LISTA C I O F S

Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal

Volumen: 7 - N. 6 - 2001 - Febrero - II

Fuente: Koinonia, 2000, N. 3


Colaboradores en la construcción desde la justicia y la paz - Parte II
2. Promotores de la justicia
b. La injusticia es idolatría que degrada al hombre
c. La justicia es experiencia de gracia
d. El compormiso de la OFS por la justicia
e. Asumir el compormiso desde la fraternidad
f. El compromiso en la vida pública
g. La esperanza de un Papa

COLABORADORES EN LA CONSTRUCCIÓN DESDE LA JUSTICIA Y LA PAZ

fr. Valentín Redondo, OFMConv.

(Parte II)

2. Promotores de la justicia

b. La injusticia es idolatría que degrada al hombre

La misión de la Iglesia interpela constantemente porque toda injusticia es una idolatría. Gregrorio de Nisa lo dice magníficamente sobre la esclavitud –presente en nuestra sociedad en su forma antigua y moderna -: "poseer hombres es comprar la imagen de Dios".

La pobreza de la Iglesia no es una simple cuestión ascética, sino una "identificación con el pobre". Francisco lo entiende sólo encontrándose con el pobre. La pobreza de Cristo es un irse haciendo pobre, acercándose a los pobres: "para enriquecernos con su pobreza" (2Cr. 8,9). Aquí se dan la mano lo novedoso y lo tradicional en el tema de la justicia. Los Padres de la Iglesia afirman con frecuencia al tratar de la limosna: lo que distribuís a los pobres "no es de lo vuestro sino de lo suyo".

La sociedad de hoy, manteniendo el vigor teológico de la limosna, pretende de la misión pastoral de la Iglesia exigencias mucho mayores en la construcción de un mundo más fraterno, en un mundo donde los menos favorecidos pierden sus derechos más primarios y donde se siguen "modelos de desarrollo que producen ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres" [1 .

En nuestro mundo y nuestra sociedad, donde hay muchos espacios de sombras y de muerte, pero que es el mundo amado de Dios, que no quiere su condena sino su salvación a través de la mediación superior del amor, demostrado con el envío de su Hijo, será difícil amar si no es construyendo la justicia y optando por la justicia, como forma de vida y un posicionamiento solidario con aquellos que sufren la injusticia o luchan contra ella.

c. La justicia es experiencia de gracia

La justicia no puede ser abordada como una obligación de orden moral, sino que debe ser descubierta como "experiencia de gracia", como lo encontramos en el Nuevo Testamento: himno de júbilo de Jesús (Lc. 10,21) y en el Magnificat (Lc. 1,46ss.). Se necesita el testimonio de fe y la experiencia del amor de Dios que ha "sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado" (Rm. 5,5)

No se debe predicar ninguna salida del proceso de la historia, más bien se necesita paciencia y perseverancia histórica..., la del sembrador que deposita la semilla y espera la respuesta de la tierra –intentar alargar el tallo tirando, arranacas la espiga y muere la siembra-; la de ser colaboradores y empujar la historia hacia la justicia: -el Reino de Dios está, pero todavía no..., es una esperanza activa.

El amor por la justicia no es un amor por la abstración, sino que "toca" realmente a las personas –una justicia abstracta podría ocupar el puesto, como se lee en alguna parte, de ciertos celibatos eclesiásticos que "se imaginan que aman a Dios porque no aman a nadie".

"La práctica cristiana de la justicia ha de acercarse más al perdón que a la venganza". A veces el inconsciente del hombre tiende a confundir el hambre de justicia con la sed de venganza, de tal manera que a veces se convierten en injustas muchas luchas por la justicia, por su degradación. De la justicia que acerca al perdón nace el amor al enemigo... La justicia más que apuntar al cambio de estructuras, mire al cambio de las personas.

d. El compormiso de la OFS por la justicia

La Regla compromete muy seriamente, tanto al franciscano seglar como a las fraternidades, en el compromiso por la justicia cuando dice: "Estén presentes con el testimonio de su vida y también con iniciativas eficaces, tanto individuales como comunitarias, en la promoción de la justicia, particularmente en el ámbito de la vida pública, empeñándose en opciones concretas y coherentes con su fe" [2.

Remarcaría muy seriamente, que este compromiso por la justicia es una tarea de la fraternidad. Aunque lo lleve a cabo un miembro sólo, que lo asuma la fraternidad: animándolo, respaldándolo, colaborando en:
-- analizar la situación concreta, colaborando siempre y, sobre todo, por recuperar la dignidad de los pobres y marginados;
-- iluminar la decisión tomada a la luz del Evangelio –dejándose iluminar, sin instrumentalizar el Evangelio;
-- obtener criterios de juicio y directrices de acción;
-- actuar coherentemente.

e. Asumir el compormiso desde la fraternidad

La fraternidad a nivel local, particularmente, pero también en los otros niveles: regional, nacional y, ¿por qué no?, también internacional, debe ser espacio para formar y vivir, como fraternidad, en el diálogo, la solidaridad, la disponibilidad y la participación en el compromiso social.

La fraternidad debe colaborar también, cuando se carecen de obras asistenciales propias, con grupos eclesiales o con instituciones e iniciativas sociales que merecen ser apoyadas por sus compromisos en favor de los pobres y oprimidos.

La fraternidad debe ser apoyo y fuente de ánimo para hermanos empeñados en opciones eclesiales y sociales por la justicia.

f. El compromiso en la vida pública

La promoción de la justicia es una misión del crsitiano, y en el mundo. Es una misión evangélica del franciscano seglar, y en el mundo. Es una misión que obliga a salir de las sacristías y del templo –no porque dentro se esté mal, sino porque la vida normal se desarrolla fuera- para ejercer de samaritano ante tanto prójimo necesitado de aceite, de cabalgadura... "La caridad con el prójimo, en las formas antiguas y siempre nuevas de las obras de misercordia corporal y espiritual, representa el contenido más inmediato, común y habitual de aquella animación cristiana del orden temporal, que constituye el compromiso específico de los fieles laicos" [3 .

Hoy son muchos los ambientes en los que el seglar y, en concreto, el franciscano seglar, puede poner color cristiano, introducir aire joven de resurrección, con su talante misionero, como se lo pide el Concilio Vaticano II: "Siéntanse obligados los católicos a promover el genuino bien común y hagan valer así el peso de su opinión para que el poder político se ejerza con justicia y las leyes respondan a los preceptos de la moral y del bien común... No reusen desempeñar cargos públicos" [4 . Las Constituciones recuperan esta invitación conciliar [5 . Y el mismo Juan Pablo II invita al seglar –también al franciscano seglar- a mojarse en política. No es tema fácil de abordarse –menos aún en fraternidad-, ya que se necesita mucho discernimiento, iluminación, limpieza de corazón y transparencia de vida..., pero se puede, y se debe afrontar. Escribe el Papa al respecto: "Los fieles laicos han de testificar aquellos valores humanos y evangélicos que están íntimamente relacionados con la misma actividad política, como son la libertad y la justicia, la solidaridad, la dedicación leal y desinteresada al bien de todos...Esto exige que los fieles laicos estén cada vez más animados de una real participación en la vida de la Iglesia e iluminados por su doctrina social... Los fieles cristianos (están invitados) a promover actitudes de diálogo y de paz y a compromterse a instaurar un justo orden social e internacional" [6 .

g. La esperanza de un Papa

Ciertamente que no sé como actualizar y modernizar el espíritu esperanzador que León XIII tenía puesto, él que era terciario, en los franciscanos seglares. Sin embargo, pienso que hoy como ayer, y más que ayer, los campos de misión de los franciscanos seglares son los "múltiples areópagos" que están surgiendo en nuestro mundo. Aquí es particularmente su puesto, con toda su secularidad, pero sin abandonar su eclesialidad. Sólo para dar ánimos e intentar abrir nuevos caminos, recuerdo algunas palabras de León XIII: "Cuando hablo de reforma social, yo me refiero especialmente a la Tercera Orden de San Francisco" [7 . Y también: "Que nuestras encíclicas hayan tenido mucho influjo en vosotros es evidente viendo vuestra labor actual, sobre todo trabajando con tanto ardor para hacer florecer de nuevo la potencia propia de la Tercera Orden al servicio de la causa social" [8 .

Y Pío XI recordaba la reforma social desde el carisma franciscano, subrayando el fruto alcanzado en favor de "los pobres y de los débiles contra el abuso de los ricos y de los poderosos, sin perjuicio del orden y de la justicia" [9 .

Muy en línea con el pensamiento franciscano de estos papas terciarios se halla la Regla, que invita a llevar a cabo "iniciativas eficaces" y "la promoción de la justicia", "empeñándose en opciones concretas y coherentes con su fe" [10 , siendo mediadores entre cultura e Iglesia, sociedad política e Iglesia...

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  1. Idem, n. 30.
  2. Regla, art. 15.
  3. Christifideles laici (Chl.), 41.
  4. Apostolicam actuositatem, 14. Lo que confirma la “Gaudium et spes”: “La Iglesia alaba y estima la labor de quienes, al servicio del hombre, se consagran al bien de la cosa pública y aceptan el peso de las correspondeintes responsabilidades” (n. 75).
  5. Cfr. CG., art. 22.1-2.
  6. Chl. 42. “En el ejercicio del poder político es fundanmental aquel espíritu de servicio que, unido a la necesaria competencia y eficiencia, es el único capaz de hacer “transparente” o “limpia” la actividad de los hombres políticos, como justamente, además, la gente exige” (Chl. 42).
  7. Magistero dei Papi e Fraternità Secolare, Roma 1985, p.56.
  8. Idem, p. 56.
  9. Idem, p. 135.
  10. Regla, art. 15.