LISTA C I O F S

Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal

Volumen: 7 - N. 7 - 2001 - Febrero - III

Fuente: Koinonia, 2000, N. 3


Colaboradores en la construcción desde la justicia y la paz - Parte III
3. Constructores de paz
a. La paz, ¿un deseo frustrado?
b. ¿Qué implica la paz?
c. La paz en el horizonte del Reino
d. Una tarea de ayer actualizada
e. La paz en al ámbito religioso

COLABORADORES EN LA CONSTRUCCIÓN DESDE LA JUSTICIA Y LA PAZ

fr. Valentín Redondo, OFMConv.

(Parte III)

3. Constructores de paz

a. La paz, ¿un deseo frustrado?

La paz es uno de los bienes más apreciados de la humanidad, pero también uno de los más frágiles; el bien más anhelado, pero al mismo tiempo el más amenazado.

Los deseos de la paz son tan poco operativos e inconsistentes que, con frecuencia, se convierten en realidades bélicas. John Sobrino dice de la pobreza masiva e injusta de América Latina: "es en sí misma una violencia contra las mayorías pobres e inevitablemente lleva a violentos conflictos; es en sí misma un atentado contra la paz".

Las formas de violencia procedentes de las discriminaciones de etnia, cultura, sexo, religión, ideología, poder, desarrollo..., producen una "espiral de violencia" difícilmente controlable.

b. ¿Qué implica la paz?

"Shalom", "paz" en hebreo, no indica la simple ausencia de guerra, sino "una vivencia colectiva sazonada de bienestar" [1 . "Shalom" remite a un clima de plenitud, bienestar social, salud, justicia, vida, verdad...

La paz es, en palabras de J. Míguez Bonino "un porceso dinámico, mediante el que se establece la justicia en medio de las tensiones de la historia".

Juan XXIII en su encíclica "Pacem in terris" habla de la "paz justa", en vez de la "guerra justa", entendida como desarrollo social, igualatorio de los ciudadanos y de los pueblos. En línea con Juan XXIII, La Conferencia episcopal norteamericana publicó un documento en 1983 titulado: "La justicia crea la paz". La ética de la paz tiene base en una ética de la justicia, que comporta la propuesta de un nuevo orden económico internacional, igualatorio, y un modelo de desarrollo solidario con los pueblos del Tercer Mundo y con los marginados del Cuarto mundo, y respetuoso con la naturaleza como hogar de la humanidad.

En el AT, junto al "no matarás", aparece todo un lenguaje de guerra, de extermino en labios del "Señor de los Ejércitos" de Israel... Un lenguaje que se va purificando, pues, desde el principio Dios es el Dios de la vida, siempre a favor de la vida, y que se nos transmite con imágenes cargadas de ternura: "¿puede una madre olvidarse de su criatura, dejar de querer al hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olviadré" (Is. 49,15). O el futuro mesiánico cargado con imágenes de pacifismo cósmico y humano: "Habiatrá el lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos; un muchacho pequeño los pastorea..." (Is. 11,6; cfr. Is. 65,25). "De las espadas forjarán arados; de las lanzas, podaderas" (Is. 2,4).

c. La paz en el horizonte del Reino

En el horizonte del Reino: "Mi reino no es de este mundo" (Jn. 18,36), más que un reino que no deba ver con la historia, manifiesta un reino que no se sustenta en la violencia e injusticia que caracterizan a los poderes absolutos de este mundo [2 , porque su línea es la del servicio (cfr. Mt. 20,26-28; y el lavatorio de pies, Jn. 13,13-17). Por otra parte Jesús dice: "Dentro de vosotros está el reino de Dios" (Lc. 17,21). Jesús no contrapone interioridad y exterioridad. Jesús proclama el Reino de Dios como alternativa a la sociedad injusta, como utopía de la nueva realidad, que comporta cambio estructural y personal. El viejo mundo fundado en la injusticia, ya no es viable. Los nuevos colores del Reino son la paz y la reconciliación –que no encubren las contradiciones y los conflictos inherentes-.

La paz que anuncia Jesús es una denuncia de la división existente entre los seres humanos y su opción por los pobres y oprimidos, por lo que su condena es consecuencia de la proclamación de una vida libre y generadora de libertad frente al orden establecido. La respuesta de Jesús es la paz de Dios como reconciliación universal a través de la cruz: "Él es nuestra paz" (Ef. 2,14).

Una de las aportaciones más originales de Jesús es el amor a los enemigos. Es un amor activo, creativo, liberador del otro al tiempo que de uno mismo", dice Juan José Tamayo. Jesús invita a no usar actitudes de "desquite" o de venganza: "no hagáis frente al que os agravia" (Mt. 5,39). Jesús invita a instaurar unas nuevas relaciones no fratricidas sino fraternales.

d. Una tarea de ayer actualizada

En línea con Francisco de Asís, los franciscanos seglares han sido conscients de su vocación de constructores de paz y de reconciliación consigo mismos y con el prójimo, ya que en las Regla antiguas, antes de entrar en la Orden, se les exigía el pago de las deudas y la prohibición de llevar armas... Stanislao da Campagnola resume así esta vocación de constructores de paz: "el franciscanismo primitivo llegó a cambiar en exigencias evangélicas las inquietudes sociales de su tiempo. Asumiendo las aspiraciones y aportes más válidos de las nuevas clases sociales, contribuyó a superar las viejas diferencias y desigualdades herencia del feudalismo" [3 .

Tanto la Regla como las Constituciones porponen a los franciscanos seglares como cultivadores y constructores de paz, que confíen "en la presencia del germen divino, que hay en el hombre y en la fuerza transformadora del amor y del perdón" [4. Y las Constituciones lo completan, también en relación con la justicia, con estas pañabras: "La paz es obra de la justicia y fruto de la reconciliación y del amor fraterno" [5 . Pero esta iniciativa de constructores de paz se debe iniciar en y desde la fraternidad, en donde la acogida, fruto del amor fraterno, y la unidad son fuente de convivencia pacífica.

La vida fraterna puede ser estímulo para nuestra sociedad, que espera ver pequeños gestos de paz para contagiarse. Y desde la misma fraternidad ser colaboradores con instituciones e iniciativas eclesiales y/o sociales que lanzan puentes de paz [6 .

Los franciscanos seglares serán constructores de paz si edifican ésta sobre los cimientos del perdón y de la reconciliación como reza la "oración de San Francisco" u "oración por la paz": "Señor, hadme un instrumento de tu paz. Donde haya odio, lleve yo el amor; donde haya ofensa, lleve yo el perdón...".

e. La paz en al ámbito religioso

Las religiones suelen ser vistas como una de las fuentes más importantes de fanatismo. Desde la misma religión se ha de ser constructores de paz, convirtiendo nuestros instrumentos de guerra y muerte, en herramientas de edificación y construcción. Orígenes, partiendo de una conversión cristológica dice que "nos hemos convertido en hijos de la paz por amor a Jesús". Y parafraseando a Isaías añade: "Hemos convertido nuestras espadas arrogantes y belicosas en arados y hemos hecho hoces de nuestras lanzas, que antes usábamos para pelear" [7 .

Hans Küng dice respecto al diálogo ecumenismo que es requisito fundamental y condición necesaria para el diálogo y la paz entre los pueblos: "Imposible la paz mundial sin paz religiosa. Imposible la paz religiosa sin diálogo religioso".

En este campo, hemos de tener la anchurosa acogida y respeto de Francisco hacia aquellos grupos de su tiempo que no tenían la misma fe, nunca pronunció una palabra en contra de ellos, sino que se presentó ante ellos con el ejemplo de vida cristiana [8 , el respeto, el diálogo... De ahí que indicaría algunas sendas de acercamiento ecuménico:
-- actitud de diálogo: ahondar en el misterio de las otras comunidades creyentes, con una profunda actitud de escucha y respeto; actitud creativa que ensaya nuevos enfoques, rastrea nuevas vías;
-- actitud orante: las divisiones existentes humanamente son insuperables. A partir de esta convicción surge la actitud orante, en la que la unidad cristiana aparece no sólo como tarea, sino como don divino.
-- actitud de búsqueda, profundización y conocimiento: otorgar espacio a la profundización litúrgica, bíblica, patrística, teológica...

Hemos de ser muy conscientes de que el camino del ecuménico está lleno de retos y obstáculos, que muestran cómo los pequeños pasos que se dan son demasiado frágiles, pero plenamente confiados en quien nos ha llamado a todos y a cada uno y que con nosotros, no sin nosotros, está buscando el camino de que "seamos uno".

Muchos de los obstáculos se hallan en las numerosas sectas que surgen aquí y allá. A cuyo auge se añade, con mucha frecuencia, el fundamentalismo, que hace estéril el esfuerzo ecuménico.

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  1. Cfr. A. Salas, La paz, potencial realizador; BibFe, 49 (1991), pp. 29-56
  2. Cfr. J. Mateos, La utopía de Jesús, Córdoba 1990, p. 21.
  3. S. da Compagnola, Francesco d’Assisi e i problemi sociali del suo tempo, Laurentianum, 26 (1985), p. 244.
  4. Regla, art. 19.
  5. CG. Art. 23,1.
  6. Cfr. CG. Art. 23.1.
  7. Contra Celso, V, 33.
  8. Cfr. 1R. 16,6.