Orden Franciscana Seglar

Ordo Franciscanus Sæcularis

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Programa de Formación Permanente del CIOFS para 2014

Tema II: San Luis y el compromiso público del cristiano[1]

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“¡Qué grande fue su justicia! Se podía tocar con el dedo. Él se sentaba, en efecto casi continuamente en el suelo o sobre una alfombra para escuchar los casos judiciales, sobre todo los de los pobres o los huérfanos. Y les hacía justicia plenamente” (Papa Bonifacio VIII).

 

“Si le agradase a Nuestro Señor que tu recibas la unción con la que los reyes de Francia son consagrados, ten cuidado de tener las cualidades que pertenecen a los reyes, es decir, que no te separes jamás de la justicia (…) sostiene más voluntariamente al pobre contra el rico hasta que se conozca la verdad y, cuando la conozcas, haz Justicia” (San Luis a su hijo Felipe).

VISIÓN HISTORICA: « SAN LUIS CONFORME AL MODELO DE REY CRISTIANO »

 San Luis se esforzó en cumplir lo mejor posible todos los deberes de un Rey cristiano. Es considerado responsable del bienestar no solamente material, sino también espiritual, de su pueblo. Él reprimió los abusos de la administración real y las exacciones de la nobleza, buscando que la justicia fuese accesible a todos e igual para todos. Él mostró particularmente una gran preocupación por los pobres. (CG 22).

San Luis fue un artífice de paz en el interior del reinado de Francia. Actuando varias veces como árbitro en los conflictos entre los soberanos extranjeros, fue también mensajero de paz en el exterior de su reinado. (Regla 19, CG 23).

Para mejorar las costumbres de sus súbditos, él sancionó fuertemente la blasfemia, prohibió los juegos de azar y la prostitución en el centro de la ciudad.

VISIÓN PASTORAL: “Osar el compromiso público”

San Luis es un modelo para los hombres políticos contemporáneos (CG 20,2). A partir de su ejemplo se han comprometido en la política muchos franciscanos seglares, como Thomas Moro, García Moreno, Giorgio La Pira, Frank Nosek, Konrad Adenaver, Alcides de Gasperi, etc.  

Los cristianos manifiestan a veces una resistencia al compromiso en la política y los hombres políticos cristianos se aventuran poco en defender las posiciones de la iglesia. ¿Qué dicen de esto nuestra Regla y nuestras Constituciones?              

DESDE SAN LUIS HASTA HOY…

Siguiendo a Cristo

A lo largo de su vida pública, Jesús se comprometió, se expuso hasta el riesgo de la incomprensión de los pueblos o de sus mismos discípulos. ¿Qué pasajes del Evangelio nos hacen pensar en el “compromiso de Jesús”?

Vida espiritual

Los cristianos, hemos recibido de Dios la misión de participar en el advenimiento de su Reino de Justicia y de Paz. ¿Esta misión nos moviliza? ¿Cuáles son nuestros compromisos reales, en este sentido, hoy? Releer juntos la Regla 15 (CG 12, 2; CG 22, 23)                                                              

¿Qué han suscitado y transformado en nosotros nuestros compromisos (en asociaciones, profesionalmente, en la política, grupos de interés) hasta el momento presente?

¿Cómo nuestros diversos compromisos (de asociaciones, profesionales, políticos, etc.) nutren nuestra vida espiritual e, inversamente, cómo nuestra vida espiritual nos empuja a comprometernos?

Estar en el mundo

¿Qué nos moviliza a comprometernos puntualmente o particularmente en nuestra sociedad contemporánea? ¿Dónde desearíamos invertir prioritariamente nuestra energía y por qué?

¿Conocemos verdaderamente las condiciones de los que viven marginados de la sociedad…en la periferia? ¿Cuál es nuestra capacidad de indignación y de resistencia frente a lo inaceptable? (CG 19,2) Al momento de las elecciones… ¿en qué criterios nos apoyamos? ¿Y con qué mirada vemos a los hombres y mujeres que se presentan en nuestras elecciones?

Formación

Un cristiano comprometido está invitado a conocer a fondo la Doctrina Social de la Iglesia y a formarse para tomar posición en los debates complejos (bioética, etc…) ¿Es este nuestro caso? ¿Por qué medios conducimos nuestra reflexión?: ¿Lectura (Compendio de la Doctrina social de la Iglesia, etc.) participando en las conferencias o sesiones, en el sitio web del CIOFS: http://www.ciofs.org portal?

Interpelación

El viernes 7 de junio del 2013, el Papa Francisco exhortó a los cristianos a comprometerse en la política. “Involucrarse en la política es una obligación para un cristiano. Nosotros no podemos jugar a hacer de Pilatos, lavarnos las manos... Debemos mezclarnos en la política porque es una de las formas más altas de la caridad porque busca el bien común” y agrega, seguidamente de Santo tomas de Aquino, “Y los laicos cristianos deben trabajar en política... No es fácil, la política se ha ensuciado demasiado; pero me pregunto: se ha ensuciado ¿por qué? ¿Por qué los cristianos no se han involucrado en política con el espíritu evangélico?[2]. ¿Cómo me hace reaccionar esto?

VIVIR EL CONCILIO VATICANO II

Descendiendo a consecuencias prácticas de máxima urgencia, el Concilio inculca el respeto al hombre, de forma que cada uno, sin excepción de nadie, debe considerar al prójimo como otro yo, cuidando en primer lugar de su vida y de los medios necesarios para vivirla dignamente, no sea que imitemos a aquel rico que se despreocupó por completo del pobre Lázaro.

En nuestra época principalmente urge la obligación de acercarnos a todos y de servirlos con eficacia cuando llegue el caso, ya se trate de ese anciano abandonado de todos, o de ese trabajador extranjero despreciado injustamente, o de ese desterrado, o de ese hijo ilegítimo que debe aguantar sin razón el pecado que él no cometió, o de ese hambriento que recrimina nuestra conciencia recordando la palabra del Señor: “Cuantas veces hicisteis eso a uno de estos mis hermanos menores, a mí me lo hicisteis”. (Mt 25,40).

No sólo esto. Cuanto atenta contra la vida -homicidios de cualquier clase, genocidios, aborto, eutanasia y el mismo suicidio deliberado-; cuanto viola la integridad de la persona humana, como, por ejemplo, las mutilaciones, las torturas morales o físicas, los conatos sistemáticos para dominar la mente ajena; cuanto ofende a la dignidad humana, como son las condiciones infrahumanas de vida, las detenciones arbitrarias, las deportaciones, la esclavitud, la prostitución, la trata de blancas y de jóvenes; o las condiciones laborales degradantes, que reducen al operario al rango de mero instrumento de lucro, sin respeto a la libertad y a la responsabilidad de la persona humana: todas estas prácticas y otras parecidas son en sí mismas infamantes, degradan la civilización humana, deshonran más a sus autores que a sus víctimas y son totalmente contrarias al honor debido al Creador.[3]

 

VIVIR EL EVANGELIO (Mt. 5, 1-2, 13-16)

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: […] Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.”



[1] Fuente: http://www.catholique78.fr/8-themes-approfondir-0010200 . Tema adaptado con la amable autorización de la diócesis de Versalles.

[3] Constitución sobre la Iglesia en el mundo actual « Gaudium et spes », § 27.