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Consilium Internationale
COMISION FAMILIA
Silvia Diana OFS

 

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CONCLUSIONES DEL SÍNODO SOBRE LA FAMILIA

CONCLUSIÓN


94. A lo largo de esta Asamblea los Padres sinodales, reunidos en torno al Papa Francisco, hemos experimentado la ternura y la oración de toda la Iglesia, hemos caminado como los discípulos de Emaús y reconocido la presencia de Cristo en la fracción del pan en la mesa eucarística, en la comunión fraterna, en el intercambio de las experiencias pastorales. Deseamos que el fruto de estos trabajos, ahora entregado al Sucesor de Pedro, ofrezca esperanza y alegría a tantas familias en el mundo, orientación a los pastores y a los agentes de pastoral, y estímulo a la obra de la evangelización. Concluimos esta Relación pidiéndole humildemente al Santo Padre que considere la posibilidad de promulgar un documento sobre la familia, para que en ella, Iglesia doméstica, brille cada vez más Cristo, luz del mundo.


En el artículo que concluye el Documento nuestros pastores nos recuerdan la fracción del pan en torno a la mesa, queremos agradecer este tiempo compartido de formación sobre la Familia, desde el documento y la Exhortación Amoris Laeticia, vamos a continuar reflexionando juntos sobre distintos temas sobre la familia durante estos próximos dos años que serviremos a nuestra Orden como comisión Familia.


El resultado del Sínodo de la Familia es este documento que compartimos de 94 puntos en el que hay decenas de propuestas. No hay condenas sino un mensaje de esperanza para quienes se deciden a formar una familia, y quienes están afrontando los obstáculos de ese camino, alienta al acompañamiento pastoral a nuestras familias y el compromiso de todos para seguir trabajando por este valor tan sagrado para nosotros , compartiendo la realidad nuestras luchas, dificultades, esperanzas y sueños.


Leemos juntos:


“San Juan Pablo II exhortó “familia, ¡sé lo que eres!” y sus palabras no han perdido en absoluto su energía; su importancia solo se ha intensificado frente a los numerosos desafíos que experimentan las familias hoy en día. El entendimiento de Juan Pablo era que la misión de la familia emana de su identidad en el plan de Dios. “Y dado que, según el designio divino, está constituida como ‘íntima comunidad [conyugal] de vida y de amor’, la familia tiene la misión de ser cada vez más lo que es, es decir, comunidad de vida y amor, en una tensión que, ... hallará su cumplimiento en el Reino de Dios”.178 Según las palabras de Juan Pablo II, la misión fundamental de la familia es por lo tanto “custodiar, revelar y comunicar el amor”, una misión que es “reflejo vivo y participación real del amor de Dios por la humanidad y del amor de Cristo Señor por la Iglesia su esposa” .Cuando la familia acepta su identidad misionera, se transforma en aquello que siempre debió ser”. (EL amor es nuestra misión, La familia plenamente viva. 197. Encuentro Mundial de la Familia Philadelfia 2015)

“Bajo el impulso del Espíritu, el núcleo familiar no sólo acoge la vida generándola en su propio seno, sino que se abre, sale de sí para derramar su bien en otros, para cuidarlos y buscar su felicidad. Esta apertura se expresa particularmente en la hospitalidad, alentada por la Palabra de Dios de un modo sugestivo: « no olvidéis la hospitalidad: por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles » (Hb 13,2). Cuando la familia acoge y sale hacia los demás, especialmente hacia los pobres y abandonados, es « símbolo, testimonio y participación de la maternidad de la Iglesia ». El amor social, reflejo de la Trinidad, es en realidad lo que unifica el sentido espiritual de la familia y su misión fuera de sí, porque hace presente el kerygma con todas sus exigencias comunitarias. La familia vive su espiritualidad propia siendo al mismo tiempo una iglesia doméstica y una célula vital para transformar el mundo” Exhortación Amoris Laeticia 324.


“Las palabras del Maestro (cf. Mt 22,30) y las de san Pablo (cf. 1 Co 7,29-31) sobre el matrimonio, están insertas —no casualmente— en la dimensión última y definitiva de nuestra existencia, que necesitamos recuperar. De ese modo, los matrimonios podrán reconocer el sentido del camino que están recorriendo. Porque, como recordamos varias veces en esta Exhortación, ninguna familia es una realidad celestial y confeccionada de una vez para siempre, sino que requiere una progresiva maduración de su capacidad de amar. Hay un llamado constante que viene de la comunión plena de la Trinidad, de la unión preciosa entre Cristo y su Iglesia, de esa comunidad tan bella que es la familia de Nazaret y de la fraternidad sin manchas que existe entre los santos del cielo. Pero además, contemplar la plenitud que todavía no alcanzamos, nos permite relativizar el recorrido histórico que estamos haciendo como familias, para dejar de exigir a las relaciones interpersonales una perfección, una pureza de intenciones y una coherencia que sólo podremos encontrar en el Reino definitivo. También nos impide juzgar con dureza a quienes viven en condiciones de mucha fragilidad. Todos estamos llamados a mantener viva la tensión hacia un más allá de nosotros mismos y de nuestros límites, y cada familia debe vivir en ese estímulo constante. Caminemos familias, sigamos caminando. Lo que se nos promete es siempre más. No desesperemos por nuestros límites, pero tampoco renunciemos a buscar la plenitud de amor y de comunión que se nos ha prometido..” Exhortación Amoris Laeticia 325.


En fraternidad nos preguntamos y compartimos:


❖ ¿Cuál es nuestra misión como familias que viven el carisma de San Francisco en el mundo de hoy?
❖ ¿Qué necesitamos como familia para transformar el mundo hoy?


Terminamos rezando juntos: LA ORACIÓN DE LA SAGRADA FAMILIA

Documentos:

http://www.vatican.va/roman_curia/synod/documents/rc_synod_doc_20151026_relazione-finale-xiv-assemblea_en.html

https://w2.vatican.va/content/dam/francesco/pdf/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20160319_amoris-laetitia_en.pdf

Junio 2018