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Mensaje final del 3r Congreso Europeo ​OFS​-JuFra Lituania 2018

Aquél que cree en mí, ríos de agua viva brotarán de su interior (Jn 7:38) 

DOC

Queridos hermanos y hermanas:

¡El Señor os dé Su paz!

Nos gustaría compartir con vosotros la alegría de haber celebrado el 3er Congreso Europeo OFS-JuFra que tuvo lugar, del 20 al 26 de agosto de 2018, en Kaunas, Vilna y otros lugares de Lituania con relevancia espiritual.

 

Nuestro Congreso fue itinerante. Fue una grata e inspiradora experiencia el visitar tantos lugares diferente, conocer a los hermanos y hermanas de las fraternidades locales, vivir con ellos durante un corto periodo de tiempo y compartir nuestras vidas.

 

Hemos oído tantas veces últimamente que Europa está en crisis: nuestros valores, nuestras raíces, tanto históricas como espirituales, están siendo desafiadas. El secularismo y el individualismo están poniendo en peligro nuestra dignidad y el valor de la vida humana, incluso algunos de nuestros hermanos y hermanas se enfrentan a la guerra y el terrorismo. Sin embargo, durante el congreso, la convicción de que nuestro continente puede ser renovado y de que jugamos un papel importante en ello, tomó fue fortalecida.

 

Se abrió el Congreso con la celebración de la Eucaristía en la Basílica de Kaunas. El celebrante fue arzobispo Lionginas Virbalas (SJ) que nos recibió con una calurosa bienvenida. Durante la primera noche, socializamos entre nosotros, pudiéndonos conocer mejor. Además, disfrutamos de muchos de los platos nacionales que nos trajeron los miembros de las fraternidades internacionales.

 

Durante el primer día de trabajo, nos centramos en la formación. Uno de nuestros asistentes espirituales generales, el hermano Alfred Parambakathu (OFM Conv), nos enseñó de una manera sencilla, pero muy profunda, el contexto y el simbolismo detrás de las palabras de Jesús en Juan 7:38, el tema de nuestro Congreso, e intentó contestar a la pregunta de qué significa para nosotros los franciscanos en el mundo actual: “Aquél que cree en mí, ríos de agua viva brotarán de su interior”.

 

Hemos aprendido que, a través del sacrificio y la resurrección de Cristo, el Espíritu Santo vive en nosotros y que, por lo tanto, nos convertimos en fuentes del Espíritu. El agua es el elemento que mantiene la vida y, por ello, es el símbolo del Espíritu Santo; si somos capaces de vivir en el Espíritu, somos capaces de traer vida incluso en medio del desierto. Esto no sólo es desde el sentido espiritual; nosotros, los franciscanos, debemos ser capaces de llegar a los demás y ofrecer nuestros servicios al prójimo que lo necesita. El hermano Alfred nos llamó a expresar nuestra fe con pequeños actos de fe no sólo durante el Congreso (andando por la calle, llevando a cabo acción social, estando con las familias…), sino también una vez hayamos vuelto a casa, a nuestras familias y fraternidades. Beber el agua que Jesús nos da significa volverse más y más como Él, por lo tanto, siendo fuente del Espíritu Santo, dejándole trabajar en y a través de nosotros.

 

Estos días nos han permitido experimentar exactamente eso. Como fruto de ello, con este mensaje final, queremos compartir algunos de los dones que el Espíritu nos ha dado. Es nuestro deseo llevar la fe, la esperanza y el amor que hemos compartido en este Congreso a nuestra vida diaria. De esta manera, esperamos que el Espíritu viva en y más allá de nosotros, guiándonos a acciones y testimonios concretos, de acuerdo con el Evangelio somos llamados a vivir:

 

Aquél que cree en mí, ríos de agua viva brotarán de su interior

 

La participación en este Congreso ha representado para nosotros la respuesta a una llamada tanto a nivel personal como a nivel de comunidad. Una llamada para satisfacer nuestra sed a través del agua viva que el Espíritu Santo nos da.

 

Hemos aceptado la invitación a volver al primer amor, a la esencia del carisma de San Francisco, del que tenemos la gracia y la responsabilidad de dar testimonio.

 

Sentimos la necesidad de ahondar en nuestra vocación franciscana y confirmar nuestra identidad como miembros de OFS y de JuFra viviendo de una manera profunda y auténtica.

 

Entonces, daremos la espalda a la tentación del activismo vacío; por ejemplo, actuando sin el Espíritu Santo y sin constancia, y sin cuidar nuestra relación con Jesús, así como nos urgió el discurso de los hermanos Blužas en Šiluva, una de nuestras paradas.

 

Durante su aparición, la Virgen María de Šiluva dijo: mi hijo fue adorado aquí antes, ahora siembran y aran la tierra. Tenemos el compromiso de no dejar que Europa se convierta en un lugar donde se lleva a cabo mucho del trabajo, pero no por nuestra salvación y la de nuestro prójimo.

 

Šiluva es un lugar sagrado y testimonio del poder de las creencias. Con la fuerza del cuidado maternal de la Virgen María, los lituanos fueron capaces de resistir los tiempos difíciles de la Reformación y, más tarde, del comunismo. Šiluva es ahora no sólo un lugar simbólico para el catolicismo lituano y de deseo de libertad, sino también una fuente de energía espiritual para Europa y para todo el mundo en tiempos en los que el secularismo se está extendiendo rápidamente.

 

La visita a la Colina de las Cruces fue otro testimonio del poder de la cruz y de la fe. Nuestra mayor esperanza es que la Cruz de la Familia Franciscana Europea que fue colocada y bendecida en este sitio único, representará la fuerza conjunta y la resistencia del carisma de la OFS, JuFra y de todos los miembros de la Familia Franciscana.

 

Debemos recuperar nuestra dimensión espiritual escogiendo una vida evangélica. Y debemos recobrar el verdadero sentido del ser humano, como hermanos y hermanas de toda la creación, que nos lleva a nuestro impacto social concreto.

 

Aquél que cree en mí, ríos de agua viva brotarán de su interior

 

La participación en el Congreso de 130 representantes de 24 países europeos y de alrededor de 30 empleados de administración ha promovido un intercambio fructífero de experiencias. Ha mostrado que, más allá de las conexiones de la fe común y de la vocación Franciscana, las relaciones entre individuos con diferentes tradiciones, hábitos y culturas es siempre posible y se ha convertido en algo de mucho valor.

 

La sed de vivir en comunidad está en el corazón de cada individuo, pero, con frecuencia, las experiencias de tentación para el enriquecimiento personal y el individualismo llevan al aislamiento y a crear distancias, alimentando el miedo a los demás sin importar si están cerca o lejos, ya siendo parecidos o diferentes a nosotros. Sin embargo, para encontrar, para acercarse a alguien, normalmente hace falta coraje y a veces incluso sufrimiento, pero como cuando Natanael fue llamado por Felipe, vale la pena ir y ver (Venid y veréis). En este contexto, el obispo Kestutis Kévalas nos llamó a ver con nuestros propios ojos, no sólo Lituania, sino también los actos del Espíritu Santo y a convertirnos en apóstoles europeos de las buenas nuevas. Esto, por ejemplo, lo llevamos a cabo en Kaunas, durante la noche de evangelización con un flashmob y adoración.

 

El agua es la imagen que ha acompañado a nuestro congreso y que se ha convertido en un regalo, asegurando la paz y la justicia, siempre y cuando seamos capaces de aprender que el agua no separa, sino que conecta las orillas de un río. Consideramos llegar a los demás como una rica fuente de agua que fluye alejándose de las rocas. Basado en nuestra nueva relación con Dios (en el eje vertical), debemos ser capaces de renovar el contacto con nuestro prójimo y nuestra familia (en el eje horizontal). Sentimos que esto puede ser la única base estable de nuestros actos de piedad a favor de la justicia, paz e integridad de la creación. Durante la discusión en grupos, vimos un gran número de prácticas impresionantes de diferentes países sobre cómo se deben llevar a cabo estas iniciativas. Es también importante mencionar el éxito que conseguimos con nuestra iniciativa Well4Africa, propuesta por la fraternidad nacional de Lituania de OFS y JuFra para todas las fraternidades OFS y JuFra europeas, como un fruto concreto del congreso.

 

Nosotros, los participantes del congreso, tuvimos la oportunidad de poner en práctica nuestro amor hacia Dios y hacia nuestro prójimo visitando varios servicios sociales y uniéndonos en su trabajo fructífero.

 

Nos dimos cuenta de que cualquier acto concreto de ayudar a los demás tiene que empezar con un cambio de corazón, como la conversión y el arrepentimiento. Con esto dado, el Espíritu Santo tiene que intervenir en todos nuestros actos e iniciativas como el único y solo arquitecto de nuestros proyectos, manteniéndonos a nosotros y a nuestro trabajo sencillos pero efectivos.

 

Aquél que cree en mí, ríos de agua brotarán de su interior

 

Basándonos en nuestras experiencias durante el congreso, llamamos a las fraternidades europeas de OFS y de JuFra a ser más precisos. No nos fijemos sólo en los ejes verticales y horizontales de nuestra vida (Tau) de una manera espiritual, sino que dejemos que se añada más profundidad en nuestra vida diaria.

 

Por lo tanto, nos volvemos a vosotros con las siguientes sugerencias para inspiraros:

Abriros, para que el agua viva pueda extenderse: No os aferréis al pasado y a la manera en qué siempre hemos hecho las cosas.  ¡No dejéis que el Espíritu Santo choque contra ventanas cerradas!

 

Abrid vuestra mente y vuestros brazos hacia vuestro vecino que está de pie justo delante de vosotros y no tengáis miedo de contactar con él. Mejorad las comunicaciones, tanto dentro como fuera de la familia Franciscana.

 

Enfatizad la importancia de la dignidad humana, por ejemplo, urgiendo abiertamente a los líderes europeos (posiblemente escribiendo una carta). Esto podría ser un proyecto común de la OFS y JuFra en Europa.

 

Interesaos por el futuro de nuestra sociedad, por ejemplo, involucraos en la educación de los niños y los jóvenes y trabajad juntamente con colegios y familias para subrayar la importancia de comprometerse con la comunidad local.

 

Resaltamos una vez más que, como sabemos y como hemos aprendido, estas acciones empiezan con la oración, la adoración y la contemplación silenciosa; de éstas probablemente la última sea la que echamos un poco de menos durante nuestra conferencia. Deseamos recordar aquí el precioso ejemplo de Santa Clara de Asís quien, con su manera de vivir, mantuvo el equilibrio entre acción y contemplación.

 

Desde lo más profundo de nuestro corazón queremos dar las gracias a la OFS y JuFra de Lituania por su enorme trabajo y su espectacular organización. Nos habéis provisto de unos días realmente inspiradores y habéis hecho que el espíritu franciscano viva.

 

Querríamos terminar este mensaje alabando a María, Madre de Dios. Ella ha sido nuestra acompañante desde el principio hasta el final de nuestro congreso; su imagen, el icono de Regina Familiae Franciscanae debe continuar su camino a través de las fraternidades europeas de JuFra y OFS. Su disposición siempre a decir sí y a comprometerse es una inspiración para nosotros. Que ella esté con todos nosotros y que nos ayude a vivir en verdadero espíritu franciscano.

 

En Kaunas, el 26 de agosto de 2018.