Orden Franciscana Seglar

Ordo Franciscanus Sæcularis

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COMISIÓN PRESENCIA EN EL MUNDO – PRESIDENCIA DEL CIOFS 

PROGRAMA DE FORMACIóN 2013 

Junio

Dossier preparado por Lovro Sučić OFS

Editado por Fr. Amando Trujillo Cano TOR – Trad. de Chelito Núñez OFS

 

 

CONSTRUCTORES DE PAZ EN UN MUNDO DE VIOLENCIA – DIÁLOGO INTER-RELIGIOSO

1.       INTRODUCCIÓN

                Si la presencia en el mundo es un imperativo para todos los fieles laicos, es mayor la responsabilidad para nosotros, franciscanos seglares, de estar a la cabeza en la  construcción de la paz en el mundo, en vista del carisma vivido por San Francisco y del cual somos herederos. Ser constructores de un mundo más fraterno, más aun de una fraternidad universal, constituye el ideal, algunas veces puesto en duda incluso por algunos miembros de la Iglesia Católica, que no tiene alternativa válida. Una misión que nos ha sido encomendada por la Iglesia, como aparece en nuestra Regla (cf. art.14 y 19), pero que debe ser realizada « con todos los hombres de buena voluntad » y en colaboración « con los movimientos que promueven la hermandad entre los pueblos » (Constituciones, art.18).

 

                 Sin duda vemos aun hoy a la humanidad sangrando, abiertamente destrozada por el odio, por la locura de la guerra, minada por el terrorismo y la carrera armamentista nuclear. Sólo hay que mirar a Siria que ahora mismo está viviendo un infierno, o a Ruanda o a Bosnia Herzegovina, para dar solo algunos ejemplos donde las heridas de los conflictos armados de los 90´s no serán sanadas de un día para otro. Es fácil entender que la paz no sucede sólo a través de la suspensión de las luchas y que nunca será restaurada hasta que no sea fundada en estos cuatro pilares: verdad, justicia, caridad y libertad (cf. Pacem in Terris 163).

                Sin embargo, además de las formas de violencia que a veces están motivadas supuestamente por el amor a la religión y se hace en nombre de la religión, el Papa emérito Benedicto XVI identifica una segunda tipología de nueva forma de violencia. Es la que está en contra de la religión y pretende « de forma silenciosa y por consiguiente más peligrosa » limitar el espacio de libertad, cambiar el clima espiritual a fin de que no haya más espacio para Dios. Esta forma de violencia no se manifiesta con armas, sino con « La adoración del dinero, del tener y del poder »[1] que « se revela una anti-religión, en la cual ya no cuenta el hombre, sino únicamente el beneficio personal »[2].

                El mundo está entonces lleno de ejemplos de ausencia de paz. ¿Qué hacer entonces para que Dios pueda hacer llegar al hombre que Él ama el don de la paz, que representa « la plenitud de la vida »[3]? Esto debe ser difícil porque necesitamos, de hecho, « del testimonio de profetas sin armas que, por desgracia, son objetos de burla en toda época »[4].

2.      SAN FRANCISCO – PROFETA SIN ARMAS

                Y precisamente, ¿no corresponde San Francisco perfectamente a la imagen de este tipo de profeta? Al comienzo de su camino de conversión, él tuvo que renunciar a la gloria de la carrera militar para descubrir la belleza de una vida sencilla al servicio de nuestro Señor Jesucristo. A continuación, de acuerdo a lo que leemos en la vida escrita por Tomás de Celano –y lo que cuenta aquí no es tanto la autenticidad de la historia, sino el mensaje-, lo encontramos junto a un pagano, al Sultán de los Sarracenos. En caso de insultos, golpes y amenazas, Francisco « no tiembla ». A pesar de los favores y de los regalos mundanos con los cuales el sultán trata de distraerlo de su intención de vivir según el Evangelio de Jesucristo, Francisco permanece firme, inquebrantable, frente al asombro del sultán que escucha a este « hombre extraordinario ». Hay dos actitudes de Francisco frente al sultán que deben ser resaltadas. Primero, él sigue el ejemplo de su Maestro al evadir venganza y al responder a los golpes y amenazas por su docilidad. En  segundo lugar, decidido por Cristo, fuera del cual no hay verdad, no hace compromisos con el siglo. Es precisamente su autenticidad que suscita la curiosidad del sultán Malik al-Kamil y que le ayuda a abrir el diálogo. ¿Qué es lo que motiva a San Francisco a ir al encuentro de los « infieles »? Por su manera de ser, ya que ha sido moldeado por el amor a Cristo Crucificado, Francisco no puede permanecer indiferente hacia ningún hombre. El busca el bien común, que es la salvación de todos. Si nosotros no podemos apoyar siempre la salvación del hombre, podemos al menos comprometernos a « crear condiciones de vida digna para todos y trabajar por la libertad de todos los pueblos » (Constituciones, art. 18).

3.      PEREGRINOS DE LA VERDAD, PEREGRINOS DE LA PAZ – REUNIDOS EN ASÍS

                Buscando ejemplos concretos de compromisos por la paz que puedan servirnos como indicadores hoy (sobre Giorgio La Pira, ver el dossier de enero), tan sólo necesitamos detenernos en el evento único que se llevó a cabo en Asís el 27 de octubre de 1986.  Evidentemente, en vista de la herencia de San Francisco, artífice de la Paz, Asís fue la selección lógica y la ambientación ideal para este encuentro histórico.

                Su Eminencia Rvdma., Cardenal Roger Etchegaray, nos da su bello testimonio: « Cuando al final de una mañana gris, apareció un arcoíris en el cielo de Asís, los líderes religiosos allí reunidos a través de la audacia profética de uno de ellos, Juan Pablo II, vieron una llamada apremiante a la vida fraterna: nadie pudo ya dudar que la oración había provocado este signo visible de la connivencia entre Dios y los descendientes de Noé »[5]. Habían 70 representantes de las principales religiones del mundo, llamados a « estar juntos para orar pero no para orar juntos » a fin de « dar testimonio al mundo (...) de la naturaleza trascendente de paz », de acuerdo con las palabras del beato Papa. Fue en efecto la puesta en práctica de la teoría resumida oficialmente en el texto de la declaración Nostra Aetate del Concilio Vaticano II que condena todo tipo de discriminación, haciendo un llamado a la fraternidad universal y al mandamiento de la caridad (1 Jn 4,8). El misterio de la unidad de la familia humana, salvada por el sacrificio de Jesús, vivió en este extraordinario movimiento que él bautizaría después con el nombre de « espíritu de Asís », y que  llevará el beato Papa Juan Pablo II a concluir que: « las diferencias son un elemento menos importante en relación con la unidad que, por el contrario, es radical, fundamental y determinante »[6]. En su discurso en Asís, la mención de la conciencia moral encuentra un lugar central, ya que es común a todos y « estamos obligados a respetar, proteger y promover la vida humana, desde el seno materno al lecho de muerte » y « a superar el egoísmo, la codicia y el espíritu de venganza ». [7]. En su antropología « la conciencia es la que nos enseña a buscar la verdad, amar y servir a todas las personas y todos los pueblos y, en consecuencia, a hacer la paz »[8].

4.     LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU DE ASÍS

                Veinte años después, el 27 de octubre de 2011, representantes de las comunidades religiosas, pero esta vez también, representantes de los no creyentes, se reunieron en el mismo lugar siguiendo la invitación del papa Benedicto XVI. Podemos leer en este gesto una llamada apremiante, que usualmente conocemos como « nueva evangelización », a ir al encuentro de todos los que buscan la verdad y son capaces de convertirse en constructores de un mundo más fraterno y de instaurar con ellos un diálogo sincero y fraterno.

                También debemos decir que los frutos de la semilla plantada durante este encuentro de Asís en 1986 son muchos al día de hoy. En todas partes del mundo los franciscanos organizan reuniones anuales en el Espíritu de Asís, siendo también ocasiones excepcionales de encuentro y diálogo para todos los que toman parte en ellas. 

                Afortunadamente, el conocimiento derivado de estas reuniones a veces se profundiza y nos permite trabajar juntos en nuestra vida social en aras del bien común. Entonces no es raro que en Croacia, por ejemplo, los católicos, musulmanes y ortodoxos hagan oír su voz juntos contra la amenaza de la privatización del acceso al agua, que es sin duda un bien común, o en contra de la imposición del tipo de ideología de género en el sistema escolar. Los últimos acontecimientos son un buen testimonio de ello: todas las grandes comunidades religiosas han apoyado la iniciativa popular para un referéndum destinado a definir el matrimonio en el texto de la Constitución como la unión vital de una mujer y un hombre, que ha contribuido en una forma importante al éxito de la iniciativa (en 15 días fue posible reunir las firmas del 20% de los ciudadanos).

5.      LAS JORNADAS MUNDIALES DE LA PAZ

                «Las Jornadas Mundiales de la Paz son celebraciones de especial intensidad para orar invocando la paz y para comprometerse a construir un mundo de paz. El Papa Pablo VI las instituyó con el fin de « dedicar a los pensamientos y a los propósitos de la Paz, una celebración particular en el día primero del año civil ». Los Mensajes Pontificios para esta ocasión anual constituyen una rica fuente de actualización y desarrollo de la doctrina social, e indican la constante acción pastoral de la Iglesia en favor de la paz (...) »[9] Gracias a las Jornadas Mundiales de la Paz tenemos a nuestra disposición hoy en día una gran serie de enseñanzas que merecerían sin duda ser estudiadas y puestas en práctica por nuestras fraternidades.

6.      LECTURAS PARA PROFUNDIZAR

  • Juan XXIII, Carta encíclica Pacem in Terris

http://www.vatican.va/holy_father/john_xxiii/encyclicals/documents/hf_j-xxiii_enc_11041963_pacem_sp.html

http://www.oasiscenter.eu/es/node/2063

  • Card. Roger Etchegaray, «El espíritu de Asís»

http://www.fratefrancesco.org/esp/jpsc/esp.asis2.htm

7.      ALGUNAS PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN Y EL DIÁLOGO EN FRATERNIDAD

1)      ¿Confío en la « presencia del germen divino » en mi hermano/mi hermana de la fraternidad a quien no le hablo y « en la fuerza transformadora del amor y del perdón»? (cf. Regla, art. 19).

2)      Para contribuir a la paz y al bien común, como cristianos estamos llamados a cooperar «con todos los hombres de buena voluntad» y «con los movimientos que promueven la hermandad entre los pueblos». ¿Quiénes son estos hombres y estos movimientos de buena fe en nuestro entorno dentro de: a) la Familia Franciscana; b) la Iglesia Católica; c) otras iglesias y comunidades eclesiales cristianas;   d) otras comunidades religiosas; e) los no creyentes?

3)     En el famoso encuentro en Asís en 1986, el beato Juan Pablo II declaró: « A pesar que la oración es en sí misma una acción, ésta no nos dispensa de trabajar por la paz ». ¿Puede nuestra celebración del espíritu de Asís ir más allá de un encuentro de oración? ¿Cuál será nuestra contribución a la creación de condiciones de vida digna para nuestros prójimos?

4)     ¿Cómo podemos mantener el diálogo con los demás y al mismo tiempo permanecer fieles a Cristo, que es nuestra Verdad (cf. Jn 14,6), y a las enseñanzas de nuestra Iglesia Católica y al ejemplo de San Francisco, quien nunca hizo compromisos con el mundo?

5)     ¿Practicamos la compasión como fraternidad hacia la gente que sufre por la guerra? ¿Qué les está pasando a nuestros hermanos y hermanas de Siria?

 


[1] Intervención del Papa Benedicto XVI durante el Día de reflexión, dialógo y oración por la paz y la justicia en el mundo, “Peregrinos de verdad, peregrinos de paz“,  27 de octubre de 2011.

[2] Ibid.

[3] Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 489

[4] Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia,  496

[5] Card. Roger Etchegaray, «El espíritu de Asís» http://www.fratefrancesco.org/esp/jpsc/esp.asis2.htm

[6] Ibid.

[7] Discurso de Juan Pablo II a los representantes de las iglesias cristianas y comunidades eclesiales y a las religiones del mundo reunidas en Asís, Basíclica de San Francisco, 27 de octubre, 1986.

[8] Ibid.

[9] Compendio de la Doctrine Social de la Iglesia, 520.