Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal
Volumen: 5 - N. 5 - 1999 - Enero - V
Fuente: Secreteria del CIOFS
(Parte III)
Paternidad, filiación y fraternidad
17. El Padre tiene un Hijo único y amado, pero comunica a todos los hombres el don inaudito de la filiación. "-Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!-" ( 1 Jn 3,1). Uno de los lugares más significativos de la Carta de Francisco a todos los fieles expresa su asombro ante este don y describe sus frutos(1). Cuando vivimos el evangelio de Cristo y perseveramos en él a pesar de las dificultades que la vida conlleva, el Espíritu del Señor se posa en nosotros y hace en nosotros habitación y morada. Nos volvemos hijos del Padre celestial y realizamos sus obras. Y nos convertimos en hermanos de Jesucristo, más todavía, en sus esposos y madres. Francisco basa aquí, una vez más, los valores humanos de la filiación y de la fraternidad no sobre las meras relaciones biológicas y psicológicas, sino sobre relaciones que existen en la profundidad de Dios. En el Hijo único y con él pertenecemos al "-linaje de Dios-" ( Hch 17,28), punto de referencia de toda filiación. Lo mismo hay que decir de la fraternidad, que no es un sentimiento de pertenencia a la misma humanidad, sino la convicción de que todos hemos nacido "-no de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios-" ( Jn 1,13).
18. Las palabras "fraternidad", "hermanos", "hermanas", tan apreciadas por nuestra tradición franciscana, estamos llamados no sólo a proclamarlas, sino a vivirlas en todas las circunstancias. Las realidades que evocan hunden sus raíces en el misterio del único Padre: el del cielo. Puesto que tenemos un solo Padre, Jesucristo es nuestro primer hermano. Y todo ser humano, varón o mujer, pequeño o grande, pobre o rico, bueno o malo, enfermo o sano, marginado o bien situado, es para nosotros un hermano al que siempre hay que acoger benignamente(2) y tratar como conviene(3). Los demás seres vivientes -animales y vegetales- y hasta las realidades cósmicas participan de esta misteriosa fraternidad, pues no tienen otro origen que el corazón del Padre que hace brotar la existencia y la vida que sólo él posee en plenitud.
19. Estimulados por Juan Pablo II, los miembros de la Familia Franciscana hemos recorrido, con la Iglesia católica y con los cristianos del mundo entero, el itinerario preparatorio para el año dos mil, en el que celebraremos el singular acontecimiento de la entrada de Dios en nuestro mundo y en nuestra historia cuando "-la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros-" ( Jn 1,14). Las etapas de este itinerario nos han ayudado a contemplar el amor de Dios. Jesús, nuestro Señor y nuestro Dios a la vez que nuestro hermano en humanidad, tras habernos manifestado al Padre, nos conduce a él mediante el impulso y la moción del Soplo divino, el Espíritu Santo Paráclito. Este ahondamiento de la mirada de nuestra fe, centrada en las realidades esenciales, nos ofrece identidad y solidez interiores y nos impele a compromisos concretos al servicio de la Iglesia y del mundo.
20. Siguiendo la invitación de Francisco, "-debemos alabar a Dios, porque es bueno, y enaltecerlo en nuestras obras, pues para esto nos ha enviado al mundo entero, para que de palabra y de obra demos testimonio de su voz y hagamos saber a todos que no hay otro omnipotente sino él-"(4).
1. El Padre está en el centro de la experiencia de la Iglesia y de san Francisco. Todo empieza en el Padre y todo vuelve a él por medio de Jesucristo en la fuerza del Espíritu Santo.
¿Nuestra espiritualidad, personal y comunitaria, está encauzada al Padre? ¿Podemos dar un tono más filial y confiado a nuestra oración?
2. El misterio del amor del Padre al Hijo en el Espíritu Santo nos ofrece un rayo de luz sobre cómo se vive en Dios la comunión más plena en la distinción más perfecta.
¿Sabemos armonizar en nuestras relaciones en el seno de la familia, de la comunidad religiosa, de la parroquia, etc., la necesidad de unidad de camino y de programas con el respeto a cada persona y con la aceptación de la diversidad?
3. Toda paternidad (maternidad) tiene su origen en el Padre celestial, de quien toma su nombre (cf. Ef 3,15) y cuyo espejo debería ser.
¿Se ejerce la parternidad/maternidad (y toda forma de
autoridad) en nuestras familias, comunidades religiosas, etc., con
espíritu de amor, de don, de servicio, tal como brillan en
la relación de Dios Padre con el Hijo? ¿Existen, por
el contrario, formas de autoritarismo, de dominio, de
posesión?
¿Sabemos ser "-misericordiosos como nuestro Padre-" (cf. Lc
6,36) tener "-entrañas de misericordia-" con quienes se
encuentran en necesidad, con quienes sufren, con quienes se han
engañado?
¿Cómo revelamos, nosotros que somos hijos y
discípulos de san Francisco, la humildad, la minoridad y la
misericordia de Dios Padre?
4. San Francisco comprendió que Dios es Padre de todos los hombres, pobres y ricos, cercanos y lejanos, santos y pecadores.
¿Tenemos un corazón suficientemente abierto
para reconocer a todos los hombres como hijos del único
Padre y, por tanto, como a hermanos nuestros? ¿Cómo
podemos ser mensajeros de esta paternidad en nuestra
sociedad?
¿Podemos poner signos concretos -como Familia, como
Comunidades religiosas, como movimiento franciscano- relativos, por
ejemplo, a los inmigrados existentes en nuestros países o
respecto a las deudas de las naciones pobres al Fondo Monetario
Internacional ?
¿Qué iniciativas podemos sugerir o apoyar para
defender la vida humana en el año dedicado al Padre, fuente
de toda vida?
5. San Francisco contemplaba también la paternidad de Dios en todas las otras criaturas animadas e inanimadas, a las que llamaba "hermano" o "hermana".
¿Cómo podemos fomentar el respeto a la naturaleza, la lucha contra el despilfarro y el consumismo, contra el uso egoísta de los bienes que el Padre ha creado para alegría de todos sus hijos?
Notas:
1) 2 CtaF 48-53
2) Rnb 7, 14
3) Rb 3, 11
4) CtaO 8-9
Roma, 1 de enero de 1999.
Fr. Giacomo Bini
Ministro general OFM
Fr. John Corriveau
Ministro general OFM Cap
Fr. Agostino Gardin
Ministro general OFM Conv
Fr. Bonaventure Midili
Ministro general TOR
Sr. Carola Thomann
Presidente CFI - TOR
Emanuela De Nunzio
Ministra general OFS
Sr. M. Giacinta Ibba
Segretaria della CFF