Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal
Volumen: 8 - N. 8 - 2002 - Febrero - IV
Fuente: Carta a los Asistentes, 2001, N. 3
El Santo Padre Juan Pablo II, ha nombrado a la Ministra General de la O.F.S., Emanuela de Nunzio, Consultora del Pontificio Consejo para los laicos para los próximos cinco años. Entre los treinta Consultores del Pontificio Consejo se cuentan nueve obispos (cinco de los cuales son Secretarios de diversos dicasterios de la Curia romana, y por tanto consultores de derecho del mismo), ocho sacerdotes y trece laicos. Quince de los consultores han sido confirmados en su cargo. Este nombramiento, tras el de Manuela Mattioli y Emerenziana Rossato, manifiesta el aprecio e importancia que el Papa confiere a la Orden Franciscana Seglar en la vida de la Iglesia.
El Pontificio Consejo para los Laicos, asiste al Papa en todas las cuestiones que conciernen a la aportación que los fieles laicos dan a la vida y la misión de la Iglesia, ya sea individualmente, o a través de las diversas formas de agregación que han nacido y continuamente brotan en la Iglesia. Sus miembros y consultores están llamados a ser colaboradores directos del Papa en su misión pastoral al servicio de todos los fieles laicos. ello exige comunión y fidelidad filial, efectiva y afectiva, al Santo Padre. Significa, además, asociarse a su solicitud misionera para que la gracia de Cristo resplandezca sobre todos los bautizados y que los fieles laicos, a su vez, testimonien a Cristo en todos los ámbitos de la vida. Cada miembro y cada consultor del Consejo, está llamado a prepararse de modo conveniente y apropiado para que los fieles laicos acojan "la llamada de Cristo a trabajar en su viña, a tomar parte activa, consciente y responsable en la misión de la Iglesia en esta magnífica y dramática hora de la historia" (Christifideles laici, 3). Con este propósito la Carta Apostólica "Novo millennio ineunte" nos ilumina sobre el camino de la Iglesia en los albores del Tercer milenio.
Agradecemos al Santo Padre su estima por la O.F.S. y deseamos a Emanuela un provechoso trabajo para el bien de toda la Iglesia.
A los aspectos positivos de la experiencia se contraponen las dificultades que nacen de la misma vida de la asistencia a la Orden Francescana Seglar. Las dificultades no son obstáculos insuperables, sino camino que se está andando juntos y motivos de reflexión que ayudan a una mejor asistencia a la OFS y un mejor conocimiento de una Orden franciscana que como la Primera Orden y la TOR expresa el mismo carisma de Francisco, sólo que en estilo secular.
Es siempre difícil el paso de una forma de acompañamiento a los franciscanos seglares, la del "Director" a la del "Asistente" [1 –asistencia espiritual, la guía del Buen Pastor no dirección-, la de "mandar" a la de "servir", la de la última palabra la tiene el "padre" –aunque sólo hay un Padre y está en los cielos-, al de ser un miembro que colabora con el Consejo y su Ministro y no sustituye [2 .
A esto se añade la demasiada permanencia de algunos religiosos en la asistencia a la OFS, sobre todo en los niveles locales y regionales. Se da la consecuencia de que, usando los nuevos términos, estos Asistentes procuran llevar todavía la asistencia como dirección. Esto impide que los hermanos franciscanos seglares dejen de ser un grupo devocional, o de colaboración del asistente o del párroco no llega, para vivir su "forma de vida evangélica" [3 , con todos sus compromisos de misión [4 .
El demasiado tiempo en el oficio de Asistente lleva consigo una carga negativa de cansancio, repetitividad y carencia de creatividad, entre otras, que frecuentemente dañan gravemente a la vida de la Fraternidad OFS.
A veces, sucede esto mismo en la "colegialidad", cuando por una razón o por otra no se da la rotación establecida y no se trabaja en equipo.
Dos cosas muy importantes dentro de la asistencia: ésta es un servicio, y a nivel regional, nacional e internacional es un servicio colegial.
Lo más importante en el Asistente es es la idoneidad. Idóneo es el que es capaz y abierto: capacidad de colaboración y apertura al Espíritu, la vuelta a las fuentes del carisma. La asistencia es también un apostolado. La asistencia será idónea si el Asistente está abierto a la formación: conocer la OFS y colaborar con ella.
El último responsable de la asistencia ha sido y continúan siendo los Superiores Mayores –Ministros y Custodios-, lo que significa también lo mucho que los hermanos Ministros deben estar disponibles para un diálogo con el Consejo y el Ministro de la OFS, para el nombramiento de los asistentes y para conocer la andadura de la asistencia en las Fraternidades de la Orden Franciscana Seglar en cualquiera de los niveles que le atañen como Superior Mayor [5 .
Las Constituciones aprobadas han introducido algunas notas interesantes en lo referente a la asistencia y, en concreto, ofrecen un abanico amplio de posibles candidatos para la asistencia, contando siempre que esta largueza de miras no debe ser nunca en detrimento de la idoneidad y buena formación del Asistente en cualquier nivel [6 .
Una palabra dentro de las dificultades que se hallan en la asistencia a la OFS está motivado por la poca disponibilidad de los religiosos. Por lo general nuestros hermanos religiosos están más disponibles para asistir a los movimientos eclesiales actuales. Se cuenta que tienen más creatividad, están mejor formados, integrados por gente más joven, y, también, me parece, el sacerdote, generalmente en estos grupos eclesiales el asistente es un religioso sacerdote, tiene más protagonismo. Acaso aquí permanezca algo de la antigua dirección a los Terciarios.
La OFS es un movimiento seglar como los actuales. No ha sido menos creativo que los movimientos modernos, algunos de los cuales sus raíces se entroncan en la Orden Franciscana Seglar –Acción Católica, Focolarini...-, aunque pensándolo bien, diría que ha sido más creativa la OFS. Sólo hay que conocer su historia, también la actual, larga historia, y su acción social y eclesial, que a veces quedan asociadas a nuestros conventos, quedando eclipsada la vida de la Orden Franciscana Seglar.
La OFS es un movimiento penitencial como cualquiera de los movimientos actuales y con un fin muy específico: vivir el Evangelio en su ambiente: familia, trabajo, sociedad, política, Iglesia..., según el ideal de Francisco y sus compañeros. Con un valor jurídico muy importante, confirmado repetidas veces en el transcurso de los siglos, también en nuestros días con la aprobación de la Regla y de las Constituciones Generales, como es el ser una Orden. Una Orden seglar, lo que no la margina, ya que como todos los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica, su vida es competencia de la Congregación para los religiosos, y en cuanto seglar tiene que ver con el Consejo Pontificio de Laicos.
Es una Orden franciscana, con el mismo carisma que nosotros, sólo que expresado en su vertiente secular, lo que ratifica la gran riqueza del carisma que el Espíritu otorgó a Francisco de Asís. Las fronteras de la misión franciscana, en un buen engranaje de comprensión y colaboración –corresponsabilidad y comunión- podrían ser mucho más amplias y dilatadas, porque donde no llega el hermano religioso –sacerdote o no sacerdote- y a muchos espacios difícilmente llegará: la familia, la política, los medios de comunicación –los llamados nuevos areópagos-, llega el hermano franciscano seglar. La colaboración podría ser interesante hasta en la misma promoción vocacional, en la que el carisma franciscano tiene tantas formas de vivirla, como seglar o como religioso.
Llamados por la Iglesia a la asistencia a los Franciscanos seglares, seremos capaces de ofrecer una asistencia idonea y capaz, siempre que en nosotros abramos caminos de formación para conocer a la OFS, conocerla para quererla, quererla para servirla, y así nacerá mucha más comunión, como lo recuerdan las Constituciones Generales de la Orden Franciscana Seglar: "Para ser testimonio de la espiritualidad y del afecto fraterno de los religiosos hacia los franciscanos seglares y vínculo de comunión entre su Orden y la OFS, el Asistente espiritual sea un religioso franciscano, perteneciente a la Primera Orden o a la TOR" [7 .
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