Orden Franciscana Seglar

Ordo Franciscanus Sæcularis

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OFS_logoPRESIDENCIA DEL CONSEJO INTERNACIONAL DE LA OFS
PROYECTO DE FORMACION PERMANENTE
DOSSIER MENSUAL
JUNIO 2012 – AÑO 3 – No. 30

 

 

(DOC)

EVANGELIZADOS PARA EVANGELIZAR

por Fr. Fernando Ventura, OFMCap
Dossier preparado por el equipo del CIOFS de Formación Permanente
Ewald Kreuzer, OFS, Coordinador, Fr. Amando Trujillo Cano, TOR, Doug Clorey, OFS

 

LAS BIENAVENTURANZAS:
EL TEXTO MÁS PELIGROSO Y REVOLUCIONARIO EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD.  (Segunda Parte)

En esta ficha mensual concluimos la reflexión de Fr. Fernando sobre las Bienaventuranzas, “la carta constitucional” del cristianismo.  Este importante texto es realmente el código secreto de la Biblia y de la vida.  La Biblia nació de la vida, y si lo queremos y permitimos, puede nacer vida de la Biblia. Sin embargo, no será una “vida fácil”, pero en realidad nadie dijo que sería fácil.

“Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados”

Somos capaces de llorar por dos motivos… O lloramos de alegría, o lloramos de tristeza ¿no es verdad? Y me atrevo a ir más lejos: Lloramos porque amamos, “el que no llora no ama”. Es este el único y verdadero motivo que lleva a alguien a llorar.

Todos los días nos conmueven las noticias que hablan de decenas, centenas y millares de muertos, pero, aunque quizá nos entristezcan tantas muertes, no lloramos. Sin embargo, si muere una sola persona que amamos,  seguramente lloraremos. En términos numéricos la realidad es incomparable: decenas, centenas y millares de muertos por un lado y “sólo” un muerto por el otro… La única diferencia es la relación; lo que condujo a las lágrimas, en este caso de tristeza, fue el amor.

Pues eres… bienaventurado tú que lloras, porque son bienaventurados los que aman, los que son capaces de tener y construir relaciones con alguien, porque te niegas a vivir orgullosamente como “soltero”, los que son capaces de amar a los otros y a la vida… No vives para hacer meditación trascendental mirándote el ombligo… no te contentas con pías elucubraciones místico-solitarias… Sino que, como dice otro proverbio portugués: “Quien se sujeta a amar, se sujeta a padecer”. Ahora bien, nunca nadie dijo que sería fácil, pero tampoco ninguno de los que se atreven a vivir así, dijo que no vale la pena.

“Bienaventurados los mansos, porque poseerán la Tierra”

Otra declaración contraria a la norma… otro aparente concepto errado de lo que significa “manso”. Aquí importa definir el concepto de “manso” a la luz de todo lo que dijimos antes. De nuevo somos desafiados a adoptar una nueva actitud de “ser”;  de “ser diferente”, de ser de una forma nueva y de una manera diferente de los que hacen de la violencia la fuerza de toda su existencia. El manso es un especialista de la violencia de los no violentos. La última palabra, no podrá ser, nunca podrá ser de los “violentos”, si los quisiéramos colocar en oposición con los “mansos”. Pero, posiblemente, debemos ir un poco más lejos. En las profundidades de su ser, el “manso” es, en el fondo, alguien equilibrado consigo mismo, con los otros y con Dios. Esta es la mansedumbre que hemos de cultivar con urgencia. No se trata, de nuevo, de una apología cualquiera de una actitud abúlica frente a la vida; una actitud cualquiera de “Fulana va con las otras”, lentita… humilde… pobrecita… con la auto-estima por el suelo… Es el desafío de Mahatma Gandhi, de Teresa de Calcuta, de Luther King, es la “guerra de los no violentos”.

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de esa justicia, porque serán saciados”

Anawim y dalim, pobres en el espíritu y pobres miserables, unidos en la misma lucha, en la misma voluntad de reconquista de la dignidad perdida, del derecho de ser persona, tantas veces negado por los grandes de la tierra, por los señores del odio, del opio, del poder y de la muerte. No se trata de un compromiso de transformación de la historia, solo para enfrentar, sino de la voluntad de ir más lejos, que se asemeja a la sensación de hambre y de sed, que toca lo más íntimo del ser de cada uno y que sólo llegan a su meta final en la saciedad.

No basta ser “simpático”, nuestra sociedad ya tiene gente de lo más simpática… no llega a cultivar la sonrisa de lo políticamente correcto. Confucio decía que “por detrás de toda sonrisa están los dientes”… ¿Nunca sentiste que estabas sonriendo con ánimo de morder?  ¿Nunca sonreíste a cualquier persona dispuesta a hacer lo mismo? Pues es por eso, un desafío mucho más profundo; es el convite descarado a la empatía. No llega a ser “simpático” (sun + pathos = sufrir al lado de alguien…); el apremio de la revolución es urgente, lleva definitivamente para la empatía  (en + pathos) sufrir dentro, hacer propia la lucha del otro, ya, ahora, hoy, que es ya, ahora, hoy de la eternidad.

Así, el tiempo que es hoy, no es el de cruzar los brazos, el de quedarse a la espera en la esquina de la vida, hasta que llegue la eternidad…, hoy es el tiempo de arremangar las mangas, sin miedo, con el coraje de los que saben en Quién pusieron su confianza.

“Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia”

A partir de dos afirmaciones centrales en el Antiguo Testamento acerca de los “atributos” de Dios, misericordia y verdad (hesed y emet), Mateo coloca en esta frase toda esta carga de identidad para decir que los anawim son precisamente personas que viven este mismo sentimiento de Dios. Un Dios de hesed, un Dios de misericordia, en última instancia – y  voy a la etimología de los términos usados, es un Dios con “entrañas” – diríamos de una forma más poética, con corazón – que desafía a los anawim a asumir esta misma actitud de vida.

Lejos de ser simplemente una elucubración a gusto de las libertades poéticas, la invitación – más en este elemento de la bienaventuranza, de felicidad – es  justamente la de tener un corazón capaz de latir al ritmo del corazón de Dios. Un corazón apasionado, un corazón no-solitario, casado con la vida y con el mundo, de la misma manera que Dios se casó con la creación entera, sin excepciones… Dios se casó con todos…  incluso con los católicos.

“Bienaventurados los puros de corazón, porque verán a Dios”

Comprometido en la historia y con la historia, este corazón que procura ajustar su ritmo al ritmo de Dios, será “fatalmente” capaz de encontrar su equilibrio, será capaz de reencontrar su pureza original y, cualquiera que sea capaz de hacer este viaje a la intimidad, no puede dejar de encontrarse con su propio equilibrio de ser… Ha encontrado la primera etapa que lleva a la felicidad: el equilibrio consigo mismo.

Entonces se puede “ver a Dios”, entonces se cae definitivamente el tabú al suelo, entonces ha sido posible comprender que puedes realmente “ver a Dios” si eres capaz de ver a los otros… Porque Dios no está en cualquier cielo distante, sino aquí, en el ahora y en el ya de la vida y del tiempo que es ya eternidad y que es ahora.

Vamos a ser claros. El Dios de la Biblia, el Dios de Israel, el Dios de Jesucristo, no es un Dios de un cielo distante, sino un Dios de la “Tierra”, un Dios "cercano”, de camino, de polvo y viento, un Dios compañero, un Dios de Tú, por eso mismo, un Dios de relación. Por eso se deja “ver”, por eso se deja “tocar”, por eso no se preserva en términos de relación.

“Bienaventurados los que construyen la paz, porque serán llamados hijos de Dios"

El texto, que sigue desarrollando la explicación de los “bienaventurados”, toca ahora una nueva categoría de personas, que constituyen el punto de llegada de todos los atributos enunciados antes: los pacificadores, diríamos los “shalémicos”, pidiendo perdón por el neologismo. Llegamos al gran concepto central del desafío de la conversión.

Shalom, mucho más que un concepto que habla de ausencia de guerra, es, en sí mismo un concepto de plenitud global de todas las dimensiones de la vida y de las relaciones de cada uno consigo mismo, con los otros y con Dios. Se trata, en efecto, de un concepto utópico, un desafío a construir un futuro, un sueño de eternidad, una educación para las “nostalgias del futuro”, de la construcción de un paraíso que nunca existió, pero que, tendencialmente y por voluntad de Dios, toda la humanidad está llamada a soñar y a construir.

Este sueño de plenitud de equilibrio, está presente en todas las creaturas, tiempos, pueblos y civilizaciones. Ya sea que se llame paz, shalom, salam, morabeza, nirvana, pankasila, metempsicose, shanti, estaremos siempre delante de este deseo inscrito en lo más hondo del código genético de la humanidad.  Aquí es donde realmente está escrito el plan de Dios. El problema reside en la incapacidad humana para leer correctamente ese código, divino e humano, fundido y entrelazado en una ascendente espiral de complejidad y conciencia, en palabras de Teillard de Chardin. Tenemos una gran dificultad para comprender la armonía de los movimientos de esta danza y por lo tanto, rápidamente, para construir la “paz personal” hacemos una “guerra colectiva”, en nombre de Dios… ¡para construir la paz!

Y confundimos todo… triste es nuestra situación… demasiado rápidos para establecer la paz a través de la guerra, a lo largo de los tiempos.  Las grandes culturas siempre fueron capaces de encontrar argumentos para justificar la muerte en nombre de Dios… Hoy nos admiramos con los fundamentalismos recientes….

Metanoia, conversión, jihad, son conceptos relacionados a un mismo ámbito de significado; todos ellos, etimológicamente, o por lo menos teológicamente, están vinculados al concepto de “guerra”, “guerra santa”, es más, antes que otra cosa y esencialmente, una guerra a ser llevada a cabo consigo mismo, una lucha de superación de las capacidades ontológicas de sí mismo en su relación subjetiva con los otros y con Dios. Lograr este nivel de equilibrio, es realmente construir la paz a través de la guerra, más una guerra que ve en el campo de batalla a un “guerrero” que no quiere “matar al otro” o al “dios del otro”, sino simplemente matar los propios falsos dioses que le impiden acoger al otro en su forma de entender a Dios, en busca de un equilibrio que conducirá “fatalmente” a la paz.

“Bienaventurados los que sufren persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados sean cuando los insulten y persigan y, mintiendo, digan todo tipo de calumnias contra ustedes, por causa mía. Exulten y alégrense, porque será grande su recompensa en el Cielo, pues también así persiguieron a los profetas que los precedieron.”

Bueno, en realidad parecía demasiado bueno para ser verdad. El texto “aterriza” de nuevo en el mundo real. Presentado el ideal frente a nuestra posibilidad. El lector es llevado en esta parte final del texto a confrontarse con la realidad del “destino” que le espera a quien quiera ser capaz de orientar su vida bajo este conjunto de principios, llevándolos hasta las últimas consecuencias. Persecución, insultos, mentiras, calumnia, serán los compañeros de camino de quien se atreva a tocar las ideas establecidas... Son muchos los momentos en que esta profecía se cumple en la historia. Por eso, decía al inicio que este es el texto más peligroso y al mismo tiempo más revolucionario de toda la historia de la literatura  de la humanidad. Por eso, también, es un texto cuyo significado último nunca puede ser escondido.

"A todos ustedes hermanos y hermanas en Cristo, dejo una manifestación de mi respeto y cariño porque son corazones que laten en la historia, porque son corazones que laten al ritmo del corazón de Dios”.
Fr. Fernando Ventura OFM Cap

Bibliografía:

VENTURA, FERNANDO, Roteiro de Leitura da Biblia, Ed. Presença, 2009
VENTURA, FERNANDO, Do Eu Solitario do Nos Solidario, Ed. Verso de Kapa, 2011

PARA LA REFLEXIÓN Y LA DISCUSIÓN EN FRATERNIDAD:

A la luz de la reflexión de Fr. Fernando sobre las Bienaventuranzas, estudia y discute in tu fraternidad los siguientes textos en las Constituciones Generales de la OFS:

1. "Los franciscanos seglares intenten vivir el espíritu de las Bienaventuranzas, y especialmente el espíritu de pobreza”  (GGCC Art. 15.1)

2. "Los franciscanos seglares están llamados a ser portadores de paz en sus familias y en la sociedad: interesándose por la propuesta y la difusión de idease y actitudes pacíficas; desarrollando iniciativas propias y colaborando, individualmente y como fraternidad, en las iniciativas del Papa, de las Iglesias particulares y de la Familia Franciscana; colaborando con los movimientos y con las instituciones que promueven la paz en el respeto de sus auténticos fundamentos." (GGCC Art. 23.1)

3. "Los franciscanos seglares, antiguamente llamados “hermanos y hermanas de penitencia”, se proponen vivir en espíritu de conversión permanente." (GGCC Art. 13.1)