LISTA C I O F S

Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal

Volumen: 4 - N. 11 - 1998 - Marzo - II

Fuente: Secretería CIOFS


Formación de Jóvenes Franciscanos
Introducción
La Forma de Vida: "Nuestro Rostro"
Partiendo de "Nuestro Rostro" hacia el "Proyecto Educativo Pastoral"

FORMACIÓN DE JÓVENES FRANCISCANOS

Consejo Nacional de la Jufra de Italia

Parte 1

Introducción

En años recientes, la Juventud Franciscana de Italia ha prestado especial atención a las repetidas peticiones de la Iglesia y de las fraternidades, en lo que se refiere a la formación y educación de los grupos juveniles.

A continuación del Encuentro Nacional de la Iglesia Católica de Palermo, la Conferencia de Obispos Italianos hizo énfasis en los esfuerzos comunes para "que nos comprometamos nosotros mismos a ofrecer a nuestras nuevas generaciones la posibilidad de desarrollar su propia identidad, y a descubrir y seguir su propia vocación".

Tanto en "Nuestro Rostro" ("Il Nostro Volto") y en nuestro "Proyecto Educativo Pastoral", se formula claramente el mismo objetivo pedagógico. "Nuestro Rostro" es el nombre que se ha dado a los Estatutos Nacionales de la Juventud Franciscana de Italia, y el Proyecto Educativo Pastoral es la expresión concreta de los aspectos formativos contenidos en "Nuestro Rostro". Cada nuevo paso, tomado en diferentes épocas y en diferentes circunstancias en congresos, reuniones, cursos, capítulos, congresos del Consejo Nacional, comisiones específicas- ha hecho a toda la fraternidad más consciente de la necesidad de desarrollar un programa de formación común. Este programa ayudará a todos los responsables a superar la falta de interés, y las soluciones temporales e improvisadas, de tal manera que no solamente aumentará las fuerzas y la efectividad, sino que, por encima de todo, hará confiar en la herencia de formación inherente a nuestro carisma y tradición franciscanas.

El servicio fraterno de la Jufra ofrece la posibilidad de llegar a la madurez cristiana y franciscana a cualquier persona a quien se reciba y acompañe. Este servicio no es simplemente un compromiso apostólico, sino que constituye la propia raíz de nuestro testimonio cristiano, a ejemplo de su siervo Francisco. Toda la fraternidad se involucra en el proceso de formación y se transforma en el lugar, en el modo y el símbolo de vida, donde se comparten y encarnan los esfuerzos pastorales. Este servicio fraterno nunca debe ser presentado como un curso escolar, con grados, niveles y sistemas que se le imponen a la persona, sin que haya un conocimiento y aceptación de la historia o experiencia de vida de la persona. Explicando aquí algunos objetivos generales y métodos del programa de formación de la Jufra, quisiéramos enfatizar el hecho de que estos instrumentos de formación están siendo constantemente verificados y revisados, de acuerdo al criterio y a los parámetros escogidos por las tres obediencias al unísono. Igualmente, también estos instrumentos de formación están sujetos a las directivas apostólicas y pastorales de la Iglesia, con la atención especial que se da a la juventud y a los líneas directivas del Consejo de la OFS para la Juventud Franciscana.

La Forma de Vida: "Nuestro Rostro"

Una mirada rápida al proceso histórico de la Jufra italiana, ayudará a entender los progresos hechos en la búsqueda de las formas y métodos más adecuados para educar a la juventud en el amor a Cristo y a su Iglesia, de acuerdo con el ejemplo de San Francisco.

En primer lugar, el instrumento fundamental que se maduró en la Jufra fueron sus Estatutos, o mejor, su forma de Vida, contenida en "Nuestro Rostro". La Reunión Nacional interobediencial de la Jufra en Paestum en 1977, sintió la necesidad de identificar y aclarar su posición en la Iglesia y en la familia franciscana. Esto dio lugar al largo proceso de escribir y revisar el actual documento, aprobado en 1984, por medio de la Presidencia del Consejo Internacional de la OFS, un año después de que el CIOFS, en 1983, publicara sus Líneas directivas fundamentales para la Jufra.

En la carta de presentación, los Estatutos ("Nuestro Rostro") se definen como " un instrumento por el cual la Jufra en la familia secular franciscana y en unión con toda la familia franciscana, da testimonio y ministerio a la Iglesia y a la sociedad".

Las dos secciones fundamentales -- Forma de Vida y Normas y Organización -- especifican la identidad y naturaleza de la Jufra y sus consecuencias para el compromiso en la Jufra. Y los métodos de cómo dar testimonio diariamente, dentro de la estricta y fiel adhesión al carisma franciscano.

"Nuestro Rostro" considera la Regla de la OFS como la base de inspiración que estimula; en sus varios artículos, responde a las preferencias vocacionales de la juventud que quiere seguir a Cristo a la luz del mensaje de Francisco. En cierta forma "Nuestro Rostro" presenta de por sí un programa de formación que, en forma concreta, contiene todos los elementos importantes de una teoría de educación seria y penetrante, que sirve como una base segura para el desarrollo de la juventud hacia su madurez.

El deseo explícito de confirmar este objetivo, ante Dios y la fraternidad, muestra claramente que el primer paso de cualquier acción pedagógica implica siempre la aceptación de la responsabilidad por ambas partes, tanto por parte de la persona que recibe como de la imparte la formación. Partiendo de esta convicción, sigue el compromiso de la Promesa: el acto que está al principio del camino de conversión y del cambio radical de nuestra propia vida, a la luz del Evangelio, y del carisma franciscano. En cada una de sus expresiones y en cada una de sus partes, "Nuestro Rostro" se muestra como un precioso testigo al comparar nuestra elección vocacional. Es también un instrumento efectivo para indicar los objetivos esenciales del itinerario de formación de la juventud.

Al presente, cuando ya han transcurrido más de 10 años de su aprobación, se está revisando este documento, lo que dará lugar a una nueva redacción en un futuro próximo. Esto no contradice lo que aquí se ha recalcado; al contrario, confirma que deseamos ser fieles a las intenciones que motivaron "Nuestro Rostro".

El cambio de las épocas de la sociedad, de las dinámicas de la Iglesia en el campo de la evangelización y del apostolado, llaman a una renovación de su contenido y sus valores, pero, por encima de todo, de los métodos y formas que usará la Jufra en la educación de los jóvenes cristianos del fin de este milenio y comienzo del siguiente.

Estar presente en el mundo de hoy, en su realidad histórica y cultural, requiere cuestionarse personalmente y discernir la mejor forma de encarnar los valores del Reino de Dios, sin desnaturalizarlo, ni tampoco sujeto a una experiencia de fe estancada, sin ningún dinamismo. El Espíritu Santo nos invita a una nueva vida y nos recuerda las lecciones del Maestro: nuestra actitud debe ser escuchar atentamente su invitación y seguir ansiosamente sus indicaciones.

Partiendo de "Nuestro Rostro" hacia el "Proyecto Educativo Pastoral"

Las experiencias de cada provincia y de las fraternidades locales, el servicio ofrecido por los Consejos Nacionales, y los trabajos en favor de la unidad llevados a cabo desde la aprobación de los Estatutos, suscitó una necesidad clara y articulada, en concreto, que la Juventud Franciscana necesitaba un "impulso hacia adelante" en lo que a calidad se refiere. Lo que realizó fue dirigir tanta energía como era posible en formular de nuevo las directrices básicas expresadas en "Nuestro Rostro", en un Proyecto Educativo Pastoral, el cual apoya su intensidad y amplía la visión, y al mismo tiempo, permanece fiel a su contenido.

Así que, después de tres años de trabajo duro y de numerosas contribuciones, el Proyecto Educativo Pastoral de la Juventud Franciscana de Italia fue publicado en 1989, para ser usado ad experimentum por los animadores, catequistas, asistentes y por las mismas fraternidades.

Las necesidades que suscitó este documento, emanaron primeramente de la urgencia pedagógica de proveer a la fraternidad que anima y educa a la juventud y, en segundo lugar, del hecho palpable que los Estatutos eran realmente vividos en muchas formas distintas en las tres obediencias e incluso dentro de la misma familia religiosa. Estas bases llevaron a la fragmentación, al individualismo y a la diversidad de estilos que debieron ser superados a favor del bien común, de la credibilidad y del lugar de la Jufra en la Iglesia.

La decisión de crear un programa de formación para apoyar, sobre todo, la realización de "Nuestro Rostro", fue luego llevada a cabo a través del largo proceso de definir los objetivos de grupo, considerando las actuales posibilidades de los animadores de las fraternidades, compartiendo sus propósitos y métodos de alcanzar sus objetivos, y finalmente su correspondencia, en términos de forma y contenido, con las indicaciones pastorales de la Iglesia.

La mejor definición del documento se encuentra en su introducción. Entre líneas podemos también leer la dificultad de obtener el maravilloso dinamismo y frescura del mensaje evangélico y franciscano: " el modelo global es el ideal franciscano propuesto a los jóvenes por los Estatutos, mientras que el proyecto es la descripción del itinerario para llevar a cabo el ideal. El programa no es una norma (), al contrario, sigue siendo "un taller abierto", indicando una dirección y una variedad de fuerzas que se ponen en juego"