Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal
Volumen: 10 - N. 5 - 2004 - Enero - V
Fuente: Koinonia, 2003, n. 3
Fra Irudaya Samy - OFM Cap
(Parte III)
La comunión de la Orden Franciscana es ilustrada por la estrecha relacion entre la OFS, la Primera Orden y la TOR. Toda la Familia Franciscana está llamada a vivir el carisma de San Francisco. Somos hermanos y hermanas dentro de la gran Familia Franciscana.
Es importante que la OFS no sea presentada como un substituto pobre para quienes quieren ser realmente "verdaderos franciscanos" y, que por una u otra razón, no han podido entrar en una de las Órdenes Franciscanas de religiosos o religiosas.
Mariano Bigi, que ha sido Presidente nacional de la OFS en Italia, en una ponencia que tuvo en una reunión de la Tercera Orden Regular, celebrada en Asís en 1979 para discutir el papel de la formación en la Orden, aparentemente, pero sólo aparentemente, aclaró que la calidad de la secularidad de la OFS ha agrandado la diferencia entre la Primera y la Tercera Orden Regular. Según mi parecer, lo que sigue son dos puntos fundamentales:
·primero: al inicio había una sola vocación al carisma franciscano;
·segundo: la corresponsabilidad ante la Iglesia y el mundo para este carisma es una y única para todos sus componentes. Las diferencias, aunque legítimas y necesarias, llegaron en un segundo tiempo y de ninguna manera impiden las relaciones entre una y otra. Referente a lo dicho más arriba, el carisma franciscano es uno y se complementa, y puede y debe ser vivido y actualizado tanto por los religiosos como por los sacerdotes y los seglares. Lo que era válido en aquellos tiempos lo es también hoy.
Hay una sola Familia Franciscana compuesta por todos aquellos que tienen la misma y común misión de perpetuar, en la Iglesia y en el mundo, el carisma de San Francisco. Estos momentos nos ayudan a clarificar algunos aspectos importantes de la formación de nuestros hermanos para trabajar con la OFS:
La preocupación genuina de un franciscano es la de ser un franciscano, no por el modo de vestir sino por nuestro modo de vivir que debe ser reconocible y reconocido como tal. Esto vale para los religiosos, hombres y mujeres, como para los seglares.
Los oficios que tenemos: parroquias, hospitales, escuelas y misiones no nos califican como franciscanos, más bien, es nuestro ser franciscanos lo que debería calificar nuestros ser pastores, capellanes, educadores, misioneros, y guiarnos en el modo que abrazamos y llevamos a cabo tales servicios. La preocupación mayor debería ser la de presentarnos como pastores, educadores, capellanes y misioneros FRANCISCANOS.
La Iglesia confía la cura espiritual y pastoral de la OFS a los franciscanos de la primera Orden y de la TOR. La responsabilidad del servicio a la OFS es de los Ministros generales y provinciales de la Primera Orden y de la TOR. La finalidad de esta asistencia es la de garantizar la fidelidad de la OFS al carisma franciscano, permaneciendo unidos en la Iglesia y unidos con toda la Familia Franciscana. Se da una reciprocidad en nuestras relaciones que hacen que este servicio sea un servicio caritativo más que un deber impuesto.
La vida franciscana no cuida sólo la información, sino que cuida, más bien, el hacerse cada vez más semejantes a Cristo y siempre más coherentes con lo que Dios quiere de nosotros. En este sentido, por tanto, la formación debería ofrecer oportunidades y animar a los religiosos a crecer en su semejanza con Cristo. Estamos convencidos, naturalmente, que esto se logra cuando los miembros abrazan la Regla, las Constituciones y los Estatutos de sus respectivas Órdenes, y las viven en fraternidad. Por lo tanto, creemos que cuando una persona abraza plenamente el carisma franciscano y su estilo de vida, entra en un camino de vida que lleva a la plenitud y a la felicidad. Crecer en nuestra identidad franciscana significa para nosotros llegar a ser cada vez más lo que Dios espera de nosotros, es decir, crecer en la imagen y semejanza de Cristo. Ésta fue la experiencia más grande y profunda que tuvo Francisco de Asís.
La costumbre de estar con los seglares e invitarles a vivir de lleno su vocación debe formar parte de los programas de formación de los frailes. Los Asistentes, en todos los niveles, deben promover el interés de los religiosos por la OFS. En sus relaciones con sus Ministros, deben subrayar que la atención a la OFS es signo de comunión que determina nuestras vidas; es un deber y no sólo una actividad opcional; y que no reconocer esta unión vital con los Franciscanos seglares significa arriesgar perder nuestra misma identidad, no sólo la identidad de la OFS, sino también la de la Primera Orden.
La OFS debe ser vista como un deber, no sólo del Asistente sino de toda la Familia, de todos los religiosos. Es cuestión de revisar las motivaciones, de recuperar nuestra identidad fundamental. Los Ministros generales, los Provinciales y la Comisión de Formación de la Primera Orden y de la TOR insistan para que se haga espacio a la OFS en la formación de los frailes, tanto en la formación inicial como en la permanente. Una vez que esta actitud integre el programa de formación, la pregunta básica cambiará. Se orientará sobre la identidad y la relación. Las preguntas más importantes en la formación son: ¿queréis conocer a Francisco, su don, su carisma? ¿Estáis decididos a abrazar una vida fundada en el Evangelio, nutrida por la fraternidad, dedicada a la misión de la Iglesia y animada por una conversión constante? Nuestros jóvenes estudiantes han de aprender a conocer y vivir esta dimensión particular como su primer compromiso y no como algo añadido, secundario o accidental. La formación, después de todo, trata sobre la naturaleza esencial de la identidad, de la autocomprensión y de la expresión. De hecho, es la senda que uno emprende: humana, cristiana, franciscana, santa, plena.
El Asistente, durante sus visitas, ha de llamar la atención de los Ministros generales, provinciales, de sus religiosos hacia la OFS, para hacer que la visita se convierta, para la Orden religiosa en un momento de estrecho contacto co los seglares.
Una carta de los Ministro generales no es suficiente. Las actitudes que aparecen en los documentos han de informar todos los aspectos de la vida de la Orden. Deberíamos subrayar que ningún aspecto de nuestra vida escape a esta comunión recíproca. No es cuestión de hablar de la OFS, sino de hablar con la OFS para hacer así que la OFS hable a los frailes y con los frailes. Los Asistentes tienen el deber de hacer que esta comunión vital pase de las palabras a los hechos.
El campo preferente para la asistencia en este momento histórico particular es el de la Primera Orden y de la TOR. Los Asistentes deberían invertir sus energías para hacer que los frailes se interesen y tengan una visión madura del puesto que la OFS tiene en el ámbito de la Familia Franciscana. Los Asistentes de las diversas Órdenes, juntos, no por separado y cada uno a su Orden, sino juntos, colegialmente, deberían animar a sus frailes, de manera que las experiencias específicas lleven frutos a otros.
El Capítulo general electivo de 2002, celebrado en Roma, ha recogido las recomendaciones de la Mesa Redonda que ha afrontado este tema y ha manifestado su profunda conciencia y convinción del hecho que nosotros, franciscanos, religiosos y seglares, "somos miembros de un mismo cuerpo". Por lo tanto, todos somos parte integrante de un único proyecto, en el que cada franciscano, en maneras y formas diversas, pero en recíproca comunión vital, comparte la misma misión de llevar el carisma del Seráfico Padre San Francisco en la vida y en la misión de la Iglesia [1] . Es necesario trabajar intensamente para que este mutuo conocimiento crezca y se viva en plenitud. El Capítulo general ha sugerido las siguientes iniciativas:
1.Promover un diálogo intenso y permanente entre los diversos componentes de la Familia Franciscana, en todos los niveles.
2.Promover y llevar a cabo iniciativas y programas de formación comunes dentro de la Familia Franciscana.
3.Promover una verdadera y substancial igualdad entre todos los diversos componentes de la Familia Franciscana, subrayando la misión común en sus diversas formas y expresiones.
El Capítulo ha reflexionado sobre el tema: La recíproca comunión vital en la Familia Franciscana. Con ocasión de las Bodas de Plata de la promulgación de la Regla Paulina, la Presidencia recomienda que todos los Franciscanos y todas las Fraternidades del mundo, en todos los niveles, celebren este jubileo de nuestro carisma. De junio de 2003 a junio de 2004, todos los franciscanos seglares están invitados a tomar iniciativas y hallar los modos más favorables para celebrar y vivir más intensamente la recíproca comunión vital en la Familia Franciscana.
Concluyo este artículo subrayando lo que el padre Pascual RYWALSKI, Ministro general OFMCap, 1976-1988, escribió en una carta-circular enviada a los Capuchinos:
"Una revitalización de las Fraternidades seglares camina de acuerdo con nuestro progreso. Quisiera añadir que la calidad y la vitalidad de las Fraternidades seglares es el reflejo de la vitalidad de vuestras Provincias, porque nosotros progresamos y crecemos juntos".
El Señor nos ha elegido para ser franciscanos a través de la potencia del Espíritu Santo y nos ha dado un don particular en beneficio de su Pueblo, la Iglesia. Nuestro estilo de vida franciscana es un don precioso que implica una misión. Por lo tanto, busquemos siempre la colaboración vital y la unidad con toda la Familia Franciscana. Comprometiéndonos en el estilo de vida evangélica, nos hacemos sacrificio viviente de alabanza y de acción de gracias, y testimonio elocuente de la Buena Noticia para que todos vean y oigan.
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