. Este análisis hecho por
el Santo Padre también nos ayuda a comprender nuestra vocación y misión específicas
como “seglares” franciscanos. Este será un tema importante a tratar en el
Capitulo general que se celebrará en Sao Paolo (Brasil) este mes de octubre. 55. Drama
del humanismo ateo. […] Desde el punto de vista espiritual, este mundo moderno parece
debatirse siempre en lo que un autor contemporáneo ha llamado "el drama
del humanismo ateo" (Cf. Henri de
Lubac, El drama del humanismo ateo,
Paris 1945) Por una parte, hay que
constatar en el corazón mismo de este mundo contemporáneo un fenómeno, que
constituye como su marca más característica: el secularismo. No hablamos de
la secularización en el sentido de un esfuerzo, en sí mismo justo y legítimo,
no incompatible con la fe y la religión, por descubrir en la creación, en
cada cosa o en cada acontecimiento del universo, las leyes que los rigen con
una cierta autonomía, con la convicción interior de que el Creador ha puesto
en ellos sus leyes. El reciente Concilio afirmó, en este sentido, la legítima
autonomía de la cultura y, particularmente, de las ciencias (Cf. Constitución
Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo Moderno, Gaudium et Spes, 59). Tratamos aquí del verdadero secularismo: una concepción del mundo
según la cual este último se explica por sí mismo sin que sea necesario
recurrir a Dios; Dios resultaría pues superfluo y hasta un obstáculo. Dicho
secularismo, para reconocer el poder del hombre, acaba por sobrepasar a Dios
e incluso por renegar de Él. Nuevas formas de ateísmo —un ateísmo
antropocéntrico, no ya abstracto y metafísico, sino pragmático y militante—
parecen desprenderse de él. En unión con este secularismo ateo, se nos propone
todos los días, bajo las formas más distintas, una civilización del consumo,
el hedonismo erigido en valor supremo, una voluntad de poder y de dominio, de
discriminaciones de todo género: constituyen otras tantas inclinaciones
inhumanas de este "humanismo".
En este mismo mundo moderno, no se puede negar la existencia de
valores inicialmente cristianos o evangélicos, al menos bajo forma de vida o
de nostalgia. No sería exagerado hablar de un poderoso y trágico llamamiento
a ser evangelizado. 56. Cristianos
no practicantes. Una segunda esfera es la de los no
practicantes; toda una muchedumbre, hoy día muy numerosa, de bautizados que,
en gran medida, no han renegado formalmente de su bautismo, pero están
totalmente al margen del mismo y no lo viven. […] Se
explica muchas veces por el desarraigo típico de nuestra época. Nace también del hecho de que los cristianos se
aproximan hoy a los no creyentes y reciben constantemente el influjo de la
incredulidad. Por otra parte, los no practicantes contemporáneos, más que los
de otras épocas tratan de explicar y justificar su posición en nombre de una
religión interior, de una autonomía o de una autenticidad personal. Ateos y no creyentes por una parte, no
practicantes por otra, oponen a la evangelización resistencias no pequeñas
[...] Secularismo ateo y ausencia de práctica religiosa se encuentran en los
adultos y en los jóvenes, en la élite y en la masa, en las antiguas y en las
jóvenes Iglesias. La acción evangelizadora de la Iglesia, que no puede
ignorar estos dos mundos ni detenerse ante ellos, debe buscar constantemente
los medios y el lenguaje adecuados para proponerles la revelación de Dios y
la fe en Jesucristo. 57. El deber
de la Iglesia. Como Cristo durante el tiempo de su predicación, como los
Doce en la mañana de Pentecostés, la Iglesia tiene también ante sí una
inmensa muchedumbre humana que necesita del Evangelio y tiene derecho al
mismo, pues Dios "quiere que todos los hombres se salven y lleguen al
conocimiento de la verdad" (1Tim 2,4). Sensible a su deber de predicar
la salvación a todos sabiendo que el mensaje evangélico no está reservado a
un pequeño grupo de iniciados, de privilegiados o elegidos, sino que está
destinado a todos, la Iglesia hace suya la angustia de Cristo ante las
multitudes errantes y abandonadas "como ovejas sin pastor" y repite
con frecuencia su palabra: "Tengo compasión de la muchedumbre" (Mt
9,36; 15,32). Pero también es consciente de que, por medio de una eficaz
predicación evangélica, debe dirigir su mensaje al corazón de las masas, a
las comunidades de fieles, cuya acción puede y debe llegar a los demás.
En otras regiones, por el contrario, las
comunidades de base se reúnen con un espíritu de crítica amarga hacia la
Iglesia, que estigmatizan como "institucional" y a la que se oponen
como comunidades carismáticas, libres de estructuras, inspiradas únicamente
en el Evangelio. Tienen pues como característica una evidente actitud de
censura y de rechazo hacia las manifestaciones de la Iglesia: su jerarquía,
sus signos. Contestan radicalmente esta Iglesia. En esta línea, su
inspiración principal se convierte rápidamente en ideológica y no es raro que
sean muy pronto presa de una opción política, de una corriente, y más tarde
de un sistema, o de un partido, con el riesgo de ser instrumentalizadas. La
diferencia es ya notable: las comunidades que por su espíritu de contestación
se separan de la Iglesia, cuya unidad perjudican, pueden llamarse
"comunidades de base", pero ésta es una denominación estrictamente
sociológica. No pueden, sin abusar del lenguaje, llamarse comunidades
eclesiales de base, aunque tengan la pretensión de perseverar en la unidad de
la Iglesia, manteniéndose hostiles a la jerarquía. Este nombre pertenece a
las otras, a las que se forman en Iglesia para unirse a la Iglesia y para
hacer crecer a la Iglesia. Estas últimas comunidades serán un lugar de
evangelización, en beneficio de las comunidades más vastas, especialmente de
las Iglesias particulares, y serán una esperanza para la Iglesia universal,
como Nos mismo dijimos al final del Sínodo, en la medida en que: — buscan su alimento en la palabra de Dios y no
se dejan aprisionar por la polarización política o por las ideologías de
moda, prontas a explotar su inmenso potencial humano; […] — permanecen firmemente unidas a la Iglesia local
en la que ellas se insieren, y a la Iglesia universal, evitando así el
peligro muy real de aislarse en sí mismas, de creerse, después, la única
auténtica Iglesia de Cristo y, finalmente, de anatemizar a las otras
comunidades eclesiales; — guardan una sincera comunión con los Pastores
que el Señor ha dado a su Iglesia y al Magisterio que el Espíritu de Cristo
les ha confiado; — no se creen jamás el único destinatario o el
único agente de evangelización, esto es, el único depositario del Evangelio,
sino que, conscientes de que la Iglesia es mucho más vasta y diversificada,
aceptan que la Iglesia se encarna en formas que no son las de ellas; — crecen cada día en responsabilidad, celo,
compromiso e irradiación misioneros; — se muestran universalistas y no sectarias. […] Preguntas para la reflexión y la discusión en
fraternidad 1. ¿Cuál es la diferencia entre “secularismo” y
“secularización”? 2. ¿Cómo entiendes e interpretas la palabra “Seglar”
en el nombre de la Orden Franciscana Seglar? 3. ¿Cómo pueden las “pequeñas comunidades” apoyar la
evangelización? 4. ¿Cómo se asemejan o difieren las fraternidades
franciscanas seglares a estas “pequeñas comunidades”? |
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SECCION
II: ESPIRITUALIDAD Y DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA. |
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Tema 7 de
9: San Lucas Evangelista Celebrar la fiesta de San
Lucas Evangelista (Octubre 18) puede tener un significado especial para los
franciscanos seglares este año, considerando que el tema del Capítulo General
de la OFS, que se llevará a cabo en Brasil este mes es: Evangelizados para Evangelizar. En preparación para este evento,
el proyecto de formación del CIOFS ha escogido el tema de Evangelización que también se enlaza
con la llamada que el beato Juan Pablo II hiciera a toda la Iglesia a
comprometerse en una Nueva Evangelización.
Pero ¿cómo puede San Lucas ayudarnos a celebrar este Capitulo General
y responder a la llamada del Espíritu Santo a renovar nuestra misión
evangelizadora en el mundo?
La tradición de la Iglesia
(el Canon Muratoriano, San Ireneo, Eusebio, Tertuliano, etc.) ha
identificado constantemente a Lucas como el médico referido por San Pablo en Col. 4,14 y con uno de sus compañeros
mencionados en Flp. 24. Lucas fue discípulo y compañero de Pablo en
sus viajes apostólicos, comenzando con su segundo viaje misionero. Colaboró con
Pablo de modo activo pero discreto como puede notarse en Hechos, 16:10-17; 20:5-15; 21:1-18; 27:1-28:16. El Prólogo Anti-Marcionita
a la obra de Lucas (probablemente del Siglo
IV) resume su vida como sigue: Lucas
era un sirio de Antioquia, médico de profesión, discípulo de los apóstoles y más
tarde siguió a Pablo hasta el martirio de éste. Sirvió al Señor sin
distracciones, sin esposa y sin hijos. Murió a la edad de ochenta y cuatro
años en Beocia lleno del Espíritu Santo. Basándose en todo esto y en los
comentarios de Pablo durante su difícil viaje a Roma: Solamente Lucas se ha quedado conmigo (2 Tim. 4,11), Lucas emerge como compañero fiel de Pablo
en el ministerio. Lucas ha sido modelo para nosotros de la fidelidad al Señor
y a la misión de la Iglesia en colaboración activa con el Apóstol de los
Gentiles. Lucas no fue uno de los
apóstoles ni un testigo de los eventos de la vida, muerte y resurrección de
Jesús; sin embargo, quiso investigar la tradición de la que disponía para
escribir una narrativa de aquellos acontecimientos en una forma ordenada,
como lo leemos en el prólogo de su Evangelio: Puesto que muchos han intentado narrar
ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros, tal como nos
las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y
servidores de la Palabra, he decidido yo también, después de haber
investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su
orden, ilustre Teófilo para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has
recibido. (Lc 1,1-4). De alguna
manera Lucas actúa como historiador pero mayormente como teólogo del plan
divino de salvación para todos los pueblos, según fue revelado en Cristo. El es
un helenista culto comprometido en la transmisión del mensaje cristiano a sus
compañeros helenistas creyentes que provenían del mundo pagano, inculturándolo
magistralmente. Conoce bien la versión griega de la Biblia y el mundo judío.
Es un consumado escritor del griego que también sabe ser fiel a sus fuentes, que
usa con creatividad y gran originalidad. Escribe el tercer Evangelio muy
probablemente entre el 75 y el 85 d.C. en un ambiente helenista y los Hechos
de los Apóstoles alrededor del 90 d.C. Este autor inspirado presenta el
ministerio profético de Jesús como un largo camino hacia Jerusalén y la
misión de la Iglesia como un camino hacia el confín del mundo y los gentiles. Como San Lucas, también
nosotros hemos recibido una rica tradición en la Iglesia que hemos de estudiar,
meditar y llevar a la vida, compartiéndola con las nuevas generaciones y
culturas. Estamos también llamados a ser fieles y creativos al transmitir el
mensaje del plan divino de salvación para toda la humanidad de forma que
pueda realmente incidir en la vida de las personas de nuestro tiempo. La
salvación es siempre el don de Dios a un mundo herido que sufre de grandes disparidades
y fragmentaciones, ideologías y terrorismo, tráfico humano y migración
forzada, materialismo y opresión política, desempleo y diversas clases de
enfermedades físicas, mentales y espirituales, etc. Por el bien de nuestra misión
evangelizadora aprendamos de la sensibilidad especial de Lucas a la
misericordia y el perdón de Dios, a los pobres, al desapego material y la
dedicación total a Cristo, la oración, el poder y la guía del Espíritu Santo,
el papel de la mujer en la vida de Cristo y en la Iglesia, el gozo de la
salvación de Dios, etc. El franciscano seglar, comprometido a seguir el
ejemplo y las enseñanzas de Cristo, dedíquese a un estudio personal y
frecuente del Evangelio y de las Sagradas Escrituras. La Fraternidad y sus
responsables promuevan el amor a la Palabra evangélica y ayuden a los
hermanos a conocerla ya comprenderla, tal como la proclama la Iglesia, con la
ayuda del Espíritu Santo. (CCGG 9, 2) El servicio a la economía (Compendium of
the Social Doctrine of the Church, n. 563-564)
563 Ante la complejidad del
contexto económico contemporáneo, el fiel laico se deberá orientar su acción
por los principios del Magisterio social. Es necesario que estos principios sean
conocidos y acogidos en la actividad económica misma: cuando se descuidan
estos principios, empezando por la centralidad de la persona humana, se pone
en peligro la calidad de la actividad económica (Cf. Congregación para la
Doctrina de la Fe, Nota Doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al
compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (24 de
noviembre de 2002), 3: Librería Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 2002,
p. 8.). El compromiso del cristiano se traducirá
también en un esfuerzo de reflexión cultural orientado sobre todo a un discernimiento
sobre los modelos actuales de desarrollo económico-social. La reducción
de la cuestión del desarrollo a un problema exclusivamente técnico llevaría a
vaciarlo de su verdadero contenido que es, en cambio, « la dignidad del
hombre y de los pueblos » (Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei
socialis, 41: AAS 80 (1988) 570). 564 Los estudiosos de la
ciencia económica, los trabajadores del sector y los responsables políticos
deben advertir la urgencia de replantear la economía, considerando,
por una parte, la dramática pobreza material de miles de millones de personas
y, por la otra, el hecho de que « a las actuales estructuras económicas,
sociales y culturales les cuesta hacerse cargo de las exigencias de un
auténtico desarrollo » (Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de
la Paz 2000, 14: AAS 92 (2000) 366). Las legítimas exigencias de la
eficiencia económica deben armonizarse mejor con las de la participación
política y de la justicia social. Esto significa, en concreto, impregnar de
solidaridad las redes de la interdependencia económica, política y social,
que los procesos de globalización en curso tienden a acrecentar (Cf. Juan
Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2000, 17: AAS 92
(2000) 367-368). En este esfuerzo de replanteamiento, que se perfila
articulado y está destinado a incidir en las concepciones de la realidad
económica, resultan de gran valor las asociaciones de inspiración cristiana
que se mueven en el ámbito económico: asociaciones de trabajadores, de
empresarios, de economistas. Preguntas
para la reflexión y discusión en fraternidad 1. ¿Cómo podemos imitar la pasión de San Lucas por
conocer y compartir el Evangelio de Jesucristo con nuestro mundo? 2. ¿Cómo puede tu fraternidad implantar la levadura del
Evangelio en el campo de la economía en forma activa y efectiva? |