Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal
Volumen: 4 - N. 22 - 1998 - Mayo - V
Fuente: Boletin del CIOFS, 1998, N. 1
La primera ola
La cristiandad en Africa no es una experiencia reciente ni tampoco un producto del colonialismo: sus raíces se ahondan en la era Apostólica.
La Iglesia floreció en el norte de este continente 600 años antes que naciera el Islam. En aquellos tiempos Egipto y el Norte de Africa con sus grandes teólogos, como Atanasio y Agustín, fueron las figuras mas importantes de la Iglesia Universal. Desafortunadamente, debido a las invasiones de los Arabes que comenzaron en el 640 dC, la expansión del cristianismo se la llevó el viento. Llegó a extinguirse en el Norte de Africa, pero ha sobrevivido hasta hoy en Egipto, con una minoría oprimida pero significante.
La segunda ola
La historia que sigue a la presencia cristiana en Africa fue por muchos siglos como un pequeño riachuelo que atravesaba el desierto. La Divina Providencia, sin embargo, no ha permitido que se seque, y hoy en día se ha transformado en un río que fluye por todo el continente.
Cuando Cartago, que fue el último bastión cristiano en el Norte de Africa, cayó en un ataque de los Árabes en el año 697, el Rey Mercurio asentó su autoridad en Nubia estableciendo un reino cristiano que se extendió desde Assuán al Nilo Azul. Cuando este reino sucumbió a los ataques de los turcos islamitas en 1270, hubo un renacimiento de la Iglesia Etíope, ya con 900 años de existencia. La restauración de la dinastía de Salomón bajo Ykumo Amlak y las reformas religiosas de Takla Haymanot, el gran padre del monaquismo Copto, trajo nueva vida a este singular reino cristiano. Hubo una cultura cristiana floreciente en las montañas de Etiopía, semejante a la de la Europa medieval, hasta que una gran parte fue destruida en la guerra santa del Islam, en 1527.
Pero a partir de esta fecha ya hubo otro rey que llevo la antorcha de la fe: Alfonso, rey del Congo, el primer cristiano al sur del Sahara. Durante 20 años, trabajó incansablemente por crear un reino cristiano, y en 1526, junto con su hijo, el Obispo Henry, organizó un programa de evangelización, para llevarlo a todas las provincias de su reino. Durante más de 300 años, sus sucesores tuvieron contactos con Roma; durante siglo y medio, llamaron a 450 capuchinos a su país.
Los Reyes del Congo estaban pidiendo a Roma desesperadamente más misioneros, cuando en 1792 se construyó la primera misión permanente en Sur Africa por los Moravianos, y en Africa Occidental, se estableció la primera iglesia de esclavos libres que regresaban de América. Lo que pasó en realidad fue que en muchos lugares los que regresaban y los esclavos libres echaron los cimientos de la actual Iglesia Africana. A partir de su establecimiento, reunieron los esfuerzos para traer la Buena Noticia de la salvación a las comunidades tribales y al corazón del continente.
La tercera ola
El período pre-colonial -desde alrededor 1800 hasta 1880- fue realmente el período heroico de las modernas misiones. Como prueba, es suficiente recordar los 100 misioneros austríacos, quienes, del 1852 al 1862, penetraron el Nilo hasta Gondokoro, al sur de Sudan. Todos murieron por ataques de fiebre, excepto el famoso Comboni. Luego, vinieron los Padres Blancos, quienes trataron, varias veces, de cruzar el Sahara con la esperanza de alcanzar la misteriosa ciudad de Timbuktu, pero en el camino, les mataron sus propios guías. Una influencia más duradera fue reservada a las muchas misiones protestantes quienes siguieron las huellas del gran explorador Livingstone, cuya actividad abrió el paso para que otros misioneros, en la región de los Grandes Lagos y en el Zaire, tuvieran una influencia mayor.
Durante estos primeros intentos, a pesar de que tuvieron muchos obstáculos y la mayoría de las misiones se establecieron con esclavos liberados, algunas comunidades cristianas reunieron a los habitantes de la floreciente Africa Occidental. En Africa Oriental el núcleo del reino cristiano estaba en la corte de Kabaka.
La mayoría de las iglesias africanas, sin embargo, se desarrollaron durante el período colonial (1880/1960). Este período trajo a Africa mucha infraestructura moderna que ha facilitado el trabajo de evangelización. Lo que el hombre blanco no entendió en aquél tiempo, era cuanto sufría Africa por esta invasión europea que puso a todo el continente en una condición de inferioridad. Aquellos que sabían la historia se encontraron en el momento de la independencia con serias dudas: ¿se acabaría la cristiandad al irse el colonialismo?
La situación presente
Hoy, después de treinta años de independencia, dos hechos han salido a relucir abiertamente. Los cristianos africanos han sido capaces de distinguir la sustancia del cristianismo de su aspecto europeo externo. Los que descartaron ambos y abrazaron el Islam, o se pasaron a la religión de sus antepasados, fue una pequeña minoría. La desaparición de los misioneros ha sido un fenómeno transitorio que ha tocado sólo a unos pocos países. Es un hecho incuestionable que, estadísticamente, desde 1990 la cristiandad se ha transformado en la religión más difundida en la mayor parte de Africa, excepto en Africa Occidental. Pero incluso aquí la cristiandad se ha establecido fuertemente.
El segundo punto es que, a pesar de que se ha consolidado, la cristiandad en Africa tiene serios problemas. Un problema es la infiltración del secularismo, especialmente evidente en los centros urbanos.
El segundo problema es la división entre las muchas denominaciones cristianas que han heredado de las iglesias madres. Aquí, más que en cualquier otro país, este proceso fragmentario, aparentemente sin fin, continúa, y es alimentado con el constante influjo de nuevas sectas y la tendencia africana de juntarse en pequeñas comunidades. Esto es más evidente en las iglesias cristianas independientes.
La atracción que estos grupos están comenzando a tener entre los habitantes con un mejor nivel de educación tiene algo que ver con un tercer problema, que es la inculturización. A pesar de que muchos cristianos se sienten en casa con los aspectos europeos de su Iglesia y se consideran como una parte integrante de la tradición cristiana, un creciente número de creyentes siente la necesidad de una encarnación mas profunda de su propia fe dentro de la personalidad africana. La gran parte de los líderes de las iglesias han entendido la necesidad de inculturización, pero no su urgencia. Solamente un pequeño grupo está buscando soluciones convenientes, que vayan más allá de la introducción de canciones locales en la liturgia.
Un asunto, sin embargo, es cierto: La cristiandad africana ha hecho suya la Biblia, y al menos, en lo que se refiere a los católicos, está preocupada por valorar más los Sacramentos. Hay una esperanza muy bien fundada, que Africa pronto se transformará no sólo en un Continente del Tercer Mundo, sino en el tercer poder entre la cristiandad del Este y del Oeste, o como dijo un profeta africano (Blyden): "La reserva espiritual del mundo".
La Fraternidad de Zambia celebrará sus Bodas de Oro de existencia (1949-1999). La Orden está pidiendo todo tipo de asistencia a los hermanos y hermanas (material, literatura o dinero), que ha de canalizarse a través del Secretariado Internacional. Pide con y por nosotros.
John C. Tinalesa
Ministro Nacional y Consejero Internacional
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