Orden Franciscana Seglar

Ordo Franciscanus Sæcularis

  • Register

 

 

 

 

PDF

 

 

 

Prot. n. 3223                                                                                        Roma, 7 febrero 2020

 

A los Consejeros Internacionales OFS y Jufra
A los Consejos Nacionales OFS
A los Consejos Nacionales de la JuFra


Queridos hermanos y hermanas,
OFS y JUFRA,
Paz y bien,


En este quinto material que enviamos a todas las fraternidades , les estamos proponiendo reflexionar en nuestras fraternidades locales en base a la propuesta del Capítulo General 2014 que nos invitó a: “Promover la oración y el diálogo constructivo en la familia. Cuando sea conveniente y necesario “favorézcase la formación de grupos de matrimonios y de grupos de familias” (Const. 24, 2)”.


Para este año 2020, el tema que proponemos para la reflexión y el compromiso es:
“ el dialogo constructivo en la familia”.
Con este tema buscamos fortalecer el vínculo entre familia desde el gran valor que es el dialogo y el encuentro familiar En la actualidad, en la página web del CIOFS www.ciofs.org se publica cada cuatro meses, un material con el cual los hermanos y hermanas pueden reflexionar sobre
distintas temáticas de la familia. El tema propuesto aquí para el año 2020 es orientativo y cada fraternidad deberá evaluar y reflexionar el mismo, de acuerdo a sus propias exigencias. Recomendamos que las iniciativas tomadas por las diversas fraternidades como fruto de esta propuesta, se dé a conocer a través de la Secretaria del CIOFS dirigido a la Comisión de la Familia antes de agosto de 2020.

El Señor nos bendiga y la Sagrada Familia nos acompañe en nuestras iniciativas a favor
de la familia.

Silvia Diana
Consejera de Presidencia
Comisión Familia


TEMA ANUAL 2020
“el diálogo constructivo en
la familia”
Comisión Familia :
Silvia Diana, Jenny Harrington,
Fr. Francis Dor OFM Cap.

 

Queridos hermanos y hermanas, seguimos compartiendo nuestras vidas de familia en esta propuesta de formación para las fraternidades locales de la OFS y de la JUFRA, la propuesta para el año 2020 es un gran desafío para las familias de hoy, por ello nos animamos a reflexionar juntos.
Las Constituciones Generales de la OFS, Art. 24.2, nos dicen:


- sea tema de diálogo y de comunicación de experiencias la espiritualidad familiar y conyugal y el planteamiento cristiano de los problemas familiares;….


PROPUESTA DE TRABAJO:

Se propone el método de trabajo : VER, JUZGAR Y ACTUAR.

1. VER

En este espacio los invitamos a leer algunos pensamientos de hermanos y hermanas de la OFS que nos ayudaran a conocer nuestra realidad en cuento a este tema planteado.
…Familia, escuela de amor, un espacio privilegiado, en ella se inicia el amor entre esposos, entre padres e hijos, y es en ella donde los hijos descubren también el amor a Cristo. Una de las costumbres que nunca debe perderse es el dialogo, hay que fomentarlo y promoverlo todos los días, el dialogo constructivo favorece valores importantes como el respeto, la comunicación y la tolerancia de los demás y la capacidad de admitir errores. No debe ser un monologo sino en la exposición de ideas de todos los integrantes de la Familia, que todos tengan la oportunidad de expresarse y responder en un clima de tranquilidad y libertad.
Uno de los factores críticos hoy día es justamente el dialogo; ya sea por la falta de confianza mutua entre los conyugues, el dominio de un conyugue sobre otro, así como los conflictos generacionales entre padres e hijos. El drama que se vive en estas situaciones es la progresiva desaparición de las posibilidades de dialogar, falta de tiempo y espacios en la relación familiar, la falta de comunicación, el no querer compartir cosas, hace que cada uno afronte sus dificultades solo; presentándose la frustración como característica de esta situación. La dependencia a medios de comunicación y redes sociales como factor que atenta contra el dialogo familiar constructivo… 
Mirtha Ferreira OFS Paraguay

En cualquier campo humano o espiritual hallaremos una palabra que recoge diversas necesidades y a su vez un mundo de oportunidades y acciones para la mejora: “necesidad”. La necesidad hace que el ser humano busque atenderlas, y este es un llamado personal y comunitario. Trasladado al entorno familiar, podemos decir que la gran necesidad de afecto se incrementa día a día y esto a su vez va degenerando en una crisis total del ser humano, de su ser social, de su ser hijo de Dios. 
San Francisco de Asis, “el hombre de los abrazos” nos muestra la importancia de la relación presencial y de la construcción del ser familia, y es precisamente en el entorno familiar de vital importancia también la “presencia”. Con la presencia se comunica, y el diálogo lo complementa, una dupla infaltable para construir fraternidad… construir familia.
Hoy en día por diversos motivos, los miembros de la familia simplemente no están… los hogares parecieran autoservicios, llegamos, comemos, descansamos y salimos a trabajar / estudiar ¿Dónde está la familia? Si no están, no es posible el diálogo y si no hay diálogo, estamos aportando a personas solitarias, sin esperanza y sin oportunidad de experimentar el crecimiento en comunidad … en fraternidad …. en familia…
Miremos pues así que la presencia es el primer paso para un diálogo “y constructivo”.

La presencia en sí expresa la disponibilidad no sólo de acompañar… sino también la disponibilidad de la escucha… una escucha no pasiva.. sino una escucha que oye, acoge, comprende y aporta, y en esa dinámica vamos expresando nuestras necesidades, nuestras ideas, nuestras sugerencias… Vamos “ofreciendo” nuestros ladrillos en el construir cotidiano de la fraternidad universal desde la familia.
Ana María Raffo Laos, Perú


En un mundo cada vez más impersonal y caótico, la familia inmediata se ha convertido en el baluarte del apoyo emocional (Horton, 1979).
La familia ha sido desde tiempos inmemoriales, el lugar privilegiado e insustituible, para las relaciones humanas de calidad, donde cada una de las personas que comparten en el seno del hogar, tienen la bendición de crecer, aprender, socializar y desarrollar todo su potencial y todo ello será compartido posteriormente con otras esferas de relación donde se desarrollen dichas personas.
Para alcanzar esta meta, es necesario que la familia asegure en sus miembros lazos emocionales fuertes, a través de la confianza, el apoyo, el amor y la comprensión, como parte de las raíces que fortalecen la unidad del sistema familiar, que a su vez se traduce en vínculos sanos con otros en el devenir diario.
Es así que se constituye en una tarea fundamental de la familia, la modificación de aquellas actitudes, prácticas e interacciones, basadas en la distancia, la indiferencia, la violencia, como aspectos que vuelven a la familia en un espacio tenso e insoportable para vivir y desarrollarse. El reto cada día está más bien en convertir el hogar en un sitio seguro, armónico, donde cada día se recupera el aliento y se renuevan las fuerzas para enfrentar las dificultades que depara el mundo actual en que vivimos, plagado por el individualismo, el anonimato y las relaciones a distancia o virtuales.

Virginia Satir (1991), hace mención de dos propuestas entre las que oscilan las familias, si bien se pueden ver como extremas, el espacio que se ubica en medio de ellas es la decisión final de familias para mantenerse en ambos bandos. Estos tipos de familia a los que alude la autora se conocen como familias nutridoras y la contrapuesta, familias conflictivas. En la primera se hayan aquellas personas que se valoran a sí mismas de manera positiva y son capaces de valorar en la misma medida a los demás; mantienen una comunicación directa, clara, sincera; se practican las normas flexibles, humanas y sujetas a cambios; se establecen enlaces abiertos y confiados con el entorno social. 
Por el contrario, cuando se vive en una familia conflictiva, las personas tienen una autoestima deteriorada; la comunicación es cerrada, indirecta, sarcástica; las normas son impuestas e inflexibles. Sin embargo, la buena noticia es que cuando la familia asume y comprende que va por el camino equivocado, puede realizar los cambios necesarios para volverse una familia más nutricia.

De ahí que el diálogo, como mecanismo para conocer las necesidades de los miembros, es una estrategia necesaria para rescatar la esencia de la familia. Este diálogo ha de construirse sobre la base del amor, el perdón, el reconocimiento de los errores y la corrección fraterna, así como una alta dosis de paciencia, tolerancia y respeto a las diferencias y ritmos de cada persona, pero lo más importante, es mantener la fe y la esperanza en que la familia puede cambiar si todos se esfuerzan por seguir unidos y lograr los objetivos del proyecto que Dios ha sembrado en el corazón de la misma. 
Hna. Fanny Rojas Vargas OFS Costa Rica

2. JUZGAR

La Exhortación Apostólica postsinodal Amoris Lætitia de nuestro Papa Francisco nos ayudará a reflexionar sobre el dialogo en nuestras familias. Leemos atentamente los textos:


136. El diálogo es una forma privilegiada e indispensable de vivir, expresar y madurar el amor en la vida matrimonial y familiar. Pero supone un largo y esforzado aprendizaje. Varones y mujeres, adultos y jóvenes, tienen maneras distintas de comunicarse, usan un lenguaje diferente, se mueven con otros códigos. El modo de preguntar, la forma de responder, el tono utilizado, el momento y muchos factores más, pueden condicionar la comunicación. Además, siempre es necesario desarrollar algunas actitudes que son expresión de amor y hacen posible el diálogo auténtico. 

137. Darse tiempo, tiempo de calidad, que consiste en escuchar con paciencia y atención, hasta que el otro haya expresado todo lo que necesitaba. Esto requiere la ascesis de no empezar a hablar antes del momento adecuado. En lugar de comenzar a dar opiniones o consejos, hay que asegurarse de haber escuchado todo lo que el otro necesita decir. Esto implica hacer un silencio interior para escuchar sin ruidos en el corazón o en la mente: despojarse de toda prisa, dejar a un lado las propias necesidades y urgencias, hacer espacio. Muchas veces uno de los cónyuges no necesita una solución a sus problemas, sino ser escuchado. Tiene que sentir que se ha percibido su pena, su desilusión, su miedo, su ira, su esperanza, su sueño. Pero son frecuentes lamentos como estos: « No me escucha. Cuando parece que lo está haciendo, en realidad está pensando en otra cosa ». « Hablo y siento que está esperando que termine de una vez ». «Cuando hablo intenta cambiar de tema, o me da respuestas rápidas para cerrar la conversación».

138. Desarrollar el hábito de dar importancia real al otro. Se trata de valorar su persona, de reconocer que tiene derecho a existir, a pensar de manera autónoma y a ser feliz. Nunca hay que restarle importancia a lo que diga o reclame, aunque sea necesario expresar el propio punto de vista. Subyace aquí la convicción de que todos tienen algo que aportar, porque tienen otra experiencia de la vida, porque miran desde otro punto de vista, porque han desarrollado otras preocupaciones y tienen otras habilidades e intuiciones. Es posible reconocer la verdad del otro, el valor de sus preocupaciones más hondas y el trasfondo de lo que dice, incluso detrás de palabras agresivas. Para ello hay que tratar de ponerse en su lugar e interpretar el fondo de su corazón, detectar lo que le apasiona, y tomar esa pasión como punto de partida para profundizar en el diálogo.

139. Amplitud mental, para no encerrarse con obsesión en unas pocas ideas, y flexibilidad para poder modificar o completar las propias opiniones. Es posible que, de mi pensamiento y del pensamiento del otro pueda surgir una nueva síntesis que nos enriquezca a los dos. La unidad a la que hay que aspirar no es uniformidad, sino una « unidad en la diversidad », o una « diversidad reconciliada ». En ese estilo enriquecedor de comunión fraterna, los diferentes se encuentran, se respetan y se valoran, pero manteniendo diversos matices y acentos que enriquecen el bien común. Hace falta liberarse de la obligación de ser iguales. También se necesita astucia para advertir a tiempo las « interferencias » que puedan aparecer, de manera que no destruyan un proceso de diálogo. Por ejemplo, reconocer los malos sentimientos que vayan surgiendo y relativizarlos para que no perjudiquen la comunicación. Es importante la capacidad de expresar lo que uno siente sin lastimar; utilizar un lenguaje y un modo de hablar que pueda ser más fácilmente aceptado o tolerado por el otro, aunque el contenido sea exigente; plantear los propios reclamos pero sin descargar la ira como forma de venganza, y evitar un lenguaje moralizante que sólo busque agredir, ironizar, culpar, herir. Muchas discusiones en la pareja no son por cuestiones muy graves. A veces se trata de cosas pequeñas, poco trascendentes, pero lo que altera los ánimos es el modo de decirlas o la actitud que se asume en el diálogo.

140. Tener gestos de preocupación por el otro y demostraciones de afecto. El amor supera las peores barreras. Cuando se puede amar a alguien, o cuando nos sentimos amados por él, logramos entender mejor lo que quiere expresar y hacernos entender.
Superar la fragilidad que nos lleva a tenerle miedo al otro, como si fuera un «competidor ». Es muy importante fundar la propia seguridad en opciones profundas, convicciones o valores, y no en ganar una discusión o en que nos den la razón. 

141. Finalmente, reconozcamos que para que el diálogo valga la pena hay que tener algo que decir, y eso requiere una riqueza interior que se alimenta en la lectura, la reflexión personal, la oración y la apertura a la sociedad. De otro modo, las conversaciones se vuelven aburridas e inconsistentes. Cuando ninguno de los cónyuges se cultiva y no existe una variedad de relaciones con otras personas, la vida familiar se vuelve endogámica y el diálogo se empobrece.


3. ACTUAR

• ¿Qué aspectos de mi vida interior debo mejorar el dialogo fraterno en mi familia?
• ¿Qué relación hay entre la falta de dialogo y la transmisión de la fe de los padres a los Hijos?
• ¿Cuáles son las mayores dificultades que enfrentan las familias actuales ante la necesidad de trabajar de ambos padres, el cuidado a cargo de terceros y la influencia de los medios tecnológicos?
• ¿Cómo aborda la familia los temas actuales de depresión infanto-juvenil, el suicidio, el aborto y la falta de un proyecto de vida claro en los hijos?
• ¿Cómo fomentar desde la familia en un mundo sin tiempo, espacios para el encuentro y el diálogo constructivo?


4. CELEBRAR:

Compartimos la Oración a la Sagrada Familia y cada uno llevará este día una foto de su familia que se ofrecerá durante la oración, presentando a cada integrante de su familia.

Enero 2020-