PROYECTO DE FORMACIÒN INICIAL
FICHA MENSUAL
JULIO 2010 – AÑO 1 – No. 7
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SECCIÓN I: TEMA DEL MES |
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Tema II-1:
Sentido de Pertenencia a la Orden Franciscana Seglar por Emanuela De Nunzio, OFS (n. 1, 6, 2, 4, 3) Resumen y comentarios de Ewald Kreuzer, SFO y Patrizia Morelli Premisa: El sentido de pertenencia es la base de la verdadera fraternidad. En
una época de individualismo, necesitamos redescubrir el significado y el
valor de la OFS como familia franciscana, en la que todos nos pertenecemos unos
a otros, y donde cada quien se preocupa del otro. El sentido de pertenencia fraterna nos
ayudará a desarrollar nuestro sentido de identidad, para ser conscientes de quiénes
somos y asumir nuestro propio lugar y nuestra vocación específica en la
Iglesia. En la práctica, nos ayudará a
vivir el Evangelio a la manera de San Francisco en comunión fraterna (Const.
1.3; 3.3), sembrando confianza donde hay desconfianza,
colaboración en lugar de competición, aceptación y amor en lugar de
hostilidad y rechazo. Introducción. La crisis del sentido de pertenencia
en tiempos post modernos. 1. La idea
general. En
la actualidad aquellas certezas que solían generar estructuras sólidas se han
vuelto escasas: el estado nacional, las instituciones, la familia y el
trabajo. No hay ya nada fijo o garantizado.
Aun las relaciones interpersonales han llegado a ser más superficiales. 6. La conexión
principal. Cada referencia a
la pertenencia está estrechamente ligada a la identidad y la presupone. No hay identidad sin pertenencia y no hay
pertenencia sin identidad. 2. Pertenencia
a una familia. La
familia es el recurso más grande de la persona y de la sociedad. Favorece
la generosidad, la apertura incondicional y la solidaridad en las diferentes
circunstancias de la vida. Asediada hoy por muchos desafíos del mundo
moderno, la familia se vuelve débil y es atacada por las propuestas que la
equiparan a cohabitar bajo el mismo techo. Como
resultado de esto vemos la pérdida progresiva de su identidad y su papel
específico. 4. Pertenencia
a una nación. El sentido
de pertenencia a un territorio específico está cambiando profundamente, no
solamente por la facilidad de movilidad, sino también por la realidad
nacional, que en algún momento hizo que las personas sintieran un gran
arraigo y una identidad muy personal, (“soy italiano, español, ingles…”), y
ha sido reemplazado con una entidad “supranacional”. Al contrario, la atención crece hacia
realidades regionales, y los intereses de cada uno descansan en un ambiente restringido,
con otras consecuencias sociales. 1.
La
fragmentación de la sociedad: pérdida de la cultura de la solidaridad, que
hace que los individuos vivan “cerca” u “opuestos”, pero no “juntos”; 2.
El poco
aprecio del sentido de lo social: la privacidad altamente cuidada, lo cual
crea un conflicto permanente entre el bien del individuo y el bien de la
comunidad; 3.
La cultura
de la sospecha: La sospecha y la desconfianza socavan la base de la sociedad
civil. 3. Pertenencia
a la vida profesional. Los
efectos de la precariedad también se perciben fuertemente en la vida laboral.
Muchos aceptan un tipo de trabajo que nos les atrae. Por esta razón se
sienten extraños sin raíces en su profesión. Preguntas para la
reflexión y discusión en fraternidad 1.
¿Cómo experimentas “la crisis del sentido de
pertenencia en tiempos post-modernos”? en los que estás viviendo? ¿Por qué la conexión entre pertenencia e
identidad es tan importante? 2.
¿Cómo pueden los franciscanos seglares enfrentar los
desafíos de pertenecer a una familia, a una nación y a su vida profesional? 3.
¿Crees que esta es una época de crisis o una
oportunidad para que los franciscanos seglares ejerciten su misión particular
en el mundo? |
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SECCIÓN II:
MENSAJE ESPIRITUAL |
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Tema VII: San Buenaventura: buscando la verdadera sabiduría
y la fidelidad creativa en tiempos de cambio. Fr. Amando Trujillo Cano, TOR En este artículo
enfocamos nuestra atención en uno de los más grandes autores de la historia
del pensamiento y organización institucional franciscanos cuya fiesta
litúrgica es celebrada por la Iglesia el 15 de Julio: San Buenaventura de
Bagnoregio. A través de su vida y legado, podemos aprender muchas cosas de
gran valor para nuestro camino franciscano en los tiempos presentes. Una figura central en el desarrollo de la
identidad franciscana En su introducción a la
edición de las siguientes obras de Buenaventura: El
Itinerario del alma hacia Dios, El Árbol de la Vida y la Vida de San
Francisco, Ewert Cousins – un reconocido especialista sobre nuestro autor
–, resume el papel relevante de la
contribución de este santo al desarrollo de la espiritualidad occidental y,
en particular, de la espiritualidad franciscana, como sigue: En la historia de la espiritualidad
occidental, Buenaventura tiene una posición central y fundamental. Fraile del siglo XIII, profesor de la
Universidad de Paris, Ministro General de la Orden Franciscana, Cardenal y
consejero de papas, jugó un papel importante en el fermento espiritual de la
alta Edad Media. Visto dentro del contexto religioso de la Edad Media en su
conjunto –cuando la espiritualidad islámica, judía y cristiana estaban
floreciendo- produjo uno de las más ricas síntesis de la espiritualidad
cristiana (pag.1). Donde descansa la verdadera sabiduría Buenaventura fue
conocido por su sabiduría y simplicidad y antes de recibir el título de
Doctor Seráfico por John Gerson (+1429), era ampliamente conocido en círculos
eclesiales como el Doctor Devotus, Doctor
Devoto, ya que se puede encontrar en sus sermones y en otros escritos un
verdadero sentido de devoción y de unción que son signos de la presencia y de
la acción del Espíritu. Su obra El
Itinerario del alma hacia Dios nos invita a buscar al Señor no solamente
con la mente sino también con nuestro corazón y con la gracia de Dios: Por eso primeramente invito al lector al
gemido de la oración por medio de Cristo crucificado, cuya sangre nos lava
las manchas de los pecados, no sea que piense que le basta la lección sin la
unción, la especulación sin la devoción, la investigación sin la admiración,
la circunspección sin la exultación, la industria sin la piedad, la ciencia
sin la caridad, la inteligencia sin la humildad, el estudio sin la gracia, el
espejo sin la sabiduría divinamente inspirada (Prologo 4). Fidelidad al carisma franciscano y
adaptación a las nuevas realidades. En su reciente libro San Francisco, Grado Giovanni Merlo recuerda
el papel de Buenaventura como Ministro General en tiempos cuando la Orden
había crecido y había cambiado dramáticamente, y algunos frailes estaban
asumiendo posiciones sin precedentes en la Iglesia y en la sociedad, mientras
que otros habían caído en vicios o habían adoptado el joaquinismo: “En su
programa de restructuración de la Orden, el hermano Buenaventura miró en dos
direcciones: una fue la jurídica-institucional y la otra, la teológica-hagiográfica”.
Buenaventura puede ser
visto como un modelo para actuar con determinación, dedicación y sabiduría
para mantener el carisma franciscano vivo y, al mismo tiempo, favoreciendo su
adaptación creativa e implementación en nuevas circunstancias, siempre en
comunión con la Iglesia y en diálogo con el mundo. Parece adecuado concluir
este pequeño comentario con algunas palabras tomadas de El Itinerario del alma hacia Dios: Abre, pues, los ojos, acerca los oídos
espirituales, despliega los labios y aplica tu corazón para en todas las
cosas ver, oír, alabar, amar y reverenciar, ensalzar y honrar a tu Dios, no
sea que todo el mundo se levante contra ti. Pues a causa de esto todo el
mundo peleará contra los insensatos siendo, en cambio, motivo de gloria para
los sensatos, que pueden decir con el Profeta: Me has recreado, oh Señor, con
tus obras, y al contemplar las obras de tus manos salto de alegría, oh Señor.
Cuán grandes son tus obras, Señor; todo los has hecho sabiamente; llena está
la tierra de riquezas (1, 15). Preguntas para la reflexión y discusión en
fraternidad 1.
¿Cuál ha sido tu
experiencia en la búsqueda de Dios, no solamente con tu mente, sino también
con tu corazón? 2. Describe cómo tu vida como franciscano
seglar puede favorecer la adaptación creativa y la implementación de nuestro
carisma en nuevas circunstancias, siempre en comunión con la Iglesia y en
diálogo con el mundo. |
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SECCIÓN III:
DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA |
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Bloque II: Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia Parte 4 of 9: El destino universal de
los bienes Extractos y preguntas por Fr. Amando Trujillo Cano,
TOR A. Origen y
significado 171. Entre las
múltiples implicaciones del bien común, adquiere inmediato relieve el
principio del destino universal de los bienes […] Dios ha dado la tierra a todo el género humano para
que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar
a ninguno [...] La persona, en efecto, no puede prescindir de los
bienes materiales que responden a sus necesidades primarias y constituyen las
condiciones básicas para su existencia… 172. …El principio del destino universal de los bienes es el « primer principio de todo el ordenamiento
ético-social » y « principio
peculiar de la doctrina social cristiana ». […]Se trata ante todo de un derecho natural,
inscrito en la naturaleza del hombre, y no sólo de un derecho positivo,
ligado a la contingencia histórica; además
este derecho es « originario ». Es inherente a la persona concreta […] «Todos los demás derechos, sean los que sean,
comprendidos en ellos los de propiedad y comercio libre, a ello están subordinados… 173. […] para asegurar un ejercicio justo y ordenado de este
principio, son necesarias intervenciones normativas, fruto de acuerdos
nacionales e internacionales, y un ordenamiento jurídico que determine y
especifique tal ejercicio. 175. El destino universal de los bienes comporta un esfuerzo
común dirigido a obtener para cada persona y para todos los pueblos las
condiciones necesarias de un desarrollo integral, de manera que todos puedan
contribuir a la promoción de un mundo más humano… B. Destino
universal de los bienes y propiedad privada 176.…La
propiedad privada es un elemento esencial de una política económica
auténticamente social y democrática y es garantía de un recto orden social.
La doctrina social postula que la propiedad de los bienes sea accesible a
todos por igual… 177. …el derecho a la propiedad privada está subordinado al
derecho al uso común, al destino
universal de los bienes… 178. …El individuo no puede obrar prescindiendo de los
efectos del uso de los propios recursos, sino que debe actuar en modo que
persiga, además de las ventajas personales y familiares, también el bien
común… 179. …Los nuevos conocimientos técnicos y científicos deben
ponerse al servicio de las necesidades primarias del hombre, para que pueda
aumentarse gradualmente el patrimonio común de la humanidad. […] “« Hay que romper las barreras y los monopolios que
dejan a tantos pueblos al margen del desarrollo… 180. …La propiedad individual no es la única forma legítima
de posesión. Reviste particular importancia también la antigua forma de
propiedad comunitaria […] Sigue siendo vital, especialmente en los países en
vías de desarrollo o que han salido de sistemas colectivistas o de
colonización, la justa distribución de la tierra… 181. …el poseedor que incautamente idolatra sus bienes (cf. Mt 6,24; 19,21-26; Lc 16,13) resulta, más que nunca, poseído y subyugado por ellos... c. Destino universal de los bienes y opción
preferencial por los pobres. 182. El principio del destino universal de los bienes exige
que se vele con particular solicitud por los pobres, por aquellos que se
encuentran en situaciones de marginación y, en cualquier caso, por las
personas cuyas condiciones de vida les impiden un crecimiento adecuado. A este propósito se debe reafirmar, con toda su fuerza,
la opción preferencial por los pobres… 183. La miseria humana es el signo evidente de la
condición de debilidad del hombre y de su necesidad de salvación […] “Nuestro Señor nos advierte que estaremos separados de
Él si omitimos socorrer las necesidades graves de los pobres y de los
pequeños que son sus hermanos”…184. El amor de la Iglesia por los pobres se inspira en el
Evangelio de las bienaventuranzas, en la pobreza de Jesús y en su atención
por los pobres. Este
amor se refiere a la pobreza material y también a las numerosas formas de
pobreza cultural y religiosa […] La Iglesia
enseña a socorrer al prójimo en sus múltiples necesidades y prodiga en la
comunidad humana innumerables obras de misericordia corporales y
espirituales […] la
práctica de la caridad no se reduce a la limosna, sino que implica la
atención a la dimensión social y política del problema de la pobreza […] Los
Padres Conciliares recomiendan con fuerza que se cumpla este deber « para no
dar como ayuda de caridad lo que ya se debe por razón de justicia ». El amor por los pobres es ciertamente « incompatible
con el amor desordenado de las riquezas o su uso egoísta » (cf. Sant
5,1-6). Preguntas para la
reflexión y discusión en fraternidad. 1.
¿Cómo puede mi fraternidad ser parte del esfuerzo común para obtener
para cada persona y para todos los pueblos las condiciones necesarias para un
desarrollo integral? 2. ¿Cómo están siendo
distribuidos en tu región, país y continente bienes críticos tales como los
nuevos conocimientos tecnológicos y científicos y tierra? ¿Por qué? 3. ¿Cómo puede mi
fraternidad involucrarse en obras de misericordia espiritual y corporal y estar
atenta a las dimensiones sociales y políticas del problema de la pobreza? |