LISTA C I O F S

Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal

Volumen: 7 - N. 04 - 2001 - Enero - IV

Fuente: Boletin del CIOFS, 2000, N. 2


Cuando los mitos se imponen - Parte II
Un ideal comprometido
La Orden Profética

CUANDO LOS MITOS SE IMPONEN

Marianne Powell

(Parte II)

Un ideal comprometido

Los franciscanos de cualquiera de nuestras Órdenes deben haber compartido como yo el asombro de personas que vienen a nosotros y nos dicen : "Para Francisco, la pobreza era absoluta. Pero tu no vives como él". Hacemos bien no engañándonos a nosotros mismos cuando nos afanamos en encontrar una respuesta a esta afirmación. Yo estoy segura que nadie vive como Francisco y como vivieron sus primero hermanos. La vida en pobreza absoluta, como la vivieron Francisco y sus primeros compañeros, no duró mucho verdaderamente como un requerimiento para los miembros de la orden. El ideal de Francisco, en este aspecto, fue de hecho un compromiso en los primeros tiempos. La Regla de 1223 ya habla de casas donde vivían los primeros frailes. Muchos otros aspectos se fueron por el mismo camino. Mientras que para Francisco los hermanos eran, primero y por encima de todo, hermanos, y algunos de ellos eran sacerdotes; en tiempos de San Buenaventura, la Orden se clericaliza, por lo que rápidamente asume el estilo de vida monástica, viviendo los frailes en grandes conventos, en el centro de las grandes ciudades. Hubo razones históricas para esto, pero es un hecho simple y doloroso que el Papa Inocencio III observó mas allá que el propio Francisco

Una de las escenas mas bellas, por su sutil gentileza, es la narración del encuentro entre el Papa Inocencio y Francisco, cuando éste quería que el Pontífice aprobara la Regla de los Hermanos Menores, según lo relata N.G. Van Doornik’s en su libro traducido al Inglés cuyo título es Francisco de Asís, Un Profeta de Nuestros Tiempos (1979). Francisco y sus once humildes compañeros están de pie ante este poderoso monarca religioso, que gobierna en la Iglesia y sobre los príncipes, emperador espiritual, vicario del Señor de los Señores. El Papa Inocencio quiso verlos. Al escuchar su relación y leer el pequeño texto de la Regla, Inocencio respondió: "Tu vida nos parece muy dura y áspera. Debemos estar seguros de que el camino que has escogido no es demasiado difícil para aquellos que te sigan después". Y los comentarios inventados por Van Doornik’s suenan verdad: "Aunque parezca extraño, el hombre moderno está inclinado a admirar a Francisco pero poniéndose del lado de Inocencio" (ch.7).

Como sabemos, Inocencio intentó cambiar su parecer, pero su premonición probó que era correcta. La Regla era muy estricta, y los frailes desarrollaron diferentes ideas sobre su papel en la Iglesia. Con la clericalización, los hermanos no clérigos fueron excluidos. El trabajo manual fue excluido, puesto que no se consideraba propio de los predicadores. La elección de Ministros Generales no clérigos fue excluida por el Derecho Canónico y en lo que se relaciona con la propiedad, el Cardenal Hugolino introdujo el concepto, bien conocido, como usus, que permitió a los hermanos tener propiedades que no les pertenecían, sin que esto se considerara un romper el voto de pobreza. No es necesario alargar la lista para explicar que el proyecto de Francisco fue un compromiso personal y durante un período posterior muy breve. ¿Hace entonces esto que la vida de los franciscanos a través de los siglos sea una mentira? En mi opinión no, pero necesitamos entender que es lo significa vivir el carisma del fundador.

La Orden Profética



Estoy segura, sin embargo, que el mismo Francisco sentía que sus hermanos se descuidaban. Su Testamento revela mucho esto. Francisco había recibido de su Maestro un proyecto de vida tan absoluto en sus exigencias como el Sermón de la Montaña, y había luchado heroicamente por seguirlo. Como todo el mundo sabe, en el proceso de convertirse en institución, el proyecto de Francisco en su expresión concreta, perdió parte de su naturaleza absoluta. Este es el precio pagado por sobrevivir al espíritu. Pero hay quienes piensan que ésta es una verdad que necesitaba modificarse.

En su penetrante análisis de la vida y el mensaje de San Francisco, el autor italiano Ernesto Balducci (en Francisco de Asís, 1989) trae a colación un caso diferente. Asume que el mensaje profético de Francisco pasa por el mismo camino del mensaje profético de Cristo en la Iglesia, el cual, dice él, a una gran extensión, se amolda a la misma cultura humana que produjo la institución.

Por medio de un ejemplo, Balducci señala de un enunciado del Concilio de Letrán, en 1115, el cual muestra claramente como la Iglesia lee el mensaje del Sermón de la Montaña a través del espectáculo de la cultura dominante. "En tiempo de los mártires la Iglesia primitiva prosperó con Dios, pero no así entre la gente. Pero cuando reyes, emperadores romanos y princesas se convirtieron a la fe, como buenos hijos, querían honrar a su Madre, la Iglesia, y concedieron en su territorio: propiedades, dignidades seculares, derechos e insignias reales, como hicieron Constantino y otros fieles, de modo que la Iglesia comenzó a prosperar tanto entre la gente como entre Dios. Así que la Iglesia, nuestra Madre y Señora, posee las cosas que le dieron reyes y princesas, y ella las distribuye a sus hijos de acuerdo con su fuero interno y a su voluntad.

El Evangelio se ha convertido en una historia acerca de los comienzos humildes de la Iglesia, y ha sido desposeida de su valor y norma proféticos.

Hay un impresionante paralelismo en este pasaje con lo escrito por Buenaventura. Éste admira la humildad y sencillez de los primeros frailes, pero se encontró con el papel de su vivencia en la Orden, adaptándola a un molde diferente. Los humildes comienzos en su Epistola de tribus quaestionibus.13 son vistos así por Buenaventura.

"No te turbes al admitir que al principio los frailes eran simples e iletrados. Esto debería mas bien fortalecer tu fe en la Orden. Porque reconozco delante de Dios, que lo que me hizo amar tanto la vida del bendito Francisco fue el hecho de que se asemejaba a los comienzos y crecimiento de la Iglesia. Como la Iglesia comenzó con simples pescadores y luego se desarrolló para acoger a reconocidos y brillantes doctores, así fue también el caso en la Orden del bendito Francisco. De esta manera, Dios mostró que no fue fundada por la prudencia de hombres sino por Cristo.

Regresando a la teoría de Balducci, a pesar de esta inculturización negativa del mensaje cristiano, ha habido siempre, dice Balducci, cristianos capaces de mirar mas allá en el mensaje cristiano, y mantener viva la profecía. Se exige, dice él, que cuando hay tensión entre un ideal personal y comunitario, el ideal personal muere si no se cambia, si no se retracta para dar paso a una forma institucional mas duradera y así formar parte de una conciencia comunitaria; el proceso histórico es guiado por los principios universales de la razón, y no por ideales personales. Sin embargo, el proyecto de vida de Francisco nunca podría formar parte de una conciencia comunitaria. Lo nuevo en Francisco pertenece al orden profético. Su proyecto de vida, en el cual se anticipó al mundo de su tiempo, pertenece al último estado del hombre.

En este aspecto Francisco es semejante a Jesús. La profecía de Cristo va mas allá del mensaje tal cual ha sido presentado e inculturizado a través de los siglos. Y, sin embargo, continua vivo. Lo proféticamente nuevo en el mensaje de Cristo sobrevive a la conciencia humana, porque el hombre lo quiere. Escapa a través de las grietas de las paredes gruesas que la Iglesia, en su proceso de inculturización, ha construido alrededor de si misma. Salta y crea formas de vida, individuales o colectivas, en la cual el mensaje profético original aflora, pero estas formas de vida no sobreviven por mucho tiempo.

"Puede lo proféticamente nuevo, que vive tan poco y muere de nuevo, contener en sí el mensaje final?". Se pregunta Balducci. Sí puede, dice él, porque la forma en la cual lo profético existe en la historia está en decadencia. El ejemplo mas característico de esto es el código profético de su victoria. La cruz pascual. Las heridas de Cristo son el signo oscuro y al mismo tiempo transparente de esta contradicción. Pero incluso si esta señal es oscura, nos indica que cualquiera (como Francisco) que se atreva, con la palabra y con la acción, a sugerir una forma de vida completamente libre de las reducciones del mensaje cristiano, tal como ha sido legitimada por la cultura humana dominante, tendrá un destino marcado por sangre. Pero esta señal es también transparente, porque la memoria de la sangre derramada por el "hombre nuevo" está confiada a aquellos que no viven en la historia, sino en la anti-historia, donde se prepara el futuro del hombre.

Y Francisco, ¿aceptó la cruel verdad de la institucionalización, tal como fue aceptada por el Cardinal Hugolino y Elias? La respuesta, dice Balducci, es que el no lo aceptó pero tampoco la rechazó, pero si las enfrentó. Lo descubrió, no en la historia como un místico, ni en el silencio del asceta, sino en el punto donde la historia y la profecía se encuentran, que es en la cruz, donde los errores desaparecen, y pudo cantar victoria no sólo delante de Dios sino también delante del hombre. Este es el misterio de los estigmas.