Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal
Volumen: 6 - N. 5 - 2000 - Febrero - I
Fuente: Koinonia, 1999, N. 4
La revisión de las CC.GG. es una invitación a cultivar permanentemente la llamada a la vocación, la fidelidad en la propia misión, el cumplimiento de los proprios deberes que surgen de la profesión o trabajo, y en la adquisición de la correspondiente formación profesional, "como primera y fundamental contribución en la edificación de un mundo más justo y fraterno" (art. 20.2), adaptando sus formas a las nuevas y diversas situaciones de la vida. Para cultivar los valores franciscanos en la vida secular, así como para crecer en la vocación y dar testimonio de ella en las "responsabilidades sociales y civiles"(art. 20.2), se requiere necesariamente la formación.
La formación ha de ser no sólo conceptual sino, y particularmente, vital, existencial. Sólo la formación ayuda al hermano a conocer la forma de vida evangélica que se desea vivir; sólo conociéndola se puede encariñar de ella; y sólo amándola la comunicará a otros. La formación ayuda a profundizar en la identidad de la Orden para sentirse parte de ella.
Se hace mucho hincapié en la formación inicial, tiempo más que necesario para el discernimiento y la maduración vocacional. Con una buena formación inicial, raíz profunda para la formación permanente, se arraiga el "sentido de pertenencia". Se otorga la oportunidad de introducir la Profesión "temporal": "a la Profesión perpetua puede preceder una Profesión temporal renovable anualmente. El tiempo total de la Profesión temporal no puede superar los tres años" (art. 42.2). Es un modo de alargar la formación inicial, evitando que el canto de sirenas espirituales zarandee a los franciscanos seglares desde la orilla de la OFS a la de cualquier otro movimiento. Este ir y venir de una espiritualidad a otra es signo de flaqueza y debilidad humanas y espirituales, y signo de inmadurez en la decisión del compromiso evangélico.
La formación inicial sólo dará su fruto si hay continuidad en la formación permanente. Esta requiere tiempo y esfuerzos. La reunión mensual ya no llega a ser ni aperitivo formativo. Por lo que se pide a las Fraternidades que presten "una atención especial a la formación de los neoprofesos y de los profesos temporales, con el fin de que madure su vocación y arraigue en ellos el sentido de pertenencia" (art. 44.3). La formación permanente se reconoce impresciundible si el horizonte de nuestra vida fraterna, eclesial, social…, ha de ser abierto como el de Francisco, que nos repite: "comencemos, hermanos..."[1.
Momentos importantes de formación son, además del programa formativo como tal, el Capítulo de la fraternidad en cualquier nivel, en el que se estudian, discuten y deciden los "argumentos que interesan a la vida y organización de la Fraternidad" (art. 49.2); el recuerdo de los hermanos difuntos (cfr. art. 53.4), con quienes las raíces de la vida franciscana seglar se ahondan en el pasado, pero se proyectan también hacia el futuro; y la transparencia económica y conservación de los bienes patrimoniales (cfr. art. 50.2.f; 62.2.l y 66.2.n), realidades terrenas muy delicadas, pero que reflejan a las claras el sentido de fraternidad y solidaridad.
En este mismo campo, dos apostillas de gran interés son: el de mantener la puerta abierta a cuantos deseen conocernos y adherirse a la fraternidad de la OFS, sin pertenecer a ella, pero sí compartiendo "su vida y actividades" (art. 53.5). En segundo lugar, el uso del diálogo, siempre necesario, pero más en las situaciones difíciles o problemáticas por las que pasa alguna Fraternidad o algún miembro de la misma. No siempre es sencillo el comunicarse en grupo, por lo que es bueno el que dicho diálogo lo lleven a cabo el Ministro de la fraternidad y el Asistente espiritual, respetando mucho la persona y teniendo informado al Consejo (cfr. art. 58.1-3).
La vocación del franciscano seglar es la de "guardar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís"[2, que se expresa con su "inserción en las realidades temporales y en su paticipación en las actividades terrenas"[3. La vocación franciscana seglar es una llamada a la misión con la vida y con la palabra, porque ellos viven en las condiciones comunes de todo ciudadano[4.
Dado el puesto que el seglar tiene o debe tener en la Iglesia como aparece en los Documentos del Concilio Vaticano II y en la "Christifideles Laici", se ha puesto el acento sobre la peculiaridad de la misión en el carisma de la OFS. Aunque de por sí son ricos de contenido y muy concretos los artículos del segundo capítulo de la Regla al respecto, sí que se ha querido subrayar tres aspectos en los que se halla volcada nuestra sociedad: la capacidad de promover "iniciativas para la salvaguarda de la creación"… y "crear condiciones de vida y de ambiente que no sean una amenaza para el hombre" (art. 18.4); vivir el espíritu franciscano en el ámbito familiar (cfr. 24.1); y animar una aproximación, "aprojimación", a muchas personas que viven situaciones familiares difíciles a nivel social y eclesial: "célibes o núbiles, viudos, padres solos, separados, divorciados que viven situaciones de dificultad" (art. 24.2). El calor humano y cristiano puede ayudar a reconocer y aliviar heridas, si no se pueden sanar, siempre en el espíritu de las Bienaventuranzas[5.
Se presentaba en bloque la articulación de este tema. El Capítulo asumió la articulación de las Constituciones actuales, realizando un laborioso estudio en grupos para enriquecer su contenido con modificaciones interesantes, manteniendo la flexibilidad del texto.
En primer lugar se define al Consejo Internacional como el máximo órgano de gobierno: "El Consejo Internacional, reunido en Capítulo general es el máximo órgano de gobierno de la OFS, con potestad legislativa, deliberativa y electiva" (art. 70.3).
El Consejo Internacional tiene el deber y la competencia de animar y guiar las fraternidades (cfr. art. 70.2); "promover y sostener la vida evangélica" del carisma en su "condición secular"; "consolidar el sentido de unidad de la OFS en el respeto del pluralismo de las personas y de los grupos"… (art. 71.1.a-b).
La Presidencia del CIOFS, cuyo deber es la de "coordinar, animar y guiar las fraternidades" (art. 73.b), refuerza el vínculo de comunión, comunicación y colaboración a nivel mundial, a través de su intervención "con espíritu de servicio, según las circunstancias" y "reforzar, a nivel mundial, las recíprocas relaciones de colaboración entre los otrso componentes de laFamilia Franciscana" (art. 73.c-d).
La Presidencia del CIOFS orienta y anima a los franciscanos seglares en los diversos campos de presencia y misión en la Iglesia y en la sociedad, en la colaboración "con las Organizaciones y Asociaciones que respaldan los mismos valores" y en el logro de los propios fines (art. 73.e-g).
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[1 Celano, Vida primera, 103.
[2 Regla, 4.
[3 Christifideles Laici, 17; cfr. CC.GG. 17.
[4 Cfr. Lumen Gentium, 35.
[5 Regla, 11; Lumen Gentium, 38; Apostolicam
actuositatem, 4; Gaudium et Spes, 72.