Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal
Volumen: 2 - N. 5 - 1996 - Febrero - I
Fuente: Koinonia, 1996, N. 1
Extracto de la Carta encíclica Ut unum sint, sobre el empeño ecuménico , Libreria Editrice Vaticana, 1995.
Juan Pablo II
(Continuación)
35. Una vez más el concilio Vaticano II nos ayuda. Se puede decir que todo el decreto sobre el ecumenismo está lleno del espíritu de conversión (cf. ibid. ). El diálogo ecuménico presenta en este documento un carácter propio; se transforma en "-diálogo de la conversión-", y por tanto, según la expresión de Pablo VI, en auténtico "-diálogo de salvación-" (Ecclesiam suam, 3). El diálogo no puede desarrollarse siguiendo una trayectoria exclusivamente horizontal, limitándose al encuentro, al intercambio de puntos de vista, o incluso de dones propios de cada comunidad. Tiende también y sobre todo a una dimensión vertical que lo orienta hacia Aquel Redentor del mundo y Señor de la historia, que es nuestra reconciliación. La dimensión vertical del diálogo está en el común y recíproco reconocimiento de nuestra condición de hombres y mujeres que han pecado. Precisamente esto abre en los hermanos que viven en comunidades que no están en plena comunión entre si, un espacio interior en donde Cristo, fuente de unidad de la Iglesia, puede obrar eficazmente, con toda la potencia de su Espíritu Paráclito.
Diálogo para resolver las divergencias
36. El diálogo es también un instrumento natural
para confrontar diversos puntos de vista y sobre todo examinar las
divergencias que obstaculizan la plena comunión de los
cristianos entre si. El decreto sobre el
ecumenismo describe, en primer lugar, las disposiciones morales con
las que se deben afrontar las conversaciones doctrinales: "-Los
teólogos católicos, afianzados en la doctrina de la
Iglesia, deben seguir adelante en el diálogo
ecuménico con amor a la verdad, caridad y humildad,
investigando juntamente con los hermanos separados sobre los
misterios divinos-" ( Unitatis redintegratio, 11)
El amor a la verdad es la dimensión más profunda de
una autentica búsqueda de la plena comunión entre los
cristianos. Sin este amor seria imposible afrontar las objetivas
dificultades teológicas, culturales, psicológicas y
sociales que se encuentran al examinar las divergencias. A esta
dimensión interior y personal está inseparablemente
unido el espíritu de caridad y humildad. Caridad hacia el
interlocutor, humildad hacia la verdad que se descubre y que
podría exigir revisiones de afirmaciones y actitudes.
En relación al estudio de las divergencias, el Concilio pide
que se presente toda la doctrina con claridad. Al mismo tiempo,
exige que el modo y el método de enunciar la fe
católica no sea un obstáculo para el diálogo
con los hermanos (cf. ibid.). Ciertamente es posible
testimoniar la propia fe y explicar la doctrina de un modo
correcto, leal y comprensible, y tener presente al mismo tiempo
tanto las categorías mentales como la experiencia
histórica concreta del otro.
Obviamente, la plena comunión deberá realizarse en la
aceptación de toda la verdad, en la que el Espíritu
Santo introduce a los discípulos de Cristo. Por tanto debe
evitarse absolutamente toda forma de reduccionismo o de
fácil "-estar de acuerdo-". Las cuestiones serias deben
resolverse, porque de lo contrario resurgirían en otros
momentos, con idéntica configuración o bajo otro
aspecto.
37. El decreto Unitatis redintegratio señala también un criterio que se ha de seguir cuando los católicos tienen que presentar o confrontar las doctrinas: "-Han de recordar que existe un orden o "jerarquía" de las verdades de la doctrina católica, puesto que es diversa su conexión con el fundamento de la fe cristiana. Así se preparará el camino por el cual todos, por esta emulación fraterna, se estimularán a un conocimiento más profundo y a una exposición más clara de las riquezas insondables de Cristo-" ( ibid. Cf. Mysterium Ecclesiae, 4).
38. En el diálogo nos encontramos inevitablemente con el
problema de las diferentes formulaciones con las que se expresa la
doctrina en las distintas Iglesias y comunidades eclesiales, lo
cual tiene más de una consecuencia para la actividad
ecuménica.
En primer lugar, ante formulaciones doctrinales que se diferencian
de las habituales de la comunidad a la que se pertenece, conviene
ante todo aclarar si las palabras no sobrentienden un contenido
idéntico, como, por ejemplo, se ha constatado en recientes
declaraciones comunes firmadas por mis predecesores y por mí
junto con los patriarcas de Iglesias con las que desde siglos
existía un contencioso cristológico. Con
relación a la formulación de las verdades reveladas,
la declaración Mysterium Ecclesiae afirma: "-Si
bien las verdades que la Iglesia quiere enseñar de manera
efectiva con sus fórmulas dogmáticas se distinguen
del pensamiento mudable de una época y pueden expresarse al
margen de estos pensamientos, sin embargo, puede darse el caso de
que tales verdades pueden ser enunciadas por el sagrado Magisterio
con palabras que sean evocación del mismo pensamiento.
Teniendo todo esto presente hay que decir que
lasfórmulas dogmáticas del Magisterio de la
Iglesia han sido aptas desde el principio para comunicar la verdad
revelada y que, permaneciendo las mismas, lo serán siempre
para quienes las interpretan rectamente-" ( Mysterium
Ecclesiae, 5). A este respecto, el diálogo
ecuménico, que anima a las partes implicadas a interrogarse,
comprenderse y explicarse recíprocamente, permite
descubrimientos inesperados. Las polémicas y controversias
intolerantes han transformado en afirmaciones incompatibles lo que
de hecho era el resultado de dos intentos de escrutar la misma
realidad, aunque desde dos perspectivas diversas. Es necesario hoy
encontrar la fórmula que, expresando la realidad en su
integridad, permita superar lecturas parciales y eliminar falsas
interpretaciones.
Una de las ventajas del ecumenismo es que ayuda a las comunidades
cristianas a descubrir la insondable riqueza de la verdad.
También en este contexto, todo lo que el Espíritu
realiza en los "-otros-" puede contribuir a la edificación
de cada comunidad (Unitatis redintegratio, 4) y en cierto
modo a instruirla sobre el misterio de Cristo. El ecumenismo
autentico es una gracia de cara a la verdad.
39. Finalmente, el diálogo pone a los interlocutores frente a las auténticas divergencias que afectan a la fe. Estas divergencias deben afrontarse, sobre todo, con espíritu sincero de caridad fraterna, de respeto de las exigencias de la propia conciencia y la del prójimo, con profunda humildad y amor a la verdad. La confrontación en esta materia tiene dos puntos de referencia esenciales: la sagrada Escritura y la gran Tradición de la Iglesia. Para los católicos es una ayuda el Magisterio siempre vivo de la Iglesia.
(Fin)
Extractos de la Carta Apostólica, Tertio millennio adveniente, 1994.
16. Entre las súplicas más fervientes de este momento excepcional al acercarse un nuevo Milenio, la Iglesia implora del Señor que prospere la unidad entre todos los cristianos de las diversas Confesiones hasta alcanzar la plena comunión. Deseo que el Jubileo sea la ocasión adecuada para una fructífera colaboración en la puesta en común de tantas cosas que nos unen y que son ciertamente más que las que nos separan. A este propósito ayudaría mucho que, respetando los programas de cada Iglesia y Comunidad, se alcanzasen acuerdos ecuménicos para la preparación y celebración del Jubileo: éste tendrá aún más fuerza si se testimonia al mundo la decidida voluntad de todos los discípulos de Cristo de conseguir lo más pronto posible la plena unidad en la certeza de que "- nada es imposible para Dios-".
34. Entre los pecados que exigen un mayor compromiso de penitencia y de conversión han de citarse ciertamente aquellos que han dañado la unidad querida por Dios para su Pueblo. .. Desgraciadamente, estos pecados del pasado hacen sentir todavía su peso y permanecen como tentaciones del presente. Es necesario hacer enmienda, invocando con fuerza el perdón de Cristo.
Italia
Del 30 de agosto al 3 de septiembre, el Hno. Ben se hizo presente en el Capítulo nacional de la JUFRA de Italia. Las tres Fraternidades nacionales, asistidas respectivamente por la OFM, la OFMConv y la OFMCap eligieron simultáneamente sus nuevos Consejos y de esta forma renovaron el Consejo unitario de la JUFRA italiana.
Italia : Loreto
La Juventud Franciscana de Italia tomó dos iniciativas internacionales para preparar el encuentro de la juventud de Europa con el Papa Juan Pablo II en Loreto, el 9 y 10 de septiembre. El Hno. Ben participó en las dos: del 2 al 6 de septiembre marchó con los jóvenes peregrinos desde Asís hasta Loreto. Posteriormente, el 7 y 8 de septiembre, participó en la Asamblea de la JUFRA, y el 9 y 10 de septiembre estuvo con los dos grupos juntos en Loreto. Unos 300 Jóvenes Franciscanos participaron en las dos iniciativas.
Gran Bretaña
Marianne Powell y Carl Schäfer OFM combinaron la Visita Fraternal y Pastoral al Consejo Nacional y Ejecutivo de la OFS en Gran Bretaña, en el Centro Nacional, Mill Hill, Londres, el 8 y 9 de septiembre de 1995. Marianne también asistió a una reunión regional en Derby. Fr Carl asistió a reuniones regionales en Glasgow, Forest Gate y Up Holland y se encontró con los tres Asistentes nacionales, Patrick Lonsdale OFM, Vincent Kennedy OFMConv, y Frank Hickman OFMCap. Las visitas fueron bien preparadas por Andrea Hambleton, Secretaria Nacional. Merle O'Driscoll, Ministro Nacional, dirige un Consejo Nacional óptimo, que se concentra en todos los aspectos de formación. Cerca de 1,600 miembros pertenecen a 104 Fraternidades locales y ocho de fraternidades en formación.
México
Encarnación del Pozo, Vice-Ministro General de la OFS, y Fr Carl hicieron una visita combinada fraternal y pastoral al Consejo administrativo nacional mexicano, en Acámbaro, Guanajuato, del 22 al 24 de septiembre de 1995. La visita pastoral incluyó reuniones con los Asistentes regionales en Salvatierra el 21, con los Ministros provinciales en Acámbaro el 22, y con los Asistentes que participaron del Capítulo electoral nacional el 23. También visitaron Fraternidades locales en Celaya y Morelia. Se estableció la Conferencia de Asistentes Nacionales, incluyendo en la actualidad a Reynaldo Brizuela OFM y Jaime Zudaire OFMCap. María Luisa Leal fue elegida Ministro nacional.
Uruguay
La Fraternidad nacional de la OFS en Uruguay, con 220 miembros
en 11 Fraternidades, se estableció durante la
Eucaristía el
30 de septiembre de 1995. Encarnación presidió el
primer Capítulo electoral nacional, en Montevideo, el 1 de
octubre. Ella y Fr. Carl visitaron Fraternidades locales en
Maldonado, Nueva París y el cuatro en Montevideo. La
Conferencia de Asistentes Nacionales se estableció con Luis
Acuña OFM, Presidente, José Muñiz OFMCap,
Secretario, y Hanibal Bonavita OFMConv.
El Paraguay
Encarnación y Fr. Carl celebraron la fiesta de San Francisco en Paraguay, en una gran Misa de apertura en la parroquia de San Lorenzo. Visitaron las Fraternidades locales en Asunción antes del Capítulo electoral nacional, el 6 de octubre, y las de Caaguasú y Alto Paraná después del Capítulo, acompañados por Luis María Ortázua OFM, Asistente nacional. Ellos asistieron a una reunión de la Familia Franciscana. Fr. Carl se encontró con los Asistentes regionales en el Centro Franciscano en Asunción. Paraguay tiene sobre 20,000 "terciarios", de los cuales cerca de 4,000 son Franciscanos Seglares. Ignacio Mercado fue electo Ministro Nacional. La Tercera Orden jugó un papel vital en la historia de la Iglesia en Paraguay.