Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal
Volumen: 8 - N. 7 - 2002 - Febrero - III
Fuente: Carta a los Asistentes, 2001, N. 3
La exhortación postconciliar Vita Consecrata invita a una relectura dela relación entre religiosos y seglares a la luz de la eclesiología de comunión: "Uno de los frutos de la doctrina de la Iglesia como comunión en estos últimos años ha sido la toma de conciencia de que sus diversos miembros pueden y deben aunar esfuerzos, en actitud de colaboración e intercambio de dones, con el fin de participar más eficazmente en la misión eclesial. De este modo se contribuye a presentar una imagen más articulada y completa de la Iglesia, a la vez que resulta más fácil dar respuestas a los grandes retos de nuestro tiempo con la aportación coral de los diferentes dones" [1 . Esta relación entre la OFS y la Primera Orden y la TOR nace o debería nacer, no tanto de la necesidad de personal, que en parte a acelerado y provocado la colaboración entre religiosos y laicos, sino del vivir un mismo carisma en vertiente secular o vertiente religiosa en favor de la Iglesia, como bien señala el autor de la Leyenda de los Tres Compañeros: "De esta manera, por medio del bienaventurado Francisco... se renueva la Iglesia de Dios, a través de tres Órdenes" [2 .
El Papa afirma que este compartir es en beneficio tanto de los seglares, que "serán introducidos en la experiencia directa del espíritu de los consejos evangélicos y animados a vivir y testimoniar el espíritu de las Bienaventuranzas para transformar el mundo según el corazón de Dios" [3 , como de los religiosos que verían una irradiación de la riqueza del carisma más allá de las fronteras de la propia Orden, siendo animados, por la participación de los seglares, a profundizar "algunos aspectos del carisma, suscitando a encontrar válidas indicaciones para nuevos dinamismos apostolicos" [4 . ¿Qué no podemos decir del compartir, de la colaboración e intercambio entre los franciscanos seglares y los religiosos franciscanos, anclados y animados como estamos por un mismo carisma?
La colaboración y el intercambio en la misión de la Iglesia ya se da donde hay una fraternidad franciscana seglar o un hermano franciscano seglar. Profundizando estos aspectos de la Exhortación Vita Consecrata, se incrementaría, y serviría de estímulo a unos y a otros para estudiar y analizar la propia vocación en el seguimiento de Cristo al estilo de Francisco de Asís, apostando los religiosos franciscanos, por medio de los Asistentes, por "ser ante todo guías expertas de vida espiritual, y cultivarán en esta perspectiva 'el talento más percioso: el espíritu’. A su vez, los laicos ofrecerán a las familias religiosas la rica aportación de su secularidad y de su servicio específico" [5 .
En esta colaboración e intercambio se crecerá y se creará un ambiente espiritual en beneficio de ambas partes, religiosos y seglares, que ayudará en el discernimiento de la propia identidad y en la colaboración de la misión o actividades apostólicas que completarán la propia fisionomía.
Es oportuno recordar que es la comunión la que nos conduce a la unidad de las diversas vocaciones existentes en el carisma franciscano. Unidad y comunión se fundamntan en la común pertenecia a Cristo, en la única llamada a su seguimiento [6 , y la participación en el mismo Espíritu donado. El primado del carisma en toda la Familia Franciscana está el seguimiento, la elección y la libre decisión de compartir la vida de Jesús de Nazaret.
Urs von Balthasar actualiza la originalidad de Francisco al otorgar a los seglares un proyecto de vida para su estado, semejante al que da a los hermanos para su estado religioso, cuando afirma que los discípulos son llamados por Jesús para continuar su misión como itinerantes, mientras que la multitud de oyentes, enfermos que se agolpan en torno a Jesús, son transformados en hombres nuevos, pero les deja en sus ambientes como fermento de su transformación [7 .
La Orden Franciscana sólo actualizará y renovará el carisma de Francisco, viviéndolo como Familia, juntos, en la vida y en la misión de la Iglesia. Desde este punto de vista, la asistencia espiritual, en cuanto animación, abarca la vida de misión, de presencia, y de apertura de caminos nuevos de colaboración, signo de comunión. También en este aspecto, la colaboración entre religiosos y seglares mejorará en la Familia con una formación mejor de todos: seglares y religiosos.
Al mismo tiempo, la vida de comunión que nace del carisma y de la teología de comunión en la Iglesia, nos ayuda a superar la "uniformidad", en la que a menudo cae la vida eclesial: laical y religiosa. La misma comunión dentro de la Familia Franciscana nos indica la riqueza del carisma en la diversidad de expresiones en que se manifiesta y que nace de la fuerza creadora del Espíritu que ha encontrado en Francisco tan buena morada. Tomás de Celano dice de él: "¡Magnífico operario aquél! Con sólo que se proclame su forma de vida, su regla y doctrina, contribuye a que la Iglesia de Cristo se renueve en los fieles de uno y otro sexo y triunfe la triple milicia de los que se han de salvar" [8 .
La asistencia está ordenada también a la reciprocidad, que no excluye las diferencias, sino que, más bien, las exige. La reciprocidad entre la Primera Orden y la TOR y la Orden Franciscana Seglar, entre religiosos y seglares franciscanos, es carismática, intentando superar las fracturas existentes o las desigualdades de niveles, subrayando la forma específica de vivir el carisma. La Christifideles laici recuerda, usando palabras de Pablo VI, que "la Iglesia tiene una auténtica dimensión secular, inherente a su íntima naturaleza y a su misión, que hunde su raíz en el misterio del Verbo encarnado, y se realiza de formas diversas en todos sus miembros" [9 . Y el derecho canónica ratifica: "Por su regeneración en Cristo, se da entre todos los fieles una verdadera igualdad en cuanto a la dignidad y acción, en virtud de la cual todos, según su propia condición y oficio, cooperan a la edificación del Cuerpo de Cristo" [10 .. Esta reciprocidad entre los franciscanos llega a un mismo proyecto de vida, vivido en su específica forma de religioso o seglar.
La reciprocidad indica un reconocimiento recíproco, que se obtiene gracias a las relaciones sinceras. La reciprocidad sugiere el reconocimiento de los senderos de un compartir reflexivo, meditado y activo en la misión, que busca la autenticidad de la reciprocidad sin olvidar las diferencias, que en sí son preciosas, porque constituyen a la vez el límite y la condición de posibilidades.
-----------------