LISTA C I O F S

Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal

Volumen: 3 - N. 5 - 1997 - Enero - V

Fuente: Koinonia, 1997, N. 1


Los franciscanos seglares en la mision de la Iglesia
2. según la condición secular
a) Llamados a seguir a Cristo "en el mundo"
Síntesis de las reuniones
Conferencia de los Asistentes generales

LOS FRANCISCANOS SEGLARES EN LA MISION DE LA IGLESIA

- Carlo Dallari OFM

Capítulo cuarto del libro: C. DALLARI, I laici francescani. Consacrati a Dio per la vita del mondo. Asís 1994, Ed. Porciúncula, Biblioteca. Testos de formación de la OFS, pp. 81-93.

Carlo Dallari OFM

Parte - 3

2. según la condición secular

Consagrados a Cristo para vivir el Evangelio según el carisma de San Francisco, los seglares franciscanos se reconocen plenamente "laicos cristianos", cuya misión eclesial es la de empapar con el mensaje evangélico todas las realidades "mundanas".

a) Llamados a seguir a Cristo "en el mundo"

"La común dignidad bautismal asume en el fiel laico una modalidad que lo distingue, sin separarlo, del présbitero, del religioso y de la religiosa. El Concilio Vaticano II ha señalado esta modalidad en la índole secular: "el carácter secular es propio y peculiar de los laicos" ( CL. 15 ).

Es necesario, a este respecto, descubrir el alccance teológico de la expresión "índole secular".

Según la Christifideles laici es necesario buscar el sentido "a la luz del designio salvífico de Dios y del misterio de la Iglesia" ( CL. 15 ), es decir al interno de la reflexión de la fe de la Iglesia. Pues, más que cualquier otra disciplina o ciencia humana, debemos interrogar a la doctrina de la fe.

"Secular" deriva de "siglo" (en latín "saeculum" significa siglo, mundo, ámbito de lo humano, lugar en el que se desarrolla la vicisitud histórica del hombre (cfr. GS 2 ); en la tradición doctrinal cristiana se usa con una cierta variedad de significados.
* una primera concepción de "mundo" se presenta fundamentalmente con una luz positiva: con el término "mundo" se indica el cosmos, bueno en sí mismo, porque lo ha creado Dios (cfr. Gn. 1); la creación tiene su dignidad original, que no pierde, ni siquiera con la corrupción que sigue al pecado del hombre; según esta acepción, no se debe huir del "mundo", porque es el lugar donde vive la humanidad y vivirá hasta el fin de los siglos.
* Una segunda concepción de "mundo" se presenta con una luz predominantemente negativa: con este término se indica la realidad humana marcada por la ausencia de Dios, de la obediencia que se le debe, y, por lo tanto, contaminada por el mal y por el pecado, patria del hombre perverso; la preponderancia de esta visión del mundo ha animado, a veces, a los cristianos a "huir del mundo" (en toda su realidad mundana o compromiso temporal), considerándolo como obstáculo insuperable en el camino de "vuelta a Dios", y ha impulsado hacia un ascetismo rígido y una vida de austera penitencia y contemplación en los eremitorios, en el desierto, en los monasterios, en los conventos.
* En los documentos del Magisterio de la Iglesia se ha abierto camino una tercera concepción: el "mundo" es sencillamente la realidad histórica del hombre, el vasto complejo de estructuras, actividades, lugares y situaciones que los hombres se dan históricamente para organizar la propia vida, aun prescindiendo de cualquier visión de fe. La Iglesia vive en este mundo, con estos hombres, y para con ellos tiene una justa responsabilidad, porque ha sido enviada para llevar el alegre anuncio de la salvación en Cristo. Esta no puede existir sin "este" mundo, porque es una parte integrante, pero al mismo tiempo no se identifica con él (cfr. Jn. 17,16); de la misma manera que la levadura (que carece de valor en sí misma), no se identifica con la masa... Toda la realidad humana, en la que y por la que la iglesia debe ser signo de la presencia de Dios e instrumento a su servicio, está marcada por la obra misteriosa de Dios, que quiere llevar al hombre, y con él todo lo creado, a la reconciliación y a la comunión (cfr. GS. 2 ).

Según esta visión, "como decía Pablo VI, la Iglesia tiene una auténtica dimensión secular, inherente a su íntima naturaleza y a su misión, que hunde su raíz en el misetrio del Verbo encarnado, y se realiza de formas diversas en todos sus miembros" ( CL. 15 ). Cristo ha asumido nuestra naturalza y condición humana: nada de lo que es humano le es extraño; nada de lo que es humano es o debe ser extraño a la comunidad de aquellos que le pertenecen, he aquí por qué la secularidad implica a todos los miembros de la Iglesia, sean éstos laicos, clérigos o religiosos, porque ninguno puede prescindir de esta dimensión histórica de la misma Iglesia.

En una distinción introducida por laChristifideles laici encontramos en qué consiste la diferencia específica de los laicos: "Ciertamente, todos los miembros de la Iglesia son partícipes de su dimensión secular; pero lo son de formas diversas. En particular, la participación de los fieles laicos tiene una modalidad propia de actuación y de función, que, según el concilio, es propia y peculiar de ellos. Tal modalidad se designa con la expresión índole secular" ( CL. 15 ).

La distinción es, pues, entre "dimensión secular" (propia a toda la Iglesia, en cuanto designa su condición histórica de pueblo peregrinante en este mundo y enviada a los hombres como sacramento de salvación) e "índole secular" (que indica una caraterística propia de los fieles laicos, que les distingue, pero no les separa, de los clérigos y de los religiosos). Esta es descrita en la Lumen gentium : "Los laicos tienen como vocación propia el buscar el Reino de Dios, ocupándose de las realidades temporales y ordenándolas según Dios" ( LG. 31 ).

Esta secularidad es asumida por los laicos como ámbito propio, característico de su vocación; el "siglo" es para ellos un "lugar teológico" (cfr. CL. 15 ): en él, y a través de él, los laicos están llamados a contribuir "a la santificación del mundo" (cfr. LG. 31 y CL. 15 ).

No deben, pues, "abandonar el mundo", porque en el mundo son llamados a transformarse cada vez más en colaboradores del Dios creador y redentor de los hombres y de todo lo creado. Por consiguiente, los laicos, a diferencia de los présbiteros y de los religiosos, por vocación eclesial deben vivir la propia existencia cristiana en y a través de todo género de compromisos temporales, en la variedad de condiciones de vida familiar y social. (...)

En esta visión, la identidad de los laicos en la Iglesia es definida según dos características fundamentales:
* su dignidad de miembros vivos de la Iglesia, a la que pertenecen en virtud del bautismo;
* la "índole secular", como ámbito en el que desenvolver la propia misión.

(a continuar)

SINTESIS DE LAS REUNIONES

Conferencia de los Asistentes generales

6 de noviembre: Los cuatro Asistentes celebraron el encuetro mensual de la Conferencia en Camerino, cuna de la Orden de los Capuchinos. Programaron las liturgias para la reunión de la Presidencia del CIOFS, en diciembre, y presentaron una lista de traductores. Revisaron la continuación del trabajo en Asia del Norte y en Europa Central y sus compromisos referentes a las visitas pastorales y presencias en los capítulos nacionales electivos.

5-9 de noviembre: Los Asistentes celebraron en Camerino la sexta reunión larga anual. Redactaron el Reglamento para la Conferencia de los Asistentes generales de la OFS, y estudiaron el papel del altius moderamen y el de los superiores religiosos mayores. revisaron las Indicaciones para la formación de los religiosos con relación a la OFS, esbozaron un comentario pastoral sobre losEstatutos para la Asistencia y programaron el trabajo de la Conferencia para los próximos seis meses.