Orden Franciscana Seglar

Ordo Franciscanus Sæcularis

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EN RECUERDO DE FR. BENITIUS (BEN) BREVOORT, OFMCAP

Ex Asistente General OFS y JUFRA

04/03/1938 - 17/01/2017

Fr. Ben, ha entregado el alma a su Creador el 17 del corriente mes de enero, tras haber sufrido un cáncer de pulmón, diagnosticado pocos meses antes. No había comunicado su enfermedad, salvo a sus hermanos de provincia y de sangre, y la ha llevado con la misma serenidad con la vivió siempre.

Fr. Ben ejerció su servicio como Asistente Espiritual General a la Orden Franciscana Seglar y a la Juventud Franciscana desde el Capítulo General electivo de octubre de 1990, celebrado en Fátima, hasta el Capítulo General electivo de noviembre de 2002 celebrado en Roma. Su nombramiento fue un don de Dios para todos, que demos agradecer al Ministro General OfmCap., Fr. Flavio Roberto Carraro. Su predecesor fue Fr. Jaime Zudaire, OFMCap.

Inició su cometido en un momento especial y delicado de transición para nuestra Orden, el paso del servicio de Ministra General, por parte de Manuela Mattioli, a Emanuela De Nunzio. Es decir dejaban su responsabilidad dos personas (Manuela y Fr. Jaime) que habían desarrollado una función fundamental en la Fraternidad Internacional de la O.F.S., como todos bien sabéis y comenzaba una etapa nueva, que ciertamente sería diferente y esto creaba incertidumbre en tantos hermanos y hermanas.

Pero el modo de ser de Fr. Ben fue esencial para limar algunas asperezas en los primeros pasos del nuevo Consejo de la Presidencia del CIOFS y las cosas transcurrieron con serenidad y la Conferencia de Asistentes generales vivió, también, con espíritu de comunión su responsabilidad colegial de asistencia espiritual a toda la Orden y a la Jufra.

Permitidme compartir con todos vosotros como era para mí Fr. Ben y alguna anécdota. Así podremos agradecer y alabar al Señor, origen y dador de todo bien por su “ser”.

Fue un ejemplo de religioso que amaba y vivía la propia vocación, cristiana y franciscana, apasionadamente. Y tuvo una especial sensibilidad y cariño por la Orden Franciscana Seglar y si os digo que casi más por Jufra, muchos jóvenes confirmarán lo que digo.

Nos mostraba continuamente, con su ejemplo y simplicidad, cómo vivía la verdadera pobreza de manera que podía parecer chocante, pero que era connatural a su convicción. Hemos gozado de su espíritu de fraternidad, y de libertad sin barreras preconcebidas; de su generosa disponibilidad, aunque se cayera de cansancio; de su sabiduría y profundidad; de su don para las lenguas que aprendía, no sin esfuerzo, pero con amor, para poder comunicarse con todos y a todos servir…  Y tantas y tantas cosas que cada uno de los que le hemos conocido guardamos en nuestros corazones.

Si hubierais visto cuanto trabajó con Emanuela De Nunzio y conmigo para la revisión de las Constituciones Generales, aprobadas “ad experimentum” por la Santa Sede en 1990 y la recogida de propuestas por parte de los Consejos nacionales, para poder presentar una selección de opciones a la consideración y votación del Capítulo General…

Creo que para todos ha sido una verdadera gracia de Dios y un hermoso ejemplo vivir y trabajar junto a él durante su servicio a la OFS y a la Jufra, sea a los seglares que a los asistentes espirituales. 

Una anécdota: Al principio de mi servicio y del suyo, vino a España para perfeccionar el español y cuando llegó al convento estaba cerrado y los frailes se ve que no le oían. Aun no existía el euro y no tenía la moneda local. Pidió ayuda a un señor que pasaba y éste le ofreció algún dinero para llamarme y esperó por si le hacía falta algo más. Le dije que se viniera para casa en un taxi, Me costó convencerle, y mientras llegaba le preparé algo para comer que aceptó con alegría porque ya era bastante tarde. Hacía mucho frío, era enero, también, y caía agua nieve. Como calzaba siempre sandalias, traía los pies mojados y helados. Entonces me di cuenta de que tenía los calcetines rotos y se lo dije. Respuesta, no te preocupes cuando llegue al convento los lavo y luego los coso otra vez. Le dije que se los quitara y me los diera, que una cosa era pobreza y otra miseria, y vi cuantas veces los había cosido ya. Le ofrecí unos calcetines de lana de Juan, mi marido, y felizmente le estaban bien. Tan contento, se los puso y además descubrió que teníamos una fuente de calor eléctrica bajo la mesa, que por aquí se llama brasero. Lo que le sirvió de consuelo y desde ese primer día, mientras estuvo en Madrid, después de sus clases y hacer sus trabajos como Asistente espiritual, venía a casa a ese rinconcito cálido con gran alegría de mi familia. La excusa: calentarse los pies, el motivo: ofrecer un poco de compañía a mi madre cuando hacía poco que había fallecido mi padre.

Unámonos en oración por nuestro hermano, Fr. Ben, y alabemos al Señor por todos los bienes que a través de él nos ha ofrecido a nosotros y a nuestra Orden. Presentamos nuestras más sentidas condolencias y nuestra inmensa gratitud al Ministro General de los hermanos Capuchinos, Fr. Mauro Jöhri y a su Provincia de Indonesia.

Encarnación del Pozo, OFS