LISTA C I O F S

Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal

Volumen: 11 - N. 06 - 2005 - Febrero - II

Fuente: Koinonia, 2004, N. 3


La asistencia espiritual, servicio a una vocación específica
La responsabilidad de los Superiores Mayores
Acerca del Equipo de Formación
Conclusión

LA ASISTENCIA ESPIRITUAL, SERVICIO A UNA VOCACIÓN ESPECÍFICA

Fr. Samy Irudaya, OFMCap

(Parte II)

La responsabilidad de los Superiores Mayores

c. El Superior local y la comunidad local

El Superior local debería promover una verdadera y vital reciprocidad entre su Comunidad y la Fraternidad local o regional de la OFS, de manera que el espíritu evangélico sea vivido e irradiado cada día. Además, debería dar tiempo y medios al Asistente espiritual para que pueda desempeñar bien su trabajo.

El Asistente local es elegido por la Comunidad religiosa, teniendo en cuenta los puntos de vista del Consejo de la Fraternidad de la OFS. Esto significa que el Asistente no debe olvidar que está desempeñando un servicio que es expresión del afecto y del interés de todos los religiosos hacia la OFS.

La cosa más imortante es crear un clima de fraternidad y de servicio recíproco entre los laicos y los religiosos. Y, éste es nuestro objetivo, y no sermones elolcuentes.

d. El Asistente espiritual

Del Estatuto para la asistencia sabemos claramente cuál es el rol de los Asistentes espirituales:

13, 1. El cometido principal del Asistente es favorecer la profundización de la espiritualidad franciscana y cooperar en la formación inicial y permanente de los franciscanos seglares.

2. En el Consejo de Fraternidad, en los Capítulos electivos u ordinarios, actúa respetando las responsabilidades y el papel de los seglares, dándoles la prioridad en lo que respecta a la guía, la coordinación y la animación de la Fraternidad.

3. Participa activamente y vota en las deliberaciones y en las decisiones tomadas en el Consejo o en el Capítulo. En particular, es responsable de la animación de las celebraciones litúrgicas y de las reflexiones espirituales durante las reuniones del Consejo o del Capítulo.

El Asistente espiritual debería tener la capacidad de desarrollar en la OFS el verdadero espíritu franciscano, de manera que todos los hermanos y hermanas de la OFS puedan difundir este espíritu en el mundo. De aquí la necesidad de ayudar a los laicos a crecer en el diálogo con el mundo, de ofrecer a los Franciscanos seglares los instrumentos para mirar el mundo de una manera diversa, de inculturar la fe de un modo verdaderamente francisczano.

El Asistente tiene un rol de gran importancia en el cuidado pastoral que la Iglesia le ha confiado en relación a la OFS. Es su especial vocación.

El rol fraterno de la asistencia espiritual implica la responsabilidad de expresar y promover el vínculo común de unidad en la Familia franciscana.

La entera Familia franciscana es una en sus orígenes, en el carisma y en los elementos fundamentales de la espiritualidad, del estilo de vida y del ministerio; cada entidad en la familia completa a las otras entidades en el vivir nuestra vida evangélica franciscana y, por lo tanto, es necesaria para la plenitud de la vocación franciscana para “hacer presente el carisma del común Seráfico Padre, en la vida y en la misión de la Iglesia”. [1]

El Asistente espiritual es un símbolo de la unidad y de la colaboración de la Familia franciscana porque con su presencia entre los Franciscanos seglares expresa el hecho de que somos uno y nos complementamos recíprocamente, que juntos tendemos hacia los mismos objetivos y venimos de la misma raíz y estamos motivados por el mismo carisma, plasmados por la misma herencia y tradición.

Todos aquellos que están dispuestos a asumir este servicio de asistencia espiritual, descubrirán una ocasión única para vivir y proclamar el Evangelio, dar testimonio en favor de nuestra vida de frailes y de menores, promomver las vocaciones hacia el estilo de vida franciscana. Recordamos el ejemplo de San Francisco y de sus hermanos, cómo supieron vivir la esencia del Evangelio, superando los problemas de cada día. Nuestra misión consiste, entonces, en dar vida hoy a los hechos y al espíritu de Francisco para aquellos que, hermanos y hermanas laicos, nos miran a lo largo del camino de seguimiento de Cristo.

El Asistente espiritual es pastor, guía y maestro. Debe conocer a los miembros de la Fraternidad, uno por uno, y debe formarles armonizando la formación y la capacidad de cada uno de manera que ninguno quede aislado o en la periferia. A menundo el Asistente debe lograr que las personas se sientan miembros de una Fraternidad, que tengan el sentido de pertenencia y, sobre todo, debe dejar completa libertad a la expresión de sus talentos. Muchos de nuestros hermanos y hermanas tienen cualidades y talentos que no ven y de los que no se dan cuenta; a veces basta con animarlos un poco y darles la posibilidad de ponerlos al servicio de los otros.

Sobre el rol del Asistente como educador tenemos dos autorizadas reflexiones del Papa Juan Pablo II: “Para aquello que tienen responsabilidades específicas en la Orden Franciscana Seglar: yo espero que logren la unidad de los objetivos y una identidad en la determinación, de modo que sean animadores iluminados y guías, que orientan el camino de los hermanos y de las hermanas hacia el amor al Evangelio y la fidelidad a la Iglesia”. [2]

“La misión del Asistente eclesiástico está dirigida a la educación en la fe y a la promoción del crecimiento en la vida interior... de manera tal que los laicos respondan con alegría y generosidad a la vocación a la santidad y a su específica misión según el Evangelio... Entonces la misión del Asistente cumple su finalidad en la promoción de los miembros de la Fraternidad en su particular vocación como laicos con todas sus consecuencias y respetando su específica naturaleza... Vuestra acción, vuestro específico apostolado, vuestra misión como padres espirituales y educadores en la fe de cada persona son elementos fundamentales para la formación de todos los miembros, incluso los líderes y los animadores”. [3]

Acerca del Equipo de Formación

La tarea del Asistente consiste en dar testimonio de la autenticidad del carisma y ser un guía seguro e iluminado. Por lo tanto, no manda, ni dirige, ni administra, ni organiza. Sino que más bien da testimonio de la Palabra de Dios de la que es representante.

El Asistente tiene el deber principal de:

... Consejero: entra en diálogo personal si se le pide, en el diálogo sacramental con el aspirante. Ayuda a los aspirantes a esclarecer su propia vocación, purificándola para alcanzar una mayor claridad. Ofrece a los aspirantes su servicio sacerdotal, de guía espiritual, en la oración y en el camino de conversión. Acompaña a los aspirantes a lo largo del camino de vida evangélica.

... Guía: junto al Consejo colaborará en la organización del curso de formación que junto al Formador desarrollará posteriormente de manera que todos puedan ser fieles al carisma franciscano.

Naturalmente, entrará en diálogo con los aspirantes para introducirlos poco a poco y metódicamente en la profundización de las verdades de la fe y en el conocimiento de la espiritualidad franciscana.

Los Asistentes espirituales ayudarán a los Seglares a mantener una sana idea de la Iglesia, del Evangelio, del rol de la teología, de la integración entre Evangelio y vida, y desafían hacia un nuevo crecimiento. Es más importante reflexionar sobre los ideales y los valores evangélicos que buscar “los errores”. Un Asistente espiritual que lucha con los Seglares no será una bendición para la Familia franciscana. No hay necedidad de dominar y de convertirse en dictadores al servicio de la Familia franciscana. La autoridad de un Asistente espiritual es una autoridad de servicio. Jesús lo expresó con claridad cuando lavó los pies a los discípulos en la Última Cena (Jn 13,12-17).

Los Franciscanos son personas llamadas a iluminar, comprometidas con los problemas de vital importancia. Los Asistentes espirituales y los Consejos deberán desarrollar la fraternidad con una visión positiva. Gastar energías en actitudes negativas no hace más que disminuir la energía positiva. Los Asistentes espirituales no son policías que infunden temor en la Fraternidad, sino más bien personas amigables, constructores de un clima fraterno y positivo.

Conclusión

La Fraternidad franciscana es una. Nuestro servicio pastoral no debe ser un obstáculo a la unidad. Debería sostener y desarrollar esta unidad. La diversidad de Obediencias debería ser una fuente de riqueza y no un obstáculo en nuestro cuidado pastoral de las Fraternidades seglares. Los Asistentes espirituales deben ayudar a conocer cada vez mejor a la Fraternidad seglar, con serenidad y confianza. El signo positivo más evidente es la peremne vitalidad del mensaje de San Francisco de Asís. Ha sido San Francisco quien ha dado vida a muchas Fraternidades seglares en las que se vive intensamente la vida franciscana. Quisiera repetir una vez más que nuestra interacción dinámica y nuestra reciprocidad vital con los seglares es una de las prioridades de este tiempo.

Fr. John Vaughn, OFM, dice: “De esto estoy más convencido que nunca, porque la OFS está unida a la Primera Orden en virtud del origen común y del carisma y ha sido confiado por la Santa Sede a nuestro cuidado y debe ser considerada necesaria para la plenitud del Carisma franciscano porque tiene su propia misión en la Iglesia y en el mundo, nosotros Frailes menores no podemos sobrevivir en modo auténtico y efectivo sin relacionarnos con entusiasmo y sinceridad con los Franciscanos seglares, quienes siendo portadores del mismo carisma son constructores de la Iglesia y coevangelizadores del Reino”. [4]

La asistencia espiritual es una vocación particular y el Asistente espiritual es un signo del carisma vivido en la Primera Orden y en la TOR, que nos ha sido dado para estimular a los laicos de la OFS. Además, suplico a los Ministros provinciales que animen a sus religiosos “a especializarse en Franciscanismo” y falicitar el envío de Asistentes locales para que realicen cursos con una especialización franciscana. Sobre todo en nuestros seminarios teológicos debe haber un curso bien programado, histórico, formativo sobre la Orden Franciscana Seglar.

Es tiempo como para un nuevo impulso, uniendo la fuerza de la Primera Orden y de la TOR a las oraciones de las hermanas Clarisas y ayudar a la OFS para rever y restablecer nuestro apostolado franciscano

Es este el servicio especial a la OFS y la vocación especial de los Asistentes espirituales. El grado de vitalidad de las Fraternidades seglares será un reflejo de nuestra vitalidad. Sigamos adelante y crezcamos JUNTOS.

1 Regla de la OFS, I,1.

2 Discurso del 27 de septiembre 1982 al CIOFS, miembros del Congreso Internacional y peregrinos de la OFS.

3 Discurso del 23 de junio dirigido a la Acción Católica Italiana.

4 Manual para la asistencia espiritual, p. 143.