Boletin Informativo
Consejo Internacional de la OFS
- Edición Trimestral

Vol. 1 - N. 2 - 2006 – Octubre

3.

Una experiencia de la OFS de Camerún en Etiopia

 

 

Dos franciscanas seglares consagradas, Caroline Banlanjo e Irene Tanga, pertenecientes a la Fraternidad OFS de San Antonio de Padua de Shisong, Camerún, han viajado a Etiopia por invitación de Fray Angelo Pagano, Vice Provincial de la Vice Provincia General de los Capuchinos de Maria Fidane Meheret en Etiopia. La invitación respondía a un doble objetivo: compartir una experiencia con dos hermanas, Anna y Franciscana, que bajo la guía de otro capuchino, el P. Angelo Antolini, parroco de Embecho, buscan vivir una forma de vida consagrada; y revivir la experiencia de la OFS en otra parte del país. En síntesis, Carolina e Irene cuentan la extraordinaria aventura que han vivido

El primer impacto en la villa de Embecho se hizo posible con la participación en la liturgia de Navidad, donde han hecho el primer y muy interesante descubrimiento, pero la verdadera implicación y compromiso con el pueblo etíope se realizó encontrando a los pobres del poblado en sus propias cabañas. La gente las acogieron con la hospitalidad tradicional de los etíopes, pero no faltó la dificultad para habituarse a la comida local y para aceptar algunos comportamientos y valores tradicionales, nuevos y extraños para Carolina e Irene. Ellas se sentían inspiradas en su labor a través de la fuerza espiritual de la Adoración Eucaristía y de allí se llenaban de lo que necesitaban cada día. Cuando los cristianos del lugar veían como ellas hacían su Adoración Eucarística diariamente en la nueva capilla especial ideada por el Padre Angelo propiamente para la Adoración Eucarística, exclamaban: "Ahora comprendemos lo que nos ha dicho el Padre Angelo". Así, este humilde testimonio ha despertado en el pueblo el interés por la Adoración Eucarística, especialmente en el año que fue dedicado en modo particular a la Eucaristía por el Papa Juan Pablo II.

Algunas de las cosas que parecían verdaderamente amargas y extrañas para Carolina e Irene y que requirió de ellas un gran valor, fueron:

--visitar las pobrísimas cabañas, que hospedaban al mismo tiempo hombres y animales y estaban infestadas de insectos y de cualquier clase de inmundicia, y allí beber té o café, ofrecido en medio de las moscas, y comer un pedazo de pan negro, mientras las moscas buscaban alegremente tomarlo de sus manos;

--ver también a los jóvenes de 17 y 18 años, permanecer desnudos mientras sufrían los dolores de la circuncisión, y también escuchar la experiencia verdaderamente en shock de los jóvenes que habían tenido la circuncisión, inmediatamente antes o después de la ceremonia nupcial tradicional.

--ver los multitudinarios mercados locales, con cualquier tipo de mercancía dispuesta sobre la misma tierra, el ambiente lleno de perfumes y olores fortísimos, mientras los vendedores escupen a diestra y a siniestra.

--ver con tristeza los niños no circuncisos semi desnudos, de diez años o mas, que saltan viendo a las dos extranjeras con curiosidad, con mucha alegría y naturalidad, porque por su divina inocencia todavía en ellos, no están concientes de estar desnudos delante de otros.

Al regreso en Addis Abeba, donde se ha desarrollado el resto de la misión de la OFS en Etiopia, han estado seriamente envueltas con el trabajo de adopción de los huérfanos del padre Mauricio Molino. Nadie se puede imaginar lo que ha aumentado el número de los huérfanos cuyos padres han fallecido por la guerra, el hambre y la carestía, y al presente por motivos del SIDA. Escuchando las historias de algunos de los huérfanos relacionada con la muerte de sus padres sorprende como nunca ninguno de ellos desaparece a un destino desconocido. Algunas madres han fallecido por la dificultad del parto por causa de la ablación (mutilación genital femenina). Algunos recién nacidos justo después del parto son botados y luego los encuentran los pastores todavía vivos, y son llevados al Centro de adopción.

Toda la experiencia que se ha mencionado arriba ha hecho que Carolina e Irene se hayan involucrado gradualmente en la vida cuotidiana y real de la población en varias actividades organizadas en los diversos sectores. Esto les ha ayudado a comprender la mentalidad de la gente y a entender como compartir los valores de la OFS, de modo que sean compatibles para los nuevos hermanos y hermanas que se encuentran para vivir en ese contexto de primera etapa de evangelización.

Los diversos comentarios hechos por quienes han participado en los encuentros en la OFS o compartido de un modo u de otro esta experiencia, indican que las dos sembradoras, Carolina Banlanjo e Irene Tangawa, han venido en el momento oportuno y en el momento en el cual se necesitaba la semilla. Porque Etiopia es una zona de primera etapa de evangelización y la mentalidad de la gente es que "la Iglesia es para los padres y las religiosas": cuando los futuros Seglares Franciscanos estén formados, podrán desarrollar el papel del laico en la Iglesia local y testimoniar el Evangelio con su modo de vida, a través de una dimensión cristiana y franciscana. Existe entre la gente una cierta sensación de vacío, debido a la falta de posibilidad de mejorar su propia dignidad humana y su vida cristiana, que podría ser satisfecha si aceptaran y acogieran con amor y alegría el inicio de la espiritualidad de la OFS para los laicos cristianos.

Algunas observaciones en relación a la dignidad humana son las siguientes:

--un primer punto es la costumbre de la convivencia de los hijos casados con sus padres. Esta costumbre es vista y está dentro de la expresión de amor, pero de otro punto de vista, motiva la falta de interés y desidia para mejorar la propia habitación para si mismos y para los hijos. Esto también favorecería la dignidad y la unidad de la familia.

--el segundo punto es la ablación. Este acto verdaderamente doloroso puede ser terrible para la mujer. Puede también tener una serie de consecuencias sicológicas tanto para la madre como para el niño;

--el tercer punto es que la actividad agrícola en el Sur de Etiopia es una tarea exclusiva para los hombres que, con los productos de la tierra fértil, mantienen la familia, mientras la mujer están concentrada solamente en la actividad de la casa, dependiendo completamente del marido para la comida. Así entonces el riesgo de tener que enfrentar graves momentos de carestía si el marido muere.

La semilla ha germinado, así que la espiritualidad de la OFS está iniciada. Ahora tiene necesidad de aire, luz, sol y fertilizante. Esto podría ser una tarea de los asistentes espirituales de la OFS de las diferentes áreas, que pudieran dar asistencia y guía espiritual, porque el camino al comienzo es incierto y difícil sin una buena guía. Se podría también avivar sesiones de formación y grupos de trabajo para los miembros de la OFS, invitando a los responsables seculares y a los miembros de la fraternidad de otros países vecinos a fin de que puedan contribuir a un desarrollo integral de nuestros hermanos y hermanas del Sur de Etiopía.

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