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Una biblioteca en Mayagüez, Puerto Rico, ejemplo de servicio a la comunidad. Hno. Juan Carlos Gastón Torres OFS Viceministro Nacional OFS Puerto Rico Desde las escaleras de la Catedral Nuestra Señora de La Candelaria, en mi pueblo, Mayagüez, en la isla de Puerto Rico, se puede ver un letrero en uno de los edificios que rodean la Plaza Central de mi Pueblo, que dice Biblioteca Juvenil de Mayagüez. Esta biblioteca fue fundada en el 1992 como la primera biblioteca comunitaria que dirige todos sus esfuerzos en promover el amor por la lectura entre niños y jóvenes de escasos recursos económicos y familias desventajazas económicamente. Funciona enteramente con donaciones de la comunidad, y con el auspicio de empresas privadas. Lo más curioso es que no tiene empleados, funciona enteramente con la labor voluntaria de las personas de la comunidad. Entre los servicios que ofrece, les puedo mencionar: una sala con material de referencia (enciclopedias, diccionarios, etc.) para que los niños y jóvenes que no tienen acceso a los libros, puedan hacer sus tareas escolares; un centro de cómputos con 15 computadoras con acceso al Internet, más de 35,000 libros debidamente rotulados y dispuestos, para que los niños puedan utilizarlos; tutorías de lectura y escritura, dirigida por estudiantes universitarios voluntarios; una sala para niños de edad preescolar; Horas del Cuento; visitas guiadas para grupos de estudiantes de escuelas públicas que no tienen bibliotecas; adiestramientos, talleres y charlas educativas para padres, maestros y personas de la comunidad… Comencé a dar servicio voluntario en esta biblioteca en el 1998 y ciertamente Dios me ha bendecido durante todos estos años, pues he visto cómo poco a poco la misma se ha ido transformando como se transforma un pequeño grano de arena en una costosísima perla, admirada por su belleza, pero que nadie imagina el largo proceso que precedió la transformación. Desde el año 2000, Dios me ha puesto al frente de esta biblioteca como su Director Ejecutivo, y como Franciscano Seglar, he podido hacer de mi trabajo secular, la coronación de mi ideal franciscano: Hacer de este mundo, uno donde haya más justicia social, igualdad de oportunidades y que todo niño, no importa su condición social, crezca con la certeza de que, no importa cuál sea su sueño, lo podrá lograr, ejerciendo su derecho de aspirar a una educación digna y teniendo acceso a los libros y a la tecnología. Lo que empezó como un sueño en la mente de la fundadora de la biblioteca, es hoy, gracias a Dios una realidad. Tan es así que en el año 2004, como Director Ejecutivo de la biblioteca, tuve la oportunidad de visitar la Casa Blanca, en la capital de los EE. UU., Washington, D.C., y recibir de manos de la Primera Dama de los EE.UU., Laura Bush, el premio; 2004 National Library Service Award. Este premio es el mayor galardón otorgado por el gobierno de los Estados Unidos y el Institute of Museums and Library Service a museos y bibliotecas que se hayan destacado por su excelente trayectoria de servicios a sus comunidades. Imagínense, sólo fueron reconocidas tres bibliotecas en todos los Estados Unidos y sus territorios, y nuestra pequeña biblioteca era una de ellas. ¡Con un presupuesto de sólo US$35,000.00 anuales, pudo competir con mega bibliotecas que administran presupuestos de más de US$2,000,000.00 anuales! Nosotros, los Franciscanos Seglares, tenemos la obligación de tomar un papel más activo en nuestras comunidades, no podemos pasar la vida como meros espectadores del dolor ajeno, o de las injusticias sociales. Estamos llamados a transformar nuestras comunidades y proveerles la herramientas que les permitan a nuestra gente a aspirar a una vida más digna. ¡Tenemos que retomar nuestra opción por los pobres y marginados! Cómo podremos llamarnos franciscanos si seguimos callando y volviendo la cara hacia otro lado cuando presenciamos las injusticias de nuestros tiempos. ¿Acaso hemos olvidado que aún vivimos en el mundo…que somos SEGLARES? No confundamos nuestra promesa de humildad con la inercia. No hay mayor acto de humildad, y a la misma vez, de mayor grandeza que el de servir al prójimo, teniendo en cuenta que es al mismísimo Cristo en persona a quien se le sirve. ¡Paz y Bien! Hno. Juan Carlos Gastón Torres OFS Viceministro Nacional OFS Puerto Rico
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