LISTA C I O F S

Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal

Volumen: 11 - N. 04 - 2005 - Enero - IV

Fuente: Koinonia, 2004, N. 3


La Asistencia Espiritual, Servicio a una Vocación Específica
Introducción
La Responsabilidad de los Superiores Mayores

LA ASISTENCIA ESPIRITUAL, SERVICIO A UNA VOCACIÓN ESPECÍFICA

Fr. Samy Irudaya, OFMCap

(Parte I)

Introducción

El vínculo que une a los Franciscanos seglares con las hermanas y hermanos de las dos Primeras Ordenes es tan fuerte que no podemos tocar uno sin herir a los otros: “Podemos pensar que la Orden misma perdería su inspiración y tal vez dejaría de existir si se negara a extenderse a estas ramas, clérigos o laicos, el alimento de su savia vital, la coparticipación de sus tesoros, las exigencias santificantes de su espíritu”. [1]

Francisco y sus hermanos se sintieron guiados por el Espíritu a servir a los penitentes, los cuales han esperado siempre de los frailes recibir guía y animación.

“Mucha gente del pueblo, nobles y plebeyos, clérigos y legos, tocados de divina inspiración, se llegaron a San Francisco, deseosos de militar siempre bajo su dirección y magisterio. Cual río caudaloso de gracia celestial, empapaba el santo de Dios a todos ellos con el agua de sus carismas y adornaba con flores de virtudes el jardín de sus corazones. ¡Magnífico operario aquél! Con sólo que se proclame su forma de vida, su regla y doctrina, contribuye a que la Iglesia de Cristo se renueve en los fieles de uno y otro sexo y triunfe la triple milicia de los que se han de salvar. A todos daba una norma de vida y señalaba con acierto el camino de salvación según el estado de cada uno”. [2]

La carta a los fieles es un espléndido testimonio de su enseñanza y de la dirección espiritual a los laicos. Kajetan Esser escribe: “Sin pretender hacer de esta carta una especie de Regla primitiva de la Tercera Orden, encontramos en ella las ideas que Francisco predicaba a los cristianos que vivían en el mundo y que estaban personalmente asociados a él”. [3]

La evidencia del Celano, del Anónimo de Perusa, de San Buenaventura, la de los Tres compañeros, del Papa Gregorio IX y de otros, confirma que ya desde el inicio “los laicos deseaban asociarse al movimiento franciscano, compartir el carisma del Pobrecillo y llevar al mismo tiempo una vida secular en el mundo”. [4] Inspirado por el Espíritu Santo, Francisco respondió a la llamada del Crucifijo de San Damián, dando a luz un estilo de vida evangélica que, vivido por sus frailes, por sus hermanas y por los laicos “reconstruyó” la Iglesia y ha de llevar adelante todavía su restauración.

La Regla de la OFS habla de “recíproca comunión vital” que debe existir entre los seglares y todas las ramas de la Familia franciscana para hacer presente, de distintas maneras, el carisma de su común seráfico Padre en la vida y en la misión de la Iglesia. [5]

En virtud de esta “comunión” según la tradición de largo tiempo, es competencia de los Superiores mayores de la Primera Orden y de la TOR asegurar la asistencia por medio de religiosos idóneos y bien preparados como así también la visita pastoral a las Fraternidades de la OFS. [6]

Las Ordenes Franciscanas religiosas, porque a ellas les incumbe el “altius moderamen”, no sólamente han asumido como principio propio “la recíproca comunión vital” y lo han hecho evidente en su legislación, sino que también los Ministros generales y provinciales, en las cartas y en varias ocasiones, exhortan continuamente a los frailes a conocer cada vez mejor y más a la OFS, y requieren que sea dada una adecuada preparación a los Asistentes espirituales.

Las actuales directivas tienden a ser un aporte común a todas las Ordenes, y posiblemente se agregarán a los “Programas de Formación”, de modo que la OFS pueda ser conocida en el ámbito de la Familia franciscana, en su misión en la Iglesia y en el mundo, y para la preparación de aquellos que son llamados a desempeñar el servicio de Asistente espiritual.

La responsabilidad de los Superiores Mayores

a. El Ministro general

El artículo 85 de las Constituciones afirma claramente que “Como parte integrante de la Familia franciscana y llamada a vivir el carisma de Francisco en su dimensión seglar, la OFS tiene particulares y estrechas relaciones con la Primera Orden y con la TOR. El cuidado espiritual y pastoral de la OFS, confiado por la Iglesia a la Primera Orden Franciscana y a la TOR, es deber sobre todo de sus Ministros generales y provinciales”. [7]

La finalidad de esta asistencia es garantizar la fidelidad da la OFS al carisma franciscano, en unidad con la Iglesia y con toda la Familia franciscana. Hay valores comunes que deben ser defendidos en nuestra Familia franciscana.

Hay un intercambio tal en nuestras relaciones que hace que éste sea más un servicio de amor que un deber impuesto.

Los Ministros generales y provinciales de la Primera Orden y de la TOR desempeñan su ministerio a la OFS mediante:

A) La creación de fraternidades;

B) La visita pastoral de fraternidades a distintos niveles;

C) La asistencia espiritual a las fraternidades a distintos niveles (desarrollan este ministerio personalmente o a través de un delegado).

Este ministerio a la OFS es verdaderamente una “asistencia”, no un control de la OFS. Esta responsabilidad, que claramente podemos encontrar en el nuevo Estatuto para la asistencia espiritual y pastoral a la OFS y a la que ya se refirió anteriormente el Papa Benedicto XII. En su Bula “Paternae sedis Apostolicae” él recuerda al Ministro general que “en su calidad de sucesor de San Francisco tiene el deber de dar asistencia espiritual a la Tercera Orden”. [8]

b. El Ministro provincial

El Estatuto para la Asistencia enumera los deberes del Ministro provincial:

10, 1. Los Ministros provinciales y los otros Superiores mayores ejercen sus competencias respecto a la OFS en el territorio de su jurisdicción.

2. Cuando varios Superiores mayores tienen jurisdicción en un mismo territorio, acuerdan el modo más conveniente de ejercer colegialmente su oficio a las Fraternidades regionales y nacionales de la OFS.

3. Además, deben establecer colegialmente los modos del nombramiento de los Asistentes nacionales y regionales, así como a qué Superiores deben dirigirse los Consejos nacionales y regionales de la OFS para pedir el Asistente.

11, 1. Los Ministros provinciales y los otros Superiores mayores aseguran la asistencia espiritual a las Fraternidades locales confiadas a su jurisdicción.

Muchas Provincias ya han comenzado programas prometedores como, por ejemplo, celebraciones y encuentros fraternos de los diversos grupos de la Familia franciscana, el diálogo a nivel de administración provincial con los responsables en la OFS. Muchos Capítulos provinciales han tenido resultados positivos a partir de la escucha de sus hermanos de la OFS. No es posible destinar tantos religiosos a este ministerio, aún así el Provincial debe ocuparse de la formación de los frailes y de alimentar su interés con respecto a la OFS y debería ofrecer una formación especial a los Asistentes de manera que sean idóneos y estén bien preparados.

Para ofrecer un buen servicio a la Fraternidad seglar es absolutamente necesario lograr que los religiosos tomen conciencia de la dimensión laical del carisma franciscano. Estos objetivos podrán ser coordinados e integrados eficazmente en la vida y en la actividad de cada Provincia.

De esta manera, el Ministro provincial, teniendo también tantas otras responsabilidades, no deberá olvidar jamás el cuidado pastoral hacia la OFS. Los Centros franciscanos, que han sido creados para ser lugares de oración, de encuentro y de formación deberán serán utilizados a beneficio de toda la Familia franciscana y para su unidad.

1 Manual para la asistencia espiritual a la Orden Franciscana Seglar. Conferencia de los Asistentes espirituales nacionales de la Tercera Orden Franciscana Seglar USA, 1996, p. 87.

2 1 Cel 37.

3 K. ESSER, La lettera di San Francesco ai Fedeli, Collectanea Francescana 43, 1973, p. 66.

4 O. SCHMUCKI, Il Terzo Ordine Francescano nelle agiografie di San Francesco. Collectanea Francescana 43, 1973, 139; K. ESSER, Un documento dell’inizio del Duecento sui Penitenti in Frati penitenti di San Francesco nella Società del Due e del Trecento, Roma, 1977, p. 95.

5 Cfr. Regla de la Orden Franciscana Seglar, I, 1.

6 Cfr. Regla de la OFS, III, 26.

7 Constituciones Generales de la Orden Franciscana Seglar, 85.

8 Manual para la asistencia espiritual, p. 92.