LISTA C I O F S

Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal

Volumen: 5 - N. 17 - 1999 - Abril - IV

Fuente: Koinonia, 1998, N. 4


Sumario de las Reuniones
Conferencia de los Asistentes generales
USA: Congreso nacional de los Asistentes espirituales
Contribución responsable de los hermanos a los gastos de la Fraternidad y de los Consejos en sus diversos niveles - P. Jaime Zudaire OFMCap

SUMARIO DE LAS REUNIONES

Conferencia de los Asistentes generales

12 de septiembre: El encuentro se celebró durante el Seminario para la OFS de Ucrania, en el que los cuatro Asistentes generales estuviron presentes. Se aprovechó la ocasión para dividir los compromisos de Visitas y presencias a Capítulos nacionales durante el resto de 1998. Se hicieron también los últimos preparativos para el encuentro nacional de los Asistentes espirituales en los Estados Unidos, donde los cuatro Asistentes generales participaron.

USA: Congreso nacional de los Asistentes espirituales

Del 22-25 de septiembre de 1998 se ha celebrado el primer Congreso nacional de los Asistentes espirituales de la OFS, con la presencia de los cuatro Asistentes generales. El tema del Congreso era: Comunión y corresponsabilidad: caminar juntos para crear un mundo más evangélico. Se mostró una panorámica de la OFS de los Estados Unidos, el camino que ésta está haciendo y a dónde quiere llegar. Se trata verdaderamente de encender una llama para la OFS. Los cuatro grupos de trabajo se centraron sobre la Asistencia pastoral, la formación con y en la OFS, el Curso a distancia: Unión vital, y el modo de desarrollar el espíritu de comunión y corresponsabilidad a través de las Visitas pastorales. Los cuatro Asistentes espirituales dieron su visión acerca del por qué y cómo de la comunión y corresponsabilidad.

Contribución responsable de los hermanos
a los gastos de la Fraternidad
y de los Consejos en sus diversos niveles

P. Jaime Zudaire OFMCap

Nota: Nos parece útil publicar parte de la reflexión hecha en el Capítulo general de Fátima, 1990

La Regla de Nicolás IV prescribe en el cap. XIII: Cada (hermano) dé un dinero de moneda en uso al cajero, que recoja este dinero; y lo dividan convenientemente, con el consejo de los Ministros, entre los hermanos y las hermanas angustiados por la pobreza, y principalmente entre los enfermos y aquellos que, de otra manera, serían privados de funerales convenientes, y, luego, entre los otros pobres. De dicho dinero den también una oferta a dicha iglesia.

En la tradición de la OFS existen muchos ejemplos de obras en favor de los pobres y los enfermos. Respecto a los miembros pobres de la propia fraternidad la experiencia es muy variada: va desde el simple gesto formal hasta el verdadero compartir los bienes. No faltan ejemplos importantes de fraternidades que han tenido diligente atención en conservar una sede y una capilla propias, a veces, verdaderamente artísticas. Las Cosntituciones del año 1957 recogían esta tradición. En el n. 144 se lee: El Cajero... con la autorización del discretorio distribuya limosnas a los terciarios necesitados y a los otros pobres; con diligencia provea las cosas necesarias a la Fraternidad o al decoro del culto divino.

La Regla y las Constituciones actuales confirman la tradición precedente, y expresan de manera más concreta el deber de contribuir a los gastos necesarios para la vida de la fraternidad y para la formación de los hermanos, y añaden la ayuda a los Consejos superiores y a las iniciativas promovidas a nivel nacional e internacional. (...)

Con la profesión, los hermanos se incorporan a la Orden en una Fraternidad local; la incorporación implica: sincero amor a la Orden, comunión y corresponsabilidad. La cuota económica no es ciertamente la aportación más importante que el hermano hace a la Fraternidad y a sus iniciativas; pero no se puede pasar sin ello. Los hermanos deben ser informados convenientemente acerca de los gastos que se tienen que hacer para el desarrollo de la vida y de las iniciativas de la Fraternidad, y han de estar enterados de su deber. No se trata de una limosna a un desconocido, sino de la participación a la vida de la propia familia religiosa, de la propia comunidad eclesial de base.

La Orden es la unión orgánica de todas las fraternidades esparcidas en el mundo. Es de capital importancia que los hermanos se den cuenta de lo que significa esta unión y comunión de las fraternidades, como testimonio de la vocación franciscana, servicio a los hermanos y, sobre todo, servicio a la Iglesia universal y particular.

Dentro de esta unión, las fraternidades se hallan coordinadas y unidas entre sí. En concreto, la Regla y las Constituciones preveen la visita fraterna y la visita pastoral, la celebración de capítulos y asambleas. Por otra parte, todos los hermanos piden ayudas para la formación y algunos proponen inciativas para la paz que superan el ámbito local y también el regional.

Muchos hermanos colaboran en el gobierno de la Orden y en diversas iniciativas con su capacidad y su tiempo. Todos deben sentirse invitados a colaborar en varios modos, entre ellos la cuota económica.

Como principio, sería justo que los que se benefician de la visita o de otros servicios, se responsabilizasen de los gastos. Pero ninguna fraternidad puede ser privada de tales servicios por causa de su pobreza. La genrosidad de los hermanos ha de hacer que los Consejos en sus diversos niveles tengan un fondo, u otra forma concreta para salir al paso de los gastos que se derivan para su misión.

Tenemos en este campo una sugerente oportunidad para poner en práctica lo que dicen las Constituciones sobre la información y la formación y sobre las relaciones de las fraternidades en sus diversos niveles. El Consejo de la fraternidad local debe interesarse por conocer, con amor, los proyectos y necesidades de los Consejos de nivel superior. Los Consejos de nivel superior deben estar bien informados acerca de la realidad de las fraternidades locales, promover su personalidad e informarles, de manera conveniente, de sus propias necesidades y de las de otras fraternidades.

La Regla y las Constituciones dan esta norma: una contribución adecuada a las propias posibilidades. Hay hermanos que no pueden dar una gran cuota. San Alberto Chmielowski dice en la Guía de los Terciarios que todos pueden dar algo; la generosidad de los otros hermanos suple su pobreza.

Por esto, es casi una tradición que la colecta en las fraternidades locales sea secreta. A nivel internacional las cosas no son tan simples; sin embargo, si el Capítulo vota una cuota mínima, obligatoria para todos los hermanos, las fraternidades en sus diversos niveles pueden atenerse a dicha fórmula y aportar la cuota prevista, en cuanto fraternidad.

Todas las fraternidades nacionales den una cuota de acuerdo con las propias posibilidades. Todas pueden contribuir, aunque algunas de manera limitada.

Hay fraternidades nacionales que tienen más posibilidades económicas o una mayor conciencia de los deberes en relación con el Consejo Internacional. Estas pueden entender el deficit creado por el incumplimiento de algunas fraternidades o por su poca disponibilidad económica para ofrecer ayudas extraordinarias, como a veces sucede. Sean informadas y estimuladas aquellas fraternidades nacionales, o mejor todas, de tal manera que pueda expresarse adecuada y conscientemente su generosidad. (...)