Orden Franciscana Seglar

Ordo Franciscanus Sæcularis

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PRESIDENCIA DEL CONSEJO INTERNACIONAL DE LA OFS

PROYECTO DE FORMACION PERMANENTE

DOSSIER MENSUAL

SEPTIEMBRE 2012 – AÑO 3 – No.33

(DOC)

VOCACIÓN ESPECÍFICA PARA UNA MISIÓN PARTICULAR

por Benedetto Lino, OFS

Dossier preparado por el equipo del CIOFS de Formación Permanente

Ewald Kreuzer, OFS, Coordinador,

Fr. Amando Trujillo Cano, TOR, y Doug Clorey, OFS

 

HEREDEROS DE SU MISIÓN

En este dossier Benedetto Lino nos exhorta a los franciscanos seglares a huir de la tendencia de “querer siempre “definirnos” hasta el punto de crear insuperables líneas de demarcación entre nosotros y el resto de la Iglesia, entre nosotros y el mundo, alardeando de presuntas superioridades inexistentes, apoyándonos en los “laureles” de Francisco”. Por supuesto que hay el peligro de “sobre-especificar” lo que somos como franciscanos seglares, corriendo el riesgo de perder el objetivo central de nuestra vocación, es decir, ser completamente conformados a Cristo, como Francisco.

Herederos de su Misión: Signo y referencia de un cristianismo integral

Es a nosotros a quienes Dios ha llamado para ser los continuadores de la obra de Francisco, herederos de su misión, ¿cómo cumplimos con esta misión?  Nosotros, como Francisco, estamos llamados a cumplir su misma tarea de ser un singo, un punto seguro de referencia para un cristianismo integral vivido al 100% (cien por ciento), sin encerrarnos en el ámbito restringido de nuestras respectivas Órdenes de la Familia y de la Iglesia. Nosotros estamos llamados a ser cristianos totales, como Francisco. Debemos huir de la tendencia de querer siempre “definirnos” hasta el punto de crear insuperables líneas de demarcación entre nosotros y el resto de la Iglesia, entre nosotros y el mundo, alardeando de presuntas, en cuanto que inexistentes, superioridades, sin mecernos sobre los “laureles” de Francisco, teniendo siempre en la memoria lo que Francisco nos ha recordado rudamente: “ es una gran vergüenza para nosotros siervos de Dios, que los santos hayan cumplido estas obras y nosotros queramos recibir gloria y honor por el simple hecho de contarlas!1

En el esfuerzo de especificarnos demasiado, corremos el riesgo de perder de vista el objetivo central que es el de conformarnos enteramente a Cristo, ser solo y enteramente cristianos, con toda la intensidad de nuestra voluntad, de nuestro corazón y de nuestra mente, como Francisco

Abiertos al mundo al servicio del Evangelio, con la Iglesia

Es necesario sin embargo, abrirse al mundo, como Francisco, sin complejos de superioridad ni de inferioridad2; no cerrarse. Debemos asumir la actitud de la parrhesía evangélica, como nos exhortaba el Cardenal Rodé, en su carta a la Orden del 6 de Mayo de 2009.3 En nuestra Regla y en nuestras Constituciones Generales hay un insistente reclamo a girarse hacia el mundo para llevarle a Cristo y la revelación del amor de Dios, con valentía y simplicidad. La Iglesia nos lo pide insistentemente.

Duc in altum! La Iglesia espera de la OFS… un gran servicio a la causa del Reino de Dios en el mundo de hoy. […] La Iglesia desea que vuestra Orden sea un modelo… tal como para presentarse al mundo como “comunidad de amor” (Reg. 22).  La Iglesia espera de vosotros Franciscanos seglares, un testimonio valiente y coherente de vida cristiana y franciscana, orientada hacia la construcción de un mundo más fraterno y evangélico para la realización del reino de Dios.”4

En el fondo,  se trata  de un obligado reclamo a poner en práctica lo que hemos prometido: “Renuevo las promesas bautismales y me consagro al servicio del Reino” (Profesión OFS))

Hemos asumido un compromiso exigente y absoluto con nuestra respuesta (la Profesión) a la llamada de Dios, a nuestra Vocación, una vocación que in-forma toda la vida y la acción apostólica de todos y cada uno de nosotros.

Y sin embargo muchos de los nuestros viven cerrados y replegados sobre si mismos, frecuentan únicamente los círculos restringidos propios, y muchos otros parecen comprometidos en pasar solo de un Congreso a otro, de una celebración a otra, siempre entre nosotros, hablándonos sobre nosotros,  incapaces de ir por el mundo para cumplir la función de Francisco: ir, como el Señor, al mundo.

No seremos discípulos más auténticos de Francisco ni más santos, quedándonos en Iglesias de piedra o frecuentándonos entre nosotros haciendo alarde de nuestra superioridad y especificidad.

Francisco, nuestro punto de referencia obligado para volver a partir  de Cristo

Francisco nos exhorta con su vida y su ejemplo a ser cristianos integrales. Debemos mirar a Francisco sin los condicionamientos de las modas de hoy para aprender a realizar nuestra vocación. Debemos volver siempre a los orígenes. Debemos volver a partir siempre de Cristo y, nosotros debemos volver a partir siempre de Francisco para aprender a partir de Cristo, para ser auténticos franciscanos y franciscanos seglares.

En los últimos tiempos, sin embargo, se tiende a distanciarse de la experiencia de Francisco como fundamento irrenunciable para todo franciscano, como si su pertenencia al mundo del siglo XIII lo haya convertido en algo poco adaptado a los tiempos de hoy. Se prefiere hacer referencia al desarrollo acaecido en el curso de los siglos para traer las referencias a algo no mejor definido pero que radica casi exclusivamente en el hoy de la experiencia franciscana antes que en el siempre de la experiencia sanfranciscana (La propia experiencia personal y paradigmática de San Francisco).

Hay en esta actitud una negación de la perenne actualidad y definitiva manifestación de Cristo y de su revelación del Padre y de la esencia de Dios. Francisco se refirió a este modo de relacionarse con Dios y su acercamiento es de una modernidad que no puede acabarse nunca. Las formas pueden ser las de una época con sus costumbres, pero las expresiones espirituales y las actitudes de conversión y acercamiento a Dios son siempre iguales.

Tomamos nota humildemente de que después de 8 siglos no somos nosotros, si no Francisco quién atrae también al hombre del siglo XXI hacia Jesús. Él es todavía quien inspira y conduce con su sencillez, humildad y perfecto seguimiento de Cristo. ¡No nosotros! Tan cargados de superestructuras, distracciones y tibiezas.

El hoy de Dios es siempre hoy, no es nunca ayer, no está superado por las modas de los hombres.  Aquí no se trata de ir descalzos como Francisco, macerarse con ayunos extremos u otras cosas semejantes, si no convertirse en lo profundo y, como hombres de nuestro tiempo, dejar que sea el Espíritu del Señor quien nos diga qué quiere que haga y secundar con la misma determinación de Francisco los impulsos de este mismo Espíritu.

Cada espiritualidad pertenece a quién la vive en primera persona, a quién la interpreta y no a otros, y nosotros franciscanos seglares, la recibimos directamente de Francisco y no de otros, para introducirla, con sus características propias, en la vida secular, laica y ordenada. Debemos mirar a Francisco en primer lugar. Somos nosotros, hermanos y hermanas, los que debemos encarnar la espiritualidad franciscana en la secularidad obteniéndola directamente del espíritu de San Francisco.

¿La nuestra es una misión particular?

¿Cuál es entonces nuestra misión?

Ciertamente no es particular, a menos que queramos considerar que su particularidad consiste precisamente en su no particularidad, en su omni-inclusión. La palabra “particular” se refiere a algo que afecta a una parte de todo y creo que, por el contrario, nuestra misión hace referencia a todo.

PARA LA REFLEXIÓN Y DISCUSIÓN EN FRATERNIDAD:

1. ¿Por qué es esencial para los franciscanos seglares abrirse al mundo como lo hizo Francisco?

2. ¿De qué forma es aun hoy Francisco el que inspira y guía a tanta gente, especialmente a los jóvenes?

3. ¿Qué significa “encarnar la espiritualidad franciscana en la vida seglar”?

 

 


1 Adm. VI

2 Regla OFS, articulo 13

3 Parrhesía: Es el hablar claro, sin miedo y sin titubeos, dando un testimonio no acomodadizo a la verdad evangélica, siempre dispuestos a responder a cualquiera que pida razón de nuestra esperanza, sembrando humilde y valientemente la semilla de la Palabra. Ver Hechos 28, 31. Comentario sobre la carta del Card. Rodé en www.ciofs.org/Y2009/a9ESrodelet.html.

4 Mensaje al Cap. Gen. OFS del Beato Juan Pablo II, 22  de Noviembre de 2002