Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal
Volumen: 10 - N. 10 - 2004 - Marzo - I
Fuente: Buletín CIOFS, 2003, n. 3
Por Umberto y Salvatrice Virgadaula
El 5 de octubre de 2003, Juan Pablo II canonizó tres nuevos santos, tres luminosos testigos del servicio misionero: San Daniele Comboni, San Arnold Janssen y San Josef Freinademetz.
San Daniele Comboni, italiano y de la Orden Franciscana Seglar, es el fundador de los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús y de las Hermanas Combonianas de la Santa Madre de Nigrizia, quien puede ser contado entre los organizadores del movimiento misionero que experimentó una revitalización extraordinaria en el siglo 19 de la Iglesia. San Arnold Janssen y San Josef Freinademetz pueden ser considerados maestro (fundador) y discípulo de la extraordinaria familia religiosa de la Divina Palabra, constituida de misioneros y hermanas de clausura, quienes desde su primer núcleo en Steyl en Holanda, se ha extendido hoy con sus 9.500 miembros a 63 países, fielmente sirviendo el Reino de Dios, hasta los extremos del mundo.
Con su canonización, el Santo Padre nos presenta estos nuevos santos como tres "campeones" de la evangelización, quienes han comprometido todos sus recursos humanos y espirituales para que "la predicación del evangelio, primera y principal expresión de amor al prójimo" (como le gustaba repetir San Arnold), que sería ofrecida a toda la humanidad.
Sin embargo, esto no es todo. Los tres santos, a quien la Iglesia honra hoy con alegría, nos recuerda la vocación misionera adquirida por el bautismo. Cada cristiano es invitado a la misión y a ser auténtico testigo de Cristo esforzándose constantemente por la santidad (ver Redemptoris missio, 90). Así que, aquí está la vida contemplativa a través de la vía perfecta en "la presencia de la imagen de Cristo, enviada por el Padre", quien junto con la vida activa son los dos elementos naturales en todos los bautizados. La Iglesia, con inspirada fuerza renovada, desde el Decreto Ad Gentes hasta las mas recientes encíclicas de Juan Pablo II, recomienda que estos deberes no se refieren solamente a los religiosos, sacerdotes o monjas: el Padre llama a cada uno a ser sus "colaboradores en Jesucristo".
Si las misiones son para cada uno, ¿iquest;como puede la OFS ayudar hoy a la cooperación misionera?
Esencialmente, en dos formas concretas: realizando la misión por irradiacióny, en conjunto, por ser enviado.
En los países ya cristianos, los laicos cooperan en la tarea de evangelización por primero y concretamente:
-- Desarrollar en uno mismo y en los otros, el conocimiento y amor por las misiones.
-- Alentar vocaciones en sus familias, en las escuelas católicas y asociaciones.
-- Ofrecer subsidios de cualquier tipo, para que el regalo de la fe, recibida gratuitamente, pueda también ser dado a los otros.
También los franciscanos seglares tienen el compromiso de anunciar a Cristo "por su vida y palabras" (Regla 6), promoviendo iniciativas "para colaborar en la difusión del Evangelio, eliminar las causas de la marginación y servir la causa de la paz".
Por el otro lado, luego, se espera que cada Fraternidad sea misionera por irradiación, para que algunos miembros puedan ser llamados a ser misioneros enviados a las gentes. Es, por supuesto, una vocación individual pero también es un regalo que la Fraternidad da a todas las Fraternidades en el mundo, o a la formación de nuevas. En este caso, toda la Fraternidad debe estar involucrada en el trabajo de sus misioneros, apoyando los deberes de evangelización y de desarrollo humano, con oración, hospitalidad, información y reciprocidad. El servicio misionero así se transforma en el vehículo de consolidación de la fe no solamente de cada uno de los miembros, sino también de toda la Fraternidad: "la fe es revitalizada al dar" (RM 1).
La animación misionera y la formación de candidatos a ser enviados son compromisos que todas las fraternidades deben tratar de responder positivamente y con generosidad. Especialmente en aquellas realidades nacionales las cuales incluso hoy se extienden mas allá de áreas geográficas de competencia pastoral así que no tienen una firme base de comunidad cristiana, o quienes la fe cristiana tiene todavía que ser conectada con la cultura popular, es la responsabilidad de la OFS local extender su operaciónmisionera "hacia nuevos rincones del mundo, para responder ellas también a la misión de anunciar y testificar el Evangelio de Cristo" (ChL. 35), estructurando formas adecuada de sensibilización misionera para sus propios miembros, organizar iniciativas de formación y de compromiso concreto para apoyar las misiones y, cuando sean llamados por el Señor, seguir a los misioneros laicos desde el envío hasta el retorno a casa. Una forma concreta de invitación es escoger y responsabilizar a algunos miembros de la fraternidad, en cualquier nivel (local, regional, nacional o internacional) a profundizar y promover iniciativas "valientes" (Regla 15), análoga con el fervor pionero de los santos misioneros que hemos celebrado hoy como ejemplos de "docilidad al Espíritu", ir, con pocos recursos y poca gente (contando con el fracaso y la incomprensión) dentro del corazón de Africa o China.
Como una iniciativa muy significativa y vital a la formación de los seglares para las misiones, podemos citar la OFS Italiana, la cual en respuesta a la invitación de sus Obispos a comenzar nuevos tipos de presencia laical en el servicio misionero crearon el Centro Misionero (Ce.Mi.OFS) con su propia sede, para coordinar y promover actividades de animación misionera para todas las fraternidades locales y regionales de la Orden, proponiendo asociación con servicio voluntario, con el papel específico de ofrecer, a aquellos franciscanos seglares que lo requieran, cursos de formación y preparación técnica y misionera para ir a las misiones.
El Centro organiza encuentros nacionales para los animadores misioneros (congresos) abiertas a todas las fraternidades italianas, y una asamblea específica para los delegados misioneros propuestos por los centros regionales, porque incluso al nivel descentralizado, se promueven formas de cooperación con los diversos componentes de la Familia Franciscana. Por el otro lado, especialmente para algunos de los mas sensibles jóvenes, miembros de la Jufra, se organizan encuentros de formación y cursos de preparación para convertirse en un voluntario internacional, tales como los intercambios con las Fraternidades de Albania y de Camerun. En los últimos tres años, 20 voluntarios de fraternidades locales fueron enviados por períodos breves en "intercambio entre las iglesias y otro tipo de cooperación misionera", ayudando a los hermanos misioneros en actividades de animación social en las parroquias. Por encima de todo, es con particular alegría que estamos aquí dándoles la noticia mas importante: la OFS de Italia el 19 de octubre pasado, a través de su Ministra Nacional Rosa Galimberti, comisionó a la primera pareja de franciscanos seglares a ser enviados a Venezuela. Luego de un intenso período de formación a Ce.Mi.OFS y una especialización al Centro Unitario Misionero fundado por la CEI (Conferencia Episcopal Italiana), Ilaria y Marco Petri marcharon para Venezuela, enviados por la OFS Italiana y por el Obispo de Prato, para ser acogidos por la OFS y el Obispo de Guanare donde una Custodia de los Hermanos Conventuales está presente. Otros están ahora esperando para ser enviados a otros destinos.
Para finalizar, les presento dos ejemplos, de cómo la misión puede ser desarrollada en dimensiones típicamente laicales. Comboni fue el gran defensor de los derechos de los habitantes de Africa, víctimas del tráfico de eslavos que fue llevado al continente americano, a través de organismos del gobierno que existía en su época: una persona que mereció un premio Nobel. Janssen fue un incomparable evangelizador a través de la prensa. Educar a la globalización y a la interdependencia de la gente y su realidad eclesial, para promover la justicia, el desarrollo de la gente pobre y la liberación de los mecanismos que generan explotación y subdesarrollo, diseminación de información y estructurar colaboraciones entre los pueblos, son las nuevas fronteras dentro de la familia de la OFS para cooperar con la única misión de la Iglesia