Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal
Volumen: 5 - N. 10 - 1999 - Marzo - I
Fuente: Carta a los Asistentes, 1998, N. 4
Francisco O'Connaire, OFM, Oficio JPSC, Curia OFM,
Roma.
Provincia de Ntra. Sra. De Guadalupe de Centroamérica y
Panamá
¿Existe algo que pueda definirse como una espiritualidad de Justicia-Paz y Salvaguarda de la Creación? No, no existe. Pero, por el contrario, creo que sólo puede hablarse de espiritualidad cristiana si, como tal, abarca también a la Justicia, la Paz y la Salvaguarda de la Creación como parte integrante de la misma En otras palabras, sin el aspecto típico de la JPSC, ninguna espiritualidad cristiana podría llamarse auténticamente tal. Lo mismo que "la oración y el espíritu de devoción" son fundamentales para el discipulado cristiano, lo es igualmente todo lo que se refiere al amor al prójimo y a la solidaridad con el que carece de lo necesario, sea material o espiritual, para vivir una vida digna.
Como Asistentes de la OFS ¿estáis convencidos de ello? Como bien puede apreciarse, todos nosotros conseguimos transmitir a los otros sólo aquello de lo cual estamos convencidos. La gente se siente más interpelada y comprometida por el ejemplo que por las palabras. Como Asistentes de la OFS será imposible hacer de catalizadores y animadores de estos valores (los de JPSC) para con nuestros hermanos de la OFS, a menos que no creáis en la JPSC y estéis empeñados en sus batallas, ya sea en vuestra vida personal como en fraternidad, viviéndolas en concreto. Animación no quiere decir sólo ayudar a las personas a tomar conciencia de las propias responsabilidades, sino que, sobre todo, es ayudar a llevarlas hasta el fondo. Un buen animador sabe alentar a los otros a que asuman empeños y acciones concretas y sobre todo está dispuesto a hacer otro tanto. En el plano práctico os sugiero, por tanto, que aclaréis ante todo vuestra postura. Revisad nuevamente vuestras actitudes a la luz de la Regla, las Constituciones Generales, especialmente el art. 1 §1 y todos los capítulos y documentos de la Orden, a partir del Capítulo General de Madrid de 1973, para comprender, sin duda alguna, que la JPSC no es sólo una opción sino que es un imperativo. Vale la pena confrontarse con el Manual OFM de JPSC que se publicará a principios del año que viene. La Regla de la OFS hace un llamamiento a los Franciscanos seglares, y a todos los hombres de buena voluntad, a la tarea de construir un mundo más fraterno, más evangélico a fin de que el Reino de Dios pueda realizarse con más eficacia (art. 14). Esto expresa con claridad que, individual y colectivamente, ellos deben estar en primera línea en la promoción de la justicia mediante el testimonio de la vida y de sus valiosas iniciativas (art. 15). La Regla, además, los estimula a convertirse en portadores de paz por medio del diálogo (art. 19) como también a respetar a todas las criaturas animadas e inanimadas en virtud del concepto franciscano de fraternidad universal (art. 18).Esto y muchas otras referencias en la Regla nos ayudan a apreciar que la JPSC es una parte integrante de la espiritualidad franciscana
Deseo compartir ahora algunas ideas prácticas sobre cómo animar a nuestros hermanos de la OFS a realizar en plenitud nuestra espiritualidad franciscana teniendo a la JPSC como parte integrante de la misma.
(1) Tratar de comprender qué piensan las personas sobre JPSC y sobre la justicia social. ¿Cuál es su punto de partida? ¿Cuáles son los temores y las expectativas de los Franciscanos seglares? Esto puede variar en función del ambiente eclesial general, de los procesos de formación en la OFS, del respectivo historial personal y nacional, como también del ambiente social, político, cultural y económico actual. Los laicos, lo mismo que los frailes, tienen las más diversas ideas sobre JPSC
(2) El empeño en los temas de justicia social exige capacidad para saber reflexionar críticamente, tanto individualmente como en comunidad, sobre lo que sucede en la Iglesia y en la sociedad; para valorar y analizar estos acontecimientos a la luz del Evangelio y a obrar sobre la base de los recursos de que se dispone, individuales y colectivos, según lo que se puede y se debería hacer. Esto se conoce como el modelo "ve, juzga y actúa". Sin embargo, no basta conocer la teoría; es necesario, sobre todo, ponerla concretamente en práctica. Siguiendo el modelo "ve, juzga y actúa", la reflexión personal y fraterna sobre un tema concreto de JPSC debería ir al mismo paso que los acuerdos sobre las acciones específicas. Estas acciones dependerán del nivel de madurez espiritual de cada miembro de las fraternidades individuales de la OFS. Una buena regla general es la de comenzar con proyectos circunscritos que no inspiren temor. Todos estos empeños deberían ser evaluados. Esto podrá conducir a un mayor sentido de confianza en el interior del grupo y a una eventual implicación en temas de JPSC más complejos y a veces incluso controvertidos. Es necesario recordar que, por diversos motivos, no todos los problemas específicos de la JPSC son igualmente importantes, al menos en los primeros estadios del camino franciscano. Lo que es importante, sin embargo, es que las fraternidades de la OFS y sus dirigentes estén capacitados para valorar que no se puede permanecer indiferentes a los sufrimientos de nuestros hermanos y hermanas y a las causas que los producen. Desde el momento en que muchas "injusticias sociales" nacen de las mismas raíces, la atención a un problema puede poner eventualmente a la fraternidad en contacto con muchos otros problemas, en esta vasta red de oscuridad. Por ejemplo, una reflexión seria sobre la destrucción ambiental podría llevar a las personas a una más profunda comprensión del paradigma económico neo-liberal que tiende a explotar los recursos de la tierra como si fueran inagotables. El método "ve, juzga y actúa" podría ser un instrumento útil para animar a los Franciscanos seglares a poner en práctica los aspectos sociales del Evangelio.
(3) Vuestro trabajo como Asistentes se desarrolla primariamente con los dirigentes de las fraternidades de la OFS. Vuestros encuentros, seminarios de formación y retiros son un momento ideal para introducir y/o profundizar una reflexión sobre los temas de la JPSC. Personalmente podríais tener también dudas sobre la JPSC, pero esto no es de por sí una cosa negativa. Esto podría crear un clima más favorable para examinar junto con la OFS las respuestas apropiadas a los diversos desafíos de la JPSC. Si no os sentís en grado de promover una concienciación sobre temas de la JPSC, tratad de informaros sobre los recursos disponibles. Podríais por ejemplo implicar al promotor de JPSC de vuestra Provincia o Instituto, o a las otras ramas de la Familia franciscana. Lo importante es estar personalmente abiertos a aprender lo más posible sobre la JPSC y asegurarse de que la OFS desarrolle esta área fundamental y central de la propia espiritualidad franciscana.
(4) La destrucción ambiental es la clave para comprender muchos de los males de nuestro tiempo. Cuando se comience a hacer una seria reflexión sobre temas tales como la deforestación, los vertederos de basuras, de desertización, la elevación de la temperatura de la tierra, las lluvias ácidas, la contaminación etc., las personas implicadas se darán cuenta de qué es lo que está en el origen de estos problemas, de quiénes son los responsables, de cuáles son sus motivaciones para destruir los limitados recursos de la tierra. Esas personas podrán, así, apreciar que los pobres son con mucho los más afectados por esta loca destrucción. Una profunda comprensión podrá verificarse cuando una fraternidad de la OFS tenga que afrontar una injusticia local que los afecte a ellos y a su comunidad. Por una tarea o una acción específica, como limpiar una calle, plantar árboles, promover una campaña en pro del agua corriente en las casas, se puede crecer en la comprensión de los principios más amplios y globales que están en juego tras muchas de las injusticias, y se puede contribuir al bienestar de los otros. Este mismo enfoque se le puede aplicar a otros temas de JPSC: los refugiados, la industria bélica, las deudas, el racismo, la intolerancia, la segregación, la violencia, la esclavitud, el derecho a la vida, la educación, la salud, la prostitución infantil, etc.
(5) Nuestro Capítulo General de la OFM ha hecho una prioridad de nuestro empeño a favor de los refugiados, y de los que se han visto constreñidos a abandonar su propia tierra (8:4). En 1979, el entonces Ministro General, John Vaugn, con fecha 10 de septiembre de 1997, escribió una carta a toda la Orden alentando a los frailes a la solidaridad para con los refugiados (AOFM, sept-oct. 1979). Es interesante notar que el acento final se ponía en el hecho de que los frailes deban apoyar todas las iniciativas existentes, prescindiendo del hecho de que éstas procedan o no de los Franciscanos o de la Iglesia. Esto, creo, es un principio importante a recordar. Vosotros podríais alentar a las fraternidades de la OFS a comprometerse activamente y a apoyar los programas de justicia social de las parroquias locales y/o de otros grupos, comités y sociedades que trabajan en favor de los pobres y de los marginados. Estos grupos podrán tener objetivos locales, nacionales e incluso internacionales. Este trabajo de interconexión promueve una mayor comprensión entre grupos y ayuda a reunir juntos de modo inteligente y más eficaz los, con frecuencia limitados, recursos disponibles.
(6) Animad a los hermanos y hermanas a mantenerse en contacto con las actividades de las otras fraternidades de la OFS. Pueden aprender mucho los unos de los otros. Incluso mediante esta publicación, vosotros, como asistentes, podríais compartir las maravillosas iniciativas existentes en la actualidad en vuestro país o región. Sucede con frecuencia que hay fraternidades de la OFS que realizan un excepcional trabajo apostólico para con los pobres y, sin embargo, no lo consideran como pertinente a la JPSC. Como Asistentes de la OFS, podéis ayudar a los hermanos y hermanas a descubrir que, de hecho, ya están empeñados en poner en práctica la dimensión social del Evangelio.
(7) Finalmente, con el fin de evitar el dualismo que nos ha perseguido durante largo tiempo, podríais introducir los temas de la JPSC en la vida de oración comunitaria de las fraternidades. Debemos encomendar en nuestras oraciones a todas las personas y situaciones que encontramos en nuestra vida cotidiana y en nuestro trabajo apostólico. Debemos rezar e interceder por toda una serie de personas, problemas y situaciones y no quedarnos anclados sólo en fórmulas genéricas de oración.
Recientemente, mientras estábamos arrodillados en silencio delante del Santísimo Sacramento durante una hora de adoración, aquí en la Curia, lejos de la gente y de las batallas de cada día, de pronto se abrió la puerta dando un golpe y una señora entró con un cochecito de niños. El silencio quedó roto por un niño, que preguntaba a su madre qué es lo estaba sucediendo en la iglesia, y yo, sonriendo para mis adentros, tuve un agradecimiento muy grande por el hecho de que Dios mismo, en cierto sentido, había irrumpido entre nosotros.
Vosotros como asistentes tenéis el privilegio de acompañar a los franciscanos laicos en su camino de fe, mientras ellos se esfuerzan por traducir los valores que profesan en acciones concretas de amor en la fraternidad y en la sociedad. El futuro de la Iglesia y la calidad de su testimonio están principalmente en nuestros laicos comprometidos. Y nosotros os agradecemos vuestro servicio en su favor.