LISTA C I O F S

Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal

Volumen: 3 - N. 12 - 1997 - Marzo - III

Fuente: CARTA - CFF


Carta de la Conferencia de la Familia Franciscana (CFF)
Francisco, símbolo de paz
Audacia espiritual
En las fuentes de la paz

CARTA DE LA CONFERENCIA DE LA FAMILIA FRANCISCANA (CFF)

CON OCASIÓN DEL X ANIVERSARIO DE LA JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LA PAZ EN ASÍS

Pascua de 1996

Hermanos y Hermanas:

El día 27 de octubre de 1986, en el contexto del Año Internacional de la Paz y a invitación de Juan Pablo II, acudieron a Asís los responsables de las Iglesias y Comunidades cristianas y los líderes de todas las grandes religiones del mundo, para participar en una "-Jornada Mundial de Oración por la Paz-". Era la primera vez que las grandes religiones se reunían en cuanto tales y lo hicieron con el fin de vivir juntas una iniciativa específicamente religiosa. Juan Pablo II ha evocado y subrayado con frecuencia la importancia de aquel encuentro, punto de referencia de una búsqueda "-ecuménica-" abierta a todas las grandes religiones del mundo.

Francisco, símbolo de paz

Diez años después, podemos comprender mejor el sentido que aquel encuentro tuvo para la toda humanidad y, muy particularmente, para la Familia franciscana, y asumir su reto. Ya años antes, con ocasión del XXV aniversario de las Naciones Unidas, el papa Pablo VI había escogido el día 4 de octubre, festividad de san Francisco, para visitar la ONU y dirigir a los delegados de todos los países que la constituyen un ardiente llamamiento en favor de la paz: "- ­Nunca más la guerra! -" Por su parte, Juan Pablo II, en su discurso de bienvenida a los invitados a la Jornada de Asís, puso de relieve el nexo entre aquella Jornada de oración y la figura de san Francisco:

"-Elegí esta ciudad de Asís como lugar para nuestra Jornada de oración por la paz debido a lo que representa el Santo que aquí se venera, san Francisco, conocido y respetado por infinitud de personas en todo el mundo como un símbolo de paz, de reconciliación y de fraternidad.-"

Por eso, son plenamente actuales los interrogantes que los Ministros generales planteaban a la Familia franciscana en su Carta-Mensaje del Jueves Santo (16 de abril) de 1987: "-¿Por qué todavía hoy es él [Francisco un punto de referencia que puede ser propuesto a los hombres de todos los credos? Y, sobre todo, ¿cómo podemos nosotros, hijos e hijas de Francisco, ser todavía, doquiera vivamos, auténticos testigos de paz? ¿Qué ofrecemos nosotros al mundo de hoy de su mensaje de paz?-"

Audacia espiritual

El encuentro de Asís se inserta en la línea del Concilio Vaticano II, que conceptúa a las otras religiones como lugares de auténtica experiencia espiritual, y resplandece como un ejemplo de encuentro interreligioso inspirado en el Evangelio, es decir, como una iniciativa impregnada de audacia espiritual y llena de respeto por la verdad de cada religión. Los evangelios, en efecto, relatan cómo Jesús alaba la fe de algunos "-infieles-" (Lc 7, 9; 17, 19; Mt 15, 28).

Siguiendo el ejemplo de Jesús, Francisco expone cómo deben comportarse "-espiritualmente-" los hermanos que van entre sarracenos y otros infieles: viviendo entre ellos "-sin promover disputas y controversias-", sometiéndose a toda humana criatura "-por Dios-" y anunciando la palabra de Dios "-cuando les parezca que agrada al Señor-".

En las fuentes de la paz

Uno de los objetivos del encuentro de Asís era resaltar la importancia de la oración en la búsqueda de la paz. Así lo resaltó el Papa en su discurso a los participantes:

"-El hecho de que tantos líderes religiosos estén aquí juntos con el fin de orar es ya en sí una invitación al mundo para que tome conciencia de que existe otra dimensión de la paz y otro camino para promoverla, que no es el resultado de negociaciones, compromisos políticos o acuerdos económicos, sino resultado de la oración que, en la diversidad de religiones, expresa una relación con un poder supremo que está por encima de nuestras posibilidades humanas...

Nuestro encuentro testimonia solamente -y éste es su gran significado para los hombres de nuestro tiempo- que en la gran batalla en favor de la paz, la humanidad, con su gran diversidad, debe sacar su motivación de las fuentes más profundas y vivificantes en las que se plasma su conciencia y sobre las que se funda la acción moral de toda persona.-"

(a continuar)

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