Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal
Volumen: 4 - N. 4 - 1998 - Enero - IV
Fuente: Boletin del CIOFS, 1997, N. 4
Marianne Powell
Parte III
Diferentes modos de creencia.
Así como hemos visto, que teológicamente las iglesias Luterana y Católica Romana han alcanzado un estado avanzado de concordancia en relación al contenido de la fe, sin embargo, quedan por resolver puntos aún muy importantes. El proceso de recepción de la fe en las dos iglesias es una materia totalmente distinta. Hay mucho más de fe que de teología.
Mientras que en diálogos no-oficiales entre las dos iglesias se da mucha importancia inicialmente al terreno común, se está poniendo ahora mucho esfuerzo dentro del trabajo ecuménico por señalar los asuntos colindantes. La razón es que aquellos que toman parte en diálogos ecuménicos no-oficiales se dan cuenta de que solamente la gente con una identidad religiosa clara y consciente, está preparada para un diálogo. Sólo ellos son los que tienen algo significativo que decirse el uno al otro. Y como las dos iglesias tienen las mismas bases, las mismas raíces, y confiesa las mismas verdades, tiene sentido definirlas una en relación a la otra. El creciente consenso a un nivel teóricamente teológico, no empaña el hecho de que en las dos iglesias estemos utilizando dos modos diferentes de creencia y dos modos de pensamiento muy distintos.
La verdad
Algo tan básico como el concepto de la verdad, es entendido de forma muy distinta. Mientras que los católicos reconocen una verdad objetiva, la cual es conocida y definida, y se expresa en una fórmula que compromete nuestra conciencia a través del dogma, enseñada por el magisterio infalible, la posición luterana es menos clara. Los luteranos no aceptan un dogma que se formule de una vez para siempre.
Mientras que la Iglesia Católica se ve a si misma como representante de las verdades dogmáticas infalibles, la posición luterana actualmente es más modesta en esta proclamación. Como seres humanos y como iglesia, dicen, no exigimos una verdad dogmática infalible. La Sagrada Escritura no nos lo presenta y nosotros no lo podemos elaborar por nosotros mismos. Debemos respetar, en este punto, los límites que nos son propios como criaturas. Muchas verdades dogmáticas individuales, dicen los luteranos, deben ser discutibles naturalmente. Cuando uno se da cuenta de la diversidad de enseñanzas del Nuevo Testamento, somos conscientes de que no se pueden encontrar pruebas espirituales inequivocas que respondan a todas las cuestiones dogmáticas.
La posición luterana ofrece ciertas dificultades cuando se trata de establecer lo que es la verdad y, de hecho, la iglesia luterana no acepta la idea de que una persona pueda hablar en nombre del resto, cuando se refiere a definir lo que es la creencia de la iglesia luterana. Incluso dentro de un mismo país donde la iglesia está dividida, ni siquiera un obispo puede definir la verdad en nombre de la iglesia. La comprensión luterana de la verdad es existencialmente dinámica. Lutero mismo vio la interpretación de las Escrituras como una combinación del conocimiento escolástico objetivo y la apropiación personal interna del mensaje.
La opción de Dios sobre el mundo
Uno de los principios de las declaraciones de fe católicas es el de la opción de Dios sobre el mundo. Dios ha escogido en Jesucristo, la encarnación, la cruz y la resurrección. Pero Dios se ha "dado a sí mismo" en el ser humano. El escogió esta manera y no otra. Con la ayuda del Espíritu Santo escoge a algunos portadores para llevar a cabo esta decisión: y les da la autoridad y les envía con un ministerio "personal". La decisión de Dios está presente en el mundo, y de esta manera tenemos que entender a la Iglesia con su oficio, sacramentos y la palabra.
Los luteranos también reconocen la decisión de Dios, pero la decisión y su palabra, permanecen más o menos radicalmente fuera de la historia y por encima de ella.
La posición católica, que también involucra la creencia en la linea directa y contínua hacia lo divino que representa, es casi un pensamiento celestial para un luterano. La protesta luterana en su forma más extrema está expresada por el teólogo Paul Tillich, quien argumenta que lo que la Reforma trajo a la luz fue el principio profético, que estaba presente en la cristiandad antigua, pero que se perdió en el curso de la historia. El protestantismo, dice él, manifiesta la absoluta majestad de Dios y levanta una protesta profética contra cualquier clamor humano eclesiástico o profano- sobre la absoluta verdad y autoridad. El protestantismo afirma la soveranidad divina sobre las instituciones y dogma de las iglesias cristianas, y protesta contra todos los atentados de ajustar el mensaje cristiano a la forma y ordenanza de cualquier iglesia histórica.
Muchos aspectos desafortunados de la Iglesia Católica Romana, especialmente en su estado anterior a la Reforma, son responsables de estas posiciones tan extremas. La distinción más aguda entre el mismo Dios y su presencia en la Iglesia que encontramos en el luteranismo, es sobre todo una reacción al abuso que Lutero encontró en la iglesia de su tiempo. La participación de Dios en la humanidad de acuerdo al modo de pensar luterano está limitada a su palabra proclamada, la "viva vox evangelii" (la palabra viva del Evangelio), como escribió Lutero. No es a través de instituciones, seres humanos u oficios que nosotros alcanzamos la fe y la salvación, sino sólo a través de la sola palabra. Esa era la posición Protestante al momento de la Reforma.
Los católicos, por otro lado, creen que Dios ha tomado la tierra a su servicio en su forma histórica, y que Dios mismo ha fundado esta realidad. Esto es ofensivo para los protestantes, porque parece limitar la majestad de Dios. En contraposición a esto, los católicos sienten que Tillich trabaja con una idea sobre lo divino, en lugar del Dios concreto de la Biblia, quien ha actuado en el mundo a través de la Encarnación. Es verdad que Tillich es más extremista en sus puntos de vista que la mayoría de los luteranos, pero lo he escogido para señalar esta posición porque al ilustrar un punto de vista en su forma extrema, hace que sea más sencillo comprenderla, y la diferencia básica de pensamiento entre los modos luteranos y católicos hace que sea más simple. Es también importante recordar que a pesar de que a través de este artículo he hablado de la "Iglesia Luterana", no hay realmente una Iglesia Luterana, pero sí un cristianismo luterano representando variedad y pluralidad. Sin embargo, hablo del luteranismo como una iglesia, porque se ve así mismo de esta manera, y así es reconocido por nuestra Iglesia. Hay muchas más formas de "ser iglesia" que el modo universal Católico claramente circunscrito.
Puntos clásicos de controversia
Si vemos las cuestiones clásicas que han producido controversia entre las dos iglesias, muchas de ellas han sido resueltas en el diálogo ecuménico. Sin embargo, permanecen, no como puntos sobre los cuales discutimos, sino como diferencias acentuadas. En este contexto, debemos mencionar la cuestión de la salvación por medio de la fe o por medio de las buenas obras. Esto no es ya considerado un problema divisorio entre las dos iglesias. Pero, los luteranos estarían dispuestos a hablar de fe solamente como agente salvífico, mientras que los católicos hablan tranquilamente de la cooperación de Dios en su tarea de salvación. La Escritura y la tradición no son ya consideradas como opuestas entre sí. Los estudios bíblicos han mostrado que las Escrituras en sí representan la tradición. Sin embargo, los protestantes piensan que los católicos tienden a colocar las Escrituras después del magisterio, mientras que los católicos critican el uso individualista de las Escrituras por parte de los protestantes. La Palabra y los Sacramentos no están ya en oposición. Al principio, se referían a la Iglesia Protestante como a la "Iglesia de la Palabra", mientras que la Iglesia Católica era llamada la "Iglesia de los Sacramentos". Esta oposición ya no es aceptada, pero la diferencia permanece en temas relevantes.
Como se ha indicado arriba, sin embargo, una gran pregunta permanece: nuestra diferente comprensión de lo que quiere decir ser iglesia. La pregunta tiene dos aspectos que pertenecen a la controversia clásica y que no ha sido aún resuelta.