LISTA C I O F S

Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal

Volumen: 5 - N. 35 - 1999 - Agusto - IV

Fuente: http://Vatican.va


XV Jornada Mundial de la Juventud -- Roma 2000
El cuadro pastoral
El cuadro operativo

XV JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD -- ROMA 2000
UN ACONTECIMIENTO EN EL GRAN JUBILEO

PROGRAMA PASTORAL

(parte II)

"-Queremos ver a Jesús-" ( Jn 12,21)

Cristo busca a los jóvenes los jóvenes encuentran a Cristo (cf. TMA, 58)

El cuadro pastoral

5. Entendida y vivida como transmisión-retransmisión de la fe, la Jornada Mundial de la Juventud expresa eficazmente su significado mediante los distintos aspectos que la caracterizan dentro del Gran Jubileo :



En síntesis, el "Jubileo" y "Roma" representan para los jóvenes el tiempo y el lugar propicios como nunca hasta ahora para una experiencia cristiana única en su género: la fe, manifestada en cierto modo como invocación en sus deseos y preguntas, viene ahora alcanzada y donada en la fuente de Cristo salvador, viene profesada sobre las tumbas de los apóstoles y de los mártires, viene confirmada por el Papa que se la entrega de nuevo a los jóvenes, para que llegue a ser la razón sustancial de su vida y de su esperanza, es más, para que sean sus valientes testigos y anunciadores en el tercer milenio cristiano, en todo el mundo, en toda cultura, hacia toda criatura.

6. La Jornada Mundial de la Juventud, con su denso significado jubilar, no tiene que ser algo extraño al mundo juvenil, porque de por sí no lo es. De hecho "-con la encarnación, el Hijo de Dios se ha unido en cierto modo a todo hombre-" ( Gaudium et spes, 22). Por esto Jesucristo "-es el camino principal de la Iglesia. Él mismo es nuestro camino a la "casa del Padre" (cf. Jn 14,1ss), y es también el camino hacia cada hombre-" ( Redemptor hominis, 13).

En estos dos mil años el Verbo se ha encarnado realmente en cada pueblo, cultura y tradición, ha puesto su morada en medio de cada nación de la tierra y también llama a cada hombre y mujer a abrirle el propio corazón y la propia vida. En el dinamismo de la Jornada Mundial de la Juventud cada joven está llamado a descubrir y renovar los grandes momentos del camino de fe iniciado y vivido en la propia comunidad de origen: en familia, en la parroquia, en los grupos eclesiales etc., con sentimientos de profunda gratitud a Dios, con el gozo de compartir los dones, con la plena participación en tareas concretas:



De esta forma cada joven reconoce que su vida, su cotidianidad, tan llena de aspiraciones y no raramente marcada por las desilusiones y por el dolor, se convierte en lugar de encuentro con Cristo, que le mira, le ama, le invita a seguirlo, al servicio del vasto mundo de los pobres y de los infelices, sobre todo de los jóvenes, con los recursos de todos los dones talentos de naturaleza y de gracia que ha recibido y que este Gran Jubileo manifiesta y confirma: "-Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: "una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme"-" ( Mc 10,21).

"-Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?-" ( Mc 8,29)

El cuadro operativo

7. La dinámica de la transmisión-retransmisión de la fe, recorre e inspira todas las fases de la Jornada Mundial de la Juventud, desde el camino de preparación hasta su celebración en Roma. Con este fin se tendrá presente que la Jornada Mundial de la Juventud del 2000 se celebrará en Roma, ciudad santuario, donde la memoria viva de los apóstoles Pedro y Pablo, de los mártires y de los confesores de la fe y la presencia y el magisterio del Papa hablan directamente a quien se hace peregrino en ella. El lugar en sí mismo representa para los jóvenes una "catequesis en acto" de valorizar oportunamente. Roma, además, es la diócesis del Papa, no sólo un conjunto de recuerdos y memorias, sino una comunidad eclesial viva, que en el 2000 se prepara para acoger a los jóvenes de todo el mundo para un mutuo intercambio de dones.



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En síntesis, la Jornada Mundial de la Juventud del 2000 quiere ser una fuerte y atrayente experiencia de transmisión y retransmisión de la fe, cuyos protagonistas son los jóvenes con toda la carga de novedad y de futuro que expresan y de la que dan testimonio en la Iglesia y en el mundo.