Orden Franciscana Seglar

Ordo Franciscanus Sæcularis

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COMISIÓN PRESENCIA EN EL MUNDO – PRESIDENCIA DEL CIOFS

PROGRAMA DE FORMACIÓN 2013

 

Mayo

Ficha preparada por Ana María Olmedo OFS – Editor: Fr. Amando Trujillo Cano TOR

 

 

LA CRISIS ALIMENTARIA Y LA  ECONOMÍA VERDE – LA SALVAGUARDIA DEL CREACIÓN

INTRODUCCIÓN

             Los últimos acontecimientos mundiales, que debemos interpretar como signos de los tiempos, hacen que hoy en día los franciscanos y franciscanas nos veamos conmovidos e interpelados y nos indican que es momento de revisar nuestra forma de vida personal, en cuanto a la vivencia de nuestra espiritualidad franciscana. Uno de los temas más presentes en la vida franciscana es el respeto por la ecología, por eso cabe la pregunta: ¿Estamos realmente viviendo los mismos sentimientos y actitudes de Francisco en cuanto a la salvaguarda de la creación? Con esta ficha queremos abrir la puerta para que juntos vayamos creando en nosotros un mayor compromiso con las actitudes y acciones ecológicas que puedan marcar la diferencia en nuestros ambientes. Salvaguardar la creación no significa tan sólo reverenciar y admirar la naturaleza en sí, sino que significa también honrar y vivir la fraternidad universal, en donde el ser humano plenamente realizado pueda, junto con toda la creación, adherirse desde ya a la presencia de Cristo mismo, por quien todo fue creado, de quien todo procede y a quien todo retorna.

 

1.      LA CRISIS ALIMENTARIA

                 Según el artículo “El hambre ante la crisis”, publicado por la FAO:

                Preocupa que las últimas cifras sobre el aumento del número de personas subnutridas no sea el resultado de restricciones de la oferta internacional de alimentos. Las recientes Perspectivas Alimentarias de la FAO indican que la producción de cereales en 2009 será elevada, aunque ligeramente inferior a la producción récord del año pasado. Claramente se pueden producir alimentos suficientes como para eliminar el hambre del mundo. Sin embargo, la distribución mundial de este suministro es desigual. Mientras los países ricos mantienen grandes reservas, muchos países en desarrollo no tienen cantidades suficientes de alimentos para garantizar a su población un nivel de consumo necesario que les permita gozar de una vida saludable.

                Otra preocupación se refiere al uso de los alimentos. Únicamente la mitad de la producción mundial de cereales se destina al consumo humano directo. Cada vez más la producción agrícola se destina a la alimentación animal para satisfacer la creciente demanda de carnes, especialmente en países con economías emergentes, y para usos no alimenticios como la producción de biocombustibles.

                La subnutrición afecta a grandes segmentos de la población de países en vías de desarrollo. Afecta particularmente a los pobres que viven en áreas urbanas, y a aquellos sin tierra que viven en áreas rurales que no pueden depender únicamente de la agricultura de subsistencia[1].

2.      LA ECONOMÍA VERDE

                El concepto de economía verde ha dado mucho de qué hablar, aunque sus defensores (como la Unión Europea, Estados Unidos y agencias de la ONU) afirman que aun está en construcción. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) la define como una economía que:

                [D]ebe mejorar el bienestar del ser humano y la equidad social, a la vez que reduce significativamente los riesgos ambientales y las escaseces ecológicas. En su forma más básica, una economía verde sería aquella que tiene bajas emisiones de carbono, utiliza los recursos de forma eficiente y es socialmente incluyente[2].

                Según el sector empresarial economía verde se entiende como “un conjunto de modos de producción donde se busca maximizar la producción, tomando en consideración variables hasta hace poco ignoradas a la hora de establecer un negocio, como la conservación de los recursos naturales y la erradicación de la pobreza”[3].

                Las organizaciones ambientales la cuestionan y afirman que con:

[E]sta nueva noción de ‘economía verde’…se trata básicamente de… [aumentar] las bases de explotación y privatización de la naturaleza…. Por ejemplo, es verdad que, como una opción más,  promueve la agricultura orgánica –la cual es mejor que la química, sin duda– pero bajo el supuesto de que para hacerlo ‘masivamente’ se necesitarían grandes extensiones o hasta monocultivos ‘orgánicos’, certificados y controlados por transnacionales que puedan abastecer grandes cadenas de distribución y mercados centralizados. Paradójicamente, así se hará mucho más insegura la soberanía alimentaria. Al depender de transnacionales, hoy podrán producir orgánico pero mañana producirán, como siempre, lo que les dé más dinero, sea orgánico, transgénico o químico. Ya sin opciones locales, sin soberanía  en las semillas, sin campesinas y campesinos que defiendan sus derechos en cada localidad, su monopolio está asegurado[4].

Indicadores del daño que ya está causando la economía verde

                Como parte de su implementación se está fomentando en la mayoría de los países pobres la minería a cielo abierto, que afecta la vida de los pueblos originarios, la extracción de petróleo, las grandes represas que se convierten en amenazas para la vida en el planeta Tierra. Se está promoviendo la energía a través de la "biomasa", que significa la conversión de las plantas, algas y restos orgánicos en una fuente de energía que sustituirá al petróleo, como los agro-combustibles. Esto implicaría que millones de hectáreas que deberían estar cubiertas de bosques o produciendo alimentos estarían dedicadas a alimentar máquinas. Así mismo propone la agricultura climáticamente inteligente, imponiendo el uso de transgénicos "adaptado" a la sequía y los nuevos agros tóxicos. Lo que significa que las poblaciones originarias perderán el control sobre sus territorios, ecosistemas y el agua para producir alimentos, colocando a la población en riesgo.

                Ante esto, la Declaración de los Pueblos Indígenas en la Sesión de Clausura de la Ronda de negociaciones del borrador Cero hacia Rio-20 en las Naciones Unidas, afirma:

                La propuesta de “economía verde” nos trae muchas preocupaciones. No aceptamos que sea utilizada por las corporaciones y los Estados para continuar replicando el mismo modelo destructivo y explotador de “desarrollo económico”, que ha causado las actuales crisis. […] Orientar a un Desarrollo Sostenible con cultura. Este debe ser el cuarto pilar del desarrollo sostenible. […] desde este pilar podemos aportar el conocimiento tradicional para el verdadero desarrollo sostenible. Donde se deba garantizar el respeto, la protección y el fomento de los conocimientos tradicionales y los modos de vida sostenibles de los pueblos indígenas. […] Para nosotros es vital que se consideren los derechos de la Madre Tierra, porque ella es nuestra fuente de vida, espiritualidad, sabiduría y conocimiento. Ella encierra la vida y la armonía que tenemos los seres, por eso es nuestro deber protegerla[5].

¿Cuál es verdaderamente la raíz de este problema y cómo podemos solucionarlo?

                La Doctrina Social de la Iglesia nos ofrece principios y criterios de actuación que nos orientan ante la creciente amenaza a la vida del planeta tierra.  

                La solución del problema ecológico exige que la actividad económica respete mejor el medio ambiente, conciliando las exigencias del desarrollo económico con las de la protección ambiental. Cualquier actividad económica que se sirva de los recursos naturales debe preocuparse también de la salvaguardia del medio ambiente y prever sus costos, que se han de considerar como « un elemento esencial del coste actual de la actividad económica ». En este contexto se deben considerar las relaciones entre la actividad humana y los cambios climáticos que, debido a su extrema complejidad, deben ser oportuna y constantemente vigilados a nivel científico, político y jurídico, nacional e internacional. El clima es un bien que debe ser protegido y requiere que los consumidores y los agentes de las actividades industriales desarrollen un mayor sentido de responsabilidad en sus comportamientos[6].

                Recordemos que el plan de Dios al principio de la creación fue que los seres humanos vivieran en armonía los unos con los otros (cf. Gn 2,18-25). La raíz de este problema es que la humanidad entera (de todas las ideologías, etnias, clases sociales y culturas) peligra debido a la ambición desmedida, las ideologías y los fundamentalismos que hoy en día nos enfrentan a unos con otros. Por esta razón la salvaguarda de la creación implica la responsabilidad y el compromiso que todos tenemos, en cuanto al cuidado y desarrollo integral de todo lo que ha sido creado, incluyendo al ser humano mismo, sin distinción alguna. Ante esta situación Francisco nos interpela diciendo: “Pues para esto hemos sido llamados: para curar a los heridos, para vendar a los quebrados y para corregir a los equivocados (TC 58).

Nuevas alternativas ante la crisis alimentaria y los efectos nocivos de la llamada economía verde

                La orientación propuesta desde hace años por «Vía Campesina», organización internacional de los movimientos indígenas, constituye una respuesta a la crisis:

                Para garantizar la independencia y la soberanía alimentaria de todos los pueblos del mundo, es fundamental que los alimentos se produzcan en el marco de sistemas de producción diversificados, de base campesina. La soberanía alimentaria es el derecho de todos los pueblos a definir sus propias políticas agrícolas y, en cuanto a alimentación, a proteger y regular la producción agrícola nacional y el mercado interno con el fin de lograr objetivos sostenibles, decidir en qué medida buscan la autosuficiencia sin deshacerse de sus excedentes en terceros países practicando el dumping (práctica desleal del comercio internacional que consiste en que un producto sea introducido en el mercado de otro país a un precio inferior a su valor en el país de origen). No se debe primar el comercio internacional sobre los criterios sociales, medioambientales, culturales o de desarrollo[7].

Un ejemplo de práctica ecológica que garantiza la salvaguarda de la creación[8]

                Hace 25 años, el paisaje de la Mixteca alta, la "tierra del sol", en Oaxaca, México, parecía un panorama lunar: campos áridos y polvorientos, desprovistos de arboleda, sin agua y sin frutos. Había que recorrer grandes distancias en busca de agua y de leña. Casi todos los jóvenes emigraban para nunca regresar, huyendo de esa vida tan dura. En los 80’s, un grupo de refugiados guatemaltecos llegaron a Oaxaca cuando las condiciones sociales y políticas en su país se volvieron inestables. Desde hacía diez años, los guatemaltecos habían desarrollado un sistema agrícola de producción basado en principios orgánicos y conocimiento nativo. Gente que había participado en estos programas salieron de Guatemala durante la crisis y llegaron a nuestra región, comenzando a capacitar a la gente con sus técnicas. Jesús León, de 42 años, un campesino indígena mexicano, fue uno de los que recibieron esas capacitaciones.

¿Cómo llevaron a cabo el proyecto?

                Decidieron revivir una herramienta indígena también olvidada: el TEQUIO, que es una forma organizada de trabajo de beneficio colectivo en la que los integrantes de la comunidad deben aportar su fuerza de trabajo para realizar una obra comunitaria. De esta manera, con la ayuda de 400 familias y con los pequeños granitos de arena, económicamente hablando, lograron un programa de reforestación sin precedentes. A pico y pala cavaron zanjas-trincheras para retener el agua de las escasas lluvias, sembraron árboles en pequeños viveros, trajeron abono y plantaron barreras para impedir la huida de la tierra fértil en la gran batalla contra la erosión.

                Hoy la Mixteca ha reverdecido, han surgido manantiales con más agua, hay árboles y alimentos, la gente ya no emigra. Sus esfuerzos se han visto recompensados con el reverdecimiento de laderas áridas, acuíferos recargados. También disminuyeron los índices de emigración al darse cuenta que pueden ganarse la vida en casa, porque según ellos mismos dicen: “Un campesino es quien mejor puede entender las necesidades y posibilidades de otro campesino”. El uso de estufas ahorradoras de leña alivió el trabajo de las mujeres,  pues ya no recorren largas distancias para conseguir leña.

                Se logró desarrollar un sistema de agricultura sostenible y orgánica mediante el rescate y conservación de las semillas nativas del maíz, sin uso de pesticidas. Se siembra una variedad muy propia de la zona, el maíz cajete, que es de las más resistentes a la sequía. No fue fácil convencer a la gente, indican, porque no podemos dejar de usar los fertilizantes de un solo golpe. Tiene que hacerse poco a poco, reduciendo los fertilizantes químicos e incrementando los abonos verdes, para no afectar la producción drásticamente. La gente vive de sus parcelas; si los forzamos a cambiar drásticamente de un sistema a otro, pueden sufrir bajas severas en su producción y desmotivarse. El cambio debe ser gradual.

Resultados

                Más tarde se creó todo un movimiento y fundaron el Centro de Desarrollo Integral Campesino de la Mixteca, CEDICAM. De esta manera han fomentado su autonomía, su soberanía y seguridad alimentaria gracias a un sistema de agricultura integral llamado “sistema de milpa”, que combina diferentes cultivos en el mismo campo.  Este sistema no produce las ocho toneladas por hectárea de un  monocultivo, lo que requiere una gran inversión de químicos y maquinaria, pero le da al campesino 1,800 kilos de maíz para su familia y sus animales. Le provee además de frijol, calabaza, hierbas verdes comestibles o cualquier otra cosa que haya sembrado en su parcela. Esto sin una gran inversión y usando sólo abonos verdes y semillas nativas. Además les queda un excedente para vender.

                Han sembrado más de un millón de árboles y reforestado más de mil hectáreas. Sus programas de agricultura sostenible han llevado a la conservación de unas dos mil hectáreas. Se han logrado proteger cinco mil hectáreas con terrazas y muros de piedra, aumentado en un 50 por ciento la producción agrícola con una mayor retención del agua y de la capa superior del suelo. Antes sólo entre el 25 al 30 por ciento de la tierra era cultivable, ahora cultivan más del 80 por ciento de ésta. Las zanjas de contorno que retienen las aguas pluviales han amentado del 50 al 100 por ciento los niveles de los manantiales. Todo esto ha mejorado enormemente la vida en las comunidades de toda la región y, en consecuencia, ha reducido la emigración.

                Debido al éxito alcanzado en el año 2009 les fue otorgado el premio Ambiental Goldman que cada año se entrega a los  héroes populares de la ecología. Este proyecto ha despertado tanto interés que a través de CEDICAM  ya están compartiendo su experiencia con técnicas de conservación de agua, medidas contra la erosión y la práctica de una agricultura sostenible en foros celebrados por todo México, Centroamérica y el Caribe, así como en varias universidades y eventos en Estados Unidos. Ellos saben que debido al cambio climático, la erosión, las inundaciones y la desertificación afectarán severamente a los campesinos y, en consecuencia, a la seguridad alimentaria. Ante esto muchos agricultores estarán abandonando sus tierras. Por esta razón están dando a conocer este proyecto para que sea implementado en las otras comunidades indígenas.

¿Cuál fue la diferencia de este exitoso proyecto?

1) No tenían un afán de lucro o explotación del otro, más bien estuvo encaminado hacia el bienestar común. Por esta razón, la solidaridad y el granito de arena que cada uno puso permitieron el desarrollo sostenible de la comunidad.

2) No hubo en ellos individualismo, sentido de propiedad privada, derecho de autoría ni subvaloración de las experiencias locales. Esto les permitió “aprender haciendo” mediante la práctica concreta, apropiándose de una metodología de trabajo que fortaleció sus capacidades, habilidades y conocimientos para el desarrollo comunitario.

3) Conscientes de su riqueza ancestral, mayas y mixtecos unieron sus conocimientos, valorando y recuperando sus métodos ancestrales de cultivo y la biodiversidad alimentaria de la zona, lo cual les permitió no sólo garantizar su seguridad alimentaria y mejorar su nutrición, sino que, a la vez, identificaron y construyeron nuevos conocimientos generados en el proceso de solución de un problema.

3.      LA SALVAGUARDA DE LA CREACIÓN

                La Conferencia de la Familia Franciscana en ocasión de Pentecostés 2005 nos envió la carta “Instrumentos de Paz”[9], de la cual hemos extraído los siguientes textos:  

                Con las manos libres para abrazar y servir a los leprosos (cf. Test 1-3), Francisco y sus hermanos no necesitaban obtener instrumento alguno de defensa o arma, para proteger de los demás cuanto poseían (cf. TC 35). Libre de toda pretensión y de toda reivindicación, la primera generación franciscana no veía en el otro un concurrente ni un enemigo, sino en un modo simple, reconocía en cada uno, un hermano y una hermana en Jesucristo. Trabajando (cf. 1R 7, 1-9), viviendo entre los pobres y los excluidos (cf. 1R 9, 2), rechazando el dinero (1R 8, 1-12), nueva y brutal forma del capitalismo de entonces, Francisco y los suyos atestiguaban proféticamente la posibilidad de un modo diverso para vivir juntos, y de una sociedad civil y eclesial iluminada por el Evangelio de Jesús (Instrumentos de Paz 3).

El difícil camino de la paz

                Después del “siglo oscuro” de guerras feroces, de dictaduras brutales, de grave e injusta disparidad social entre el norte y el sur del mundo, y de la guerra fría, el inicio del nuevo milenio se había llenado de esperanza y también de entusiasmo por un tiempo más pacífico y más justo. Pero ya los primeros años de este nuevo siglo nos han demostrado la fragilidad de la convivencia de la humanidad y se han abierto nuevas grietas, que amenazan la paz mundial y la reconstrucción del justo equilibrio entre las naciones. […] Por último, las despiadadas reglas de un mercado que, en aras de la libertad, subordina el valor de la vida al económico, privilegiando a pocos y marginando a muchos, frecuentemente condena a un futuro sin esperanza, sobre todo a los más débiles: mujeres, niños, ancianos y enfermos. […] A veces parece que las semillas de la paz fuesen sofocadas por los intereses del poder político y económico, por las estructuras de injusticia y pecado personal. […] En el espíritu franciscano, ante todas estas situaciones, no podemos permanecer pasivos o solamente espectadores conmovidos, sino que debemos sentirnos llamados a seguir las huellas de Jesucristo, que ha venido «para anunciar a los pobres un gozoso mensaje, para proclamar a los prisioneros la liberación y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y predicar un año de gracia del Señor» (Lc 4,18) (Instrumentos de Paz 6).

                Actualmente miles de personas mueren en el mundo producto de malas prácticas de empresas transnacionales, cuyo fin primordial es la obtención de jugosas ganancias. Como franciscanos debemos rechazar todas aquellas actividades que destruyan nuestro planeta y que solamente sirven para generar riqueza a unos pocos, que con su ambición sin medida ponen en peligro a toda la humanidad.

¿Cómo promover la salvaguarda de la creación en medio de un mundo en conflicto?

                En el Capítulo General OFS celebrado en noviembre del 2008, nuestra recordada ex Ministra General, hermana Emanuela de Nunzio, profundizando sobre el sentido de pertenencia a la Orden, nos recordaba:

                Con motivo de las preocupantes condiciones de nuestro planeta, se está desarrollando en relación a los problemas ecológicos una nueva sensibilidad: se impone la exigencia de luchar por entregar a las futuras generaciones un planeta verdaderamente habitable, en la perspectiva ofrecida por el Creador. Surgen nuevos valores, nuevos sueños, nuevos comportamientos asumidos por un creciente número de personas y de comunidades. Un principio fundante es el de la salvaguarda de la creación, principio que compromete a todos y cada uno. Es evidente que a todo esfuerzo planetario, cada País, e incluso cada persona, deben contribuir según sus posibilidades. Como franciscanos, además de reforzar nuestro compromiso personal de un estilo de vida sobrio (Regla 11 y CC.GG. 15.3), estamos también llamados a construir, junto a quienes trabajan en la mies del Reino, un mundo globalizado dentro del cual todos puedan entrar, donde exista veneración por la creación, amor entre todos y relaciones justas que, al menos, permitan a todos una vida digna. Así pues, tomarse en serio el cuidado de la creación significa comprometerse en distintos campos de acción, cada uno interrelacionado con los otros: desde la eliminación de las armas nucleares hasta una inversión del rumbo en lo que se refiere a los estilos de vida, desde una regeneración del poder político/económico/militar hasta la adopción de la no violencia como modo de vivir la relación con la creación y con todas las creaturas[10].

                El desafío para nosotros los franciscanos y franciscanas es desarrollar esa otra forma de relacionarse con la naturaleza y entre las naciones. Se oye el llamado a “todos los hombres y mujeres de buena voluntad, para contribuir con la construcción de un mundo más humano y justo”. Debemos erradicar la violencia social y ambiental del capitalismo y de otros sistemas y regímenes totalitarios que están dañando el medio ambiente. Para esto debemos restablecer los sistemas de producción que están basados en el bienestar común y el respeto a la creación. Los saberes ancestrales, la biodiversidad y su uso sustentable son temas de gran actualidad y deberían estar presentes en todos los diseños de política ambiental y de desarrollo sostenible. Éstos están vistos como un patrimonio natural y cultural, pero todavía no tienen la fuerza necesaria para ser parte del motor de las economías nacionales, por falta de políticas públicas que identifiquen la cadena productiva para productos y servicios que provienen de la biodiversidad de los territorios indígenas. Sólo se necesita estar conscientes y comprometerse con los grupos que ya están trabajando en ello.

4.      PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO EN FRATERNIDAD

1.       ¿Conocen algún franciscano o franciscana que estén comprometidos con algún movimiento ecologista? ¿Cuál es su opinión sobre el trabajo que este hermano o hermana realiza?

2.       ¿Conocen algún proyecto ecológico que valdría la pena apoyar y/o divulgar?

3.       ¿Cómo podrían comprometerse más activamente en la salvaguarda de la creación?

Empiecen por hacer lo que sea necesario; luego hagan lo que sea posible;

y repentinamente estarán haciendo lo imposible"

5.      OTROS DOCUMENTOS Y REFERENCIAS

Ø      Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la Doctrina social de la Iglesia, Librería Editrice Vaticana, 2005, Internet (23.04.13):

Compendio Doctrina Social

Ø      Regla de la OFS: www.francescanitor.org/resources/OFS/Spanish/Regla_OFS_ES.pdf

 


[1] Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Departamento de Desarrollo Económico y Social, El hambre ante la crisis, septiembre 2009, Internet (23.04.2013): http://www.fao.org/economic/es-policybriefs/briefs-detail/es/c/35575/?no_cache=1

[2] PNUMA, 2011. Hacia una economía verde: Guía para el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza - Síntesis para los encargados de la formulación de políticas, www.unep.org/greeneconomy, 2, Internet (26.04.2013): http://www.pnuma.org/eficienciarecursos/documentos/GER_synthesis_sp.pdf  

[3] Campos M., Economía verde, en Éxito empresarial, Consultora Ambiente y Desarrollo, CEGESTI, 151 (2010), p.2, Internet (23.04.2013):  http://www.cegesti.org/exitoempresarial/publicaciones/publicacion_151_060611_es.pdf

[4] Silvia R., Economía verde o economía fúnebre, Grupo ETC, en Revista soberanía alimentaria, biodiversidad y culturas, Internet (23.04.2013): http://revistasoberaniaalimentaria.wordpress.com/2012/04/10/economia-verde-o-economia-funebre/

[5] Pueblos indígenas preocupados por le economía verde en negociaciones hacia Rio+20, en Red Internacional de Estudios Interculturales, (o8.o5.2012), Internet (23.04.2013): http://blog.pucp.edu.pe/item/158370/mundo-pueblos-indigenas-preocupados-por-la-economia-verde-en-negociaciones-hacia-rio-20?

[6] Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la Doctrina social de la Iglesia, Librería Editrice Vaticana, 2005, 470, Internet (23.04.13): Compendio Doctrina Social

[7] Diaz-Salazar R., Vía Campesina, Justicia Global. Las alternativas de los movimientos del Foro de Porto Alegre, Icaria editorial e Intermón Oxfam, 2002, 87. 90.

[8] Cf. “Nobel de Ecología” por reverdecer la desértica Mixteca, en Ecogaia, La Revista del Desarrollo Sostenible, 28.03.2011, Internet (26.04.2013): http://www.ecogaia.com/nobel-de-ecologia-por-reverdecer-la-desertica-mixteca.html

[9] Instrumentos de paz, Carta de la Conferencia de la Familia Franciscana en ocasión de Pentecostés 2005, Roma, 15.05.2005, Internet (26.04.2013): http://www.ofm.org/01docum/pen2005/pentspa.pdf

[10] De Nunzio E., Pertenencia a la OFS, Capítulo General de la OFS,15-22.11.2008, Internet (26.04.2013): http://ciofs.org/doc/kia8/kia8es12.htm