Consejo Internacional de la OFS - Edición semanal
Volumen: 2 - N. 2 - 1996 - ennero - II
Fuente: Carta a los Asistentes, 1995, n. 4
(Continuacio'n)
(3) Aspectos concretos del crecimiento humano, cristiano y franciscano
Los aspectos del crecimiento humano, cristiano y franciscano se
desarrollan unitariamente en la vida práctica, si bien son
distintos teóricamente.
Entre los aspectos del crecimiento humano, cristiano y franciscano,
la formación presta atención a:
1. Aspectos del crecimiento humano
(a) Respecto a la persona:
- autoconocimiento y autoaceptación;
- libertad y responsabilidad;
- empeño por crecer física, psicológica,
moral, espiritual y socialmente;
- equilibrio emocional y afectivo;
- desarrollo sexual e integración;
- honradez y sinceridad;
- gozo y alegría.
(b) Respecto a la comunidad:
- capacidad de relacionarse bien con los otros;
- capacidad de comunicar y enfrentar los conflictos;
- espíritu de cooperación;
- apertura y flexibilidad.
(c) Respecto al mundo:
- capacidad para leer los "-signos de los tiempos-";
- solidaridad con los pobres y marginados.
2. Aspectos del crecimiento cristiano
(a) Respecto a Dios:
- sentido de gratitud;
- conversión continua;
- crecimiento en el amor incondicional;
- búsqueda de la voluntad de Dios en todas las cosas.
(b) Respecto a la Iglesia-mundo:
- sentido de la presencia de Dios en el mundo;
- conocimiento de la fe católica;
- amor a la Iglesia Católica;
- espíritu misionero y ecueménico;
- búsqueda de la justicia y de la paz.
3. Aspectos del crecimiento franciscano
(a) Respecto a Dios:
- seguimiento de Cristo pobre y humilde;
- vida evangélica radical;
- vida de penitencia;
- espíritu de oración y devoción.
(b) Respecto a la Fraternidad:
- amor a la Fraternidad;
- amor y comprensión por cada hermano;
- servicio fraterno, particularmente a los hermanos ancianos y
enfermos;
- obediencia caritativa recíproca;
- superación del egoísmo, de la propia voluntad y de
las fuerzas que obstaculizan la edificación de la
Fraternidad;
- voluntad de trabajar con las propias manos;
- participación en la oración y en la liturgia
comunitaria.
(c) Respecto a la Iglesia-mundo:
- amor a la Iglesia;
- evangelización y misión;
- espíritu profético;
- opción por los pobres;
- empeño por la reconciliación y el
perdón;
- respeto a la naturaleza y al ambiente.
Se añade una lista más detallada de los aspectos del crecimiento humano, cristiano y franciscano. Las referencias extensivas a los documentos-fuentes están en el Apéndice de la Ratio Formationis Franciscanae.
(1) ASPECTOS DEL CRECIMIENTO
HUMANO
1. sentido de identidad y aceptación de sí;
2. sentido de libertad personal, iniciativa y responsabilidad de la
propia vida;
3. capacidad de discernir, decidir y tomar un compromiso;
4. capacidad de trascender y superar el egocentrismo;
5. conciencia y aceptación del don de la propia sexualidad y
deseo de vivir y de crecer en la castidad según su propio
estado;
6. voluntad de desarrollarse a sí mismo física,
psicológica, intelectual, moral y espiritualmente;
7. disponibilidad para el trabajo manual;
8. apertura y receptividad hacia nuevos valores, actitudes,
perspectivas y experiencias;
9. capacidad de aceptar, vivir, dialogar y trabajar con otros,
incluso de diferentes culturas;
10. capacidad de desarrollar relaciones interpersonales positivas
con hombres y mujeres;
11. sentido de justicia y de paz;
12. capacidad de ser solidario con los pobres.
(2) ASPECTOS DEL CRECIMIENTO
CRISTIANO
1. voluntad de buscar y hacer la voluntad de Dios;
2. voluntad de orar y ser una persona centrada en Dios;
3. relación personal con Jesucristo, alimentada por la
celebración regular de los sacramentos y por la
reflexión sobre su Palabra, y serio empeño en
seguirlo;
4. una fe viva traducida en palabra y acción;
5. conocimiento de la fe católica y amor por la
Iglesia;
6. conciencia de la presencia de Dios y de su acción
salvífica en la propia vida, en la Iglesia y en el
mundo;
7. voluntad de ser evangelizado y de evangelizar;
8. espíritu profético, misionero y
ecueménico;
(3) ASPECTOS DEL CRECIMIENTO
FRANCISCANO
1. vida de penitencia expresada en la continua conversión
a Cristo y a la vida evangélica según el
espíritu de san Francisco;
2. vida como hermanos caracterizada por un corazón
pacífico y humilde y por un espíritu alegre y
cortés;
3. vida fraterna expresada en la capacidad de vivir con los otros
como hermanos, de abrazar la gran Familia franciscana, y de estar
en hermandad con todos los pueblos;
4. espíritu de oración y devoción;
5. vida de disponibilidad y buena voluntad para el servicio y el
trabajo;
6. vida de pobreza y sencillez, y voluntad de estar con y por los
pobres;
7. vida de justicia y de paz;
8. amor y respeto reverencial por la creación y el ambiente
como reflejo de la presencia de Dios;
9. actitud contemplativa en la vida personal, comunitaria y
profesional.
Carl Schäfer OFM
Me gustaría clarificar algunos puntos que son importantes
para una correcta comprensión de la Orden Franciscana
Seglar, de modo que los frailes puedan prestar la asistencia
espiritual que la nueva Regla de la OFS de 1978 y las
Constituciones generales de la OFS de 1991 esperan de ellos. Estos
comentarios se basan en mis respuestas a los sacerdotes que han
compartido conmigo estos problemas.
Los franciscanos seglares han adoptado en todas partes la Regla de
1978. En consecuencia, consideran que forman una Orden Franciscana
Seglar única y una Fraternidad nacional única. No
aceptan, por tanto, la idea de Ministro nacional "-conventual-" o
"-capuchino-", sino que entienden correctamente que ellos han
elegido un Ministro nacional único que no debe pertenecer a
ninguna jurisdicción de frailes. Los franciscanos seglares
no son frailes. No son miembros de nuestras Fraternidades locales o
de nuestras Provincias. Son miembros de sus Fraternidades locales,
de sus Fraternidades regionales, y de su propia Fraternidad
nacional o de la Orden Franciscana Seglar.
Cada Fraternidad local debería contar con un sacerdote
nombrado como su Asistente espiritual por el Ministro provincial de
una de las cuatro ramas de frailes: OFM, Capuchinos, Conventuales o
Tercera Orden Regular (cf. Reg. 26). Si el Asistente espiritual no
es un sacerdote franciscano, debe ser, sin embargo, un sacerdote,
según las Constituciones generales, art. 91. El Asistente
espiritual no es el Director de una fraternidad local, ni su
Secretario o Tesorero. Es miembro del Consejo de la Fraternidad
local, con derecho a voto en todos los asuntos, excepto las
decisiones financieras. Su voto cuenta como uno, precisamente como
el voto de cada consejero seglar cuenta como uno (cf. Const.
89).
Si son éstas las ideas y la práctica de los
responsables y miembros de la OFS de su país, están
de acuerdo con la Regla y las Constituciones generales de su Orden.
Estas ideas no deben ser interpretadas como un rechazo del
Asistente espiritual o del Sacerdote. Jurídicamente, ellos
están legítimamente constituidos como una Orden
seglar reconocida como tal por la Iglesia Católica Romana
(cf. Const. 1). Son autónomos, hasta tal punto que son
regidos por sus propios Consejos de Fraternidad en los distintos
niveles, desde el local hasta el internacional (cf. Const.
31).
Si los Ministros provinciales y los Asistentes son ignorados por
los franciscanos seglares, no es culpa de la Orden Franciscana
Seglar o de la Iglesia que la reconoce como una asociación
pública, universal e internacional, de laicos. Sería
culpa de algunas personas que no son franciscanos seglares ideales,
o podría ser también culpa de algunos Ministros
provinciales o Asistentes espirituales que no conocen la
legislación de la Iglesia respecto a la OFS, o que no la
cumplen.
Puede suceder que los franciscanos seglares se opongan a un
Asistente espiritual, porque éste se comporta como el
anterior Director de una Fraternidad de la Orden Tercera, pensando
que la Fraternidad local le pertenece a él y a su Orden. El
sacerdote será ciertamente rechazado si no comprende la
diferencia entre un Director espiritual de la anterior Orden
Tercera y un Asistente espiritual de la actual Orden Franciscana
Seglar. Pero los franciscanos seglares no tienen derecho a
excluirlo de las reuniones del Consejo de Fraternidad. Si tienen
problemas con él, lo deben comunicar al Consejo regional de
la OFS, si existe, o al Consejo nacional, que estudiará el
problema con el Ministro provincial, a través del Asistente
provincial o directamente.
La mayor parte de los problemas de los Asistentes espirituales
nacen de situaciones locales que deben comunicarse al Consejo de la
Fraternidad local de la OFS o, si no pueden resolverse a nivel
local o regional, al Consejo nacional. El Asistente general
sólo se vería envuelto cuando el Consejo nacional no
puede resolver un problema serio o cuando tenga que ponerlo en
conocimiento de la Presidencia del Consejo internacional.
Gracias a Vd. por compartir sus preocupaciones conmigo. Esto me
ayuda a comprender las dificultades a las que deben hacer frente
los sacerdotes al tener que cambiar su papel de Director espiritual
de la Tercera Orden Franciscana Seglar por el de Asistente
espiritual de la Orden Franciscana Seglar.