Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal
Volumen: 2 - N. 10 - 1996 - Marzo - II
Fuente: Koinonia, 1995, N. 4
P. Antonio Morichetti TOR
Me permito ofrecer a los asistentes espirituales, a título personal, algunas propuestas como contribución a sus compromisos pastorales en las fraternidades de la OFS, con el deseo de hacerlas cada vez más vivas, presentes y operantes en la historia que estamos viviendo, contribuyendo así a la edificación del Reino.
En realidad, lo que estoy comunicándoles no es fruto de fantasía, ni invención mía.
Ante todo, debo decir que la presidencia del CIOFS, en su reunión que tuvo lugar en Roma del 28 de abril al 4 de mayo, hizo una reflexión seria sobre la Carta apostólica Tertio millennio adveniente (TM), para sacar de ella reflejos vitales y compromisos concretos para nuestras fraternidades de la OFS.
De los intercambios de ideas surgieron varios puntos a desarrollar, y propuestas para la renovación y el compromiso: la evangelización "ad intra" para renovar las fraternidades en sus ideas y en sus obras; "- sentirse Iglesia -"; diálogo interreligioso y entre cristianos; relaciones con los no creyentes; evangelio de la caridad y "- obras de misericordia -", como característica de la Orden. La Ministra general recogerá las reflexiones en una carta circular dirigida a todas las fraternidades, como estímulo y guía que lleve a iniciativas concretas sobre las indicaciones del Papa en relación al tercer milenio: es nuestro deber transmitir a las generaciones futuras la fe en Cristo, Señor de la historia y Redentor de los hombres.
Por tanto, me permito sugerir a los asistentes, a título personal, algunas propuestas pastorales en el ámbito de su servicio.
Puedo añadir que las propuestas que estoy presentando son fruto de unos programas de reflexión y de apostolado de un grupo de familias franciscanas, reunidas con motivo del año internacional de la familia, y que todavía continúa enriqueciéndose con el estudio de la Carta Tertio millennio adveniente.
1. Evangelizar las fraternidades franciscanas
"- Vigila y reafirma lo que queda y está a punto de perecer, pues no he hallado perfectas tus obras en la presencia de Dios -" ( Ap. 3,2).
No podemos negar que las palabras del apóstol se aplican a nosotros: la fraternidad franciscana necesita ser "- re-evangelizada -" a través de una obra de sensibilización y de "- formación permanente -", con programas específicos, subsidios e iniciativas aptas para promover un tiempo de "- penitencia y de reconciliación -".
Presupuestos para llegar al objetivo: examen de conciencia, oración, conversión, discernimiento, diálogo.
Se trata de una evangelización "ad intra" para ayudar a la fraternidad a hacer una sana, apropiada y auténtica revisión, que ponga de relieve los aspectos positivos y también las carencias y faltas en nuestro propio ser y obrar. De este modo se da a la fraternidad una oportunidad para remodelar su propia identidad, a la luz del evangelio, según las necesidades de la comunidad eclesiástica y de la sociedad.
2. Evangelizar la familia
"- Es necesario que la preparación al Gran Jubileo pase, en cierto sentido, a través de cada familia -" (TM 28).
Es cuestión de llevar "- el evangelio a la familia -" para evangelizarla y hacerla protagonista de la evangelización, de manera que la escucha y la lectura de la palabra de Dios constituyan el alimento de toda familia cristiana.
La Orden Franciscana Seglar, ideada por Francisco para la santificación de todos aquéllos que viven en familia, sabe muy bien cómo debe y puede relacionarse con la familia. El reciente año internacional de la familia suscitó en muchas fraternidades decisiones sorprendentes, y muchas iniciativas que están dando frutos maravillosos de solidaridad, iniciativas en defensa de la vida, gestos concretos de fraternidad, rejuvenecimiento y nuevos estímulos.
Compromiso
En la óptica de la nueva evangelización las fraternidades y las familias pertenecientes a la OFS pueden y deben contribuir de diversas formas:
a) poner a disposición la propia casa según el
ejemplo de los primeros cristianos:
-- para momentos de escucha de la palabra de Dios;
-- para la oración y encuentros de formación;
--para intercambios de experiencias y para compartir momentos
significativos de la vida familiar (vs. Const. 24,2);
b) con el anuncio del evangelio y con su testimonio:
-- participar activamente, según las propias posibilidades y
capacidades, en la nueva evangelización promovida por la
Iglesia;
-- comprometiéndose a vivir la vida de cada día
según las dimensiones y características propias del
amor conyugal y familiar;
-- testimoniar a todos la posibilidad y la hermosura de un amor
fiel y verdadero en todas las circunstancia de la vida.
Debemos al mismo tiempo motivar a otras familias, sensibilizar estructuras parroquiales y/o colaborar con cuantos creen en los valores de la familia, para llegar a todos.
Modalidades
a) Ayudar a las familias cristianas a encontrar un "- tiempo -"
para la oración, la escucha de la palabra de Dios y el
culto:
-- sugerir por lo menos el signo de la cruz, el rezo del Padre
nuestro u otra fórmula conocida, en un momento del
día en que la familia está reunida;
-- introducir, con explicaciones apropiadas, a las familias
más preparadas y disponibles, a la oración de Laudes
y Vísperas y a la lectura de la Biblia (especialmente en los
tiempos fuertes y en otras circunstancias particulares),
según el método de la "- lectio divina -";
-- participar en la liturgia festiva, en la catequesis y en obras
de caridad.
b) La comunidad cristiana (especialmente los responsables y directores espirituales) no debe descuidar la educación de las familias, y debe acompañarlas e impulsarlas a la escucha de la palabra, con sugerencias y subsidios oportunos. Sería aconsejable crear verdaderas "- escuelas de oración -".
3. Evangelizar la sociedad
Es urgente anunciar el evangelio: es necesario, por lo tanto, dar nuevamente fuerza a la fe y al testimonio (vs TM 42). Animados por la confianza que la presencia y la acción del Espíritu actúa en la Iglesia (vs. TM 45), los hermanos y las hermanas de la OFS deben sentirse sujetos activos de la "- nueva evangelización -", anunciando la doctrina de Cristo a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.
Tal vez sea necesario "- salir -" de la intimidad de la fraternidad y tomar mayor conciencia del deber de anunciar el evangelio, como hoy día se pide a los seglares, para responder al mandato del Señor y para una mayor realización personal y comunitaria.
Por eso las Constituciones dicen: "- En las fraternidades promuévase la preparación de los hermanos para la difusión del mensaje evangélico "en las condiciones comunes del siglo -" " ( Const. 17,2). De este modo se indica también el modo de actuar del franciscano inmerso en el siglo: seguir el modelo de anuncio de Jesús, de los Apóstoles, de Francisco y de su primera fraternidad.