Boletin Informativo
Consejo Internacional de la OFS
- Edición Trimestral

Vol. 1 - N. 2 - 2006 – Octubre

6.

El valor de la feminidad. 

Maria Isabel Panattoni OFS 

Santa Clara de Asís nació en 1194 y murió en 1253, a la edad de sesenta años.  Como cuenta su madre Ortolana, Clara recibió este nombre porque un día, mientras ella estaba encinta de esta su primera hija y oraba delante de nuestro Señor Crucificado, sintió una voz que le decía:  “No tengas miedo, tu te salvaras y de ti vendrá al mundo una luz intensa, que brillara y permanecerá como la mas clara luz”. 

Siguiendo el ejemplo de vida de Clara y Francisco de Asís, incluso nosotros podemos vivir una vida mas bella y santa.  Tenemos un mensaje de parte de estos personajes fenomenales:  seguir la Regla que nos muestra los elementos fundamentales de este largo camino.  El Señor te llama a ser sus discípulo y su testigo en el mundo, observando nuestra  vocación y misión, seguir a Jesús y encontrar a los hermanos.  Conociendo nuestra vocación, debemos amarla y corresponderle con total fidelidad y generosidad. 

La forma de vida común a tota la Familia Franciscana consiste en “vivir el santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, decidiendo sobre cada cosa el Espíritu del Señor y su santa operación”.  Se puede decir que hay que darle prioridad absoluta a la oración, a la contemplación y a una mas perfecta observancia del Evangelio.  “El hijo de Dios es nuestro camino”  (Test. C. 1-5). 

Este camino tiene a  Clara y Francisco viviendo, hasta el fin de su existencia, una vida sin sin comodidad, humilde y pobre.  ¿Y nosotros?  ¿Vivimos una autentica vida franciscana?  ¿Cuales son nuestros valores?  ¿Nuestras prioridades?  Santa Clara ha vivido su fuego de amor en el claustro y ha inflamado el mundo entero a través del ejemplo de su vida.  Una verdadera mística arde de una pasión única que la configura a Cristo.  Santa Clara nos enseña que solamente quien ha vencido por amor puede comprender la experiencia mística, radical y absoluta, que ella ha vivido. 

El genio de la feminidad irradia su riqueza cuando intuye lo esencial y le da el justo valor a las cosas secundarias”  (Fr.Giacomo Bini).  No basta comprender y seguir, es necesario compartir el destino de Jesús y tomar su cruz. 

Es difícil vivir lo esencial y la lógica de la cruz.  (Lc. 9-23-24) en un modo consumista y privado de los valores auténticos.  Esta lógica de la cruz, da unos resultado no evidentes, y siempre inquietantes.  El “mundo” no lo acepta porque se fundamenta en la eficiencia que produce una “neurosis” del resultado, de la apariencia, de la alabanza, de la fama…. Desafortunadamente, esta neurosis nos es extraña y es mas importante que sea capaz de  mas

El milagro de Clara y Francisco, fieles al Evangelio, es un total abandono en Dios, que continua alimentando una esperanza indefectible.  Estos santos responden, de un modo amoroso y apasionado, a la pasión de Dios por el hombre con la audacia de la pobreza absoluta, de la oscuridad que conduce a la cruz, a la simplicidad como estilo de vida.  Clara y Francisco de Asís encontraron la “libertad” propia a través de la “gran prueba” 

Para nosotros es difícil asimilar el mundo de la “santidad”.  Los valores ordinarios hablan de un lenguaje muy diferente y nos empujan hacia la seducción del mundo, escogiendo la vía mas fácil, y a acumular siempre mas.  ¿Podremos entonces llamarnos misioneros y apóstoles de Cristo?  Hay que encontrar el sentido profundo de nuestra misión, de nuestro deber:  buscar los valores  auténticos de nuestra actividad, a través de Clara y Francisco de Asís y siguiendo el Señor Jesús, nuestro maestro, darle un sentido a nuestra vida, descubrir cómo vivir en el amor y en la alegría porque “como portadores de paz y conscientes de que la paz ha de construirse incesantemente, indaguen los caminos de la unidad y de la inteligencia fraterna mediante el diálogo, confiando en la presencia del germen divino, que hay en el hombre y en la fuerza transformadora del amor y del perdón” (Reg. OFS No.19).  Y por esto es que nuestro ideal, siguiendo a Francisco y a Clara, es grande y magnifico.  Ellos respondieron fielmente al llamado de Jesús, verdadero hombre, que nos ha amado hasta morir en el Gólgota como un malhechor. 

Clara y Francisco han creído en la palabra de Dios para comenzar su nueva caminata.
 

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