LISTA C I O F S

Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal

Volumen: 6 - N. 8 - 2000 - Febrero - IV

Fuente: Boletin del CIOFS, 1999, N. 2


Los Franciscanos seglares en las comunidades eclesiales

LOS FRANCISCANOS SEGLARES EN LAS COMUNIDADES ECLESIALES

Emanuela De Nunzio


Entre las novedades en la Iglesia con el Concilio Vaticano II surge una de las más importantes y, casi diría revolucionaria, ha diso el descubrimiento de la dignidad de los seglares i su reinserción como sujetos activos en la Iglesia.

En el Decreto sobre el apostolado de los seglares leemos: "Los seglares tienen su parte activa en la vida y en la acción de la Iglesia, como partícipes del oficio de Cristo sacerdote; profeta y rey. Su acción dentro de las comunidades de la Iglesia es tan necesaria, que sin ella el propio apostolado de los pastores no puede conseguir la mayoría de las veces plenamente su efecto" (Apostolicam Actuositatem, n. 10).

En la Regla de la OFS n. 6, en plena sintonía con las orientaciones conciliares, nos invita a ser "testigos e instrumentos" de la misión de la Iglesia, inspirándonos en Francisco de Asís que se siente llamado por el Crucifijo de San Damián a "reconstruir la Iglesia".

Sobre nuestro deber de ser activamente presentes en la Iglesia local, no existen dudas ni discusiones. En cambio, sobre la parte práctica es donde tal vez se encuentran las dificultades y las contradicciones. Durante mi visita reciente en los Países de Centro América, me confirmaron que los responsables nacionales y regionales manifiestan su preocupación por no haber sido capaces de desarrollar su programa de formación e intensificar la vida fraterna, a causa del exceso de actividades y de competencias, y que por ello, no les permite hacerse cargo de los franciscanos seglares. Son ministros extraordinarios de la Eucaristía, son ministros de la Palabra, están implicados en las diversas actividades sociales de la Iglesia local y, la mayoría de las veces tienen su tiempo totalmente absorbido. ¿ La presencia a los encuentros de la Fraternidad? "No puedo, porque en este fin de semana el Párroco me necesita". ¿El encargo para las elecciones de la Fraternidad? "No puedo aceptar, porque soy ya presidente de esto, Secretario de aquello..." etc.

Se cae su un exceso de activismo, que no deja suficiente "espacio vital" para estar juntos con el estilo y la forma de una auténtica Fraternidad. Ésta necesita para existir y desenvolverse, tiempo para compartir, para la revisión de vida, tiempo para orar, para formación, y también momentos de recreación en común. Es necesario que sea lugar en que se ayuden unos a otros, aprender a dialogar, a comuinicarse, para sostenerse en las dificultades, y para rezar mejor; es necesario que sea lugar en la cual sea tangible realizar la "comunión fraterna" y en donde se es llamado a ser responsables unos de otros del crecimiento personal.

Quisiera recordamos el art. 30.2 de las Constituciones Generales: "El sentido de corresponsabilidad de los miembros exige la presencia personal, el testimonio, la oración y la colaboración activa según las posibilidades de cada uno y los eventuales compromisos para la animación de la fraternidad". Y observar bien, que sólo en este artículo de las Constituciones encontramos este verbo tan fuerte: exige, todos los demás artículos tienen una forma exhortativa y no taxativa.

En este punto viene mi pregunta: ¿Como poder hacerlo los franciscanos seglares para comprometernos a "reparar la Iglesia" con aquella creatividad y responsabilidad hacia la cual la Regla Paulina nos solicita? Se trata ciertamente de un problema vital y delicado, que requiere un atento discernimiento dentro del Consejo y en el interior de la Fraternidad, para que la situación sea valorada en la singular y concreta realidad de la Fraternidad local.

Yo quisiera hacemos algunas consideraciones generales:

La primera es que un cierto individualismo típico de la cultura moderna, se ha introducido de manera más o menos encubierto en nuestra vida. La actividad apostólica demasiado individual es un signo de ello. Muchos hermanos y hermanas escogen recorridos y compromisos apostólicos prescindiendo completamente de aquellos que tiene la Fraternidad. La Fraternidad pos un lado encuentra grandes dificultades a emprender y a llevar adelante un compromiso apostólico comunitario propio, por la poca disponibilidad de cada miembro en particular.

Tengo la impresión que muchos de nosotros encontramos más gratificante un compromiso apostólico escogido por propia iniciativa o al que hemos sido invitados particularmente, más que inserirse, de una manera más o menos anónima, en una actividad comunitaria. ¿Donde se encuentra aquí la "minoridad" franciscana? Debemos darnos cuenta que nada puede cimentar y consolidar tanto la Fraternidad como un trabajo hecho en común: compartiendo penas y satisfacciones, éxitos y fracasos, gozos y desilusiones. Un trabajo hecho en conjunto ofrece la posibilidad de aconsejarse y de sostenerse recíprocamente, de expresar las propias experiencias, y de compartir los dones y la capacidad de cada uno con aquellos otros, siempre diversos, en la Fraternidad.

Al compromiso comunitario deberían estar subordinados o al menos condicionados, aquellos que particularmente cada persona considere eventualmente asumir, siempre en dialogo con el Consejo y con la Fraternidad.

Releamos todos el art. 102.1 de las Constituciones Generales: "Las Fraternidades ... (observen bien: no dice "los franciscanos seglares") intenten colaborar en la animación de la comunidad parroquial, en la liturgia y en las relaciones fraternas, intégrense en la pastoral de conjunto y preferentemente en las actividades afines con la tradición y la espiritualidad franciscana seglar." Pienso que en este artículo todavía hay motivos de reflexión para muchas Fraternidades de la OFS.

Una segunda consideración volviendo a mirar al art. 100.3 de las CC.GG.: "La fidelidad al propio carisma franciscano y seglar, y al testimonio de sincera y abierta Fraternidad, son su principal servicio a la Iglesia, que es comunidad de amor. Sean reconocidos en ésta por su "ser" del que emana su misión."

También aquí, si me lo permitís querría nacer referencia a una experiencia personal: Fue a Nueva York, me entrevistaron para una revista católica americana. La primera pregunta que me dirigió el periodista fue: "Vosotros los franciscanos seglares ¿que hacéis? Era directa la pregunta, un reflejo de nuestra cultura utilitarista y tecnocrática que tiende a valorar la importancia de las cosas y de las mismas personas en relación a su inmediata funcionalidad. La pregunta me dio casi fastidio y repliqué: "La pregunta está mal formulada: pregúnteme ?que somos? Y de esta forma podrá decirle después lo que hacemos."

Si es verdad que los carismas son dones que el Espíritu Santo hace a su Iglesia para el bien común, los franciscanos seglares debemos sentir la responsabilidad de hacer resplendecer estos dones en la Iglesia en la cual vivimos y trabajamos. Asimismo la prioridad del "ser" respecto al "tener".

También los Ministros Generales Franciscanos, en su Carta "Vocación y misión de los seglares franciscanos en la Iglesia y en el mundo" (1989) nos invitaban "a profundizar la vocación franciscana seglar, de manera que sea armoniosa coherencia entre la fuerte afirmación de la propia identidad como asociación pública y la presencia laboriosa y cordial en la Iglesia particular: tal relación no deberá asumir el estilo de un compromiso de circunstancia, sino que debe brotar de la misma raíz vocacional.".

Y luego, se el artículo citado, que es el "testimonio de la fraternidad", un reciente documento recomienda a los religiosos de no olvidarse que la comunión fraterna, en cuanto tal, es ya apostolado y contribuye a la obra de la evangelización". Creo que esta recomendación vale también para los franciscanos seglares.

Sería maravilloso que también de nuestra Fraternidad se pudiera decir, lo mismo que de la primera comunidad cristiana: "¡Veis como se aman!"