Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal
Volumen: 4 - N. 2 - 1998 - Enero - II
Fuente: Carta de la CFF
(Parte -II)
9. Junto a esta tarea principal se pueden atender otros intereses y otros tipos de "servicios del Espíritu" (2Cor. 3,8). El Espíritu Santo -ha afirmado el Concilio Vaticano II- obra también fuera de las fronteras visibles de la Iglesia, guiando la evolución del orden social y dando a cada hombre "la posibilidad de entrar en contacto con el misterio pascual de Cristo" 1.. Nos toca a nosotros, franciscanos y franciscanas, mantener vivo y desarrollar "el espíritu de Asís", que halló su expresión más alta en el encuentro de los jefes de las diversas religiones promovido por Juan Pablo II en torno a la tumba de San Francisco en 1986. Espíritu de diálogo, de pacificación, de respeto por la craeción.
No debemos olvidar, además, que el primer efecto visible de la venida del Espíritu en Pentecostés fue el de reunir en la única fe a pueblos diversos. El es el Espíritu de unidad y está presente en todas las partes en las que se crea o se consolida la unidad: en el matrimonio, en la comunidad, en el mundo entero. Se ha de subrayar también que uno de los "frutos del Espíritu" más preciosos es la paz (cfr. Gal. 5,19).
10. En nuestros días el Espíritu Santo ha suscitado en la Iglesia una gran variedad de movimientos eclesiales que son uno de los signos más visibles del "nuevo Pentecostés" deseado por el papa Juan XXIII con ocasión del Concilio. Acojamos esta "gracia del Espíritu" que hoy circula en la Iglesia, aprovechando válidos estímulos para la vida y nuestra presencia en la Iglesia.
Tengamos presente también que algunos componentes de la gran Familia Franciscana han recibido, en estos últimos años, gracias para la redacción de su Regla. El 8 de diciembre de 1997, de hecho, se celebraba el 15§ aniversario de la aprobación de la "Regla de los Hermanos y Hermanas de la Tercera Orden Regular de San Francisco", y el 26 de junio de 1998 se recordará el 20§ aniversario de la aprobación de la Regla renovada de la Orden Franciscana Seglar. Vale la pena señalar estas fechas, para suscitar una más amplia e intensa voluntad de hacer un auténtico servicio al Espíritu, en la Iglesia.
Indicaciones y propuestas
11. De acuerdo con lo que acabamos de indicar como un preámbulo de "servicio al Espíritu" en la Iglesia de hoy, quisiéramos ofrecer algunas sencillas sugerencias de carácter práctico y operativo.
El primado del Espíritu
12. El fruto más precioso de este año dedicado al Espíritu Santo debería ser, para la Familia Franciscana, un renovado esfuerzo por otorgar el primado al Espíritu. No sólo en sentido cuantitativo, dando más tiempo a la oración, sino también en sentido cualitativo, haciendo que cada actividad -manual, intelectual, pastoral- se empape de aquel "espíritu de oración y devoción al que -nos amonesta nuestro Seráfico Padre- todas las demás cosas deben servir". Sirve también para la renovación del carisma franciscano lo que el Papa Juan Pablo II dijo de la renovación de la Iglesia en general, después del Concilio: éste "no puede llevarse a término sino en el Espíritu Santo, es decir, con la ayuda de su luz y de su fuerza" 2.. Es oportuno comprometerse para que las iglesias y los conventos franciscanos y, en cuanto sea posible, nuestras fraternidades de la OFS, sean auténticos "centros de espiritualidad". Se estudie el modo de ofrecer, por ejemplo, "escuelas de oración", "tiempos del Espíritu", una cualificada "dirección espiritual", la práctica y la difusión de la "lectio divina" o una lectura meditada y compartida de los textos espirituales (especialmente franciscanos).El espíritu de unidad
13. Los hijos de Francisco y de Clara son llamados a vivir este espíritu de unidad sobre todo hacia dentro, desarrollando cada vez más los lazos de estima, de concordia y de colaboración entre las diversas Familias Franciscanas, recordando -como dice Dante- que los primeros compañeros de Francisco edificaban el mundo con "su concordia y sus alegres semblantes" 3.. Queremos insistir, como en la carta pre-jubilar del año pasado, invitándoos a una mayor comunión y colaboración dentro de la gran Familia Franciscana. Pedimos que, en cuanto sea posible, se unan las fuerzas, en diversos ambientes: por ejemplo en la formación -en particular por lo que respecta a la formación propiamente franciscana-, en la animación espiritual, en los ambientes cultural, apostólico y caritativo. Dentro de las tres Ordenes franciscanas (aun respetando la vocación específica de las Hermanas de la Segunda Orden) se favorezcan encuentros, también informales, intercambios, momentos comunes de oración y de reflexión, iniciativas concretas de comunión y de fraternidad.
También el compromiso ecuménico debe hallar en la Familia Franciscana una particular disponibilidad: el "espíritu de Asís" nos debe convertir especialmente en promotores atentos y solícitos de iniciativas ecuménicas.
La Paz
14. Hemos recordado cómo uno de los "frutos del Espíritu" más preciosos es la paz, y conocemos cuánto deseaba nuestro Seráfico Padre ser él mismo instrumento de paz, y que sus hijos la difundiesen por el mundo, también con su modo de saludar a la gente 4.. La Familia Franciscana debe estar "en primera fila" allí donde se trabaja por la paz. Donde los conflictos étnicos de diversa naturaleza destrozan a las naciones y crean situaciones de tensión, allí debemos ser promotores de convivencia pacífica, con iniciativas valientes y con posturas claramente inspiradas en el Evangelio y en el "mandamiento nuevo" del amor recíproco. Esto supone que dentro de nosotros, en primer lugar, ponemos el mayor cuidado por eliminar toda posible forma de antagonismo, supremacía, división.
La riqueza de los movimientos eclesiales
15. Diversos movimientos manifiestan la necesidad de una fe más viva, de una caridad más concreta, de una oración más sentida y espontánea: todos ellos valores que la espiritualidad franciscana pone abundantemente a disposición de nuestra opción de vida. Ellos animan a nuestras fraternidades a ser más vivas, con capacidad para una mayor renovación, más disponibles a acoger la novedad del Espíritu, más capaces de que prevalezcan las exigencias de la obediencia y de la fraternidad sobre opciones y experiencias personales. Sepamos acoger y valorar estos estímulos, reconociendo en ellos un impulso a rejuvenecer la rica espiritualidad propia de nuestro carisma y sacar sabiamente estímulos para el modo como encarnamos en la vida la espiritualidad propia de nuestro carisma. Si no nos renovamos, nos arriesgamos a no decir ni dar nada a la Iglesia y al mundo.
Conclusión
16. Reconocemos que los valores que hemos subrayado en esta carta encuentran ya en nuestra Familia Franciscana actuaciones positivas y animosas. Invitamos a no contentarnos con lo que se ha hecho y se está haciendo, sino alcanzar metas nuevas, recordando siempre la exhortación de nuestro Padre San Francisco: "comencemos, hermanos, a servir al Señor nuestro Dios, porque bien poco es lo que hasta ahora hemos progresado" 5..
Escribimos esta carta teniendo en cuenta las tristes condiciones de nuestros Santuarios franciscanos de Asís, dañados por el terremoto: lugares "indispensables" para nuestra espiritualidad y para el contacto vivo con Francisco. Mientras auguramos una rápida restauración, para convertirlos de nuevo en meta deseada de nuestros peregrinajes, pedimos que a la obra material acompañe también, en vista del gran Jubileo, una "reconstrucción" de nuestra cada vez más auténtica fidelidad a Francisco y a Clara y, a través de ellos, a Cristo y al Evangelio.
Confiamos a nuestras Hermanas Clarisas una oración particular de intercesión para que, con la ayuda del Padre San Francisco y de la Madre Santa Clara, nos dejemos plasmar por el Espíritu como "criaturas nuevas" (cfr. 1Cor. 11,7), dóciles al Espíritu que "hace nuevas todas las cosas" (Ap. 21,5).
Roma, 1 de enero de 1998
Fr. Giacomo Bini
Ministro generale OFM
Fr. John Corriveau
Ministro generale OFM Cap
Sr. Carola Thomann
Presidente CFI - TOR
Fr. Agostino Gardin
Ministro generale OFM Conv
Fr. Bonaventure Midili
Ministro generale TOR
Emanuela De Nunzio
Ministra generale OFS
Sr. M. Giacinta Ibba
Segretaria della CFF
1. Cfr. Gaudium et Spes, 22 y 26.
2. en AAS, 73, 1981, p. 521.
3. Dante, Paraíso, XI, 76 s.
4. Cfr. Leyenda Perusina, 67.
5. San Buenaventura, Leyenda Mayor, 14,1.