LISTA C I O F S

Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal

Volumen: 4 - N. 12 - 1998 - Marzo - IV

Fuente: Secretería CIOFS


Formación de Jóvenes Franciscanos (II)
Una nueva conclusión
Conclusión

FORMACIÓN DE JÓVENES FRANCISCANOS

Consejo Nacional de la Jufra de Italia

Parte II

Examinando el Proyecto Educativo Pastoral más detalladamente, aunque sea sucintamente, encontramos en su primera parte:

Una declaración de sus objetivos y orientaciones conceptuales, tomados de la Forma de Vida.

La elección pedagógica significó armonizar la educación en sí misma con la educación en la fe, mediante un itinerario de encarnación y conversión, que la palabra de Dios fuese verdaderamente una experiencia y no solamente una teoría, una actitud de vida y no meramente nociones.

El lugar y las personas involucradas en el "Evento de Formación": la Fraternidad con sus líderes, el Consejo en pleno (Presidente, Consejeros, Asistente Espiritual, etc.), los jóvenes profesos y el delegado de la OFS.

La segunda parte define las tres etapas que gradualmente, y con claridad de método y contenido, pueden llevan a los Jóvenes Franciscanos a su madurez. Cada etapa está organizada en una declaración de sus objetivos generales, su contenido básico y específico de formación y un cierto número de referencias a los métodos específicos y a la pastoral de la Jufra.

La primera etapa tiene los siguientes objetivos: llevar a la persona joven a afirmarse en la vida, a descubrir concretamente el plan de Dios y aceptar los valores del Reino de Dios para uno mismo. El primer estado se concentra, por lo tanto, en el aspecto vocacional de la vida de cada individuo, y está destinado para jóvenes entre 15 y 18 años. A través de la experiencia de Fraternidad, se fortalece y consolida el contenido del catecismo básico que sigue y se adentra en los sacramentos de iniciación (Bautismo, Eucaristía, Conformación).

La segunda etapa tiene como objetivo la confesión de Jesucristo, pasando del Evangelio a la vida y de la vida al Evangelio, abriendo a la persona joven la posibilidad de solidarizarse con elecciones concretas en favor de la vida y de la humanidad. La atención ya no se centra en la propia persona sino en toda la comunidad de fe y en la familia en la cual vive el joven -- la Iglesia y la Fraternidad. Ambos son signos tangibles de la presencia de Dios y un "cenáculo" y "el cuarto de arriba" donde el joven que está ya a punto de dejar de ser un adolescente diariamente, y en familia, crece hacia la maduración total tomando un compromiso y responsabilidad ante Dios, ante ellos mismos y ante otras personas.

La tercera y última etapa del Proyecto Educativo Pastoral está concebida para realizar la madurez plena del joven presente en la Iglesia y en la Sociedad, promoviendo los valores del Reino de Dios. En esta etapa nosotros encontramos jóvenes adultos, de 25 años o más, quienes consideran lo que el mundo puede ofrecerles a ellos con ojos atentos y un nuevo sentido de responsabilidad, conciencia de lo que el mundo espera de ellos de acuerdo al plan de salvación de Dios. Esta apertura de la perspectiva de educación completa el paso de la persona de la juventud a la edad adulta, siguiendo varias y amplias opciones. Esta etapa confirma la naturaleza de la Jufra una experiencia de fraternidad evangélica, basada en una vocación que se abre a vocaciones específicas, tal como el matrimonio, la vida consagrada, el apostolado misionero.

Cada parte del Proyecto Educativo Pastoral se complementa con una referencia bibliográfica de la Biblia, las Fuentes Franciscanas, el Catecismo de la Iglesia Católica y los Documentos del Magisterio. Incluso está previsto el uso de material audiovisual, que permitirá ver los distintos objetivos con más detalle, proveyendo instrumentos para dirigir necesidades específicas en el camino de la formación fraterna. No es superfluo recordar que, como en el caso de "Nuestro Rostro", el Proyecto Educativo Pastoral está siendo continuamente revisado y actualizado, incorporando una gran parte de servicio fraterno dado por la unidad del Consejo Nacional, por los asistentes y por los líderes provinciales.

4. Una nueva conclusión

El Documento de Iniciación en la Juventud Franciscana.

Invitados por las continuas llamadas del Papa a comprometernos en una nueva evangelización, el Consejo Nacional Unido, durante el año fraterno de 1995/1996, ha considerado y adoptado con entusiasmo el deseo de completar el programa de formación de la Juventud Franciscana, mediante una serie de iniciativas de formación contenidas en el reciente documento: "El Señor me dijo que comenzara a hacer penitencia".

Durante la reunión del Consejo Nacional unido de Presidentes y asistentes provinciales en Foliño en Junio de 1994, se presentó la dificultad de aceptar a los jóvenes en una fraternidad Jufra sin una etapa de iniciación previa. Este período de iniciación debe dedicar atención específica a aceptar y compartir, y proveer un acercamiento sencillo a los temas propuestos en el Proyecto Educativo Pastoral. El Proyecto Educativo Pastoral está, de hecho, claramente dirigido hacia aquellos jóvenes que han expresado ya su intención de seguir a Cristo al modo de Francisco, mediante la celebración de la Promesa. Después surge el problema: ¿cómo alcanzar este punto, viéndolo desde perspectivas distintas y múltiples, situaciones iniciales existenciales y objetivas? ¿Cómo contactar y empezar un diálogo con los jóvenes que vienen de experiencias extremadamente diversas, lejanos unos de otros, sin caer en la trampa de una relación pedagógicamente incorrecta y superficial? Pero por encima de todo, ¿cómo evitar, también en este caso, la necesidad de recurrir a la iniciativa personal del animador o a la improvisación, la cual, tantas veces, aun cuando se comienza con buena intención, conlleva errores y conflictos?

De aquí también se desprende la necesidad de detallar un itinerario de fe para la iniciación en la Jufra. El borrador final está siendo completado, incorporando las contribuciones de las distintas obediencias de la Familia franciscana, y después de ser corregido por un equipo de expertos en pastoral juvenil. Estará listo para su uso por las distintas fraternidades provinciales en septiembre de 1997.

Veamos brevemente las estrategias usadas en este documento. ¿Para quién se ha elaborado este documento? Además de la juventud que contacta la Jufra, está dedicado a aquellos jóvenes que están distantes de la fe pero que desean tener una experiencia de fe directa y concreta. El documento pretende también servir de ayuda a las nuevas fraternidades, y también a las que atraviesan dificultades para seguir un perfil más estructurado, como el que se plantea en el Proyecto Educativo Pastoral.

Las principales etapas incluyen: la aceptación de la situación de la vida del joven, cualquiera que ella sea; el anuncio de Jesucristo a través de la experiencia de fraternidad vivida por Francisco y por Clara de Asís; el descubrimiento de la llamada de Dios y del compromiso a seguir su plan en nuestra vida, la conciencia gradual de estar dispuesto a realizar la vida misma como una persona bautizada en una auténtica fraternidad, concluyendo con la celebración de su responsabilidad expresada por la Promesa de la Jufra.

El método usado para alcanzar estos objetivos está desarrollado mediante líneas claras y sencillas. El eje alrededor del cual gira toda la estrategia de formación es la fraternidad, vista como un vientre materno de bienvenida y generosidad.

El joven experimenta la aceptación, la alegría de estar juntos, la belleza de una relación continua con Dios en la oración, que transforma el alma y el trabajo de cualquier franciscano. La fraternidad también es una realidad formativa que invita al joven a reflexionar sobre su propia existencia, sobre su propia vocación y sobre la aceptación de su propia responsabilidad de ser una persona madura y un cristiano convencido.

Todo esto llama a la preparación de quienes asumen el papel de agentes de formación. Estos agentes de formación son los mismos que hemos mencionado en el Proyecto Educativo Pastoral, agregando un elemento fundamental en esta etapa de iniciación la constitución de una comunidad de aceptación, la cual demuestre y garantice la disponibilidad de una fraternidad que da la bienvenida y educa a la juventud que se integra.

El proceso, sólido y cuidadosamente escogido, en relación a aquéllos a quienes va destinado el documento, está dividido en dos períodos. El primero, llamado Propuesta, de seis meses de duración más o menos, tiene el objetivo específico de dar la bienvenida al joven, y de proponerle la vida en fraternidad y el camino de conversión. El segundo período, llamado Elección de la Vocación, de aproximadamente un año, toca temas directamente relacionados con el carisma franciscano, tal como la vida del Santo, su estilo específico y elecciones, la vocación del Joven Franciscano, participación en el trabajo pastoral de la Iglesia y la percepción del misterio de fraternidad universal. El segundo período culmina en la celebración de su primera Promesa, lo cual coloca al joven en la etapa correspondiente de pertenencia en relación al Proyecto Educativo Pastoral.

La novedad de este último documento de formación es exactamente ser un instrumento que precede al Proyecto Educativo Pastoral, aunque haya sido paradójicamente concebido el último punto en la historia. Esto demuestra que la Jufra está finalmente saliendo valientemente del límite restrictivo de no ser genuina, desorganizada e insegura en su estilo de formación, lo cual se debía a una pobre distribución de talentos, que penalizaba a aquellas fraternidades que tenían animadores no bien preparados y tenían que depender de recursos fugaces de las personas que los asistían.

5. Conclusión

Sin pretender haber llegado a la meta que el Señor nos dio para la construcción de su reino, estamos convencidos de que al menos hemos comenzado humildemente el camino que nos lleva a una madurez de compromiso como testigos de Cristo y misioneros prontos para traer la buena nueva de acuerdo al estilo de Francisco de Asís.

Cada programa, cada reflexión, cada intención para llevarnos a su amor está conscientemente puesta bajo la acción de la gracia del Espíritu Santo, a quien nunca nos cansamos de pedir su vigilante atención para que bendiga nuestras fraternidades, que quieren crecer y madurar para transformarse en eficiente sal y levadura, dándole gusto a la vida y llevando a la santidad y felicidad a todo joven cristiano.

Por el Consejo Nacional Unido,

Maurizio Fedelini, Presidente
F. Antonio Belpiede, Asistente