Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal
Volumen: 5 - N. 34 - 1999 - Agusto - III
Fuente: http://Vatican.va
PROGRAMA PASTORAL
(parte I)
"-Queremos ver a Jesús-" ( Jn 12,21)
1. Las Jornadas Mundiales de la Juventud desde el principio hasta hoy "-- Roma (1984), Buenos Aires (1987), Santiago de Compostela (1989), Czestochowa (1991), Denver (1993), Manila (1995), París (1997) "-- han demostrado ser acontecimientos providenciales, momentos de gracia para muchos jóvenes, ocasiones privilegiadas para redescubrir y profesar la fe en Cristo, para estrechar la comunión con la Iglesia, para sentirse llamados al compromiso de la nueva evangelización en el mundo. Las Jornadas han sido acontecimientos misioneros y pastorales de primer orden, estimulando en las Iglesias particulares una renovada atención a los jóvenes, con objetivos y contenidos de amplio horizonte eclesial, espiritual y cultural.
Ahora este don de Dios ha sido propuesto por el Santo Padre en
el corazón del gran Jubileo que celebra el segundo milenio
de la encarnación de Cristo, para que las jóvenes
generaciones, a las que pertenece "-el futuro del mundo y de la
Iglesia-", puedan de una forma nueva encontrar a Cristo que los
espera y, de este modo, "-aportar su propia contribución
para su presencia en el próximo siglo-" ( Tertio
millennio adveniente, 58).
Por esto la Jornada Mundial de la Juventud de Roma en el 2000 se
propone como una experiencia de fe, que hay que comprender y vivir
en el espíritu y con los significados del Jubileo,
convirtiéndose de esta forma en el Jubileo de la "-Iglesia
joven-".
"-La Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros-" ( Jn 1,14)
El cuadro teológico
2. El fundamento teológico y centro inspirador de la
Jornada Mundial de la Juventud lo da el tema elegido por el Santo
Padre: "-La Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros-"
( Jn 1,14).
Esta afirmación del cuarto evangelio, así como todo
el prólogo del mismo Evangelio, donde se sitúa, ponen
en evidencia la salvación que viene de Dios, que es
absolutamente necesaria y al mismo tiempo imprevisiblemente
gratuita y generosamente donada. La encarnación del Verbo
indica el inicio de la redención de la humanidad y del
cosmos, que alcanzará su plenitud en la Pascua de muerte y
resurrección y con el don del Espíritu Santo.
En la lectura de fe acogemos la divina economía o proyecto de salvación dentro del misterio:
De esta forma un extraordinario círculo de comunión misionera, animada por el Espíritu Santo, actúa y mueve la historia de la humanidad: el Padre dona al Hijo al mundo (cf. Rm 8,32); el Hijo corresponde al Padre, entregándose a sí mismo a Él por nosotros (cf. Jn 19,30); los discípulos, siguiendo el mandato de Jesús, llevan su Evangelio a todos los pueblos, con la certeza de su compañía, hasta el fin del mundo (cf. Mt 28,19-20).
3. La Iglesia se reconoce en esta dinámica de don-respuesta y la vive desde aspectos diversos:
4. Estrechamente relacionado con el tema general y como una consecuencia de él surge la idea madre y síntesis de toda la Jornada: reconocer y vivir la fe como don-respuesta a Dios en Jesucristo, la Palabra hecha carne.
Ésta encuentra en la transmisión (traditio ) y retransmisión ( redditio ) del Símbolo ( Credo ) una de las formas más altas y expresivas tanto de la profesión pública de fe en la Iglesia, cuanto de su testimonio en el mundo. En este "-icono-", netamente bíblico e histórico-eclesial, se inspirarán los distintos momentos de la Jornada, culminando en la celebración de la vigilia y en la solemne Celebración Eucarística conclusiva.
(a continuar)