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PROYECTO DE FORMACION PERMANENTE
DOSSIER MENSUAL
MAYO 2012 – AÑO 3 – No. 29

 

 

(DOC)

 

EVANGELIZADOS PARA EVANGELIZAR

Por Fr. Fernando Ventura, OFMCap


Dossier preparado por el equipo del CIOFS de Formación Permanente
Ewald Kreuzer, OFS, Coordinador
Fr. Amando Trujillo Cano, TOR
Doug Clorey, OFS



LAS BIENAVENTURANZAS:

EL TEXTO MÁS PELIGROSO Y REVOLUCIONARIO EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD  (1a. Parte)


En las fichas de mayo y junio reflexionaremos sobre el más peligroso y revolucionario texto en la historia de la humanidad, como lo ha expresado Fr. Fernando Ventura en su presentación; texto al cual se ha referido como “La carta constitucional” del cristianismo. Este texto logra explicar la razón por la cual estamos aquí, el texto donde podemos descubrir nuestra misión, y el texto sin el cual nunca encontraremos el significado de nuestras vidas
.

Lamentablemente, es posible usar el texto de las Bienaventuranzas para hacer de él una pía exhortación a la resignación, una especie de anestesia, que retira al individuo la capacidad de luchar y lo despersonaliza al punto de atribuir a la voluntad de Dios, todo aquello que vive, en términos de carencias, efectivas y afectivas, materiales y de falta de reconocimiento de su dignidad personal, con todas sus variantes, una especie de “limbo” a la espera de la libertad, que siempre tarda en llegar y que lleva al pecado de “aplazar la esperanza”.

Peligro de resignación

¿Sufres? ¿Se violaron tus derechos? ¿Pasas hambre? ¿No tienes un mínimo para vivir con dignidad? ¿Te sientes solo y abandonado? Ten paciencia porque esa es la voluntad de Dios... y en la eternidad vas a ser feliz (¡!)

Es esta la postergación pecaminosa, opiómana, neurótica y estúpida de la esperanza. Y todavía es este, infelizmente, el discurso que algunas “mentes piadosas de nuestra plaza”. Aunque no se digan en alta voz estas barbaridades, se las piensan, y forman un esquema de pensamiento y de reflexión que puede llevar a la caridad simple e ingenua, pero nunca llevará a la solidaridad revolucionaria que nuestro tiempo necesita.

“Bienaventurados los pobres de espíritu...” (Mt 5,3)

Examinemos a Mateo por ser el primero. Importa decir antes que nada que, por muy bien que hablemos una lengua extranjera, no somos capaces de dejar de pensar en nuestra propia lengua. Con Mateo acontece exactamente eso. Él escribe su texto en griego, pero su lengua materna es el arameo o el hebreo. Al componer aquella que es realmente la frase clave de lectura de todo el texto, la primera llave que abre la principal puerta de acceso al código escondido de la Biblia: Bienaventurados los pobres de espíritu. Mateo siente que el idioma griego no es capaz de sacar a la luz el concepto exacto a transmitir.

Una dificultad lingüística: ¿qué significa “pobre”?

En efecto, todo se juega a partir de la palabra “pobre”. Esta es, realmente, la clave de lectura y de interpretación de todo el texto. En su lengua materna, Mateo tiene dos palabras distintas para hablar de dos categorías -también ellas diferentes- de pobres. El hebreo usa las palabras Dalim y Anawim para hablar de dos categorías diferentes de personas con respecto no sólo a su condición social, sino, sobre todo, a su actitud hacia lo profundo de la vida.

La lengua griega, tal como la mayoría de las lenguas que usamos hoy, tiene pocas palabras para hablar de “pobres” y las que posee, hablan siempre de personas que les falta, por lo menos, lo mínimo con que vivir con dignidad. Veamos el caso del portugués [y del castellano]: pobres, indigentes, miserables, sin techo, sin abrigo, mendigos, etc. Todos adjetivos que califican un determinado tipo de personas a las cuales, objetivamente, no podemos decir que “sean felices”, y menos que se encuentran en aquella situación por ser esa la voluntad de Dios y que en la eternidad serán felices...

Es aquí, con este tipo de razonamientos que podemos, de hecho, hacer terrorismo religioso y dar la razón a Marx  y a Freud en el uso de la religión para insultar a Dios y a los pobres, cometiendo tal pecado de “aplazar la esperanza”. No podemos profesar la desesperanza.  No podemos insultar a los pobres en nombre de Dios, mucho menos  a partir de nuestra abundancia, cualificar la miseria de los otros como determinación de Dios y condición sine qua non para un futuro de felicidad eterna. Esto es un insulto, esto es terrorismo, pero esto se hace desgraciadamente...

¿Cuándo comienza la eternidad?

Una de las dolencias que aflige mucho nuestra reflexión, tiene que ver con el hecho de estar más o menos convencidos que nuestra eternidad comienza en el momento de nuestra muerte... Otro craso error... El hecho es que nuestra eternidad comienza en el momento de nuestra concepción. Entonces, siendo así, este tiempo, este espacio en esta Tierra son ya tiempo, espacio y Tierra de eternidad; de modo que si es así, estamos ya viviendo la eternidad; entonces si es así, el momento de la muerte se transforma en el momento más alto de la vida; entonces si es así, el momento de la muerte es el momento del encuentro definitivo con Dios, luego el momento de la muerte es ¡el momento de la resurrección! Creo que hasta hoy sólo Francisco de Asís fue capaz de entender todo esto hasta su conclusión lógica y, por tanto, fue capaz de llamar "hermana" a la muerte.

Cuando comienza la revolución

Regresemos a la dificultad lingüística de Mateo a quien le faltan palabras en griego para decir todo lo que en su cultura lingüística hebrea, pretende abarcar. Bienaventurados los pobres en espíritu: los pobres de espíritu, los pobres motivados por el espíritu, los pobres llevados o conducidos por el espíritu... todas esas son traducciones posibles de la expresión griega en la que Mateo se ve obligado a agregar la palabra “pobres” para salvaguardar la dignidad de estos últimos, querer la dignidad en la forma de hablar y entender a Dios en su “ser” y “actuar” con nosotros, pero sobre todo a través de nosotros.  Aquí es donde empieza la revolución.

Y también aquí se articula el “código escondido”... y, porque tan escondido, también manifestado sin vergüenza. No es un “código” que esconde secretos inconfesables, sino que es un “código que revela cómo hacer para ser de Dios y de los otros, o mejor todavía, ser de Dios siendo de los otros. Pero también de aquí puede surgir el terrorismo religioso que posterga la esperanza para más allá de un tiempo intemporal, o entonces nos arroja para las dimensiones más profundas del ser y del obrar humano. Más que de un texto que habla del “hacer de Dios”, las Bienaventuranzas son lo contrario, una carta magna del obrar humano a la luz de Dios. Una Carta constitucional para ser seguida por todos aquellos y aquellas que se atreven a ser de Dios en el camino de Jesucristo, o sea,  aquellos y aquellas que se atreven a ser Dios siendo de los otros; y nunca está de más repetir esta idea... puede ser que un día se comprenda...

Un código para leer la Biblia

A partir de aquí podemos comenzar a leer el texto y a leer nuestra propia vida, sin miedos ni barreras. Aquí encontramos, de hecho, un código de lectura de la Biblia. Lejos de ser un código secreto, oculto en los rinconcitos más íntimos de las estantes de la eternidad donde el moho va apolillando, es un desafío por demás perturbador e inquietante que me obliga a salir de mí y, por eso, me desinstala y me impulsa a la acción; que no me permite usar un solárium cosmético que esconda las arrugas de mi fe, sino que me empuja hacia el campo abierto donde el sol me puede incluso quemar, pero es el único lugar donde puedo encontrar un “bronceado duradero”.

El desafío final continúa siendo el mismo, desafiante, perturbador, inquietante, que empuja para la victoria sobre la esquizofrenia que nos lleva a querer ser de Dios sin ser de los otros; a vivir un divorcio de la vida, dentro de un pseudo-casamiento con Dios... marcado por sucesivas y cada vez más profundas “puñaladas al matrimonio”.

La referencia al pobre

La palabra clave, o el concepto central que da sentido a todo el texto es la referencia a los pobres. Separadas las dos categorías esenciales que la lengua hebrea no deja confundir, nos encontramos entonces, no con un Dios que necesita un pueblo de miserables, harapientos y mocosos a la espera de una felicidad que va a llegar del más allá (de otro mundo), pero sí con desafío personal e ineludible. Son proclamados felices, no los que no tienen un mínimo para vivir con dignidad, sino los que reconocen que todo lo que tienen proviene de Dios y, por eso, se abren incondicionalmente a los otros. Esos que colocan todas sus “riquezas”, sean del tipo que sean, al servicio de los otros. De ellos será el Reino de los Cielos, porque de ellos será y es la tarea de construir un mundo desafiando la “norma”,  el “no te preocupes”, a imagen y semejanza del discurso de Caín, con su respuesta a la pregunta de Dios, “¿Caín que hiciste con tu hermano?”: “¡Yo no soy (shomer) responsable por mi hermano!” ¡Cuánta actualidad encierra esta frase con más de dos mil quinientos años de historia!

La pobreza que Dios ama

La pobreza que Dios ama, la pobreza para la cual Dios nos desafía en la Bienaventuranzas, no es para nada la pobreza del “no tener” bienes materiales u otros; el desafío pasa a la pobreza de, por lo menos “no tener la manía” de ser los dueños del mundo, el ombligo de la historia, los dueños de las verdades absolutas acerca de la vida, de la muerte y de la eternidad; esa riqueza que lleva tanta gente a vivir con la barriga llena de Dios, de tal manera que no produce más que algunas explosiones místicas para consumo ajeno, porque el propio espacio de conversión está completamente ocupado… y el vientre tan inflado impide de ver el suelo que se pisa. La pobreza que Dios ama va por otro camino. Es muy importante tener esto claro. Puedo ser mucho más rico al poseer un automóvil que se está cayendo a pedazos y que no soy capaz de ponerlo al servicio de los otros, que si tuviera uno último modelo que lo ofrezco al servicio de todos, y encima, haciendo de chofer...

La clave de lectura de las Bienaventuranzas

Esta es la clave de lectura de las Bienaventuranzas. Como decíamos, el texto más peligroso y revolucionario de la historia de la humanidad. Lejos de ser un texto que habla de Dios es, sobre todo, un texto donde Dios habla para nosotros. La dificultad está precisamente ahí... aceptar que Dios hable... más aún, aceptar que Dios me presione para ser diferente, para poner en peligro todas mis comodidades, mis seguridades, mis ideas hechas, mis formas de “no pensar”, por todo esto es difícil, porque todo esto duele, porque todo esto me cuestiona, porque todo esto agita el gallinero donde me muevo; felizmente por lo menos el personaje del libro Juan Salvador Gaviota, aprendió el gozo de volar.

Pero es precisamente aquí que se juega la fuerza de una religión, es aquí que se puede evaluar el grado de compromiso de alguien con su forma de leer la vida y de entender a Dios. Una religión es esto mismo. Un desafío a la libertad, un “puñetazo en el estómago” de la comodidad que no me obliga ni siquiera a pensar, porque todo está ya dicho y pensado por otros... y yo no tengo más que conformarme con lo que “siempre me enseñaron” porque es así y listo. ¡Qué aburrido”! Esta es la religión del opio y la neurosis, en las palabras de Marx y Freud respectivamente. A este propósito es interesante escuchar al profesor Agustín da Silva: “Yo no tengo una religión; hay una religión que me tiene a mí”.

Vivir con dignidad

Con todo este cuadro de referencia, ya podemos leer sin miedo el resto del texto, los pobres y los que sufren no se sentirán más insultados en su dignidad y, lo mismo que los que no tienen lo mínimo para vivir con dignidad (los pobres dalim en hebreo), finalmente se podrán sentir felices, no porque después de la muerte van a poder gozar de todo lo que les fue negado en vida, sino porque cada vez habrá más anawim, esas personas que se meten en la vida de los otros para hacer que otras personas tengan el derecho de ser gente y tener vida y hacer que los dalim, aquellos sin derecho a vivir dignamente, dejen de existir.

PREGUNTAS PARA LA REFLEXION Y LA DISCUSIÓN EN FRATERNIDAD.

1.    ¿Por qué las Bienaventuranzas son un texto peligroso y revolucionario?

2.    ¿Qué clase de pobreza es la que Dios ama?

3.    ¿Cuál es la clave para leer las Bienaventuranzas?

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PROYECTO DE FORMACIÓN PERMANENTE
DOSSIER MENSUAL
ABRIL 2012 – AÑO 3 – No. 28

 

(DOC)

EVANGELIZADOS PARA EVANGELIZAR

por Fr. Fernando Ventura, OFMCap
Dossier preparado por el Equipo de Formación Permanente del CIOFS
Ewald Kreuzer, OFS, Coordinador
Fr. Amando Trujillo Cano, TOR
Doug Clorey, OFS

 

 

EL EXODO COMO LECTURA CLAVE

En este dossier Fr. Fernando nos recuerda que el "Éxodo es la experiencia fundante de Israel”. A pesar que la esperanza parecía estar bajo la arena del desierto, el pueblo de Israel descubrió a Dios.  Así, la historia del Éxodo es una clave importante para descubrir que Dios hace memoria en la historia y que el Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob y el Padre de Jesucristo, no es un Dios lejano, de un cielo lejano, sino un Dios del aquí y del ahora.

Descubriendo al Dios de Israel.

El libro del Éxodo se convierte en una clave de lectura: la de descubrir a Dios haciendo memoria en la historia. Ya desde el inicio del libro del Éxodo, (1, 8) cuando empieza toda la narrativa del desastre que fue la persecución en Egipto, se afirma que: “asumió el poder en Egipto un nuevo rey, que no había conocido a José”. O sea, llega al poder un hombre sin memoria del pasado; es decir, llega al poder un hombre sin historia. Es aquí donde parecía que todo se había ido, donde la esperanza estaba bajo la arena del desierto. Es aquí que el pueblo de Israel descubre a Dios. Por eso el Éxodo es la experiencia fundante de Israel. El texto lleva toda la carga simbólica del tiempo y de la memoria. Sólo hemos podido sobrevivir durante dos mil años, porque desde el año 70 hasta el 14/5/1946 fuimos diciendo todos los años: “el año que viene en Jerusalén”. A partir de aquí podemos seguir, porque ya llegamos aquí. Dios es el héroe nacional de Israel. A los judíos y al pueblo del Antiguo Testamento les debemos ésta intuición genial de haber traído el Dios del cielo a la tierra.

Un Dios del aquí y del ahora


El Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob, de Jesucristo, no es un Dios de un cielo lejano, sino un Dios del aquí y del ahora. Un Dios gitano, de la carretera, del polvo, y del viento. Es un Dios de TÚ. (En griego y en hebreo no existe el “Usted”, ni  “Eminencia”). “Bendito eres tú, Señor, Dios de Israel, Rey eterno” así empiezan todas las fórmulas de oración judía. A Dios le tratamos de TÚ, no por falta de respeto, sino porque significa que le pasamos otro tipo de mensaje: el mensaje que es ese Dios convertido a nosotros. Porque mi YO solo puede crecer delante de un TÚ en mi relación. Cualquiera de nosotros delante de una Excelencia, se inclina. Mi YO solo puede crecer, delante de una relación con un TÚ.  Este es el mensaje de la Biblia, este es el mensaje de Francisco. Este es el grito de la fraternidad universal, sin señores ni esclavos, sin dueños y adueñados. Una sociedad de hermanos. ¡Pero qué lejos estamos de esto!  En nuestras culturas originales y originarias, vivimos en nuestras fraternidades tantas veces, la misma falta de respeto que vive la sociedad. Seguimos viviendo a partir de nuestros títulos. A partir de nuestros “dorados”. A partir de nuestras castas. A todos los niveles y en todas las culturas. Y en nuestras fraternidades, en nuestros conventos, monasterios, existe la mentalidad de castas. Nos hemos equivocado. El camino no es este. La meta final no puede ser el poder. La meta final no puede ser hacerme miembro de cualquier organización para arreglar mi vida y la vida de los míos. Servirme de la estructura donde me meto. Y esto lo tenemos. Gente que viene a chupar, parásitos de la Iglesia, parásitos de la Orden, parásitos de las fraternidades, de los conventos y monasterios. ¡Estamos hasta la coronilla de esta gente!

Un Dios que ve, que conoce, que baja para liberar

Volvemos al diálogo entre Dios y Moisés en el Horeb (Éxodo 3, 7- 10) poniendo atención a los verbos del texto.  No se trata de un Dios de un cielo lejano. Se trata de un Dios que ve, que conoce, que baja para liberar. Esto es la kenosis, pero lo que estamos haciendo, lo nuestro, muchas veces no es una kenosis, sino una anastasis. Nos hacemos curas, monjas y frailes (y franciscanos seglares), y esto no significa que bajamos al nivel de nadie, sino que subimos un escalón social. Esto es la vergüenza de la Orden en el mundo. Esto se ve en todos los continentes. Seguimos teniendo muchas vocaciones. Ahí donde el ser cura, monja o fraile sigue siendo una promoción social. Ahí donde no lo es, las cosas se ponen feas. Pero tendría que hacernos pensar.  Si vinimos a hacer una kenosis, o si vinimos a hacer una anastasis. Se dice en mi tierra que los únicos que puedan vivir sin trabajar son los curas y los militares…quizá tengan razón. Este Dios que se convierte, que baja a nuestro nivel, para luego hacernos subir. Dios que baja a mi mundo, que se convierte a mí, para que mi historia se pueda transformar en eternidad. Para que mi inmanencia, se pueda transformar en trascendencia. Este es el camino.

El mensaje y el plan de Dios

Y este es el mensaje: “El Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña un banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos añejados, de manjares suculentos, medulosos, de vinos añejados, decantados. Él arrancará sobre esta montaña el velo que cubre a todos los pueblos, el paño tendido sobre todas las naciones. Destruirá la Muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros, y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho él, el Señor” (Isaías 25, 6-8). Aquí está el texto eucarístico del Antiguo Testamento. Aquí está el desafío de intimidad soñado. Este es Isaías. ¿Cuál es el tema detrás del texto? Es una comida. ¿Quién es el cocinero? ¡DIOS!  ¿Quién invita a la comida? ¡DIOS! ¿Quiénes son los invitados?  ¡Todos los pueblos, incluidos los católicos! ¿Y el menú cuál es? Carnes gordas y vinos viejos. Consideremos el elemento del tiempo: una vaca para engordar necesita tiempo. El vino para envejecer necesita tiempo. Este es un plan, este es un proyecto abierto a todos sin excepciones, sin excluidos.

Tenemos una Iglesia con gente marcada y excluida porque están fuera. Porque nosotros los santos no podemos convivir con los pecadores. ¡Pero en cambio en ese banquete entran todos! Este banquete preparado con tiempo y para todos. De esta vida vivida junta, de esta experiencia de comunión y fraternidad, ¿qué es lo que va a ocurrir con este velo? ¿Qué es un velo de luto? Es un paño que impide ver y por lo tanto impide la comunicación.   Más allá de nuestras diferencias, es CON nuestras diferencias. ¿Y qué hará Dios a las lágrimas? ¿Dónde tengo que estar yo para secarle las lágrimas a otro? ¿Donde está Dios? No es un Dios en un cielo lejano. Es un Dios a quien no le da miedo decirme, ¡te amo!

Es este Dios delante del cual, también nosotros podemos llegar a la oración de este orante de Isaías, “el espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido”. ¿Quién ha sido ungido? ¡Todos somos ungidos!  ¿Y para qué sirve la unción? Sólo sirve para una cosa, para la MISIÓN. Lo demás es puro folklore. Lo demás es querer seguir discutiendo sobre pañitos calientes, si se los quitamos o se los ponemos...

PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN Y PARA LA DISCUSIÓN EN FRATERNIDAD

1. ¿Por qué es tan importante comprender la historia del Éxodo?

2. ¿Cómo podemos nosotros, como fraternidad, vivir en solidaridad con la humanidad indistintamente de nuestra posición en la sociedad, o de nuestras posesiones o de cualquier otro poder que podamos pensar que tenemos?

3. ¿De qué maneras nosotros como franciscanos seglares excluimos a otros en nuestro diario vivir?  ¿De qué forma práctica podemos llegar a ser personas que incluyan en lugar de personas excluyentes?



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DOSSIER MENSUAL
MARZO 2012 – AÑO 3 – No. 27

 

EVANGELIZADOS PARA EVANGELIZAR


(DOC) 

por Fr. Fernando Ventura, OFMCap

Dossier preparado por el Equipo de Formación Permanente del CIOFS

Ewald Kreuzer, OFS, Coordinador

Fr. Amando Trujillo Cano, TOR / Doug Clorey, OFS

¿CUÁL ES LA RELIGIÓN DE DIOS?

Este dossier continua con la exposición de  Fr. Fernando Ventura, OFM Cap., realizada durante el Capitulo General del 2011 en Sao Paolo, Brasil.  En su texto, Fr. Fernando comienza haciendo algunas preguntas provocativas acerca de nuestra noción de Dios y de la religión.  El nos recuerda que el desafío del Evangelio es la construcción de una “casa común”, de un lugar donde finalmente “el Amor pueda ser amado”.  El concluye que sólo podemos tener una relación con Dios cuando tengamos una relación con los otros, y que debemos partir de pasar de ser gente de religión a ser gente de fe.

¿Cuál es la religión de Dios? ¿Cuál es la religión de Dios? ¿En quién cree Dios? ¿Tenemos acaso un Dios que es ateo?

Tenemos a un Dios quien cree en nosotros.  Yo soy la religión de Dios.  Nosotros somos la religión de Dios.  Esto es un golpe en el estómago, pero sin embargo, no lo tenemos claro.  Los católicos tenemos la idea loca que Dios es católico. Los protestantes, que Dios es protestante. Los musulmanes que Dios es musulmán. Los judíos que Dios es judío. Y por esta razón nos hemos estado matando unos a otros durante siglos. Por esto es que todas las religiones tienen sus manos manchadas con sangre… ¡sin excepción!

Una casa común

El desafío del Evangelio es este, el desafío de Francisco es este: una casa común.  Un lugar donde finalmente el “Amor pueda ser amado”. Sin miedo de las palabras,  sin miedo a las emociones. Porque a veces esta casa se convierte en la casa de la suegra.  Se convierte en una casa “enferma” porque estamos todos “hartos” los unos de los otros. ¡Y no hay quien nos aguante!

Darnos cuenta de nuestro lugar en el universo: la tercera roca después del sol. Mercurio, Venus, Tierra, un punto en el universo. Un grano de arena. Pero estamos y tenemos nuestro lugar, y tenemos que cambiar este trozo de tierra donde nos toca vivir.  Y nos corresponde tocar y descubrir que el nuevo nombre de la ecología puede que sea “solidaridad”, y el nuevo nombre de la ética, puede ser “fraternidad”. 

Una frase puede cambiar muchas vidas. ¿Cuál es la frase que puede cambiar muchas vidas? ¿Podría ser, ¡Te amo!!? Parece fácil y no lo es absolutamente. Porque un poco de azúcar puede cambiarlo todo.  Vivimos muchas veces como Narciso que vive enamorado de su ser solitario, de sí mismo. Tanta gente en el mundo… enamorados de nosotros mismos: Con nuestras religiones, con nuestras filosofías, con nuestras neurosis.

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PROYECTO DE FORMACIÓN PERMANENTE
DOSSIER MENSUAL
FEBRERO 2012 – AÑO 3 – No. 26

 

 

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EVANGELIZADOS PARA EVANGELIZAR

por Fr. Fernando Ventura, OFMCap
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Ewald Kreuzer, OFS, Coordinador
Fr. Amando Trujillo Cano, TOR
Doug Clorey, OFS

 

ES TIEMPO DE EMAUS

El XIII Capitulo General de la Orden Franciscana Seglar, llevado a cabo en Sao Paolo, Brasil, del 22 al 29 de octubre, 2011, escogió como su tema “Evangelizados para Evangelizar”.  Fr. Fernando Ventura OFMCap fue el orador principal. "Este es el tiempo de escuchar a miles y miles, a millones de nuestros hermanos y hermanas, caminando hacia Emaús”, dijo Fr. Fernando. Él conoce la situación global muy bien por su experiencia y viajes alrededor del mundo. En su intervención, él explica por qué este es el tiempo para que nosotros regresemos a Emaús y redescubramos a los dos discípulos en ese camino y reflexionemos sobre su experiencia de dejar atrás la centralidad de la fe y de la esperanza mientras caminaban hacia la periferia de la desesperación. Les animamos a leer, a estudiar y a discutir el contenido de esta ficha de febrero con sus hermanos y hermanas de fraternidad.

PROYECTO DE FORMACIÓN PERMANENTE
FICHA MENSUAL

Enero 2012: HTML, DOC

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