LISTA C I O F S

Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal

Volumen: 5 - N. 4 - 1999 - Enero - IV

Fuente: Secreteria del CIOFS


Tercera Carta de la Conferencia de la Familia Franciscana con ocasión del jubileo del año 2000, para el año consagrado al Padre - Parte II
II. El Padre en la vida del cristiano hoy
El Padre, en el centro de la vida de fe
El hombre, imagen de Dios-comunión
Ser Padre es salir de sí, darse... y servir...

Tercera Carta de la Conferencia de la Familia Franciscana con ocasión del jubileo del año 2000, para el año consagrado al Padre

"- Santísimo Padre, Te damos gracias por Ti mismo -"

(Parte II)

II. EL PADRE EN LA VIDA DEL CRISTIANO HOY

10. Las páginas más densas en las que Francisco habla de Dios como Padre no van dirigidas a una categoría privilegiada (los hermanos menores o las señoras pobres), sino a todos los cristianos, hombres y mujeres, clérigos y laicos(1), incluso "-a todos los hombres de cualquier lugar de la tierra que son y serán-"(2). Francisco no teme que su razonamiento parezca alejado de la vida de la gente; al contrario, para él, el descubrimiento de qué significa para Dios ser Padre da una base sólida y una amplia apertura a la vida concreta.

El Padre, en el centro de la vida de fe

11. Demasiado a menudo tenemos una visión vaga y abstracta de Dios. En cambio, Francisco, que formó su visión de Dios a partir del evangelio, nos hace ver el misterio del Padre, del Hijo y del Espíritu no como un problema complicado, sino como una vida relacional, de comunión y de participación. En su Admonición 1a nos dice con profundidad y sencillez cómo Cristo, camino, verdad y vida, nos conduce al Padre. Pero para llegar a Jesús y descubrir su realidad de Hijo, necesitamos del Espíritu, el único que nos da ojos capaces de ver lo invisible.

12. Sí, el núcleo de la espiritualidad franciscana, en torno al cual se ensambla y armoniza todo, radica ahí, en esa experiencia de fe que con razón puede calificarse como la dimensión contemplativa de nuestra vida. Francisco, fiel al evangelio (cf. Jn 14, 23)(3), nos propone a todos este sublime objetivo. Inspirados e iluminados por esta enseñanza, estamos invitados a tomar, meditar, profundizar y repetir la Paráfrasis del Padre nuestro de Francisco, que puede ayudarnos a no "-repetir como los paganos-" ( Mt 6,7) la oración que nos enseñó el Señor y que tantas veces recitamos distraídos.

El hombre, imagen de Dios-comunión

13. Francisco insiste en que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y que el cuerpo humano ha sido formado según el modelo del Hijo amado(4). Pero así como, en el seno de su unidad, Dios es diferencia, alteridad, relación y comunión, también el ser humano, que lleva en sí la imagen de Dios y ha sido creado varón y mujer, lejos de ser una soledad encerrada en sí misma, es alteridad, diferencia, complementariedad, y está llamado a la comunión de amor y a transmitir la vida recibida. Somos seres comunitarios y experimentamos la paternidad-maternidad, la filiación y la fraternidad precisamente porque reproducimos la "-sociedad-" divina del Padre, del Hijo y del Espíritu. Y esto tanto en la pareja como en la familia, las comunidades que formamos, la comunidad que es la Iglesia, la sociedad en sus formas más distintas e incluso, hasta un cierto punto, en todo cuanto vive (animales, vegetales ). El único origen de este mundo lleno de vida es el Padre invisible, fuente de la que todo brota por el impulso gratuito de su "-santo amor-"(5).

Ser Padre es salir de sí, darse... y servir...

14. La paternidad y la filiación humanas nunca han sido vividas sin tensiones, rebeldías y hasta crímenes. Las relaciones de Francisco con su padre tampoco estuvieron libres de problemas; como sabemos, concluyeron en ruptura. Hoy en día se contesta muchas veces la imagen del padre, debilitada o inexistente; se la rechaza en cuanto autoridad que tiene a veces la función de prohibir, y también porque se le reprocha que quiere ser superioridad, dominación, obstáculo para la autonomía, la libertad y el crecimiento. No hay duda de que es así como se ejerce con frecuencia la paternidad. Pero la verdadera paternidad de Dios, la que el evangelio afirma como única ( Mt 23,8), no es así, y sólo ella es el modelo de toda paternidad y de toda autoridad.

15. El Padre del que nos hablan el evangelio de Juan y otros textos bíblicos -- y el que Francisco contempla -- es aquel que engendra a la vida a un Hijo amado a quien da todo cuanto es y tiene, a quien asocia con el Espíritu Paráclito a su obra de creación y de salvación, y cuyo consentimiento libre espera cuando le entrega a la pasión y a la muerte(6), antes de tomarlo de la mano y elevarlo a la gloria de la resurrección y de la ascensión(7).

16. Nosotros, que vivimos muchas formas distintas la paternidad y la maternidad y ejercemos funciones que conllevan poder, autoridad, "-superioridad-", debemos dirigir nuestra mirada "-al Padre que está en los cielos-". Su "-omnipotencia-" es la del amor sin condiciones que se entrega, sale de sí, busca la vida, el desarrollo y la libertad del otro. Sus exigencias y prohibiciones no son sino un aviso frente a lo que amenaza o destruye la dignidad y el valor de la persona. Cuanto Jesús vivió y dijo en nombre del Padre y a su ejemplo sobre el ejercicio de la autoridad, que es un atributo del Padre, y cuanto leemos al respecto en los escritos de Francisco: el ser siervos(8), "-menores-"(9), el lavarse los pies el uno al otro (10), el no tener potestad o dominio sino servir(11), nos traza el camino y nos indica el verdadero sentido de la paternidad y la verdadera autoridad según el evangelio.

(a continuar)

Notas:

1) 2 CtaF 1
2) Rnb 23, 7
3) cf. Rnb 22, 27; 2 CtaF 48
4) Rnb 23, 1; Adm 5, 1
5) Rnb 23, 3
6) 2 CtaF 11
7) OfP 6, 12
8) Rnb 11, 3; 23, 7
9) Rnb 6, 3
10) Rnb 6, 4
11) Rnb 5, 10-12