LISTA C I O F S

Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal

Volumen: 9 - N. 16 - 2003 - Abril - III

Fuente: Koinonia, 2003, n. 1


BODAS DE PLATA DE LA REGLA DE LA O.F.S.
Presencia activa de los Francescanos Seglares en la Iglesia y en el Mundo
Participan en la vida social
Algunos desafíos
Instrumentos de paz
Compromiso ecuménico
Diálogo interreligioso
Conclusión

Felices Pascuas
en la alegría de Cristo Resucitado.


BODAS DE PLATA DE LA REGLA DE LA O.F.S.

24 de junio de 1978 -- 24 de junio de 2003

PRESENCIA ACTIVA DE LOS FRANCESCANOS SEGALRES EN LA IGLESIA Y EN EL MUNDO

Fr. Ivan Matic', OFM

(Parte III)

Participan en la vida social

En las varias citas de los Documentos de la OFS hemos visto la gran importancia que da la Iglesia a los franciscnos seglares, para que ofrezcan un testimonio más visible y activo en la Iglesia y en el mundo. Ciertamente que el tema de la participación más activa en la vida de la sociedad ha de profundizarse adecuadamente, porque se trata de un campo muy particular, donde los franciscanos seglares cada día viven la propia vocación: el campo de la familia, el trabajo, la vida pública, etc...

El Papa decía en su último mensaje: «Vosotros, franciscanos seglares, vivís por vocación la pertenencia a la Iglesia y a la sociedad como realidades inseparables. Por eso, se os pide antes que nada el testimonio personal en el ambiente en el que vivis: "Ante los hombres; en la vida de familia; en el trabajo; en la alegría y en el sufrimiento; en el encuentro con los hombres, todos hermanos en el mismo Padre; en la presencia y la participación en la vida social; en la relación fraterna con todas las criaturas" (CC.GG. 12. 1) [1] ».

Reflexionando sobre este tema y estas palabras del Papa, queremos especificar juntos, leyendo de nuevo la Regla y las Constituciones Generales, las sugerencias que pueden dar un nuevo impulso a la misión apostólica de los franciscanos seglares en el mundo de hoy. Por esto tenemos necesidad de descubrir, en primer lugar, la especificidad de la vocación de los franciscanos seglares en lo referente a una particular forma de vida.

En el mundo en el que vivimos se siente con urgencia la necesidad de dar un testimonio franciscano auténtico compartiendo la vida con los más pobres y los más débiles, reconociendo en ellos el rostro de Cristo. Esto me parece una de las prioridades que los franciscanos seglares deben tener presente en su formación y en su fraternidad, en todos los niveles, recordando cuanto dice la Regla: «... los Franciscanos seglares acojan a todos los hombres con ánimo humilde y cortés, como don del Señor e imagen de Cristo. El sentido de fraternidad les hará felices y dispuestos a identificarse con todos los hombres, especialmente con los más humildes, para los cuales se esforzarán en crear condiciones de vida dignas de criaturas redimidas por Cristo» [2] .

Para construir un mundo más justo y más fraterno, los franciscanos seglares, a través de los diversos compromisos y responsabilidades que desarrollan en la sociedad, pueden contribuir con una aportación válida en el campo de la justicia y de la paz, haciendo opciones decididas, tanto individual como comunitariamente, para promover este espíritu de paz y de reconciliación [3] .

Algunos desafíos

La época en que vivimos tiene necesidad de personas disponibles para ser testigos de paz con el ejemplo de la propia vida, para construir un ambiente nuevo donde se pueda vivir sin miedo, sin discriminaciones de cualquier género, sin conflictos entre los pueblos de culturas y religiones diversas, y sin guerras.

Esto constituye para nosotros un desafío, al que estamos llamados a responder, y, al mismo tiempo, es signo de una verdadera y profunda necesidad de los hombres de hoy: crear un mundo más fraterno, fundado en el respeto recíproco, colocando en el centro al hombre como imagen viva de Dios, no obstante las diferencias culturales, religiosas o de otro tipo.

Instrumentos de paz

Consagrados al servicio del Evangelio según el carisma y el ejemplo de San Francisco de Asís, los franciscanos seglares, con la fuerza del Espíritu Santo, están llamados a ser instrumentos de paz en la Iglesia y en el mundo. Como todos los bautizados, también los franciscanos seglares anuncian a Jesucristo como la verdadera paz. Él es nuestra paz, que, con su vida y su presencia, nos otrorga el perdón y la paz. En la Regla hemos visto que los franciscanos seglares son llamados portadores de paz y de diálogo fraterno, buscando caminos a la unidad entre los hombres.

Estos pueden ser los deberes específicos de los franciscanos seglares en cuanto su llamada es ser continuamente instrumentos de perdón y de paz; promover la justicia y buscar siempre las vías del diálogo entre los hombres de las diversas culturas y de las diversas religiones, y vivir el espíritu franciscano en la Iglesia y en el mundo en comunión con toda la creación en el espíritu del gozo, la esperanza y la paz.

Como miembros de la gran Familia Franciscana, los franciscanos seglares, junto con los religiosos y las religiosas franciscanas, en "recíproca comunión vital", sirvan a la causa de la paz. Así, su testimonio de vida, fundado en el Evangelio de Jesucristo, se convierte en testimonio común.

Compromiso ecuménico

Otro compromiso importante para los franciscanos seglares es el ecuménico. De hecho, Juan pablo II en la Carta Apsotólica Novo Millennio Ineunte, reflexionando sobre la situació actual, invita a todos los fieles a dar un paso concreto en el ámbito del compromiso ecuménico, diciendo: «¿Y qué decir, además, de la urgencia de romover la comunión en el delicado ámbito del campo ecuménico? La triste herencia del pasado nos afecta todavía al cruzar el umbral del nuevo milenio. La celebración jubilar ha incluido algún signo verdaderamente profético y conmovedor, pero queda aún mucho camino por hacer... La oración de Cristo nos recuerda que este don ha de ser acogido y desarrollado de manera cada vez más profunda. La invocación ut unum sint es, a la vez, imperativo que nos obliga, fuerza que nos sostiene y saludable reproche por nuestra desidia y estrechez de corazón. La confianza de poder alcanzar, incluso en la historia, la comunión plena y visible de todos los cristianos se apoya en la plegaria de Jesús, no en nuestras capacidades» [4] .

Por este motivo, los franciscanos seglares «Estén siempre dispuestos -se lee en las Constituciones Generales- a promover y a participar en iniciativas comunes con los religiosos y las religiosas de la Primera, Segunda y Tercera Orden, con los Institutos seculares y con otros grupos eclesiales laicos que reconocen a San Francisco como modelo e inspirador, para colaborar en la difusión del Evangelio, eliminar las causas de la marginación y servir la causa de la paz» [5] .

Según las palabras del Papa en el camino hacia la unidad, un deber de los franciscanos seglares, en esta nueva página de la historia que se ha abierto con el nuevo milenio, es sin duda el compromiso ecuménico. Las Constituciones Generales ponen de manifiesto este compromiso, sobre todo con las asociaciones no católicas que se inspiran en San Francisco [6] .

Diálogo interreligioso

Otro punto, que es también un gran desafío para los franciscanos seglares en el mundo de hoy, es sin duda la necesidad de participar más activamente en el diálogo interreligioso. El ejemplo de San Francisco, que fue a predicar el Evangelio al Sultán, nos ayuda a comprender que se necesita salir al encuentro de personas de otras religiones, con corazón abierto al diálogo y a compartir la misma realidad social. Estar abiertos a este diálogo con los hermanos de otras religiones puede ser signo de esperanza y nuevo impulso para colocarnos con firmeza en un camino de diálogo para un futuro mejor.

Acojamos la invitación del Papa como profecía y deber urgente por realizar: «En esta perspectiva se sitúa también el gran desafío del diálogo interreligioso, en el cual estaremos todavía comprometidos durante el nuevo siglo, en la línea indicada por el Concilio Vaticano II [7] ... El diálogo debe continuar. En la situación de un marcado pluralismo cultural y religioso, tal como se va presentando en la sociedad del nuevo milenio, este diálogo es también importante para proponer una firme base de paz y alejar el espectro funesto de las guerras de religión que han bañado de sangre tantos períodos en la historia de la humanidad. El nombre del único Dios tiene que ser cada vez más, como ya es de por sí, un nombre de paz, y un imperativo de paz» [8] .

Conclusión

La novedad que ha traido Jesucristo con su predicación, la buena nueva que Francisco descubrió en el Evangelio, es ésta: nuestro Dios es un Dios-Padre, Padre de todos los hombres, y todos los hombres son sus hijos. Por lo tanto, la conclusión de Francisco es ésta: si Dios es nuestro Padre, todos nosotros, creados a su imagen, somos sus hijos y, por lo tanto, hermanos entre nosotros. Este pensamiento debe guiar toda la vida y la actividad de los franciscanos seglares. Esta es la fuente de la que se debe sacar siempre y en cualquier situación la fuerza para llegar a ser auténticos testigos de paz. En este camino nunca estamos solos. Tenemos a nuestras Fraternidades, a nuestros hermanos y hermanas que viven la misma vocación y buscan con gran ansia nuevos caminos para responder a las exigencias de nuestro tiempo, para construir un mundo más fraterno y evangélico.

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  1. Mensaje del Papa Juan Pablo II a los Capitulares.
  2. Regla 13.
  3. Cfr. Regla 15.
  4. Juan Pablo II, Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte,48.
  5. CC. GG. 98.
  6. Cfr. CC. GG. 103.
  7. Cf. Declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, Nostrae aetate.
  8. Juan Pablo II, Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte,55.