Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal
Volumen: 10 - N. 24 - 2004 - Junio - II
Fuente: Koinonia, 2004, N. 1
Santiago de Compostela, 3 de abril de 2004
A los hermanos y hermanas de la
Orden Franciscana Seglar
Carísimos hermanos y hermanas:
¡El Señor os dé paz!
El motivo que nos impulsa a enviaros este breve mensaje es la inminente clausura del 25º aniversario de la aprobación de la Regla de la Orden Franciscana Seglar, por parte de Pablo VI. El Papa firmaba la Carta apostólica «Seraphicus Patriarcha», con la que aprobaba la nueva Regla, el 24 de junio de 2004. Fue uno de los últimos actos oficiales antes de su muerte.
Recordando aquel extraordinario regalo del Papa, queremos expresar nuestra gratitud y alegría al Señor, por todos los dones que ha prodigado a los franciscanos seglares de todo el mundo, que han acogido y viven el carisma del Seráfico Padre.
La OFS vive hoy una nueva primavera: Es más consciente de su pertenencia a la Iglesia, a su propia Orden, a la Familia franciscana y al mundo, al que está llamada a ofrecer con su vida un testimonio activo y coherente del carisma recibido.
Vivimos en una época desgarrada por las divisiones sociales, políticas, religiosas. Muchos pueblos sufren guerras, terrorismo, violencia, y no encuentran el camino de la paz: los franciscanos seglares están llamados a ser, precisamente en este tiempo, testigos de comunión, solidaridad, esperanza y paz. Hombres y mujeres capaces de «iniciativas valientes», para dar al mundo un rostro luminoso que solo puede lograrse, caminando desde Cristo.
En esta significativa oportunidad del 25º aniversario de la Regla paulina, os deseamos, hermanos y hermanas de la Orden Franciscana Seglar, que volváis a partir de Cristo, caminando en la unidad, bajo la guía del único Espíritu, abriéndoos al diálogo con todos y a la acogida de todos, redescubriendo la «fraternidad» como lugar privilegiado y trampolín de lanzamiento para vuestro compromiso en el mundo.
Cada franciscano seglar sea consciente de su misión y de ser, en primera persona, sembrador de Paz y testigo de verdadera Fraternidad.
Fr. Ilija Zivkovic'
Ministro general TOR
Presidente de turno
Fr. José Rodríguez Carballo
Ministro general OFM
Fr. Joachim Giermek
Ministro general OFMConv
Fr. John Corriveau
Ministro general OFMCap
Encarnación del Pozo
Ministro general OFS
Sor Carola Thomann
Presidente CIF - TOR
24 junio 1978 - 24 junio 2003
Fr. Valentín Redondo - OFMConv
(Parte I)
Este año, la Orden Franciscana Seglar está celebrando las Bodas de Plata de la aprobación de la Regla por Pablo VI, 24 de junio de 1978. Uno de los puntos sobresalientes e interesantes que destaca la Regla de la OFS es el de la Familia Franciscana que “comprende a todos aquellos miembros del Pueblo de Dios, laicos, religiosos y sacerdotes, que se sienten llamados al seguimiento de Cristo, tras las huellas de San Francisco de Asís” [1], al que le complementa el de la “recíproca comunión vital” [2]. Dos aspectos fundamentales que ayudan a reflexionar sobre el puesto que la Orden Franciscana Seglar tiene en la Familia Franciscana.
El carisma que anima a la Familia Franciscana es el mismo de Francisco de Asís. La Regla de la Orden Franciscana Seglar define muy bien el carisma de cuantos componen la Familia Franciscana: “Entre las familias espirituales, suscitadas por el Espíritu Santo en la Iglesia, la Familia Franciscana comprende a todos aquellos miembros del Pueblo de Dios, laicos, religiosos y sacerdotes, que se sienten llamados al seguimiento de Cristo, tras las huellas de San Francisco de Asís. En maneras y formas diversas, pero en recíproca comunión vital, todos ellos se proponen hacer presente el carisma del común Seráfico Padre, en la vida y en la misión de la Iglesia” [3].
La Familia Franciscana es suscitada en la Iglesia por el Espíritu Santo [4]. Es don del Padre [5]. Es el Padre de las luces, el Padre de las misericordias el que suscita a sus miembros.
En línea con la eclesiología del Vaticano II, la Familia Franciscana la forman todos aquellos miembros del Pueblo de Dios, llamados a seguir a Cristo al estilo de Francisco de Asís: laicos, religiosos/as y sacerdotes. Todos los franciscanos, como miembros del Pueblo de Dios, están llamados a alcanzar la perfección de la caridad, cada uno en su estado, viviendo el Evangelio que han profesado. Por lo tanto, en la Familia Franciscana, los religiosos y las religiosas, los miembros de la Jerarquía (sacerdotes y obispos), y los seglares, son invitados por el Espíritu Santo a vivir el Evangelio según el carisma del Poverello.
Dos aspectos fundamentales nos unen: el seguimiento de Cristo y la vida en fraternidad. El seguimiento de Cristo es el punto focal del vivir cristiano [6]. El punto central del seguimiento no es una doctrina, sino una persona concreta, Jesús de Nazaret, que ha nacido de una mujer y ha puesto su tienda en medio de nosotros. Lo importante y significativo del seguimiento no es una ideología o doctrina, sino una persona histórica, nacida en el tiempo [7].
En segundo lugar, nos une fundamentalmente la fraternidad [8] [, no la pobreza, ni la humildad, ni ninguna de las virtudes, sino el vivir como “hermanos”. Todo está o debe estar al servicio de la fraternidad. En las Constituciones de toda la Familia Franciscana se subraya el aspecto de la fraternidad [9].
En cuanto a la OFS, leemos en su Regla: “La Orden Franciscana Seglar se divide en Fraternidades, de diversos niveles o grados: local, regional, nacional e internacional. Cada una de estas Fraternidades tiene su propia personalidad moral en la Iglesia. Las Fraternidades se coordinan y unen entre sí, de acuerdo con lo que se establece en esta Regla y en las Constituciones” [10].
La Familia Franciscana la componen, y esto es importante subrayarlo, los hermanos de la Primera Orden, en sus diversas ramas, las Hermanas Clarisas, también en sus diversas ramas, la Orden Tercera Regular (femenina y masculina) y la Orden Franciscana Seglar. La Familia Franciscana no es la Primera Orden, ni la Primera Orden es la única heredera y depositaria del carisma de Francisco, de los valores evangélicos vividos por el Poverello y transmitidos a sus hijos.
Como bien señala la Regla de la OFS: “La Familia Franciscana comprende a todos aquellos miembros del Pueblo de Dios, laicos, religiosos y sacerdotes, que se sienten llamados al seguimiento de Cristo, tras las huellas de San Francisco de Asís” [11]. Y las Constituciones Generales de la OFS concretan más y mejor la vivencia de esta vida en Familia: “Los franciscanos seglares traten de vivir en “recíproca comunión vital” con todos los miembros de la Familia Franciscana. Estén siempre dispuestos a promover y a participar en iniciativas comunes con los religiosos y las religiosas de la Primera, Segunda y Tercera Orden, con los Institutos seculares y con otros grupos eclesiales laicos que reconocen a San Francisco como modelo e inspirador, para colaborar en la difusión del Evangelio, eliminar las causas de la marginación y servir la causa de la paz” [12]. Y añaden: “Deben cultivar un particular afecto, que se traduzca en iniciativas concretas de comunión fraterna,hacia las hermanas de vida contemplativa” [13].
Un espíritu semejante se nota en las Constituciones de la Primera Orden y de la TOR: “Cultívense relaciones de fraternidad y cooperación con los hermanos de las demás familias de nuestro Seráfico Padre Francisco: por ello, promuevan nuestros hermanos oportunas iniciativas y colaboren en las de las demás familias, para la consolidación de vida y del apostolado de la religión católica” [14].
Y las mismas Constituciones, en otro punto, subrayan la búsqueda de la unidad de espíritu para manifestar claramente el carisma seráfico: “Promuévase, además, la unidad del espíritu franciscano en la Primera y Segunda Orden, en los institutos franciscanos y en la Orden Franciscana Seglar, a fin de que se manifieste plenamente el carisma seráfico” [15].
1 Regla OFS 1.
2 Ibidem, 1.
3 Regla OFS, 1.
4 Ofrece “a sus miembros el apoyo de una mayor estabilidad en la manera de vivir, de una doctrina experimentada para conseguir la perfección, de una comunión fraterna en el servicio de Cristo, de una libertad fortalecida por la obediencia”. Y continúa: “Dios llama a algunos cristianos de ambos estados --clero y laicos- a gozar de un don particular en la vida de la Iglesia y a contribuir, cada uno a su manera, a la misión salvadora de ésta”. Lumen Gentium (= LG), 43.
5 Cfr. T. 14.
6 “Guardar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís, que hizo de Cristo el inspirador y centro de su vida con Dios y con los hombres” (Regla OFS, 4). Y la Regla de los Hermanos Menores escribe: “Seguir el Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo” (2R. 1). “La forma de vida de los hermanos y de las hermanas de la Tercera Orden de San Francisco es ésta: observar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo (Regla TOR, 1,1). “La forma de vida de la Orden de las Hermanas Pobres, instituida por el bienaventurado Francisco, es ésta: observar el Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo” (Regla de Santa Clara, 1,1-2).
7 Cfr. Gal. 4,4.
8 Cfr. T. 14.
9 “La Orden de los Hermanos Menores Conventuales es la religión fundada por San Francisco de Asís con el nombre de Hermanos Menores... Los miembros de la Orden se llaman Hermanos Menores Conventuales... Constituyendo como hermanos una familia... Se constituyen en fraternidad conventual propiamente dicha, con el fin de fomentar mejor la devoción, la vida ordenada, el oficio divino solemne, la formación de los candidatos...” (Constituciones OFMConv., 1,1-2.4). “La Orden de Frailes Menores, fundada por S. Francisco de Asís, es una fraternidad... Los hermanos, seguidores de S. Francisco, están obligados a llevar una vida radicalmente evangélica... en comunión fraterna”. (Constituciones OFM, 1,1-2). “San Francisco, fundador de nuestra Fraternidad..., después de escuchar el pasaje evangélico de la misión de los discípulos, inició la Fraternidad de la Orden de los Menores... Como Hermanos Menores Capuchinos es necesario que conozcamos el carácter y los fines de nuestra Fraternidad...”. (Constituciones OFMCap., 1,3; 3,1; 4,1). “La Tercera Orden Regular de San Francisco es una fraternidad evangélica... En el espíritu de San Francisco, los hermanos se obligan libremente a vivir en fraternidad” (Constituciones TOR., tit. 1,1.2). La Orden de Santa Clara es también una fraternidad: “La forma de vida de la Orden de las Hermanas Pobres...” (Regla de Santa Clara, 1,1).
10 Regla OFS, 20.
11 Regla OFS, 1.
12 CC.GG. 98.1.
13 CC.GG. 98.2.
14 Constituciones OFMConv., 114.1. “Los hermanos recuerden con agrado que el carisma, dado por Dios a San Francisco, suscita y manifiesta sus múltiples frutos tanto con los Frailes Menores como con los otros miembros de la Familia Franciscana” (Constituciones OFM, 55.1). “La variedad de los institutos religiosos que, por designio divino, ha ido creciendo para el bien de la Iglesia, florece también en la misma y única espiritual Familia Franciscana, de tal manera que el carisma del Fundador se difunde y ejerce su eficacia por medio de muchos hermanos y hermanas, también de la Orden Seglar” (Constituciones OFMCap., 94.1). “Como hjos de un mismo padre, debemos sentirnos unidos por vínculos especiales con los miembros de la entera Familia Franciscana y en particular con los Institutos regulares que profesan la misma regla, además de con la Orden Franciscana Seglar” (Constituciones TOR, título I, 5). Las Constituciones de una de las ramas de Clarisas dicen: “Debemos mantener mutuas y fraternas relaciones con la Orden Franciscana Seglar” (art. 122).
15 Constituciones OFMConv., 114.2. ”Los Hermanos Menores estimen a la Orden Franciscana Seglar, la ayuden con cuidado especial y favorezcan la vida recíproca y la mutua asistencia, para que se empape más del genuino espíritu franciscano y se promueva en el mundo, principalmente entre los jóvenes” (Constituciones OFM., 60.2). “Vivan, pues, en la fraterna comunión del mismo espíritu y promuevan de buena gana en colaboración recíproca los estudios y las iniciativas comunes de vida y de actividad franciscana” (Constituciones OFMCap., 94.2). “Nuestros religiosos tengan en gran estima a la OFS, sea porque compartimos con ella un mismo carisma penitencial franciscano, sea porque, en unión con los hermanos y las hermanas seglares, manifestamos más plenamente este carisma” (Constituciones TOR, 157).