LISTA C I O F S

Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal

Volumen: 6 - N. 10 - 2000 - Marzo - II

Fuente: Boletin del CIOFS, 1999, N. 2


"Vaya y restaura mi casa"
Terremoto Asís del 1997

"VAYA Y RESTAURA MI CASA"

Rosalvo Mota (Brasil)


San Francisco, de manera muy peculiar, invítanos a esa reflexión: "Hermanos, vamos recomenzar pues hasta ahora nada o cuasi nada hicimos".. Las dificultades que enfrentamos nos motivan y desafían para completaremos la obra de Dios. El "Fíat" aún no terminó. Cabe a nosotros, a quién fue dada la "administración" del paraíso, continuar la obra del reino, aquí en la tierra.

La orden del Crucificado de San Damián, a San Francisco, es para cada uno de nosotros, franciscanos seglares, actual y verdadera: "...Vaya y restaura mi casa". Inmediatamente, Francisco disponese a cumplir la tarea recibida. Sin embargo, no la reconstruyó nuevamente, reparó lo que era viejo y antiguo. No deshizo la base y estructura, pero edificó sobre ellos reservando esta prerrogativa, mismo sin pensar, a Cristo. Nadie puede poner otro fundamento sino el que fue puesto: Cristo Jesús. Después, para no quedarse sin hacer nada, ejecutó la restauración de más dos iglesias: una dedicada a San Pedro, a lo cual tenía gran devoción, y otra, en el local llamado Porciúncula, donde existía una antigua iglesia dedicada a la Virgen Madre de Dios, llamada Santa María de los Ángeles, donde erigió la Orden de los Frailes Menores.

De este episodio verificamos que San Francisco, inicialmente, cumplió la palabra al "pie de la letra" restaurando materialmente tres iglesias, antes de fundar la Orden y empezar a plegar el Evangelio. Esto significa que él progresó desde las cosas materiales en dirección a las realizaciones espirituales, entendiendo con más profundidad la suya misión.

La mayor diferencia entre Francisco y los "demás": no critica, no divide, no destruye. Francisco conviértese a la propia Iglesia, tornase siervo y menor. Hizo todo esto, después de su conversión personal: "Nosotros os adoramos Señor Jesús Cristo, aquí y en todas las iglesias que están en el mundo entero y os bendicimos, por que por la vuestra Santa Cruz, redimiste el mundo".. Actitud de reverencia y respecto a la Iglesia material y espiritual.

Franciscano (a)... ¡Vaya y restaura mi casa, hoy! Esta es nuestra misión. Nosotros, como seguidores del Evangelio a ejemplo de San Francisco, podemos, también, restaurar tres iglesias, que están en ruinas (al menos las dos primeras): el hombre, la familia y la Iglesia institucional.

Restaurar el hombre-iglesia, templo de Dios, morada del Espíritu Santo. Empezando, por la propia persona, por si proprio, por la conversión que, "debido a la fragilidad humana, debe ser realizada todos los días"(R.7). Después, con el hombre hermano, procurando, dentro de "nuestro" mundo, del límite de cada uno, luchar por los derechos fundamentales del hombre, libertarlo del pecado, darle condiciones de vida, educación, trabajo, morada, salude y entretenimiento. Esto no es una tarea imposible, basta que usted empiece por uno, por aquello que está más prójimo de usted. Antes de toda y cualquiera actitud para cambiar alguna cosa, es preciso cambiar el hombre, convertirlo. Solamente así, podremos iniciar la construcción del Reino de Dios, de una sociedad más justa, democrática y fraterna.

Segundo, la familia, la iglesia doméstica. La familia, célula "mater" de la sociedad. Nuestra familia, nuestra casa, debe ser el enderezo de Dios. Hacer con que nuestras familias revalorizan el amor, hacer de cada casa, empezando de la nuestra, el lugar privilegiado de Dios, de oración, de amor. Hoy, hace necesario restaurar la familia. Lugar para vivir el espíritu franciscano de paz, a través de la armonía conyugal y familiar, por la práctica del diálogo, de la paciencia, comprensión, perdón y integración de las diferencias. Aún, de la fidelidad conyugal, del respecto por la vida, de la práctica del amor pró-creativo (tener hijos) y creativo (adopción), del control de natalidad, de paternidad responsable, de una conciencia y educación cristiana de los hijos. Como podemos ver, son muchos temas que debemos estudiar, profundizar y practicar en nuestras fraternidades.

Tercero, la iglesia institucional. Hacer com que la nuestra iglesia sea la nuestra comunidad, la reunión de familias, no un aglomerado de personas desconocidas. La Iglesia no es el clero. La Iglesia somos nosotros: clero y comunidad.

Que nuestra voz sea verdaderamente oída, para que la Iglesia sea realmente comunitaria, democrática, a ejemplo de las primeras comunidades cristianas. Creo que en este inicio del tercero milenio, el laicado tendrá grande importancia en la restauración da verdadera iglesia de Cristo. Principalmente nosotros, franciscanos seglares, debemos procurar nuestro verdadero espacio y posición en la Iglesia. No como "medio-frailes" o en la sacristía, más como seglares, actuando como cristianos en el mundo, para transformarlo.

Finalmente, hermanos y hermanas, urge restauraremos estas tres iglesias, estés tres templos para la implantación de una sociedad fraterna y justa, que sea el inicio del Reino de Dios, aquí en la tierra.

Que cada uno de nosotros, nuestras casas y familias sean pequeñas iglesia y que las iglesias sean nuestra familias.

Hermano y hermana, "Vaya y restaura mi casa".

TERREMOTO ASÍS DEL 1997

Os queremos hacer partícipes de las bellas palabras que las Monjas Clarisas de los cuatro Monasterios a los cuales habíamos mandado vuestro apoyo generosamente ofrecido:

Del Protomonasterio de Asís: "... Nuestro reconocimiento se transforma en oración por todos vosotros, con la palabra de la Madre S. Clara: El Señor esté siempre con vosotros y Él haga que vosotros estéis siempre con Él."

Del Monasterio de S. Quirico de Asís: "... vuestra evangélica y fraterna solidaridad nos conmueve profundamente, y nos ayuda a mirar con mayor fe al futuro. Y de aquel inolvidable viernes que ha tenido inicio para nosotras un fatigoso periodo de exilio después que el "hermano terremoto" ha lesionado de modo tan grave nuestro Monasterio hasta dejarlo inmediatamente inservible...

Gracias a todos vosotros que seis para nosotras instrumentos de la Providencia Divina que no nos abandona nunca..."

Desde el Monasterio de S. Romualdo en Fabriano: "Los generosos regalos que hemos recibido en estos días nos comprometen a dar gracias al Señor al igual que a todos ustedes de la OFS. Si queremos llamar esto un intercambio de regalos, este pequeño símbolo de gratitud, haremos valer todas sus intenciones en nuestras oraciones...gracias de todo corazón".

Desde el Monasterio de Vallegloria (Spello):. " .justamente en estos días recibimos una comunicación sobre el trabajo de reconstrucción el cual está atrasado. Debemos reforzar nuestros sacrificios y tener paciencia! Gracias por su gesto de solidaridad lo cual nos da esperanza y nos alienta en esta experiencia de fe, de precariedad y de la incertidumbre que el Señor nos ha llamado a vivir durante esta prueba del terremoto.. Ustedes son una gracia del Dios altísimo... que nuestras constantes oraciones encuentren cerca de Jesús todas las gracias que ustedes desean..."